jueves, 31 de mayo de 2012

Simplemente (3)

El estar peleada con mi Lune, me pone muy mal y no puedo pensar claro, después de mucho haber llorado, recibí una llamada de Alice.

-          Marina debes venir—me dijo Alice al contestar el teléfono—Lune está aquí, se encuentra muy mal.
-          Ahora voy para allá—respondí y Salí de mi departamento.

Conduje como pude y lo más rápido que pude, llegue al departamento de Alice y subí directo y toque la puerta, Alice abrió más rápido y me dejo pasar.

-          Ven pasa, ella está por acá—me dijo y me guio hasta su habitación y la vi tirada sobre la cama.
-          ¿Qué paso? ¿Cómo llego aquí?—interrogue a Alice cuando la pude ver como estaba.
-          Buena pregunta, cuando llegue ella estaba en la puerta con una botella de tequila y decía muchas incoherencias—me explico—dijo que porque le habías hecho mucho daño.
-          ¡ay! Mi pequeña Lune, porque tuviste que malinterpretar lo que viste—dije en un susurro.
-          Dime  ¿Qué paso? ¿Por qué se emborracho?—me cuestiono Alice, pues era amiga mía y de ella, y no le gustaba cuando una de nosotras sufríamos.
Le explique lo que paso, y de como ella malinterpreto las muestras de cariño que tuve con Ceci y que ella no me quiso dejar que le explicara.
-          Bueno, pero que no has escuchado el dicho “cría fama y échate a dormir”—me dijo Alice tratando de ser más seria—entonces ya sabes que ella sabe como ha sido tu pasado, principalmente desde que estas con Ximena.

-          Si lo sé, pero tú sabes bien que desde que la conocí, he cambiado—le trate de explicar y casi me puse a llorar.

Después de eso, Alice me dejo quedarme un rato, pero sabía que no debía quedarme hasta que despertara, porque no quería alterarla. Cuando estuve lo suficientemente cerca, pude notar que llevaba una esclava colgada en su cadena que yo le regale cuando acepto ser mi novia.

-          Oye Alice, ¿ya traía la cadena cuando llego aquí?—le pregunte a Alice consternada.
-          Si, ¿Por qué me preguntas?—me respondió, pues no entendía le preguntaba yo eso.
-          Hace casi dos años fui a una fiesta, en la que me sentía la peor persona del mundo—le trate de explicar.

“Fue entonces que me puse muy borracha y Salí de la fiesta, me fui a un bar que estaba cerca y continúe tomando por un largo rato, hasta que vi a una hermosa mujer sentada en la barra y con una copa de vino en la mano y me acerque a donde ella se encontraba, sin embargo quería que ella me hablara.”
-          Jamás volví a ese bar, y jamás volví a ver aquella mujer—le dije a Alice y quise llorar—lo único que deje fue la esclava que le daría a mi hija cuando cumpliera tres años.

-          ¡Ay Marina! Cada cosa que te pasa, entonces tu ya conocías a Lune—me cuestiono Alice pues trataba de entenderme.
-          No lo sé, solo recuerdo que estuve con una mujer y que al día siguiente buscaba la esclava y ya no la tenía—le dije con un nudo en la garganta.
-          Bueno será mejor que le guarde la esclava en su bolsillo, porque si despierta y la ve y te ve como te pones, tendrás que explicarle—me dijo mientras le desabrochaba su cadena y sacar la esclava.
-          Tienes razón creo que no sería buena idea, además no sabría que decirle—respondí dando un fuerte suspiro que me hizo sentir bien, pues se deshizo el nudo en la garganta que sentía.

Después me despedí de Alice y me fui a mi departamento, ahí me puse a llorar como niña pequeña, pues no sabía qué hacer con lo que había sucedido.


Hoy estoy muy triste porque la mujer que más amo, me ha roto el corazón. Jamás había pensado amar a alguien como amo a Marina, sin embargo no puedo creer que a pesar de que me juro amor y me perjuro que no tenía nada con nadie, ayer tuve la mala suerte de verla abrazando a Ceci y además la beso. Hoy siento la resaca de la borrachera que jamás pude pensar que me metería por alguna mujer, y menos aquella mujer que me hipnotizo con su mirada y me enamoro, ahora me está haciendo sufrir. Hasta que escucho sonar el timbre.

-       ¡Marina! ¿Qué haces aquí?—dije sorprendida al verla parada en la entrada.

-       Vine para que hablemos—dijo muy decidida y trato de entrar.

Yo se lo impedí – ¿para qué? ¿Si lo nuestro ya quedo muy claro? ¿No?—dije muy enojada.

-       ¡por favor amor! Dame la oportunidad de explicarte—dijo suplicándome.

-       ¡claro que no! y vete de aquí—le dije tajante e intente cerrar la puerta.

-       ¡no! ¡hasta que me escuches!—dijo con decisión.

-       ¡pues quédate esperando!—dije con fastidio y siendo lo más dura que pude ser.

Cerré la puerta y me fui a mi recamara ahí me solté a llorar como una niña pequeña, porque yo deseaba con todo mi corazón lanzarme sobre ella y abrazarla y besarla con locura, pero también me sentía muy dolida porque aquella mujer que estaba allá afuera me había engañado; después de mucho llorar me fije en la hora y me di cuenta que ya eran más allá de las dos y media de la mañana, entonces me asome por la ventana y me di cuenta que ella estaba afuera sentada, y a pesar de que me dolía el engaño de ella, no iba a permitir que ella estuviera ahí afuera, así que baje y permití que entrara, le di una chamarra mía y una cobija para que durmiera en mi cama, yo por mi parte me dormiría  en el estudio.

A la mañana siguiente encontré una nota cerca de donde dormí:

               Querida princesa:

              Sé que ahora no me quieres escuchar,  puedo entenderte pues si estuviera en tu lugar creo que haría lo mismo, pero si tú estuvieras en mi lugar.
              Lamento todo el daño  que te pude causar; si tú deseas escucharme sabes dónde encontrarme, si ya no me quieres entonces ya no te buscare más.
                                                                                         
                                                          Marina.


Después de leer la nota me senté y volví a llorar desesperada porque quería estar con ella siempre, pero mi orgullo me dictaba que no debía, porque si la perdonaba ella podría volver a engañarme. Después de mucho pensar y volver a llorar por otra media hora me quede profundamente dormida con la nota de Marina en la mano.

Cuando desperté tome la decisión de ir a buscarla, para mi mala suerte la vi abrazada con otra muchacha que yo jamás había visto, pero yo ardía tanto en celos que me acerque y la enfrente.

-       ¡¿Qué HACES CON ESTA?!—dije muy enojada.

-       ¡Ah! Hola Lune ¿Qué haces aquí?—me respondió ella con cara de confusión.

-       ¡DIJE! ¿Qué QUE HACES CON ESTA?—dije con un enojo casi ira.

-       ¡Ah! Ella es una amiga, mira te presento a Jenny—dijo con tono ofuscado—es novia de mi hermano.

-       ¿Y A LAS NOVIAS DE TU HERMANO LAS BESAS Y ABRAZAS?—dije con mucha ira.

-       ¿Qué te pasa? Tu no me has querido escuchar y yo simplemente estoy con ella porque me está escuchando—dijo reaccionando a mis cuestionamientos.

-       Mejor me voy, no quiero ocasionarte más problemas—dijo la otra.

-       No te preocupes, deja hablo con ella—le dijo Marina.

-       ¡deja que se vaya! ¡ella no tiene porque escuchar nada de lo nuestro!—intervine con afán de que se fuera.

-       ¡no! A ella la saque de su casa y la traje acá, y es mi deber que la lleve de nuevo a su casa—dijo ella, y a mi desesperaba—espérame aquí ahora regreso.

-       ¡MIRA SI TE QUIERES QUEDAR CON ELLA QUEDATE CON ELLA! ¡QUE TE APROVECHE!—dije ya con la ira enceguecida.

Me fui del lugar pero me alcanzo tomándome de un brazo, y cuando trate de zafarme me voltee y me tomo de sorpresa y me beso; solo que este beso fue diferente, fue más apasionado y lleno de amor, pero con algo de enojo, cuando reaccione me separe y le propine tremenda cachetada.

-       ¡NUNCA EN TU MALDITA VIDA ME VUELVAS A TOCAR!—dije totalmente enfurecida y me fui directamente a mi casa.

Llegando a mi casa me solté a llorar como jamás había llorado en mi vida. Y me ponía más mal, cada vez que recordaba los momentos felices que tuve con ella. A la mañana siguiente me levante algo tarde y solo me desperté porque sonó el teléfono.

-       ¡¿alo?!...¡ay si se me había olvidado!...no te preocupes ahí estaré—colgué y me cambie, tenía que arreglarme, lo único malo era que tenía que convivir con Marina.

Salí y me dirigí al estudio de fotos, donde me encontré, como preveía a Marina, realice la sesión de fotos como se debía, al terminar la sesión, pedí hablar con Alice.

-       Hola Lune ¿Qué se te ofrece?—me dijo muy cortésmente.

-       Quería pedirte un favor—dije de la manera más cortes y concisa posible.

-       ¿Qué es?—me respondió.

-       Bueno sabes bien que mi sueño ha sido modelar tu ropa, pero también me gustaría mucho irme a modelar la ropa de Carolina Herrera, fue de hecho por ella que me metí al modelaje—le conté a Alice

-       Y ¿te gustaría irte?—dijo ella muy suspicaz

-        La verdad sí, pero sin antes haber cumplido con mi compromiso que tengo contigo.

-       Bueno, si me dejas ayudarte tal vez te puedas ir, solo dime porque ¿es por Marina?—me pregunto.

-       No, bueno si y no pero eso no importa ya—le dije con un tono de tristeza en mi voz.

-       Dime ¿Qué paso?—me cuestiono.

Entonces le conté primero sobre lo que vi hace algunas semanas con Ceci, después le conté lo que paso antier y ayer y como me pelee con ella y como la encontré con aquella mujer.

-       Entonces ¿nunca le diste la oportunidad de explicarte?—me pregunto al terminar mi relato.

-       La verdad no, es que soy muy orgullosa y cuando me siento herida, pues no veo claro—dije excusándome.

-       Pues si quieres que te ayude, será mejor que hables con Marina—me dijo—pero depende de ti si te reconciliar con ella, es tu decisión, pero te doy un mes para que arregles tus asuntos con ella mientras yo veré como te consigo que te puedas ir a Francia a trabajar en Carolina Herrera.

-       Muchas gracias Alice y veré si puedo hacerlo—dije muy agradecida.

-       Mira seria de muy buena ayuda que te tragues tu orgullo, porque así no solucionaras nada—me dijo muy seria.

-       Muchas gracias, lo tomare en cuenta—respondí y me salí.

Después de haber hablado con Alice, me fui a la casa y me puse a pensar en las palabras que ella me dijo y después de mucho pensar me dio mucha hambre, como no tenía nada me fui a un restaurante que quedaba cerca de mi casa, para mi desgracia o para mi fortuna me encontré con Marina.

-       Hola Lune ¿Cómo estás?—me dijo muy sonriente.

-       Hola Marina ¿no estás enojada?—dije muy extrañada por su actitud.

-       No ¿Por qué?—dijo con la misma actitud.

-       Pues por lo de ayer, la cachetada y por todo—respondí yo muy apenada.

-       No, eso es cosa del pasado—me respondió sonriente—pero por favor siéntate.

-       Muchas gracias—dije mientras me sentaba--¿Qué haces aquí?

-       Bueno vine a comer—me dijo mientras veía la carta.

-       Sí, pero ¿no me estarás siguiéndome?—pregunte muy perspicazmente.

-       No—dijo riéndose—pero más bien ¿tú eres la que me sigue?

-       No, claro que no—respondí algo apenada.

-       Bueno ¿quieres comer algo? Yo invito—dijo sin apartar la mirada de la carta, pero sonriendo por lo bajo.

-       Si, muchas gracias, pero yo pago—dije mientras tomaba la carta.

Después de mucho platicar y comer le propuse ir por un helado, ella acepto y ahí fue cuando aproveche para pedirle perdón por lo ocurrido y por la cachetada, en fin por todo lo que yo había hecho y dicho.

Ella al final acepto, solo que lo único que no le dije, fue que tenía planes de irme a Francia.

A las pocas semanas de haberme reconciliado con Marina, Alice me llamo a su oficina.

-        Hola Lune buen día ¿Cómo te ha ido con Marina?—me pregunto.

-       Pues ya voy mejor, cada día voy mejor en la relación y confió en ella, como jamás había confiado en nadie—le respondí.

-       Bueno te preguntaras porque te hice venir hoy más temprano de lo habitual-me cuestiono.

-       La verdad si—le respondí.

-       Bueno eso es porque después de varias llamadas y de algunos viajes conseguí lo que tu tanto anhelaste—respondió.

-       ¿en serio? ¡¡QUE FELICIDAD!! Pero…—dije sin poder decir más

-       ¿Pero qué?—me pregunto expectante, pero yo no pude responder— ¡Aaah!   Es por Marina.

-       Si, es por ella—le respondí.

-       Y ¿Por qué no le dices?—dijo ella muy a la ligera.

-       No puedo, porque no se lo dije, cuando debí haberlo hecho—dije con un poco de tristeza en mi tono de voz.

-       Entonces díselo, tienes poco tiempo—me dijo seria.

-       Pero ¿Por qué?—pregunte curiosa.

-       Pues porque me dieron poco tiempo para qué te vayas—me respondió—tienes mes y medio, a lo mucho dos meses.

-       Lo bueno que tengo casi todo, mi pasaporte y como no requieren de visa me será más fácil—respondí con un tono de satisfacción.

-       Pero te hace falta un permiso de trabajo—me contesto y me hizo caer del cielo a la tierra de un golpe, pero como no conteste continuo—no te preocupes, yo ya hice una cita en la embajada y aquí—decía mientras tomaba una carpeta—esta todos los papeles que ocupas para ir a la cita.

-        Muchas gracias—respondí al tomar la carpeta—deberás te lo agradezco mucho.

-       Solo te pido una cosa—me pidió, casi suplicando.

-       Dime, pide lo que quieras—le respondí.

-       Dile a Marina la verdad, ella te ama de verdad y no se merece que sufra, haci como tú no mereces sufrir—me dijo severamente pero de manera suplicante

-       Está bien lo hare, tienes mucha razón—respondí esbozando una sonrisa—y nuevamente muchas gracias por todo.

-        No me lo agradezcas ahora, hazlo cuando seas rica y famosa—dijo mientras nos reíamos.

-       No lo olvidare—dije sonriente e iba a salir de la oficina, pero me quede--Sabes una cosa Alice—le dije al regresarme.

-       Dime Lune—me contesto ella.

-       Creo haber conocido en el pasado a Marina—le dije.

-       Haber como esta eso, no entiendo—me respondió con mucha incertidumbre.

-       Bueno si, hace dos años en un bar conocí a una, mujer que lo único que obtuve fue esta esclava—le dije y se la mostré.

-       Pues vaya que sorpresa, si dices que se parece y porque le haz hallado el parecido, pero no yo creo que se esa muchacha que tu conociste—dice Alice y creo que le doy la razón, yo tampoco creo que ella sea la muchacha que conocí.

Saliendo de la oficina me dirigí a un parque que se encontraba muy cerca del estudio, fue cuando recibí un mensaje de Alice.

                         Lune hoy no habrá sesiones fotos; haci que tomate el día libre para que puedas arreglar lo que necesitas para tu viaje, también tomate el tiempo para hablar con Marina sobre lo que hablamos.
                         Saludos TQM
                                        Alice.
 
Después de leer el mensaje, mejor me fui a mi casa; al llegar sonó el teléfono, pero yo sabía quién era, al levantar la bocina.
-       Hola preciosa—dije al levantar la bocina.
-       Hola princesa ¿Cómo estás?—pregunto ella.
-       Mal preciosa—dije con un tono claro de tristeza.
-       Y eso ¿Por qué?—pregunto preocupada.
-       Pues porque no te tengo a mi lado—dije sonriendo
-       ¡ay! Ya me había preocupado mucho—respondió ya con más calma—pero eso se puede solucionar ahora mismo—colgó.
En eso sonó el timbre de mi casa. Al abrir me encontré con la sorpresa de que era Marina, ella se lanza sobre de mí y me besa con mucho cariño y a la vez con mucha pasión, el beso subió de tono y la temperatura también, pero tenía que hablar con ella, así que tuve que agarrar fuerzas de donde podía, y con algo de cordura para poder hablar seriamente.
-       Necesito hablar contigo—dije suspirando y tomando aire.
-       No mejor ahora no—respondió y me trataba de besar.
-       No, es enserio necesito hablar contigo, es muy importante—le dije tomando mucho aire y tomando de mi la poca cordura de la que era capaz.
-       Bueno está bien—me dijo ella ya un poco desairada por córtale la pasión.
-       Mira hace algunas semanas, cuando tu y yo estábamos peleadas, quise separarme de ti, irme lejos y entonces hable con Alice y le dije que si me podía ayudar mandándome a Francia.
 “A una de las casas de moda más importantes ella me prometió que me ayudaría con ello y después de casi mes y medio me dio la noticia que consiguió lo que le había pedido y me aviso precisamente hoy. Tengo mes y medio para preparar todo e irme”

domingo, 27 de mayo de 2012

Simplemente (2)

ANTES DE CONTINUAR A CON MI HISTORIA QUIERO DECIRLES QUE A PARTIR DE AHORA HABLARE SOBRE UN TEMA; QUE APESAR DE SER YA MAS ABIERTO, HAY GENTE QUE NO LES GUSTA HABLAR DE ELLO Y ESO ES EL TEMA DE LA HOMOSEXUALIDAD Y EN ESTE CASO LA HOMOSEXUALIDAD FEMENINA. VERAN QUE HABLARE MUCHO AL RESPECTO; ALGUNOS ASPECTOS SON MI POSTURA AL RESPECTO. 
Y SI BIEN NO SOY MUJER, TRATE DE RELATAR LO MEJOR POSIBLE LOS SENTIMIENTOS DE LOS PERSONAJES, DISCULPEN SI TENGO ERRORES DE ORTOGRAFIA; SIN MAS PREAMBULO AQUI LES DEJO LA SEGUNDA PARTE...DISFRUTENLA.
Mi vida ha sido un poco complicada desde el momento en que me embarace, a pesar que fue un error por una noche de copas, mi hija ha sido la que le ha dado sentido a mi vida en estos años. Ahora viene a mi recuerdo cómo fue que tome mi decisión sobre mis gustos.
Fue después del funeral de mi madre que fui a la casa de modas Cyndi’s para presentarme. Llegando a la recepción me presento.
-       Buenos días, mi nombre es Marina Aguilar—dije.
-       ¿la nueva fotógrafa?, ¡Oh te están esperando!—dijo la recepcionista.
-       ¡Ah! Gracias—dije perpleja, ¿Cómo? ¿ya me esperaban?
La recepcionista era muy bonita y pareciera que me estaba coqueteando, pero a lo mejor es solo mi imaginación, camino por el pasillo contiguo y llego a la última oficina.
-       Buenos días—dije al tocar.
-       Pasa y cierra la puerta cuando entres—dijo una voz detrás del escritorio— ¡siéntate!—dijo cuando el sillón giro y me percate de que era una mujer muy bonita la dueña.
-       Gracias—fue lo único que pude articular al verla.
-       Bueno me presento, mi nombre es Alicia, pero mis amigos me dicen Alice—dijo al extenderme su mano para saludarme.
-       Mucho gusto, mi nombre es Marina Alejandra Aguilar de la Cerda—respondí a su saludo—pero todos me dicen Marina.
-       Mucho gusto Marina—me dijo esbozando una sonrisa—mira te seleccione porque me gusto mucho tu trabajo, eres capaz de transmitir las sensaciones y emociones de los lugares y las personas que estuvieron en el queremos ver si puede hacer lo mismo con mis modelos.
-       Será un placer—dije esbozando un leve sonrisa por lo nerviosa que estaba.
-       Mira no estés nerviosa—dijo con un tono que me tranquilizo casi al instante—sé que tu primer día, pero me gustaría ver como trabajas con mis modelos.
-       Si no hay problema pero deje voy por mi cámara—dije para poder salir y respirar.
-       No te preocupes, dime cuál es tu carro y le digo a la recepcionista que te la traiga—dijo mientras tomaba el teléfono y llamaba a la recepcionista.
-       Ok—le dije cuando llego la recepcionista.
-       Mira Cecilia ve trae el  su cámara, que ella te diga a cual carro ir—le dijo cuando entro.
Me fije que cuando le dijo Alice eso, ella esbozo una sonrisa algo picara, mientras yo le dije a cual carro ir. Después de eso ella salió casi corriendo para poder regresar rápido; mientras Alice me fue explicando y enseñando que desde hace varios años tiene la agencia y que fue una idea desde que estuvo en la preparatoria. Después de cinco minutos llego Cecilia con mis cosas y me dispuse a trabajar, en media hora llego una modelo que después de arreglarse empecé con la sesión de fotos y después de hora y media la sesión termino y junto con Alice y Ceci checamos las fotos y Alice estuvo feliz por las fotos, estuvo fascinada y me quede de manera definitiva.
Las siguientes semanas me llevaba muy bien con Alice y Cecilia, pero note que Cecilia tenía ciertas atenciones conmigo lo cual me intrigaba mucho, pero lo consulte con Alice.
-       Alice, dime ¿sabes porque Ceci tiene tantas atenciones conmigo?—le pregunte con curiosidad.
-       ¿Por qué? ¿Qué te dijo?—me respondió con algo de suspicacia.
-       Bueno, en realidad nada—dije con algo de desconcierto por sus preguntas--¿Por qué? ¿Qué pasa?
-       Mejor que te diga ella—concluyo Alice muy cortes, mientras marcaba para llamar por ella, cuando llego y me vio sonrió—bueno las dejare solas—dijo mientras salió de la oficina.
-       Bueno ¿y qué quieres saber?—pregunto de manera juguetona.
-       Es que me intrigas ¿y no entiendo porque tienes tantas atenciones conmigo?—dije de manera nerviosa.
-       Te lo diría, pero sé que tu ya lo sabes—lo dijo de manera juguetona y mordiéndose el labio inferior—sin embargo será un gusto aclarar tus dudas, soy lesbiana y desde que te vi me gustaste mucho, es por eso que tengo tantas atenciones contigo, no te lo dije porque…
-       No querías que me alejara de ti—termine la frase de Ceci.
-       ¿Cómo lo supiste?—dijo desconcertada.
-       Bueno porque a mí me pasa exactamente lo mismo contigo—dije cuando entendí verdaderamente el porqué de sus atenciones hacia mi—solo que no te dije nada porque tenía miedo a lo que sentía, afrontar esta nueva realidad me es muy complicado—dije y al momento se mojaron mis ojos con la intención de llorar—a pesar de que me auto-declare “chica gay” desde que tenía dieciséis, jamás me había sentido tan atraída por alguien, pero no estoy segura de lo que siento.
-       Te entiendo, porque yo ya pase por eso—dijo con afán de hacerme sentir bien—solo te puedo pedir algo.
-       ¡Claro! Lo que quieras—dije para poder olvidar lo que sentía.
-       Bueno me gustaría salir contigo, para conocernos mejor.
-       Está bien—conteste—a mí también me gustaría conocerte mucho mejor.
-       Entonces ¿puedo pasar por ti hoy cuando termines con tu trabajo?—me pregunto con un tono de insistencia y miedo al rechazo.
-       Si, está bien—dije y ella sonrió, pero era muy diferente a las demás sonrisas que siempre me dirigía.
Esa tarde salí con Ceci, y a pesar de ser una niña muy linda las dos concluimos que era mejor que fuéramos amigas. Después de eso nos llevamos muy bien, aunque un poco pesado entre las dos, siempre Alice nos regañaba por cómo nos comportábamos. Algunos días después Ceci me dijo que me presentaría con una amiga de ella, concreto una cita con ella en un restaurante y con el apoyo de Alice me dio la tarde libre y yo me fui a arreglar.
Cuando llegue al restaurante vi a una mujer muy hermosa, me quede pasmada cuando la vi, es la mujer más bella que había visto en mi vida, a pesar de que recordando que siempre he admirado la belleza femenina, ella superaba con creses a cualquiera o eso pensaba yo.
Al platicar con ella supe que era secretaria de un ejecutivo de una empresa muy importante, también supe que se llama Ximena, después de algunas copas, las cosas subieron de tono y tuve mi primera vez como dios manda, porque a pesar de que en mi primera vez termine con un pequeño problema de nueve meses y no estaba en mis cinco sentidos. Ahora que estaba en mis cinco, pude disfrutarlo en toda la extensión de la palabra, en lo más que pude con esta mujer.
Tuvimos una relación muy fresca entre ella y yo, sin embargo con el tiempo me di cuenta que ella solo buscaba una relación de ocasión y a pesar de que yo buscaba una relación un poco más seria, con ella me quede, Alicia siempre me decía que era adicta a ella, y más bien era adicta a lo que ella me daba.
Casi un año después de poder decir que con ella jamás llegaría a nada y para que nos alejáramos, Alicia me llevo con ella a un viaje para ir de caza de talentos, además de mostrar parte de lo que será la nueva tendencia de la línea primavera-verano 2013. Para mí solo era un viaje más, porque yo sabía muy bien que se iba con su jefe una semana, así que no me molestaba. Cuando estábamos en el desfile muchas eran las modelos que pasaron, en estos casi dos años que llevaba en la casa de modas, había conocido muchas modelos y casi todas eran como suponía que eran las modelos, pedantes, egocéntricas y narcisistas.
Solo que en un momento me quede viendo y perdí la noción del tiempo al ver a la modelo más hermosa que había visto en mi vida, fue como ver a un ángel, incluso perdí mi cámara, pero lo único que quería era conocerla, así que me fui a la parte de atrás y me detuvo un miembro de seguridad.
-       vous ne pouvez pas être ici, c'est uniquement pour les modèles—dijo el de seguridad.
-       ¿no entiendo?—dije confundida.
-       Usted no puede estar aquí, es solo para las modelos—dijo con un notado francés en su tono.
-       ¡Ah! No se preocupe quiero una entrevista—mentí, para que pudiera hablar con ella.
-       Qui veut voir? —dijo otra vez en francés, sin embargo pude entenderlo.
-       A aquella modelo—señalándola desde donde la podía ver, el vio a quien señalaba y se fue para verla.
El muchacho fue a buscarla y al señalarme pude ver que esbozo una sonrisa y lo acompaño, hasta que Alice me encontró.
-       ¡Marina! ¡hasta que te encuentro! ¿en dónde te habías metido?—me pregunto, cuando ella llego a donde estábamos las dos
-       Merci beaucoup—dijo ella muy cortésmente— ¿querías una entrevista? —dijo dirigiéndose a mí, pero se le quedo viendo a Alice—oye ¿tú eres Alice? ¿verdad?
-       Si, ¿Por qué?—pregunto extrañada.
-       ¡oh! Yo soy una ¡gran admiradora tuya!—dijo saludándola—mi nombre es Lune.
-       ¡oh! Si te conozco eres la modelo más cotizada—dijo Alice.
Yo me había perdido en algún momento en la conversación, como era que Alice conocía a esta mujer tan bella y yo ni en cuenta.
-       Sí, pero no tanto—dijo de manera gentil—me gustaría lucir uno de tus modelos.
-       Pues de hecho eso te iba a pedir ¡que trabajaras conmigo!—dijo Alice.
-       Sería un gran honor para mí—dijo muy sonriente—bueno yo regreso a México en un par de días, y si quieres paso a tu casa de moda y hablamos.
-       Claro, te estaré esperando—dijo Alice complacida por la respuesta.
Yo me quede pasmada por la belleza de esta mujer y no me di cuenta de a qué hora había terminado la conversación.
-       Entonces, ¿Dónde quieres que sea la entrevista?—dijo dirigiéndose a mi esbozando una pequeña sonrisa, algo coqueta
-       ¡ah!—dije pero me avergoncé, porque fue lo único que pude decir.
-       ¿Cuál entrevista Marina?—dijo Alice.
-       ¡ah! Es que quería verla para que tu pudieras conocerla—mentí, pero sabía que Alice no se lo tragaría.
-       ¡Ah! Entonces ¿no hay entrevista?—dijo ella algo triste.
-       No, ¡discúlpame!—dije apenada por haberle mentido.
-       No importa—dijo Lune algo decepcionada mientras se retiraba.
Cuando nos dejo solas, Alice no me dejo de interrogar, pero pude zafarme, porque tenía que seguir tomando fotos del evento. Sin embargo no podía dejar de pensar en esa mujer que se me hizo la más hermosa que jamás había visto en mi vida.
Terminado el evento Alice y yo nos fuimos directamente para el aeropuerto para llegar temprano a México; en el viaje no pude descansar porque Alice seguía insistiendo con lo que había pasado en la pasarela.
-       Mira, si te digo ¿me dejaras en paz?—dije ya enojada.
-       Si, si claro—dijo Alice entusiasmada.
-       Ok, te cuento—dije dando un gran suspiro—cuando estaba tomando las fotos, la vi y me quede como idiotizada y perdí toda noción de tiempo.
-       ¿Fue por eso que perdiste tu cámara?—pregunto curiosa.
-       Si, fue entonces que decidí ir a buscarla—dije más calmada—pero un guardia me detuvo y me hizo decirle a que iba, entonces mentí y dije que buscaba una entrevista con ella, para mí fue casi un sueño, el poder estar cerca de ella y solo admirarla.
-       Oye ¿Cómo es que la conoces y yo no?—le pregunte, pues quería saber que había con ella.
-       Pues será que tu estas con Ximena y te olvidas de todo—me respondió con un tono de reclamo—deberías valorarte más y dejar a Ximena
-       Ya pues deja ese tema, que me aburre—le dije con cara de fastidio.
-       Y del sexo también—me contradijo y yo puse cara de wat.
-       De eso jamás—le contrapuse y quise salir del lugar, pero no podía.
-       Ash, ya mejor dejemos el tema por terminado—me dijo con fastidio, pues sabía qué no me haría cambiar de opinión—pero entonces ella ¿te gusto? ¿no es así?—dijo de manera suspicaz.
-       Si, para que negarlo—dije suspirando.
-       Solo te digo que no quiero que la hagas sufrir—dijo más seria—porque ella estará trabajando con nosotras, y no quiero que tampoco la estés distrayendo, quiero que ponga atención a su trabajo.
-       ¡Ay mama! ¡ya pégame!—dije de manera sarcástica y me reí.
-       No estoy jugando—dijo Alice seria—esto es enserio, no quiero que vayas a estar ligándola, cada que puedas.
-       Oye ya cálmate—dije más serena—además tú no sabes si ella verdaderamente valla a aceptar tu oferta.
-       Porque sé que la va aceptar y es porque te digo que te andes con cuidado—dijo de  manera tajante.
-       Bueno ya déjame dormir y ya después hablamos de esto—dijo con mucho desgane.
Quise terminar la conversación porque estaba algo cansada y quería poder descansar. Además deseaba que fuera verdad, todo lo que Alice decía, que aquella modelo que me había impactado ahora sería mi compañera de trabajo y podría estar tan cerca de ella que podría enamorarla y hacerla mía y después botarla, pero era linda y tan inocente y a mi parecer puede que tenga un buen corazón.
A los pocos días Lune y su agente se presentaron en la casa de moda. Y hablaron con Alice discutieron cuales eran las condiciones de trabajo para Lune, yo por supuesto estaba que no cabía de la felicidad, claro que Ceci se dio cuenta.
-       Oye Marina ¿te gusto la modelo?—dijo Ceci al ver cómo me le quede viendo cuando ella salió de la oficina de Alice.
-       ¡Aaah! ¿Qué? ¿Qué paso?—dije algo distraída por obvias razones.
-       ¿Qué si te gusto la modelo?—dijo Ceci.
-       ¡Aaah! No ¿Por qué?—dije apenada.
-       Por la carita que pusiste al verla llegar y también ahorita que se fue—insistió.
-       Bueno, está bien te diré que si me gusto—la afirme a Ceci.
-       Y bueno ¿Qué harás?—me pregunto muy picara ella.
-       No lo sé, sabes que estoy con Ximena—le dije ya más seria.
-       Pero estas con ella porque quieres—dijo algo enojada—porque entre tú y yo sabemos que no la amas.
-       Eso no es cierto—dije ya un poco enfadada—yo la quiero y ella a mí.
-       Eso crees tú, sino tu dime ¿Por qué entonces anda con su jefe?—dijo ya enojada muy seria.
-       Eso a ti no te incumbe—ya muy enojada—y mejor aquí le dejamos porque no me quiero enojar contigo.
Después de eso mejor me Salí y fui a caminar a un parque que se encuentra cerca; después de caminar por un largo rato recibo una llamada.
-       ¿bueno?...ah si ahora voy…--dije y colgué, después regrese al trabajo.
A los pocos días me toco trabajar con ella y fue sensacional, no es como las demás modelos que conozco, ella es distinta, es muy honesta, humilde y sencilla; con todas esas aptitudes me estaba gustando más, ella siempre se quedaba conmigo para ayudarme a guardar mis cosas, y no se iba a su camerino a cambiarse e irse; sin embargo no sabía siquiera si le gustaban las mujeres y mucho menos si yo le gustaba. Hasta entonces tenía que ser muy precavida y no dejarme ver que me le quedaba viendo. Con el pasar de las semanas ella me se hacía más adorable y me gustaba más con cada momento que pasaba con ella, hasta…
-       Oye Marina ¿te gustan las mujeres? ¿verdad?—dijo Lune de manera intempestiva y cuando estuvimos solas.
-       ¡Eeeh!...—fue lo único que pude decir, pues me sorprendía su pregunta en muchos sentidos--¿por…por qué preguntas?—fue lo único que pude decir al reaccionar.
-       Bueno, pues—dijo casi tartamudeando—es que no te he oído hablar de ningún hombre desde que te conozco y cada vez me…--dijo haciendo un pausa.
-       ¿y cada vez que?—pregunte interesada por su respuesta.
-       No, nada—dijo y vi que se ruborizo
-       ¡Anda dime! ¿Qué acaso no me dijiste que éramos amigas?—le dije para ver si haci tomaba más confianza y me decía.
-       No es nada, enserio y además ¿no has respondido mi pregunta?—dijo más seria, pero su rubor no bajaba.
-       Bueno pues, si quieres saber, si me gustan las mujeres—dije de manera más segura y me di cuenta que cuando estaba cerca de ella tenía siempre esta sensación de seguridad—pero ahora solo me gusta una.
-       ¿y quién es?—pregunto temerosa.
-       ¿te gustaría saber?—pregunte con una notada mirada picara, en lo que ella asintió de manera afirmativa; fue entonces que me incline para darle un beso, pensé que se apartaría pero qué bueno que no lo hizo, esto lo había deseado y al parecer también ella— ¿ahora te das cuenta?
-       ¡S…si!—dijo casi sin respiración.
-       ¿y qué? ¿te molesta?—dije al ver que no pudo decir más.
-       No, no como crees—dijo rápidamente y pude entonces ver un ligero brillo en sus ojos.
-       ¿y entonces?—dije, pero esta vez algo impaciente.
-       Es que siempre me imagine este momento, pero creo que es mejor vivirlo—dijo esbozando una gran sonrisa—porque  ni en mis mejores sueños pude sentir lo que me hiciste sentir a mí en este momento.
-       ¿entonces? ¿te gusto el beso?—pregunte con un dejo de confianza y autocomplacencia.
-       ¡Claro que me gusto!—afirmo de manera intempestiva—pero me gustaría que lo nuestro no vaya más allá de solo sexo, porque a mí me gustan las relaciones estables.
-       ¡Oh si claro!—dije con un hilo de voz; fue entonces que dije dentro de mi “pobre de ella”, aunque también si me pongo a pensar en lo que Ceci me dijo hace varias semanas tiene razón, y ahora por Lune creo tener un sentimiento más fuerte que solo la simple atracción— ¿Qué te parece si para conocernos mejor salimos el sábado a comer?—le propuse, esperando que ella aceptara.
-       Claro, me parece muy buena idea ¿a qué hora?—dijo ella entusiasmada.
-       Paso por ti a las cuatro de la tarde—dije ya entusiasmada.
-       Está bien, te espero—dijo y se retiro.
Esos días, y hasta el fin de semana estuve muy nerviosa y quería volar, pero no me deje llevar, así que tome mi tiempo y prepare todo para que todo fuera perfecto. El día esperado había llegado, haci que me prepare y cuando estuve lista, me fui por ella, al llegar a su departamento y abrir su puerta me quede toda embobada al ver la espectacular figura de mujer que tenía frente a mí.
-       ¿Qué paso? ¿Qué tengo?—dijo ella al verme que no decía nada y me le quedaba viendo.
-       No nada, es que—fue lo que dije no pudiendo decir nada más.
-       Es que ¿Qué?—pregunto de manera inquisitiva.
-       Es que no puedo creer que una cosa tan bella quiera salir conmigo—dije algo apenada.
-       ¿y porque no puedes creerlo? ¿Qué acaso no estoy yo aquí frente a ti?—me dijo con mucha determinación.
-       Sí, pero lo que no puedo creer es que de tantas mujeres que hay, incluso más bonitas que yo, tú me escogiste—le respondí
-       Bueno más bien tú me escogiste—dijo ella muy sonriente.
-       Bueno si, pero también tu me escogiste—dije con total seguridad por su respuesta
-       Y ¿Cómo no hacerlo?, si eres divertida, sencilla, carismática, guapa y sobre todas las cosas eres la mujer perfecta que siempre había esperado.
-       ¿en serio? ¿no estarás hablando de ti?—dije sonriendo.
-       No mi princesita, esto que te dije lo pienso de verdad, eso eres lo que significas para mí—me dijo dándome una amplia sonrisa.
Entonces las dos sentíamos lo mismo, fue lo que pensé y después de mucha platica pude llevarla a comer y después a una caminata por un parque.
-       Entonces ¿Cuál es tu nombre?—le pregunte.
-       Lune—dijo muy segura, pero con un sonrisa.
-       ¡Ya! Enserio ¿Cuál es tu nombre? Y no quiero que me digas tu nombre artístico—dije con determinación, para ver si así me decía.
-       Si quieres saberlo, debes de averiguarlo—dijo con un sonrisa picara—te daré una pista mis iníciales son C. D.
-       Y ¿Eso es todo?—dije desconcertada--¿no me vas a decir nada más?
-       No, porque he aprendido que es mejor mantener el misterio—dijo con una amplia sonrisa—porque a veces hacemos preguntas innecesarias y siempre perdemos interés.
-       Tienes razón, uno pregunta por el nombre, solo para agregar un nombre más a tu diccionario de nombres, y simplemente te olvidas de ello—dije aceptando lo que ella me dijo.
-       Si, por eso preferí cambiar mi nombre, además si sabes un poco de francés, sabrás que significa—me dijo con una amplia sonrisa.
-       Pues creo que significa Luna—dije, pensativa y tratando de poder decir algo, pues se me hacía difícil poder hablar teniendo a una mujer tan bella—pero quiero que sepas que me interesas y voy a saber cuál es tu nombre.
-       Pues entonces mucha suerte—dijo y me beso, eses beso me dejo prendada y me gusto mucho.
-       Claro, pero debías de darme más pistas—le dije muy sonriente y dándole otro beso.
Desde entonces he dejado de pensar en el que mi tormento: Ximena; y en que lo único que he podido hacer en estos días es pensar en las miles de posibilidades y las cientos de combinaciones. Solo me quede muy cansada y dormí profundamente y me puse a recordar sobre una ocasión que me puse muy borracha y que no sé muy bien lo que paso, solo recuerdo que amanecí en la cama de una desconocida y lo único que pude hacer es salir, ni siquiera recuerdo su cara y mucho menos su nombre. En una ocasión cuando Lune tuvo un evento y en el que Alice me dio la noche libre fui a un bar y me puse muy borracha y en la mañana siguiente amanecí en la casa de Jenny y me sentía muy incómoda y con un dolor de cabeza.

Hace ya varias semanas que me siento muy rara, si quiero a Marcus, pero siento que no debería estar con él, para no hacerlo sufrir, él siempre ha sido sumamente bueno conmigo y con mi hermano, solo que no se definir si lo que me pasa es porque en verdad no siento amor por Marcus o porque no me gustan los hombres, pero jamás he tenido un acercamiento amoroso con una persona de mi mismo sexo.
Me fui de viaje para aclarar mi mente y pues me di cuenta que la verdad no me gustan los hombres pero tampoco sé si me gustan las mujeres, entonces me fui con unas amigas y me quede tomando una copa con ellas, pero cada una empezó a flirtear con algunos chavos del lugar, entonces me encontré a Marina y no sé lo que paso, será que no me reconocía por lo borracha que estaba o de verdad perdió la memoria ella me empezó a hablar.
-       Hola linda—dijo sonriéndome, pero con un notado arrastre de las palabras por el hecho de estar borracha.
-       Hola ¡Marina! —dije yo sorprendida por verla ahí y por el estado en el que estaba.
-       ¿sabes mi nombre linda?—dijo con un dejo de sorpresa.
-       Si claro—le respondí.
-       Entonces ¿Por qué no recuerdo el tuyo? ¿Por qué una mujer hermosa como tu sería difícil de olvidar?—me pregunto con una sonrisa coqueta y con un claro tono de querer ligar conmigo.
-       Pues no sé, me llamo Jenny—le dije algo acalorada.
-       ¡Jenny! ¡Qué bonito nombre!—respondió, esbozando una leve sonrisa
-       Y ¿Qué haces aquí?—le pregunte
-       Tomando, que no vez—me respondió.
-       Bueno, eso es evidente—le dije—pero ¿Por qué estas tomando?
-       Pues digamos que se me pasaron las copas—dijo dándole un sorbo a su trago—y se me olvida que debo controlarme.
-       Eso lo note y mejor deberías de dejar esa copa—le dije para poder llevarla a su casa.
-       No parare hasta quedarme dormida—dijo terminándose su trago y pidiendo otro trago—y mejor porque no me acompañas—me dijo, insinuándoseme.
-       ¡oye! ¿me estas seduciendo?—le pregunte con curiosidad, porque a pesar de que podría ser cierto, no me molestaba del todo.
-       ¿Por qué? ¿Te molesta?—me dijo con una sonrisa picara y terminándose su trago y pidió otro.
-       No lo sé, creo que no—le dije y después yo misma me sorprendí por lo que dije—pero ya deberías de dejar de tomar.
-       Por favor déjame tomar una más y después hacemos lo que tú quieras—me respondió mientras se tomaba la última copa que había pedido.
-       ¡No!—le dije tajante y le quite la copa de la mano—ya vámonos y la pare de su asiento y mientras tanto yo pagaba la cuenta.
-       ¿A dónde me vas a llevar? ¿piensas secuestrarme?—dijo mientras yo la arrastraba por el bar.
-       Después lo sabrás—le dije mientras salíamos del bar y la subía a mi carro.
Durante el trayecto, ella decía muchas incoherencias que no pude entender, pero había otras que me causaban mucha gracia; no sabía si llevarla a su casa o a la mía, solo que mi casa quedaba más cerca, así que la lleve ahí. Llegamos muy rápido, ya que el tráfico por esa zona a estas horas era casi nulo; la baje con sumo cuidado y la lleve adentro, como pude, ya que a estas alturas Marina se había quedado dormida. Cuando llegue a mi habitación, la acomode y le quite la ropa, para ponerle un pijama mío y que durmiera cómodamente; cuando estaba a punto de acomodarla y taparla, ella me beso, no sé porque no lo detuve, lo estaba disfrutando, pero reaccione y recordé que no debía estar haciendo esto y me separe de ella, cuando lo hice, Marina se quede profundamente dormida, y entonces preferí irme a dormir a la sala

A la mañana siguiente me desperté con un dolor de cabeza descomunal que me calaba, pero  luego note que no me encontraba en mi cama, sino en otro lugar, en que no sabía cómo había llegado ahí. Baje y vi que había alguien en la cocina, me acerque y vi que era Jenny, mi cuñada y estaba consternada.
-       ¿Qué paso? ¿Por qué estoy aquí?—dije desconcertada.
-       Ayer tomaste mucho—me respondió muy sonriente—y me tome la libertad de traerte aquí.
-       ¡eh! Gracias Jenny, pero mejor me hubieras llevado a la casa—dije ya un poco apenada.
-       ¡Uy! No fue nada, lo hice con gusto—dijo ella esbozando—pero no hubiera sido bueno que tu hija te viera haci.
-       Pero ¿no dije nada malo o indebido?—pregunte de manera interesada.
-       ¿Cómo que o qué?—pregunto con un dejo de despiste.
-       No se ¡dímelo tú!—le conteste.
Ella tomo un pequeño respiro y me empezó a platicar, con cada cosa que me decía me quedaba pasmada y pues no me quedo otra más que aceptar todo y pues ella me dijo otra cosa que me quede sin habla, dijo que yo la bese después de eso no dije nada y solo me fui. Ese mismo día busque a Ximena, pues tenía que dejar cerrado este tema de una vez por todas y poder estar en paz con Lune.
-       Xime necesito hablar contigo—dije al verla en la entrada de su casa.
-       No tengo tiempo preciosa—me respondió—después hablamos—dijo y se acerco para darme un beso, pero la rechace--¿Qué te pasa?
-       Que quiero hablar contigo—dije tajante.
-       Bueno ¿de qué quieres hablar?—dijo pero todavía tenía ganas de besarme
-       De lo nuestro—dije muy serena—necesito que pongamos en claro que es lo que tú sientes por mí.
-       Pues tú lo sabes, ¿no sé porque me lo preguntas?—dijo ella con una cara de enojo y  desconcierto.
-       Pues porque ya me canse de esta situación y quiero que me digas, ¿Qué es lo tú sientes por mi?—lo dije con mucha decisión.
-       Yo te quiero mucho—dijo con un dejo de desesperación—la pregunta aquí ¿Qué sientes tú por mí?
-       La verdad no lo sé, para que te miento—dije con tristeza.
-       ¿hay otra? ¿verdad?—me pregunto de manera inquisitiva.
-       Si, no puedo negarlo, pero no es por ella, es simplemente que ya me canse de esta situación—dije con mucha seguridad—y espero que me entiendas pero lo nuestro ya no puede funcionar, quiero estar bien con ella, y no puedo estarlo si todavía no puedo cerrar un ciclo que tuve contigo.
-       ¡Tú no me puedes botar así! ¡vas a volver conmigo, ya lo veras!—dijo ella ya muy alterada.
-       Lamento mucho que pienses así—le respondí  sin mucho ánimo de pelear.
-       Lo que vas a lamentar es el haberme dejado—dijo tajante y muy alterada y se fue.
Ese mismo día busque a Lune y le conté todo lo que había pasado, bueno menos lo que paso anoche con Jenny. A la semana de haber dejado a Ximena supe por televisión que un ejecutivo de una empresa estaba involucrado en la muerte de su asistente, porque según la información de las autoridades, ella lo estaba chantajeando con decirle a su esposa sobre su relación, también pasaron una foto y me di cuenta que era ella me dio mucho pesar, pues a pesar de todo lo que paso siempre la estime.

Mi querida hermanita estaba muy nerviosa y le daba muchas vueltas al asunto, hasta que se sentó frente a mí y empezó a hablar.
-       Algo que te tuve que decir hace meses—me dijo muy seria— ¿sabes bien que solo estuve con un hombre?
-       Sí, pero ¿eso que tiene que ver?—dije desconcertado.
Fue entonces que me empezó  relatar lo que ha estado viviendo y me confesó que ella es lesbiana; a mí en lo personal me saco de onda no dije nada mientras ella seguía con su relato entonces ella me dijo que tenía una relación más o menos estable con la modelo de nombre “Lune”, lo cual no entendí y fue cuando la interrumpí.
-       Haber ¿es su nombre artístico o qué?—le pregunte con una cara de sorpresa y confusión.
-       Si, es su nombre artístico—me respondió.
-       ¿y su nombre real?—dije con un tono claro de interés.
-       Pues no lo sé, bueno ella no me lo dijo—dijo ella algo apenada—dice que es mucho mejor mantener el misterio que decir la verdad de golpe porque así se da cuenta quien está interesada en ella de verdad.
-       Pero ¿por lo menos te dio alguna pista?—le conteste.
-       Si, las iníciales de su nombre C. y D. —dijo con algo de suspicacia.
-       ¿C. y D.? y ¿has pensado en algún nombre?—pregunte intrigado.
-       No muchos ¡la verdad!—contesto con tristeza—solo Diana, Dayanna, Delia o por ejemplo Camila, Caridad y Carla.
-       ¿y alguno crees que sea correcto?—le volví a preguntar.
-       Solo uno ¿creo? Aunque no estoy muy segura—contesto con aire suspicaz pero también con intriga—aunque presiento que el segundo nombre debe ser algo difícil y raro.
-       Y ¿no se ha ocurrido alguno?
-       No, la verdad no—contesto seria.
-       Bueno a mí se me ocurrió uno con “D”—dije con tono de interés y suspicacia
-       ¿Cuál es? ¡anda dime!—pregunto de manera inquisitiva
-       Bueno, hace algunos años conocí a una mujer muy rara y me pregunto muchas cosas, yo no me presente pero ella sí, no recuerdo muy bien como era pero recuerdo su nombre era Daenerys.
-       ¿Cuándo la conociste? Nunca me dijiste nada—dijo Marina contrariada.
-       No me gusta contar sobre eso—dije con tono desairado—es algo muy difícil de contarte.
-       Pero dime ¿era bonita?—me pregunto ella a
-       Pues sí—conteste apenado
Sin que se diera cuenta tome una foto de la modelo y me la quede. Yo ya la conocía, pero no quise contarle nada, pero como le dije a ella, no es precisamente un tema que me guste estar hablando. Sufrí mucho aunque parece que ella ha cambiado mucho, se hizo más misteriosa y más hermosa que cuando ella me dejo, la vez que le pedí matrimonio, el único que sabe que es lo que verdaderamente paso es el abuelo, pues en la presentación que hizo ella en Brownsville, yo quería proponerle matrimonio, sin embargo ella no acepto.
Después, cada semana le preguntaba cómo le iba a ella con su novia y le ayude a entender como tenía que tratarla, a pesar de que en muchas ocasiones siempre se enojaba conmigo, pero al final siempre acepta mis comentarios.
Después de mucho meses, y el estar conviviendo con ella cada momento feliz que pasaba con su novio, pude darme cuenta que hubo un cambio totalmente repentino en ella, y a pesar de que yo le insistía a ella con muchas preguntas, ella jamás me decía nada, pero yo no me di por vencido y siempre le insistía que hablara conmigo, pero nunca lograba nada, bueno eso hasta que la agarre a ella muy ebria.
-       Y bueno me vas a decir ¿Qué te pasa?—pregunte insistente.
-       Está bien, hace algunas semanas, tuve un problema con Lune, pero es una confusión—dijo con un dejo de tristeza y con un par de copitas de más.
-       Y ¿Qué clase de confusión?—le dije.
-       Bueno, parece ser que ella vio algo que pensó que era real—dijo con mucha tristeza—ella me vio dándole un abrazo y un beso a Ceci y cuando trate de explicarle ella no me quiso escuchar y ahora me hez muy difícil estar junto a ella, cuando ella no puede ni siquiera verme y eso me duele mucho.
Después de eso se soltó a llorar mucho.
-       ¡ya Marina! Esto no te sienta bien—dije para consolarla.
-       Es que no puedo—dijo sollozando—no puedo, ella es mi todo y no pude aclarar nada de lo que en verdad paso.
-       Mira ahora no te preocupes—dije—cuando debas darle una explicación ella te escuchara y te comprenderá.
-       ¡ojala! Haci sea Marck—dijo ella todavía sollozando pero más tranquila.
-       ¡y haci va a ser!—dije suspicazmente.
Esa platica ojala nunca la hubiera tenido, me puso muy triste y muy pensativo, tenía que hablar con su novia, con aquella mujer que alguna vez fue mía o más bien pensé que era mía, pues debía ella escuchar a mi hermana, pues ¿Qué no se da cuenta lo mucho que ella la ama?