Han
pasado varias semanas desde que Marina y yo estuvimos juntas por última vez, y
quizás por esa razón lo recuerdo con mucho cariño y amor. A pesar de que quiero
mucho a Marcus, siento yo que no se merece lo que le estoy haciendo y mucho
menos que se lo haga con su hermana. Así que prime fui a buscar a Marina, solo
que no la encontré, así que supuse que estaba con su novia, entonces fui a buscar
a Marcus en su oficina y al llegar lo encontré en junta, así que lo espere en
su oficina.
-
Hola Marck—dije al verlo entrar.
-
Hola amor ¿Cómo estás?—me respondió,
aunque me incomodo mucho que me dijera amor, a pesar de que al principio no me
incomodaba tanto.
-
Bien, vine a invitarte a comer, y
luego para platicar de algo que me viene carcomiendo las entrañas desde hace
varios meses—le dije.
-
Ok, entonces vamos, porque ya me dio
mucha hambre—dijo el muy sonriente y tomo su saco y salimos tomados de la mano,
aunque me sentí rara.
Después
de salir el me llevo en su carro a un restaurante cerca de un parque pero algo
retirado de su oficina. Se veía que él iba mucho por ahí, ya que el maestre lo
conocía muy bien. Escogimos lo que queríamos comer y después de eso comimos y
salimos al parque para poder platicar.
-
Entonces Jenny dime ¿de qué quieres
que hablemos?—me pregunto al sentarnos en una banca.
-
Bueno, es algo difícil de explicar
desde hace cuatro años y medio no conocimos.
-
Si lo recuerdo muy bien—respondió el—te
conocí el día que más te necesite.
-
Si lo sé, puedo decirte sin mentir que
cuando te vi me gustaste mucho no lo puedo negar, como tampoco puedo negar que
en tu familia me he sentido muy acogida y me vería muy ingrata si no te diera
un explicación.
-
¿sobre qué o qué?—pregunto curioso.
-
Pues desde hace ya más de seis meses
te ha sido infiel, solo que lo peor no es la infidelidad sino que me he
enamorado de esa persona.
-
Y dime ¿cuál es el problema?—me
pregunto ya más serio.
-
Es que hay un pequeño problema—dije ya
más seria y con un dejo de tristeza—esa persona es mujer.
-
Eso creí—respondió el con un tono de
despreocupación, que a mí me sorprendía y me preocupaba.
-
¿pero…como?—dije yo muy sorprendida
por su respuesta.
-
Bueno, te sonara raro, pero sabes que
por lo general un hombre no se daría cuenta de que un hombre es gay o una mujer
lesbiana, a menos de que la persona se lo cuente. En cambio yo, parece ser que
estoy dotado de un sexto sentido, y pues por esa razón me pude dar cuenta que
últimamente te estabas interesando en mujeres y por eso llegue a esa
conclusión, sin embargo no podía decirte nada, ya que quería que tu confiaras
en mi.
-
Gracias por entenderme, sin embargo
hay algo más que no aun no me siento lista para poder decirte—dije ya con un
poco más de seguridad de lo que decía.
-
Mira no te preocupes, cuando estés
lista, me dirás lo que me tengas que decir—me dijo con afán de que me sintiera
más a gusto—solo te pido que me des seis meses más, se que si me das ese
tiempo, pueden pasar muchas cosas, y si en ese tiempo no cambia nada en ti,
pues te dejo ir.
-
Está bien no me molestaría darte ese
tiempo, a lo mejor haci puedo pensar mejor las cosas—respondí.
-
Muchas gracias, de verdad no te vas a
arrepentir—me dijo esbozando un leve sonrisa.
Después
de eso me despedí de Marcus y me fui a mi casa, me puse a pensar en todo lo que
había tenido con Marina y de cómo fue aquella ultima vez.
“Después de haber hecho el amor, las
dos nos recostamos; yo sabía muy bien que ella solo me buscaba por sexo, sin
embargo, jamás me imagine poder enamorarme así, y más de una mujer, lo peor de
todo es que era mi cuñada. Ella siempre decía que tenía muy buen sexo conmigo,
pero yo entre mi siempre pensaba que habíamos hecho el amor. Ella después de
retomar fuerzas, se levanto y se vestía.
-
Pero
¿Qué haces? ¡quédate otro rato!—dije implorándole.
-
No
puedo, y ya no me busques ¡por favor!—me dijo seria—esto hoy se termino, nunca
debimos tener nada.
-
Eso
lo sé muy bien, pero yo te amo—dije casi en llanto.
-
Lo
sé, pero tú sabes que yo la amo a ella—me respondió.
-
¡dime!
¿Qué te tiene ella que no tenga yo?—le pregunte inquisitiva.
-
Mi
amor, mi vida y lo más importante mi corazón—respondió con mucha seguridad—es
por eso que ya no debemos vernos más.
-
Está
bien, como te amo demasiado tampoco quiero hacerte sufrir—respondí con la poca
fuerza que fui capaz, ya que estaba casi al punto del llanto—jamás olvides que
yo haría cualquier cosa con tal de verte sonreír.
-
¡gracias
Jenny! Por comprender, por favor no hagas sufrir a mi hermano—me pidió con
mucho cariño—el te quiere mucho y no me gustaría verlo sufrir por mi culpa.
-
No
te preocupes, no lo hare, yo quiero mucho a tu hermano, pero no sería capaz de
hacerlo sufrir—dije todavía con lagrimas en los ojos y un hilo de voz.
Ella termino de cambiarse y salió. En
ese momento yo me solté a llorar como una niña pequeña, que había perdido lo
que más le importaba en la vida.”
Al
terminar de recordar, me sentía muy cansada entonces me fui al cuarto y me
dispuse a descansar y más pronto de lo que pensaba me quede dormida.
Después
de escuchar aquello, no pude decir nada, pensando yo que ella quería estar
conmigo siempre, hasta que tome el suficiente valor para preguntarle.
-
¿Cuándo me lo ibas a decir?—le
pregunte muy seria— ¿EL DIA QUE TE FUERAS? O ¿CUÁNDO ESTUVIERAS EN PARIS? ¿EH?
-
No preciosa, claro que no, pero me dio
miedo—respondió ella muy temerosa
-
¿MIEDO DE QUE?—pregunte con un tono de
voz muy subido y con un notado enojo.
-
Pues de que te pusieras como ahora, me
daba mucho miedo de que pensaras precisamente lo que estas pensando ahora—me
dijo ya con seguridad y severidad—yo aun no he decidido irme, apenas tengo una
cita para mi permiso de trabajo.
Respire
muy hondo y después continúe—mira deja pensarlo un rato es que es demasiado por
asimilar y necesito pensarlo—fue lo único que pude decir—regreso más tarde.
Después
tome mi chamarra y salí del departamento. Tome camino al parque y me senté
debajo de un pequeño cerezo, que en una ocasión cuando estaba en la secundaria
lo plante en este mismo parque. Ahí me puse a pensar sobre lo que me dijo. No
quería que ella se fuera, pero tampoco quería que ella se estancara y no
cumpliera un sueño; así que aunque por mucho que me doliera tenía que dejarla
ir para que pueda cumplir con su sueño, si la amo debo dejarla ir, si es para
mí es que regresara, pero ¿sino?, me dolerá demasiado.
Entonces mejor después de haber tomado la
decisión de apoyarla para que se fuera, porque sé que es lo que ella quiere, y
si ella es feliz, yo lo soy. Entonces fue que llegue a la puerta de su
departamento y toque; pareciera que ella estaba esperando junto a la puerta.
-
Hola amor—dije al entrar.
-
¿Qué PASO? ¿AHORA QUE QUIERES?—me
respondió con mucho enojo.
-
Pues hablar contigo—respondí, pero sin
perder la calma—tengo algo que decirte.
-
¿Qué? ¡QUE ME OLVIDE DE TI!—me refuto.
-
No, claro que no, sino que estoy de
acuerdo con que vayas a París—respondí a su cuestionamiento con una sonrisa.
-
¿en…serio?—pregunto titubeante.
-
Claro que si amor, te amo tanto—respondí
a su pregunta con un beso en su frente—pero no quiero que te quedes aquí porque
yo no te deje y entonces seas infeliz y me recrimines por no haberte apoyado.
-
¡Oh! ¡muchas gracias amor!—dijo con
mucho emoción y se me lanzo encima besándome—dime que no es mentira ¡por favor!
-
¡claro que no! Como te dije estoy de
acuerdo con que vayas—conteste—pero no quiero que vayas andar por ahí de
picaflor con alguna francesita
-
Claro que no, porque yo a la que
quiero la tengo aquí a mi lado—respondió dándome un beso que me supo a gloria y
que me llevo al cielo en un segundo.
Esa
tarde la pase con ella y tuvimos que pedir algo de comer porque hicimos el amor
tantas veces como nos fue posible. Ya en la noche Lune quiso hablar conmigo.
-
Amor necesito hablar contigo—me dijo
ella dándome un beso en la frente.
-
¿sobre qué Lune?—le pregunte, pues no
quería más sorpresas de las que ya había recibido.
Bueno, hay veces que te miro y no sé porque pero
siento que te parece a aquella chica que te conté—me respondió y a mí me daba
algo de compasión, pues si supiera que era yo la muchacha aquella que estuvo
con ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario