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domingo, 27 de diciembre de 2015
Los amantes de Teurel
El 13 de abril de 1609, el notario del pueblo de Teruel, encontró en el archivo municipal unos escritos que denominó “de letra antigua” y que contenían la referencia de una vieja historia de amor.
Esta antigua acta notariada en 1555, narraba los hechos trágicos que sucedieron mucho tiempo atrás (año de1217) entre Jessica Jung y Hwang Tiffany.
En Teruel vivía una joven llamado Jessica, de algunos 22 años de edad. Que se enamoró perdidamente de Tiffany Hwang, hija única del acaudalado señor Hwang.
Ellas se amaban mucho, así que Jessica le propuso matrimonio, pero Tiffany le comentó que sin el consentimiento de sus padres jamás lo haría.
Entonces Tiffany platicó a su padre de las intenciones de su amada, pero el señor Hwang dijo que aunque su intención era buena, le hacían falta más recursos económicos para la dote matrimonial.
Otro día Tiffany le platicó a Jessica lo que opinaba su padre y ella comentó molesta que el señor Hwang la menospreciaba sólo por el dinero, pero que si Tiffany esperaba cinco años, ella juntaría suficientes recursos para pedirla en matrimonio.
Prometieron esperar ese tiempo, así que Jessica no quiso esperar más y se enlistó en la milicia para ir a combatir a los invasores que amenazaban la paz de aquel lugar.
Pasado el tiempo acordado, Jessica logro ganar cien mil sueldos, suficiente para opacar los 30 mil sueldos que su pretendido suegro daría en dote a Tiffany cuando se casara.
Desgraciadamente su novia se vio acosada por su padre para que ya se comprometiera con alguien, en vista que Jessica no daba señales de vida.
Sin embargo, Tiffany se excusaba diciendo que debía seguir virgen hasta que cumpliera los 20 años, porque era bien sabido que la mujer no podía casarse hasta que no fuera capaz de regir su casa.
Lamentablemente pasaron más de los cinco años del pacto acordado y al amonestarla nuevamente el señor Hwang, finalmente Tiffany consintió buscar marido.
Pasaron los meses y ante la ausencia de Jessica, con todo el pesar del mundo Tiffany se casó con otro.
Un día llegó Jessica cargada de amor y oro a Teruel, en busca de su prometida. Pero con tristeza se enteró de su cruel desdicha, así que, cobijada por las sombras de la noche, decidió acudir secretamente hasta la recámara de Tiffany.
Se acercó a su lado y le dijo: “bésame, porque me muero...” Tiffany se sobresaltó y comentó que no podía ofender a Dios y a su marido, que buscara otra mujer ya que lo suyo no podía ser. Jessica imploró de nuevo un beso y ella dijo tajante: “no quiero”. Y en ese momento Jessica cayó muerta.
Tiffany se asustó terriblemente y le habló a su marido, para enseguida contarle lo sucedido.
Para que no pensaran que el marido la había matado por celos, decidieron llevarla sigilosamente hasta las puertas de la casa de su padre. A la mañana siguiente la descubrieron y hubo un grande pesar en la familia Jung.
Decidieron enterrarla en la iglesia de San Pedro y hasta allá fue Tiffany, muy triste por su acción y por todo lo que Jessica hiciera por su amor.
Cuando entró al sepelio fue directo al féretro, se sentó al lado y descubriendo la mortaja del rostro de Jessica, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón destrozado, le dio un beso.
En ese instante cayó muerta sobre el pecho de quien fuera su amada y así permaneció un buen tiempo, hasta que los parientes de la finada la descubrieron. Luego que se enteraron de la desgracia, pues el marido contó lo sucedido en la recámara y entonces, las familias decidieron enterrarlas juntas. Uniéndolas para toda la eternidad.
Regalo de navidad
Eran las tres de la mañana cuando Jessica llego a casa. La mesa
estaba elegantemente colocada y decorada para la ocasión. Las copas y
las velas estaban sin utilizarse y la comida sobre los platos se
encontraba fría e intacta. Las luces de la casa estaban apagadas y todo
estaba en completo silencio. Jessica camino con cuidado para no hacer
ruido, y fue hacia su habitación. Entre abrió la puerta y en medio de la
oscuridad asomo la cabeza para encontrar a Tiffany dormida, no quería
despertarla, así que decidió ir a dormir al sofá.
Un choro de agua helada cayó sobre su cara en medio de su sueño provocando que estuviera a punto de ahogarse. Se levanto sobresaltada, intentando ponerse alerta para cualquier cosa que estuviera pasando, miro a todos lados tratando de entender lo que ocurría y calmar su agitado corazón. Pero lo único que encontró, fue a Tiffany parada frente a ella, cruzada de brazos, con un vaso en la mano y extremadamente molesta. Al verla así, Jessica trago saliva con dificultad
-Feliz navidad- fue lo primero que se le ocurrió decir a la joven empresaria, pero al instante supo que había sido un gran error. Los ojos de Tiffany se llenaron de fuego y sin esperárselo le lanzo el vaso que tenía en la mano con coraje. Si no es porque Jessica alcanzo a reaccionar, se abría estrellado contra cara.
-¡Eso es lo que piensas decir Jessica Jung!- grito Tiffany
-Tiffany yo…-
-¡Cállate! ¡No quiero escuchar de nuevo tus excusas! ¡Estoy harta!-
-Tiffany déjame explicarte…-
-¡No! ¡Siempre es lo mismo contigo! ¡Estoy cansada!-
-Amor, fue solo una cena- Jessica tenía que aprender a cerrar la boca o a decir cosas más inteligentes. Ya que en cuanto dijo aquellas palabras, el rostro de Tiffany se torno de un color tan rojo como un tomate. Nunca antes la vio tan enojada. Los dientes le rechinaban por la fuerza con la que los estaba apretando para contenerse y no matar a Jessica. Pero aun así, su furia debía de ser liberada con algo. Tiffany tomo el cojín más cercano y se lo arrojo a Jessica quien esta vez no hizo nada por esquivarlo
-¡No es solo una cena! ¡Son todas las cenas! ¡Todos los momentos en los que tenías que haber estado junto a mí y no lo hiciste! ¡Todas esas noches en las que te esperaba como una idiota y nunca llegaste!- Jessica no supo que decir, pero al ver las lagrimas en los ojos de Tiffany se le rompió el corazón –Esta cena era importante, es navidad- siguió hablando Tiffany un poco más calmada –La planeamos desde hace semanas. Prometiste que estarías aquí, tu… lo prometiste- la chica se encogió de hombros y se abrazo ella misma. Al verla, Jessica trato de acercarse pero Tiffany levanto la vista y volvió a mirarla con molesta.
-Déjame explicarte- volvió a pedir Jessica
-Me sé de memoria tus explicaciones. Siempre es tu trabajo. Nunca tienes tiempo para nada que no sea trabajo-
-¡Eso no es verdad!-
-¡¿Entonces hay alguien más?!-
-¿Qué…?-
-Si no es por el trabajo, quiere decir que estás viendo a alguien más- la voz de Tiffany estaba a punto de quebrarse
-¿De qué demonios hablas Tiffany?- el espacio entre las dos desapareció cuando Jessica por fin se lanzo a abrazarla –No hay nadie más. Tú lo eres todo para mí- Jessica tomo el rostro de Tiffany entre sus manos para mirarla directo a los ojos –Mi corazón es solo tuyo- estaba a punto de besarla, pero Tiffany volvió a apartarse –Fany…-
-Lo sé. Sé que no hay nadie más. Pero me duele cada que te llamo y no respondes o me responde tu secretaria. Ya no puedo seguir esperándote Jessica-
-Tiffany ¿Acaso ya no me amas?-
-¡No estamos poniendo en duda mi amor sino el tuyo!- grito Tiffany volviendo a perder la compostura
-¡Yo te amo!- hubo un largo silencio –Fue una cena Tiffany. Tenía trabajo-
-No es la primera vez que lo haces Jessica y temo que no será la última… No es solo la cena. Es el compromiso, si no puedo contar contigo en cosas como esta ¿Quién me asegura que el día en que de verdad te necesite vas a estar allí? ¿Cómo se que vas a contestar mi llamada?-
-Te prometo…-
-No prometas nada. No tiene caso. Te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, pero no puedo seguir esperándote-
-¿De qué…?- Tiffany se acerco a ella y toco su mejilla
-Me voy- aquellas palabras congelaron a Jessica. Todo su cuerpo se petrifico, su cerebro no fue capaz de reaccionar. La embriago un miedo inmenso que le detuvo el corazón y le ajito la respiración. No fue sino hasta que Tiffany se dio la vuelta para marcharse que los brazos y las piernas de Jessica pudieron moverse. De inmediato se lanzo sobre Tiffany para abrazarla por la espalda y evitar que diera un paso más, atrapándola entre sus brazos para que no se marchara.
-No te vayas- le susurro en la nuca hundiendo su cara entre su cabello
-Jess…-
-Por favor Tiffany no me dejes. Tú eres mi vida…-
-Jessica…- Tiffany trato de hablar, pero ella no se lo permitió
-Sin ti no tengo nada. No me queda nada. Ni siquiera un corazón porque tú lo tienes. Mi corazón te pertenece, él solo funciona y sirve a un propósito, solo sigue latiendo para poder amarte- Jessica apretó un poco más el abrazo, como lo haría un niño pequeño al apretar fuertemente aquello que más quiere, desea y teme perder. Las palabras de Jessica siempre hacían sentir algo muy cálido en el interior de Tiffany. Amaba la forma en la que se expresaba y lo tierna que podía llegar a ser. Con esas palabras la había enamorado, con esos detalles le robo el corazón, aunque fueran pocos.
Pero ese era el problema. Con el paso del tiempo Jessica la fue dejando de lado para ocuparse del trabajo. Era muy apasionada y era una parte de ella que a Tiffany le encantaba. Pero las cosas habían empeorado cuando logro conseguir el puesto más alto en la empresa. Trabajo muy duro para lograrlo, de eso Tiffany no tenía duda. Jessica estaba feliz, pero se sumergió tanto en el trabajo que había ocasiones en que se olvidaba de todo y Tiffany tenía miedo de que al final también se olvidara de ella. Con cada cena cancelada, con cada cita donde la dejaba plantada, con cada noche sola en la cama donde la esperaba hasta que el sueño la vencía, su miedo aumentaba. Tenía mucho miedo de sufrir más.
Tiffany tomo los brazos de Jessica y los aparto de ella, aunque le doliera tenía que hacerlo. Pero al instante Jessica se dejo caer de rodillas frente a ella.
-¿Qué estás haciendo?- pregunto Tiffany sorprendida trato de poner de pie a Jessica
-Pidiéndote que no me dejes. Suplicándote que te quedes a mí lado- ya que Jessica no se ponían en pie Tiffany también se puso de rodillas
-Jessica yo…-
-Por favor Tiffany. Dame una oportunidad. Déjame demostrarte que puedes contar conmigo. Sé que tienes dudas y yo soy la única culpable de ello. Pero puedo demostrarte que esta relación tiene futuro. Te amo. Yo… te amo- los ojos de Jessica estaban llenos de lagrimas y desesperación. Trataba de mantener la compostura, pero su cuerpo no hacía más que temblar. Tiffany no pudo soportar verla así. Tan frágil, tan indefensa, tan vulnerable. Termino estrechándola contra sus brazos, llevándola contra su pecho para que se calmara.
-Una oportunidad Jessica- le dijo Tiffany minutos después cuando las dos estuvieron más tranquilas –La cena de año nuevo. Demuéstrame que puedes estar aquí antes de las doce. No voy a volver a esperarte. Si no llegas… ya no me encontraras- sentencio Tiffany
Jessica se encontraba en su oficina recordando esas últimas palabras mientras jugueteaba con una pequeña caja entre sus manos, cuando Taeyeon, su asistente entro sin llamar.
-¿Todo listo Jessica?- le pregunto Taeyeon dejándola algo confundida –Los contratos ¿Los firmaste?-
-¿Qué? ¡Ha sí! Ya están- Taeyeon tomo varias carpetas del escritorio de Jessica. Y luego miro el reloj en la pared
-Ya son las seis- le dijo
-Lo sé-
-Jessica, esta vez por favor…-
-No te preocupes Tae. Ya lo sé-
-No quiero verte sufrir Jessica. Ni tampoco a la señorita Tiffany. Ella es una buena personas- Jessica solo pudo sonreír ante el comentario de quien más que asistente, era su amiga. Ese día era el treinta y uno de Diciembre, la noche en la que tenía que demostrar que podía cumplir sus promesas
-Confía en mí- le pidió poniéndose de pie y yendo hacia ella –Eso no pasara- trato de tranquilizarla –Ahora vamos a esa fiesta-
-Pero...-
-Solo serán un par de horas. Sabes que tengo que hacer acto de presencia. Me iré a las ocho, con tiempo de sobra para llegar a casa.
Esa misma noche, en la empresa donde Jessica y Taeyeon trabajaban, se estaba llevando a cabo una fiesta para despedir el año. La mayoría de los empleados estaban invitados, y Jessica al ser una alta ejecutiva estaba obligada a asistir. Los minutos pasaron y cuando se dio cuenta solo faltaban quince minutos para las nueve.
-¡¿Qué haces aquí?!- le grito Taeyeon al encontrarla entre el mar de personas
-Ya me voy- pero justo en ese momento, Lee Soo Man, el presidente de la compañía se acerco a ellas y comenzó una plática que le robo otros treinta minutos a la joven. Si no es porque Taeyeon la ayudo a escabullirse hubiera perdido más tiempo.
9:30, marcaba el reloj mientras caminaba hacia el elevador. Aun hay tiempo, se repetía la chica mentalmente para calmar su nerviosismo. Las puertas del ascensor iban a cerrarse cuando escucho el grito de alguien que corría por el pasillo.
-¡Esperen! ¡Detengan el elevador por favor!- gritaba el hombre. La puerta estuvo a punto de cerrarse, pero Jessica la detuvo para que aquel desesperado entrara. –Muchas gracias- dijo el hombre algo agitado
-No te preocupes Minho-
-¡Jessica!- dijo el joven sorprendido al ver a su acompañante -¿Qué haces aquí? ¿No deberías de estar en…?-
-¡¿Cómo es que todo el mundo lo sabe?!- pregunto Jessica sonriendo
-Kristal- respondió Minho devolviéndole el gesto. Kristal era la hermana menor de Jessica, y Minho era su esposo. Aun cuando el joven no era de una posición económica elevada como ellas, tenía un buen patrimonio y trabajaba muy duro para poder darle todo a Kristal. Era un buen tipo y por ello los padres de Jessica no vieron ningún problema en que su hija menor contrajera matrimonio con él. Jessica era testigo del esfuerzo que día a día, Minho hacía en la empresa y estaba segura de que muy pronto podría subir a un mejor puesto. Aun con todo el trabajo que tenía, Minho nunca descuidaba a Kristal. Siempre que ella lo necesitaba, él estaba a su lado. Jessica lo admiraba y quería ser como él, por Tiffany.
-¿Tú qué haces aquí? ¿No deberías de estar con mi hermana?-
-Estaba con ella. Solo vine a revisar unas fallas que reporto el sistema. Pero ahora voy de nuevo para allá-
-¿Cómo esta?-
-Bien. Descansando, algo impaciente y nerviosa. El bebe no se decide a salir- Kristal estaba embarazada de su primer hijo y todos estaban a la espera de que el nuevo miembro de la familia llegara. De pronto el elevador se detuvo y las luces se apagaron.
-¿Qué paso?- pregunto Jessica nerviosa. Lo que menos necesitaba en ese momento era una historia trágica y poco creíble de como se había quedado atrapada en un elevador. Antes de que Minho pudiera responder, las luces regresaron y el elevador siguió su marcha.
-Fallas en el sistema- agrego Minho
Los dos llegaron al estacionamiento del edificio y caminaron parar dirigirse a sus respectivos autos
-Bueno, nos vemos mañana- le dijo Minho con amabilidad
-Saluda a Kristal de mi parte-
-Claro. Lo hare…- el teléfono de Minho comenzó a sonar y de inmediato respondió –Ya voy para allá Kris…- Jessica ya se había alejado unos pasos, cuando detuvo su andar al escuchar a su cuñado -¡¿Cómo que en el hospital?!- grito Minho llamando la atención de Jessica -¡¿Estás segura?!-
-¿Qué sucede?- quiso saber Jessica, pero Minho no le hizo caso. Su rostro había palidecido y sus ojos reflejaban preocupación
-¡Ok voy para allá!-Minho colgó y miro desesperado a todos lados sin saber qué hacer
-Minho ¿Qué sucede?- volvió a preguntar Jessica sujetando a su cuñado por los hombros para que centrara su atención en ella
-Kristal… el bebe… hospital- dijo el joven atropelladamente, pero Jessica no entendió muy bien
-¿Qué quieres decir?-
-¡Kristal está en el hospital! ¡El bebe ya viene!-Jessica se quedo congelada por un momento ante la noticia -¡Tengo que ir al hospital!-
-¡Te llevo!- ofreció Jessica –Estas demasiado nervioso para manejar-
-Pero…-
-Anda. Sube, no hay tiempo que perder- el chico termino aceptando sin poner mucha resistencia, la verdad era que no podía pensar en manejar en ese momento -¿A qué hospital la llevaron?-
El hospital donde estaba Kristal, quedaba a media hora de camino en auto. El reloj en la muñeca de Jessica marcaba las 10:15 cuando llegaron al hospital. Minho bajo del auto de Jessica y entro corriendo hasta la recepción. Estaba actuando como un loco cuando Jessica llego a su lado. Fue ella quien un poco más tranquila le explico a la enfermera lo que querían. Los hicieron esperar otros veinte minutos.
Eran las 10:45 cuando por fin entraron a la habitación donde Kristal estaba sobre una cama, con varios cables conectados a su enorme barriga y un suero conectado a su brazo. En cuanto Minho entro fue hacia ella, se sentó en la cama junto a Kristal, la tomo de la mano y la beso.
-Estoy bien Minho- le dijo Kristal con una sonrisa en los labios. Luego se dio cuenta de la presencia de Jessica -¿Qué haces tú aquí?-
-Traje a Minho para evitar que se matara en el camino- respondió Jessica restándole importancia
-¡Tendrías que estar con Tiffany!-
-Aun tengo tiempo. Además, estas a punto de dar a luz a mi primer sobrino y…-
-Y nada. Este debe y yo no vamos a ir a ningún lado. Pero si no te das prisa la que puede irse y para siempre es Tiffany… Gracias por traer a Minho, pero tienes que irte ahora- le ordeno Kristal
-¿Estás segura que…?-
-Sí, sí. No importa, en cuanto nazca te avisamos- la joven Jung hizo una expresión de dolor y apretó fuertemente la mano de su marido. Al parecer había tenido una contracción -¡Ahora vete de aquí!- grito Kristal no porque lo quisiera, sino por el dolor que estaba experimentando.
Jessica se fue sin decir nada, algo desconcertada por el dolor que había visto sentir a Kristal. Eso de tener hijos parecía que dolía mucho. Pero de pronto le vino a la mente una hermosa bebe de Tiffany y ella, un pequeño pedazo de cielo que fuera igual a su amada y no pudo evitar sonreír. Cuando Jessica miro su reloj eran las 11:00 pm y un pequeño pánico se apodero de ella.
-Cálmate. Aun hay tiempo- se dijo al momento de arrancar el auto. Comenzó a manejar por las calles de la ciudad sin ningún problema, hasta que de la nada sintió una sacudida violenta que le hizo perder el control del auto. Derrapo unos metros y luego se detuvo bruscamente al chocar con el muro de contención. El impacto no había sido demasiado fuerte, pero fue suficiente para activar la bolsa de aire. Jessica bajo del vehículo con las palpitaciones del corazón a mil por hora. Primero comprobó que no tuviera ninguna herida en el cuerpo, luego reviso su auto. Una de las llantas traseras se había ponchado lo que había provocado que perdiera el control. La chica golpeo con fuerza la llanta para liberar un poco de su frustración, el reloj en su muñeca marcaba las 11:10pm. Después del pequeño accidente Jessica trato de llamar a alguien para que fuera por ella y el auto, pero se dio cuenta de que no tenía su celular, lo había dejado olvidado en la oficina. Así que camino por cinco minutos hasta que tomo un taxi. Eran las 11:15pm y Jessica estaba realmente nerviosa y desesperada, sentía que los minutos se le estaban escapando entre los dedos.
Pero ya iba en camino, estaba a unos minutos de llegar a casa y ver por fin a Tiffany. Después de algunos problemas, por fin cumpliría su promesa. Trato de relajarse en el asiento del taxi cerrando los ojos. Al hacerlo comenzó a sentirse mareada. Abrió los ojos de golpe y el mareo desapareció. Quizá, pensó Jessica, era una consecuencia del choque. Eran las 11:25 cuanto el taxi se detuvo al final de una fila interminable de autos.
-¿Qué sucede?- pregunto Jessica
-Embotellamiento- respondió el hombre sin emoción alguna, sin saber que cada segundo que pasaba su última oportunidad se esfumaba sin que ella fuera realmente capaz de detenerla
-Pues tome otra ruta- le dijo Jessica desesperada
-Señorita, todas las calles están así por esta zona. Es por el evento de fin de año que está en el centro. No podemos hacer más que esperar-
-¡¿Esperar?! ¡Pero…!- Jessica miro por la ventana. Aquel hombre estaba diciendo la verdad. No había hacia donde moverse, la ciudad estaba hecha un manicomio por la llegada del año nuevo. Miro el reloj en su muñeca y el pánico la invadió había perdido ya diez minutos más. Le entrego un par de billetes al conductor y bajo del taxi.
Trato de ubicarse 11:35, estaba por lo menos a quince cuadras de su departamento. Si quería llegar a tiempo tenía que correr. Jessica tenía un buen cuerpo, pero no era muy atlética, además seguía algo mareada pero tenía que intentarlo. Empezó una carrera contra el tiempo. Después de varias cuadras sintió como si sus pulmones fueran a estallar, estaba cansada, pero no se detuvo. Tomo un atajo por un callejón algo desolado para acortar el camino. Aunque había recorrido varias cuadras, sentía que en realidad no había avanzado, sentía que los minutos pasaban demasiado deprisa y a ella el tiempo se le estaba terminando.
Iba a salir de aquel callejón, cuando una persona se puso delante de ella impidiéndole el paso, Jessica disminuyó su marcha hasta detenerse por completo.
La mesa estaba otra vez puesta. Los cubiertos, servilletas y velas metódicamente colocadas para darle un aspecto elegante. A Jessica le encantaban las cosas elegantes. Tiffany había preparado todo sin mucho ánimo, con miedo, tratando de no pensar en la posibilidad de que como tantas otras veces, Jessica no se apareciera. No quería emocionarse demasiado, no quería volar muy alto porque si Jessica no llegaba, esta vez la caída la podía matar. No quería tener esperanza, porque sería insoportable verla perdida.
Amaba a Jessica, la amaba como nunca había amado a nadie y como estaba segura nunca podría volver a amar. Los momentos que pasaba con ella eran los más felices de su vida, pero su ausencia le destrozaba el corazón una, tras otra, tras otra vez.
Todo estaba preparado, incluyendo la maleta que descansaba a un lado de la puerta. No quería mirarla, no quería pensar que estaba ahí. Pero con el paso de los minutos su atención comenzaba a dirigirse hacia aquella maleta. Tiffany volvió la mirada al reloj de la pared frente a ella y al darse cuenta de la hora las manos comenzaron a sudarle y la angustia apareció en su pecho. Eran las 11:50 pm y no había señales de Jessica. Si no llegaba antes de la última campanada del reloj, se marcharía. Todo estaba preparado, menos su corazón.
Jessica se dio cuenta de que no estaban solas, de la oscuridad comenzaron a surgir mas sombras, siete por lo menos.
-Valla, valla- dijo la joven frente a ella con una sonrisa maliciosa –Miren que tenemos aquí. Nuestra cita de las doce a llegado- ¿Las doce? El pánico se apodero de Jessica que instintivamente miro su muñeca 11:50, aun tenía tiempo, aun podía llegar, tenía que hacerlo.
-No tengo tiempo para…- Jessica intento pasar a la chica, pero esta se lo impidió empujándola hacia atrás. Las sombras que las rodeaban se fueron acercando cada vez mas entre murmullos y risas.
-Nadie te ha dicho que puedes irte- le dijo la chica con molestia. Jessica no era tonta, entendía perfectamente lo que estaba pasando, pero ella no tenía tiempo de perder.
-¡No tengo nada! ¿De acuerdo? ¡No tengo dinero! ¡No traigo mi celular! ¡Y no tengo tiempo!- la joven empresaria trato de salir corriendo, pero al instante otras tres jóvenes se lanzaron sobre ella. Jessica se resistió, pero nada podía hacer contras todas. Derribo a una, pero un puñetazo en el estomago la hizo caer de rodillas para luego recibir un golpe en la cara, que mas que dolerle, la hizo enfurecer. Sus captoras la tenían sometida. La joven, que pensó Jessica era la líder se acerco con paso lento y despreocupado.
-Ya te dije que no puedes irte- le dijo inclinándose frente a ella -¿Por qué la gente siempre quiere hacer esto de la forma difícil?- un par de risas se escucharon en medio del callejón
-No tengo dinero- volvió a decir Jessica
-Está bien, será por las malas. Revísenla- las jóvenes que mantenían a Jessica inmovilizada se dispusieron a obedecer. Entonces Jessica vio la oportunidad para escapar. Comenzó la pelea y esta vez Jessica iba a ganar. De pronto había adquirido una fuerza que no sabía que tenía. Las demás chicas que permanecían en la oscuridad entraron a la pelea, pero no pudieron hacer mucho.
-¡Esperen!- alguien grito en medio del alboroto -¡Déjenla!- alguien quería ayudarla y Jessica quería localizar a esa persona -¡Hyuna no!- grito aquella persona justo antes de que Jessica sintiera una punzada de dolor en un costado. La líder había sacado una pequeña navaja y de la clavo a Jessica.
-¡Vámonos!- grito Hyuna y todas se fueron corriendo. Jessica se apoyo con una rodilla en el suelo, llevándose la mano al costado donde la herida comenzaba a sangrar
-¡Jessica! ¡¿Estás bien?!- la joven que la había tratado de ayudar se acerco a ella preocupada. Cuando se acerco lo suficiente Jessica la reconoció
-¿Hyoyeon?- la chica sonrió. Hyoyeon era la mejor amiga de Jessica en la universidad, pero hacía años que no sabía nada de ella y ahora entendía porque -¿Qué estas…?-
-Perdona. No me di cuenta de que eras tú hasta que empezaste a lanzar patadas-
-¿Qué te paso?-
-Bueno, digamos que no he tenido mucha suert… ¡Por dios! ¡Estas herida!- grito Hyoyeon al ver la sangre en la ropa de Jessica -¡Hay que llevarte al hospital!-
-No, espera. Estoy bien. Es solo un rozón-
-Pero…-
-Estoy bien. Tengo que irme. Pero Hyo, escucha. Pasado mañana búscame en las empresas Choi. Yo te voy a ayudar-
-¿Estás segura de que…?-
-Sí, ´sí. No te preocupes, estoy bien. Haz lo que te digo-
-De acuerdo- Jessica sonrió y continúo con su camino. Trato de olvidarse de la herida en su costado y continúo corriendo.
-¡Tiffany!- Jessica entro gritando al departamento -¡Tiffany ya estoy en casa!- busco a su novia por todos lados, pero Tiffany no estaba. Miro la mesa colocada perfectamente, pero intacta. Miro el reloj y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Eran las 12:20. Tiffany se había marchado. Volvió a decepcionarla y se marcho como lo había prometido, Tiffany cumplía sus promesas.
Derrotada apago las luces del departamento y se sentó en el sofá de la sala con una infinita tristeza en el corazón. La había perdido, había perdido al amor de su vida y ahora no lo quedaba nada. Comenzó a sentirse más mareada que antes, pero no sabía si era por el choque o por la pérdida de sangre. Se llevo la mano a la herida, estaba húmeda y cuando vio sus dedos estos estaban rojos y empapados. Dejo caer la mano a un lado de ella y sonrió con tristeza. La herida había sido mucho más grave de lo que pensó. Hyoyeon había tenido razón, debería de haber ido al hospital.
-Eso ya no importa- susurro Jessica antes de cerrar los ojos. Un par de minutos después escucho que la puerta se abrió y aun con los ojos cerrados se percato de que prendieron las luces.
-¿Jessica?- al escuchar aquella voz abrió los ojos y se puso de pie de golpe. El corazón le exploto de alegría cuando vio a Tiffany parada en la puerta
-Tiffany…- susurro Jessica con miedo de que solo se tratara de un producto de su imaginación
-Minho me llamo. Tu hermana ya dio a luz- Tiffany camino hacia ella –Luego me llamaron de la estación de policía para reportar que encontraron tu auto destrozado a medio camino- el rostro de Tiffany estaba lleno de preocupación
-No estaba destrozado- respondió Jessica con una enorme sonrisa. Tiffany noto la pálida piel de Jessica y el golpe que tenía en la mejilla, luego vio la sangre en su mano y en su ropa.
-¡Por dios Jessica estas herida!- pero aquello no parecía importarle a la joven empresaria -¡¿Por qué no fuiste al hospital?!-
-Tenía que llegar a tiempo- hablo Jessica justo antes de desplomarse. Tiffany la sostuvo en sus brazos para evitar que se golpeara en el suelo
-¡Pero no acosta de tu propia vida! ¡Tonta!-
-Si no llegaba, mi vida no tendría… importancia- dijo la chica con una voz débil. Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Tiffany –No llores- le pidió Jessica tocando su mejilla y manchándola se sangre –Perdóname… no pude llegar-
-¡Hay que llamar a una ambulancia!- grito Tiffany al ver toda la sangre de Jessica. Trato de ponerse en pie, pero Jessica no la dejo.
-Espera- con mucho esfuerzo Jessica saco de su abrigo la pequeña caja con la que había estado jugando en su oficina y se la entrego a Tiffany
-¿Qué…?- Tiffany la tomo sorprendida. La abrió y encontró un anillo de compromiso dentro. Sin palabras volvió la mirada al rostro pálido de Jessica que seguía sonriendo –Jess…-
-Cásate conmigo Tiffany- fueron las últimas palabras de Jessica antes de cerrar los ojos y perder el conocimiento.
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Un choro de agua helada cayó sobre su cara en medio de su sueño provocando que estuviera a punto de ahogarse. Se levanto sobresaltada, intentando ponerse alerta para cualquier cosa que estuviera pasando, miro a todos lados tratando de entender lo que ocurría y calmar su agitado corazón. Pero lo único que encontró, fue a Tiffany parada frente a ella, cruzada de brazos, con un vaso en la mano y extremadamente molesta. Al verla así, Jessica trago saliva con dificultad
-Feliz navidad- fue lo primero que se le ocurrió decir a la joven empresaria, pero al instante supo que había sido un gran error. Los ojos de Tiffany se llenaron de fuego y sin esperárselo le lanzo el vaso que tenía en la mano con coraje. Si no es porque Jessica alcanzo a reaccionar, se abría estrellado contra cara.
-¡Eso es lo que piensas decir Jessica Jung!- grito Tiffany
-Tiffany yo…-
-¡Cállate! ¡No quiero escuchar de nuevo tus excusas! ¡Estoy harta!-
-Tiffany déjame explicarte…-
-¡No! ¡Siempre es lo mismo contigo! ¡Estoy cansada!-
-Amor, fue solo una cena- Jessica tenía que aprender a cerrar la boca o a decir cosas más inteligentes. Ya que en cuanto dijo aquellas palabras, el rostro de Tiffany se torno de un color tan rojo como un tomate. Nunca antes la vio tan enojada. Los dientes le rechinaban por la fuerza con la que los estaba apretando para contenerse y no matar a Jessica. Pero aun así, su furia debía de ser liberada con algo. Tiffany tomo el cojín más cercano y se lo arrojo a Jessica quien esta vez no hizo nada por esquivarlo
-¡No es solo una cena! ¡Son todas las cenas! ¡Todos los momentos en los que tenías que haber estado junto a mí y no lo hiciste! ¡Todas esas noches en las que te esperaba como una idiota y nunca llegaste!- Jessica no supo que decir, pero al ver las lagrimas en los ojos de Tiffany se le rompió el corazón –Esta cena era importante, es navidad- siguió hablando Tiffany un poco más calmada –La planeamos desde hace semanas. Prometiste que estarías aquí, tu… lo prometiste- la chica se encogió de hombros y se abrazo ella misma. Al verla, Jessica trato de acercarse pero Tiffany levanto la vista y volvió a mirarla con molesta.
-Déjame explicarte- volvió a pedir Jessica
-Me sé de memoria tus explicaciones. Siempre es tu trabajo. Nunca tienes tiempo para nada que no sea trabajo-
-¡Eso no es verdad!-
-¡¿Entonces hay alguien más?!-
-¿Qué…?-
-Si no es por el trabajo, quiere decir que estás viendo a alguien más- la voz de Tiffany estaba a punto de quebrarse
-¿De qué demonios hablas Tiffany?- el espacio entre las dos desapareció cuando Jessica por fin se lanzo a abrazarla –No hay nadie más. Tú lo eres todo para mí- Jessica tomo el rostro de Tiffany entre sus manos para mirarla directo a los ojos –Mi corazón es solo tuyo- estaba a punto de besarla, pero Tiffany volvió a apartarse –Fany…-
-Lo sé. Sé que no hay nadie más. Pero me duele cada que te llamo y no respondes o me responde tu secretaria. Ya no puedo seguir esperándote Jessica-
-Tiffany ¿Acaso ya no me amas?-
-¡No estamos poniendo en duda mi amor sino el tuyo!- grito Tiffany volviendo a perder la compostura
-¡Yo te amo!- hubo un largo silencio –Fue una cena Tiffany. Tenía trabajo-
-No es la primera vez que lo haces Jessica y temo que no será la última… No es solo la cena. Es el compromiso, si no puedo contar contigo en cosas como esta ¿Quién me asegura que el día en que de verdad te necesite vas a estar allí? ¿Cómo se que vas a contestar mi llamada?-
-Te prometo…-
-No prometas nada. No tiene caso. Te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, pero no puedo seguir esperándote-
-¿De qué…?- Tiffany se acerco a ella y toco su mejilla
-Me voy- aquellas palabras congelaron a Jessica. Todo su cuerpo se petrifico, su cerebro no fue capaz de reaccionar. La embriago un miedo inmenso que le detuvo el corazón y le ajito la respiración. No fue sino hasta que Tiffany se dio la vuelta para marcharse que los brazos y las piernas de Jessica pudieron moverse. De inmediato se lanzo sobre Tiffany para abrazarla por la espalda y evitar que diera un paso más, atrapándola entre sus brazos para que no se marchara.
-No te vayas- le susurro en la nuca hundiendo su cara entre su cabello
-Jess…-
-Por favor Tiffany no me dejes. Tú eres mi vida…-
-Jessica…- Tiffany trato de hablar, pero ella no se lo permitió
-Sin ti no tengo nada. No me queda nada. Ni siquiera un corazón porque tú lo tienes. Mi corazón te pertenece, él solo funciona y sirve a un propósito, solo sigue latiendo para poder amarte- Jessica apretó un poco más el abrazo, como lo haría un niño pequeño al apretar fuertemente aquello que más quiere, desea y teme perder. Las palabras de Jessica siempre hacían sentir algo muy cálido en el interior de Tiffany. Amaba la forma en la que se expresaba y lo tierna que podía llegar a ser. Con esas palabras la había enamorado, con esos detalles le robo el corazón, aunque fueran pocos.
Pero ese era el problema. Con el paso del tiempo Jessica la fue dejando de lado para ocuparse del trabajo. Era muy apasionada y era una parte de ella que a Tiffany le encantaba. Pero las cosas habían empeorado cuando logro conseguir el puesto más alto en la empresa. Trabajo muy duro para lograrlo, de eso Tiffany no tenía duda. Jessica estaba feliz, pero se sumergió tanto en el trabajo que había ocasiones en que se olvidaba de todo y Tiffany tenía miedo de que al final también se olvidara de ella. Con cada cena cancelada, con cada cita donde la dejaba plantada, con cada noche sola en la cama donde la esperaba hasta que el sueño la vencía, su miedo aumentaba. Tenía mucho miedo de sufrir más.
Tiffany tomo los brazos de Jessica y los aparto de ella, aunque le doliera tenía que hacerlo. Pero al instante Jessica se dejo caer de rodillas frente a ella.
-¿Qué estás haciendo?- pregunto Tiffany sorprendida trato de poner de pie a Jessica
-Pidiéndote que no me dejes. Suplicándote que te quedes a mí lado- ya que Jessica no se ponían en pie Tiffany también se puso de rodillas
-Jessica yo…-
-Por favor Tiffany. Dame una oportunidad. Déjame demostrarte que puedes contar conmigo. Sé que tienes dudas y yo soy la única culpable de ello. Pero puedo demostrarte que esta relación tiene futuro. Te amo. Yo… te amo- los ojos de Jessica estaban llenos de lagrimas y desesperación. Trataba de mantener la compostura, pero su cuerpo no hacía más que temblar. Tiffany no pudo soportar verla así. Tan frágil, tan indefensa, tan vulnerable. Termino estrechándola contra sus brazos, llevándola contra su pecho para que se calmara.
-Una oportunidad Jessica- le dijo Tiffany minutos después cuando las dos estuvieron más tranquilas –La cena de año nuevo. Demuéstrame que puedes estar aquí antes de las doce. No voy a volver a esperarte. Si no llegas… ya no me encontraras- sentencio Tiffany
Jessica se encontraba en su oficina recordando esas últimas palabras mientras jugueteaba con una pequeña caja entre sus manos, cuando Taeyeon, su asistente entro sin llamar.
-¿Todo listo Jessica?- le pregunto Taeyeon dejándola algo confundida –Los contratos ¿Los firmaste?-
-¿Qué? ¡Ha sí! Ya están- Taeyeon tomo varias carpetas del escritorio de Jessica. Y luego miro el reloj en la pared
-Ya son las seis- le dijo
-Lo sé-
-Jessica, esta vez por favor…-
-No te preocupes Tae. Ya lo sé-
-No quiero verte sufrir Jessica. Ni tampoco a la señorita Tiffany. Ella es una buena personas- Jessica solo pudo sonreír ante el comentario de quien más que asistente, era su amiga. Ese día era el treinta y uno de Diciembre, la noche en la que tenía que demostrar que podía cumplir sus promesas
-Confía en mí- le pidió poniéndose de pie y yendo hacia ella –Eso no pasara- trato de tranquilizarla –Ahora vamos a esa fiesta-
-Pero...-
-Solo serán un par de horas. Sabes que tengo que hacer acto de presencia. Me iré a las ocho, con tiempo de sobra para llegar a casa.
Esa misma noche, en la empresa donde Jessica y Taeyeon trabajaban, se estaba llevando a cabo una fiesta para despedir el año. La mayoría de los empleados estaban invitados, y Jessica al ser una alta ejecutiva estaba obligada a asistir. Los minutos pasaron y cuando se dio cuenta solo faltaban quince minutos para las nueve.
-¡¿Qué haces aquí?!- le grito Taeyeon al encontrarla entre el mar de personas
-Ya me voy- pero justo en ese momento, Lee Soo Man, el presidente de la compañía se acerco a ellas y comenzó una plática que le robo otros treinta minutos a la joven. Si no es porque Taeyeon la ayudo a escabullirse hubiera perdido más tiempo.
9:30, marcaba el reloj mientras caminaba hacia el elevador. Aun hay tiempo, se repetía la chica mentalmente para calmar su nerviosismo. Las puertas del ascensor iban a cerrarse cuando escucho el grito de alguien que corría por el pasillo.
-¡Esperen! ¡Detengan el elevador por favor!- gritaba el hombre. La puerta estuvo a punto de cerrarse, pero Jessica la detuvo para que aquel desesperado entrara. –Muchas gracias- dijo el hombre algo agitado
-No te preocupes Minho-
-¡Jessica!- dijo el joven sorprendido al ver a su acompañante -¿Qué haces aquí? ¿No deberías de estar en…?-
-¡¿Cómo es que todo el mundo lo sabe?!- pregunto Jessica sonriendo
-Kristal- respondió Minho devolviéndole el gesto. Kristal era la hermana menor de Jessica, y Minho era su esposo. Aun cuando el joven no era de una posición económica elevada como ellas, tenía un buen patrimonio y trabajaba muy duro para poder darle todo a Kristal. Era un buen tipo y por ello los padres de Jessica no vieron ningún problema en que su hija menor contrajera matrimonio con él. Jessica era testigo del esfuerzo que día a día, Minho hacía en la empresa y estaba segura de que muy pronto podría subir a un mejor puesto. Aun con todo el trabajo que tenía, Minho nunca descuidaba a Kristal. Siempre que ella lo necesitaba, él estaba a su lado. Jessica lo admiraba y quería ser como él, por Tiffany.
-¿Tú qué haces aquí? ¿No deberías de estar con mi hermana?-
-Estaba con ella. Solo vine a revisar unas fallas que reporto el sistema. Pero ahora voy de nuevo para allá-
-¿Cómo esta?-
-Bien. Descansando, algo impaciente y nerviosa. El bebe no se decide a salir- Kristal estaba embarazada de su primer hijo y todos estaban a la espera de que el nuevo miembro de la familia llegara. De pronto el elevador se detuvo y las luces se apagaron.
-¿Qué paso?- pregunto Jessica nerviosa. Lo que menos necesitaba en ese momento era una historia trágica y poco creíble de como se había quedado atrapada en un elevador. Antes de que Minho pudiera responder, las luces regresaron y el elevador siguió su marcha.
-Fallas en el sistema- agrego Minho
Los dos llegaron al estacionamiento del edificio y caminaron parar dirigirse a sus respectivos autos
-Bueno, nos vemos mañana- le dijo Minho con amabilidad
-Saluda a Kristal de mi parte-
-Claro. Lo hare…- el teléfono de Minho comenzó a sonar y de inmediato respondió –Ya voy para allá Kris…- Jessica ya se había alejado unos pasos, cuando detuvo su andar al escuchar a su cuñado -¡¿Cómo que en el hospital?!- grito Minho llamando la atención de Jessica -¡¿Estás segura?!-
-¿Qué sucede?- quiso saber Jessica, pero Minho no le hizo caso. Su rostro había palidecido y sus ojos reflejaban preocupación
-¡Ok voy para allá!-Minho colgó y miro desesperado a todos lados sin saber qué hacer
-Minho ¿Qué sucede?- volvió a preguntar Jessica sujetando a su cuñado por los hombros para que centrara su atención en ella
-Kristal… el bebe… hospital- dijo el joven atropelladamente, pero Jessica no entendió muy bien
-¿Qué quieres decir?-
-¡Kristal está en el hospital! ¡El bebe ya viene!-Jessica se quedo congelada por un momento ante la noticia -¡Tengo que ir al hospital!-
-¡Te llevo!- ofreció Jessica –Estas demasiado nervioso para manejar-
-Pero…-
-Anda. Sube, no hay tiempo que perder- el chico termino aceptando sin poner mucha resistencia, la verdad era que no podía pensar en manejar en ese momento -¿A qué hospital la llevaron?-
El hospital donde estaba Kristal, quedaba a media hora de camino en auto. El reloj en la muñeca de Jessica marcaba las 10:15 cuando llegaron al hospital. Minho bajo del auto de Jessica y entro corriendo hasta la recepción. Estaba actuando como un loco cuando Jessica llego a su lado. Fue ella quien un poco más tranquila le explico a la enfermera lo que querían. Los hicieron esperar otros veinte minutos.
Eran las 10:45 cuando por fin entraron a la habitación donde Kristal estaba sobre una cama, con varios cables conectados a su enorme barriga y un suero conectado a su brazo. En cuanto Minho entro fue hacia ella, se sentó en la cama junto a Kristal, la tomo de la mano y la beso.
-Estoy bien Minho- le dijo Kristal con una sonrisa en los labios. Luego se dio cuenta de la presencia de Jessica -¿Qué haces tú aquí?-
-Traje a Minho para evitar que se matara en el camino- respondió Jessica restándole importancia
-¡Tendrías que estar con Tiffany!-
-Aun tengo tiempo. Además, estas a punto de dar a luz a mi primer sobrino y…-
-Y nada. Este debe y yo no vamos a ir a ningún lado. Pero si no te das prisa la que puede irse y para siempre es Tiffany… Gracias por traer a Minho, pero tienes que irte ahora- le ordeno Kristal
-¿Estás segura que…?-
-Sí, sí. No importa, en cuanto nazca te avisamos- la joven Jung hizo una expresión de dolor y apretó fuertemente la mano de su marido. Al parecer había tenido una contracción -¡Ahora vete de aquí!- grito Kristal no porque lo quisiera, sino por el dolor que estaba experimentando.
Jessica se fue sin decir nada, algo desconcertada por el dolor que había visto sentir a Kristal. Eso de tener hijos parecía que dolía mucho. Pero de pronto le vino a la mente una hermosa bebe de Tiffany y ella, un pequeño pedazo de cielo que fuera igual a su amada y no pudo evitar sonreír. Cuando Jessica miro su reloj eran las 11:00 pm y un pequeño pánico se apodero de ella.
-Cálmate. Aun hay tiempo- se dijo al momento de arrancar el auto. Comenzó a manejar por las calles de la ciudad sin ningún problema, hasta que de la nada sintió una sacudida violenta que le hizo perder el control del auto. Derrapo unos metros y luego se detuvo bruscamente al chocar con el muro de contención. El impacto no había sido demasiado fuerte, pero fue suficiente para activar la bolsa de aire. Jessica bajo del vehículo con las palpitaciones del corazón a mil por hora. Primero comprobó que no tuviera ninguna herida en el cuerpo, luego reviso su auto. Una de las llantas traseras se había ponchado lo que había provocado que perdiera el control. La chica golpeo con fuerza la llanta para liberar un poco de su frustración, el reloj en su muñeca marcaba las 11:10pm. Después del pequeño accidente Jessica trato de llamar a alguien para que fuera por ella y el auto, pero se dio cuenta de que no tenía su celular, lo había dejado olvidado en la oficina. Así que camino por cinco minutos hasta que tomo un taxi. Eran las 11:15pm y Jessica estaba realmente nerviosa y desesperada, sentía que los minutos se le estaban escapando entre los dedos.
Pero ya iba en camino, estaba a unos minutos de llegar a casa y ver por fin a Tiffany. Después de algunos problemas, por fin cumpliría su promesa. Trato de relajarse en el asiento del taxi cerrando los ojos. Al hacerlo comenzó a sentirse mareada. Abrió los ojos de golpe y el mareo desapareció. Quizá, pensó Jessica, era una consecuencia del choque. Eran las 11:25 cuanto el taxi se detuvo al final de una fila interminable de autos.
-¿Qué sucede?- pregunto Jessica
-Embotellamiento- respondió el hombre sin emoción alguna, sin saber que cada segundo que pasaba su última oportunidad se esfumaba sin que ella fuera realmente capaz de detenerla
-Pues tome otra ruta- le dijo Jessica desesperada
-Señorita, todas las calles están así por esta zona. Es por el evento de fin de año que está en el centro. No podemos hacer más que esperar-
-¡¿Esperar?! ¡Pero…!- Jessica miro por la ventana. Aquel hombre estaba diciendo la verdad. No había hacia donde moverse, la ciudad estaba hecha un manicomio por la llegada del año nuevo. Miro el reloj en su muñeca y el pánico la invadió había perdido ya diez minutos más. Le entrego un par de billetes al conductor y bajo del taxi.
Trato de ubicarse 11:35, estaba por lo menos a quince cuadras de su departamento. Si quería llegar a tiempo tenía que correr. Jessica tenía un buen cuerpo, pero no era muy atlética, además seguía algo mareada pero tenía que intentarlo. Empezó una carrera contra el tiempo. Después de varias cuadras sintió como si sus pulmones fueran a estallar, estaba cansada, pero no se detuvo. Tomo un atajo por un callejón algo desolado para acortar el camino. Aunque había recorrido varias cuadras, sentía que en realidad no había avanzado, sentía que los minutos pasaban demasiado deprisa y a ella el tiempo se le estaba terminando.
Iba a salir de aquel callejón, cuando una persona se puso delante de ella impidiéndole el paso, Jessica disminuyó su marcha hasta detenerse por completo.
La mesa estaba otra vez puesta. Los cubiertos, servilletas y velas metódicamente colocadas para darle un aspecto elegante. A Jessica le encantaban las cosas elegantes. Tiffany había preparado todo sin mucho ánimo, con miedo, tratando de no pensar en la posibilidad de que como tantas otras veces, Jessica no se apareciera. No quería emocionarse demasiado, no quería volar muy alto porque si Jessica no llegaba, esta vez la caída la podía matar. No quería tener esperanza, porque sería insoportable verla perdida.
Amaba a Jessica, la amaba como nunca había amado a nadie y como estaba segura nunca podría volver a amar. Los momentos que pasaba con ella eran los más felices de su vida, pero su ausencia le destrozaba el corazón una, tras otra, tras otra vez.
Todo estaba preparado, incluyendo la maleta que descansaba a un lado de la puerta. No quería mirarla, no quería pensar que estaba ahí. Pero con el paso de los minutos su atención comenzaba a dirigirse hacia aquella maleta. Tiffany volvió la mirada al reloj de la pared frente a ella y al darse cuenta de la hora las manos comenzaron a sudarle y la angustia apareció en su pecho. Eran las 11:50 pm y no había señales de Jessica. Si no llegaba antes de la última campanada del reloj, se marcharía. Todo estaba preparado, menos su corazón.
Jessica se dio cuenta de que no estaban solas, de la oscuridad comenzaron a surgir mas sombras, siete por lo menos.
-Valla, valla- dijo la joven frente a ella con una sonrisa maliciosa –Miren que tenemos aquí. Nuestra cita de las doce a llegado- ¿Las doce? El pánico se apodero de Jessica que instintivamente miro su muñeca 11:50, aun tenía tiempo, aun podía llegar, tenía que hacerlo.
-No tengo tiempo para…- Jessica intento pasar a la chica, pero esta se lo impidió empujándola hacia atrás. Las sombras que las rodeaban se fueron acercando cada vez mas entre murmullos y risas.
-Nadie te ha dicho que puedes irte- le dijo la chica con molestia. Jessica no era tonta, entendía perfectamente lo que estaba pasando, pero ella no tenía tiempo de perder.
-¡No tengo nada! ¿De acuerdo? ¡No tengo dinero! ¡No traigo mi celular! ¡Y no tengo tiempo!- la joven empresaria trato de salir corriendo, pero al instante otras tres jóvenes se lanzaron sobre ella. Jessica se resistió, pero nada podía hacer contras todas. Derribo a una, pero un puñetazo en el estomago la hizo caer de rodillas para luego recibir un golpe en la cara, que mas que dolerle, la hizo enfurecer. Sus captoras la tenían sometida. La joven, que pensó Jessica era la líder se acerco con paso lento y despreocupado.
-Ya te dije que no puedes irte- le dijo inclinándose frente a ella -¿Por qué la gente siempre quiere hacer esto de la forma difícil?- un par de risas se escucharon en medio del callejón
-No tengo dinero- volvió a decir Jessica
-Está bien, será por las malas. Revísenla- las jóvenes que mantenían a Jessica inmovilizada se dispusieron a obedecer. Entonces Jessica vio la oportunidad para escapar. Comenzó la pelea y esta vez Jessica iba a ganar. De pronto había adquirido una fuerza que no sabía que tenía. Las demás chicas que permanecían en la oscuridad entraron a la pelea, pero no pudieron hacer mucho.
-¡Esperen!- alguien grito en medio del alboroto -¡Déjenla!- alguien quería ayudarla y Jessica quería localizar a esa persona -¡Hyuna no!- grito aquella persona justo antes de que Jessica sintiera una punzada de dolor en un costado. La líder había sacado una pequeña navaja y de la clavo a Jessica.
-¡Vámonos!- grito Hyuna y todas se fueron corriendo. Jessica se apoyo con una rodilla en el suelo, llevándose la mano al costado donde la herida comenzaba a sangrar
-¡Jessica! ¡¿Estás bien?!- la joven que la había tratado de ayudar se acerco a ella preocupada. Cuando se acerco lo suficiente Jessica la reconoció
-¿Hyoyeon?- la chica sonrió. Hyoyeon era la mejor amiga de Jessica en la universidad, pero hacía años que no sabía nada de ella y ahora entendía porque -¿Qué estas…?-
-Perdona. No me di cuenta de que eras tú hasta que empezaste a lanzar patadas-
-¿Qué te paso?-
-Bueno, digamos que no he tenido mucha suert… ¡Por dios! ¡Estas herida!- grito Hyoyeon al ver la sangre en la ropa de Jessica -¡Hay que llevarte al hospital!-
-No, espera. Estoy bien. Es solo un rozón-
-Pero…-
-Estoy bien. Tengo que irme. Pero Hyo, escucha. Pasado mañana búscame en las empresas Choi. Yo te voy a ayudar-
-¿Estás segura de que…?-
-Sí, ´sí. No te preocupes, estoy bien. Haz lo que te digo-
-De acuerdo- Jessica sonrió y continúo con su camino. Trato de olvidarse de la herida en su costado y continúo corriendo.
-¡Tiffany!- Jessica entro gritando al departamento -¡Tiffany ya estoy en casa!- busco a su novia por todos lados, pero Tiffany no estaba. Miro la mesa colocada perfectamente, pero intacta. Miro el reloj y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Eran las 12:20. Tiffany se había marchado. Volvió a decepcionarla y se marcho como lo había prometido, Tiffany cumplía sus promesas.
Derrotada apago las luces del departamento y se sentó en el sofá de la sala con una infinita tristeza en el corazón. La había perdido, había perdido al amor de su vida y ahora no lo quedaba nada. Comenzó a sentirse más mareada que antes, pero no sabía si era por el choque o por la pérdida de sangre. Se llevo la mano a la herida, estaba húmeda y cuando vio sus dedos estos estaban rojos y empapados. Dejo caer la mano a un lado de ella y sonrió con tristeza. La herida había sido mucho más grave de lo que pensó. Hyoyeon había tenido razón, debería de haber ido al hospital.
-Eso ya no importa- susurro Jessica antes de cerrar los ojos. Un par de minutos después escucho que la puerta se abrió y aun con los ojos cerrados se percato de que prendieron las luces.
-¿Jessica?- al escuchar aquella voz abrió los ojos y se puso de pie de golpe. El corazón le exploto de alegría cuando vio a Tiffany parada en la puerta
-Tiffany…- susurro Jessica con miedo de que solo se tratara de un producto de su imaginación
-Minho me llamo. Tu hermana ya dio a luz- Tiffany camino hacia ella –Luego me llamaron de la estación de policía para reportar que encontraron tu auto destrozado a medio camino- el rostro de Tiffany estaba lleno de preocupación
-No estaba destrozado- respondió Jessica con una enorme sonrisa. Tiffany noto la pálida piel de Jessica y el golpe que tenía en la mejilla, luego vio la sangre en su mano y en su ropa.
-¡Por dios Jessica estas herida!- pero aquello no parecía importarle a la joven empresaria -¡¿Por qué no fuiste al hospital?!-
-Tenía que llegar a tiempo- hablo Jessica justo antes de desplomarse. Tiffany la sostuvo en sus brazos para evitar que se golpeara en el suelo
-¡Pero no acosta de tu propia vida! ¡Tonta!-
-Si no llegaba, mi vida no tendría… importancia- dijo la chica con una voz débil. Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Tiffany –No llores- le pidió Jessica tocando su mejilla y manchándola se sangre –Perdóname… no pude llegar-
-¡Hay que llamar a una ambulancia!- grito Tiffany al ver toda la sangre de Jessica. Trato de ponerse en pie, pero Jessica no la dejo.
-Espera- con mucho esfuerzo Jessica saco de su abrigo la pequeña caja con la que había estado jugando en su oficina y se la entrego a Tiffany
-¿Qué…?- Tiffany la tomo sorprendida. La abrió y encontró un anillo de compromiso dentro. Sin palabras volvió la mirada al rostro pálido de Jessica que seguía sonriendo –Jess…-
-Cásate conmigo Tiffany- fueron las últimas palabras de Jessica antes de cerrar los ojos y perder el conocimiento.
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-¡Regalos! ¡Regalos! ¡Regalos!- gritaba la pequeña niña de tres años mientras brincaba sobre la cama. La persona a un lado de ella se movió comenzando a despertar. Adormilada asomo la cabeza por encima de las cobijas y vio a la alegre niña.
-¿Qué hora es?-
-¡Navidad! ¡Hoy es navidad!- grito la niña ignorando la pregunta y lanzándose sobre ella
-¿Y tu mamá?- le pregunto a la niña al verse sola en la cama
Bajo minutos después con la pequeña en brazos y al llegar a la sala encontró a Tiffany sentada bajo el árbol de navidad revisando los regalos
-Hola- saludo para llamar la atención de Tiffany, colocando a la pequeña en el piso. La niña de inmediato corrió a la pila de regalos
-Feliz navidad- le dijo Tiffany al verla
-Feliz navidad- respondió ella. En el rostro de Tiffany apareció una sonrisa que llego hasta sus ojos mientras la pequeña se lanzaba a sus brazos.
Jessica las observo fascinada. Era increíble lo mucho que la pequeña niña se parecía a su madre y no solo físicamente, sino en los gestos y en su forma de ser, incluso había heredado la misma sonrisa encantadora. Tiffany se puso de pie con la pequeña en brazos y fue hacia Jessica
-Ten. Este es para ti- le dijo la niña entregándole una pequeña caja
-De parte de las dos- agrego Tiffany. Jessica sonrió y abrió la cajita. Dentro, había un dije con la forma de dos mamas y un bebe. Era una representación de ellas, era su familia.
-¿Qué sucede?- pregunto Tiffany al ver que Jessica no decía nada
-¿No te gusto?- pregunto la pequeña pidiendo los brazos de Jessica. Tiffany se la paso.
-Mi más grande regalo de navidad son ustedes- Jessica envolvió a Tiffany y a la pequeña con sus brazos. Eran sus princesas a quienes amaba más que a su propia vida.
-¡Regalos! ¡Regalos! ¡Regalos!- gritaba la pequeña niña de tres años mientras brincaba sobre la cama. La persona a un lado de ella se movió comenzando a despertar. Adormilada asomo la cabeza por encima de las cobijas y vio a la alegre niña.
-¿Qué hora es?-
-¡Navidad! ¡Hoy es navidad!- grito la niña ignorando la pregunta y lanzándose sobre ella
-¿Y tu mamá?- le pregunto a la niña al verse sola en la cama
Bajo minutos después con la pequeña en brazos y al llegar a la sala encontró a Tiffany sentada bajo el árbol de navidad revisando los regalos
-Hola- saludo para llamar la atención de Tiffany, colocando a la pequeña en el piso. La niña de inmediato corrió a la pila de regalos
-Feliz navidad- le dijo Tiffany al verla
-Feliz navidad- respondió ella. En el rostro de Tiffany apareció una sonrisa que llego hasta sus ojos mientras la pequeña se lanzaba a sus brazos.
Jessica las observo fascinada. Era increíble lo mucho que la pequeña niña se parecía a su madre y no solo físicamente, sino en los gestos y en su forma de ser, incluso había heredado la misma sonrisa encantadora. Tiffany se puso de pie con la pequeña en brazos y fue hacia Jessica
-Ten. Este es para ti- le dijo la niña entregándole una pequeña caja
-De parte de las dos- agrego Tiffany. Jessica sonrió y abrió la cajita. Dentro, había un dije con la forma de dos mamas y un bebe. Era una representación de ellas, era su familia.
-¿Qué sucede?- pregunto Tiffany al ver que Jessica no decía nada
-¿No te gusto?- pregunto la pequeña pidiendo los brazos de Jessica. Tiffany se la paso.
-Mi más grande regalo de navidad son ustedes- Jessica envolvió a Tiffany y a la pequeña con sus brazos. Eran sus princesas a quienes amaba más que a su propia vida.
martes, 3 de noviembre de 2015
3. Libres
Tiffany fue escoltada por los dos guardias hasta el despacho de su padre en la mansión de la familia Hwang. Al entrar se sorprendió de ver ahí no solo a su padre, sino también a su madre y a sus hermanos. Algo estaba pasando y lo supo de inmediato. Su padre estaba sentado detrás de su enorme escritorio como siempre, a un lado su madre que permanecía de pie con la mirada triste. Sus hermanos estaban a un lado con los rostros sombríos.
-¿Qué esta…?- iba a preguntar la chica pero su padre la interrumpió
-¿Tienes algo que decirnos Stephanie?- Tiffany se sorprendió. Miro a su madre, pero ella bajo la mirada. Luego busco a sus hermanos, pero la angustia en sus ojos no le decía mucho ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Era acaso que ellos ya sospechaban lo que iba a decirles? No, eso era imposible. Pero aprovecharía aquella oportunidad para ponerle fin a aquella farsa, había pensado hablar a solas con sus padres, pero quizá, que estuvieran ahí sus hermanos era lo mejor. Después de un largo silencio, volvió la mirada a su padre.
-Sí- hizo una pausa –Voy a cancelar la boda- soltó al fin con todo el valor y determinación que poseía. Espero la reacción de su familia, pero nadie dijo nada. El silencio se alargo más de lo necesario y a Tiffany comenzaron a sudarle las manos. De pronto en el rostro de su padre apareció una media sonrisa.
-¿Vas a cancelar la boda?- le pregunto con calma, lo que preocupo a un mas a Tiffany
-Sí- respondió ella. Su padre se puso de pie y sin prisa camino hasta ella con los brazos cruzados sobre la espalda. Se paro justo frente a ella
-¿Y se puede saber por qué tomaste esa decisión?-
-No amo a Nichkun, no puedo casarme con él-
-¿Solo por eso quieres cancelar la boda?- le pregunto su padre
-¿No crees que es razón suficiente para…?-
-Dime Stephanie- el señor Hwang comenzó a caminar de un lado a otro frente a ella -¿Esta decisión tendrá algo que ver con cierta basura a la que viste hoy?- aquella pregunta sorprendió a Tiffany
-¿De qué…?-
-¡Hablo de esa estúpida chica!- grito molesto su padre. Hablaba de Jessica, lo que quería decir que su padre la había estado vigilando ¿Qué más era lo que sabía? Bueno, en realidad no importaba, estaba ahí para hablar con la verdad y esa verdad era su amor por Jessica
-Sí, es por ella- le respondió Tiffany sin una pisca de duda o miedo. Ante aquello su madre comenzó a llorar y su padre volvió a plantarse frente a ella.
-¿Por qué?- le pregunto apretando los puños. Tiffany podía darse cuenta de lo molesto que estaba, pero aun así debía hablar con la verdad
-¡Por que la amo!- cuando Tiffany pronuncio aquellas palabras se padre enfureció y perdió la cabeza, tanto que le dio una bofetada tan fuerte que la chica termino en el suelo
-¡Estás loca!- grito el padre de Tiffany -¡¿Cómo diablos puedes decir que amas a una chica?!-
-Padre por favor- trato de intervenir Sulli la hermana menor de Tiffany, pero la ira de su padre era enorme
-¡Guarda silencio!- le grito a Sulli antes de que pudiera acercarse a Tiffany -¡Te casaras con Nichkun!-
-¡No lo voy a hacer!- grito Tiffany aun en el suelo. Se había llevado la mano al labio ya que sintió correr sangre, y así era -¡No me voy a casar con Nichkun porque yo amo a Jessica!-
-¡Con un demonio!- volvió a gritar el padre de Tiffany
-Tiffany deja de decir eso- le pidió su madre que seguía llorando
-No madre- respondió Tiffany poniéndose de pie -¡Ya no voy a callar lo que siento por ella! ¡Ya no voy a ser cobarde! ¡No me importa lo que piensen! ¡Yo amo a Jessica y me voy a ir con ella!- al padre de Tiffany volvió a enfurecer y estuvo a punto de golpearla de nuevo, pero esta vez Tiffany lo enfrento
-Puedes golpearme todo lo que quieras, pero eso no cambiara en lada lo que siento por ella ¡La amo! ¿Entiendes? ¡La amo y sé que nunca voy a ser capaz de amar a nadie más- su padre la tomo con fuerza por lo hombros y la miro con desprecio, aun con el dolor, ella mantuvo la mirada fija en sus ojos.
-Te vas a casar con Nichkun…-
-No voy a…-
-¡Cállate! ¡Te casaras con él! ¡Y te vas a olvidar de esa absurda idea! ¡Ninguno de mis hijos será un fenómeno!-
-No…- trato de discutir, pero su padre apretó más sus brazos
-¡Que te calles!- volvió a gritar y la lanzo de nuevo al suelo con fuerza -¡Vas a hacer lo que digo! ¡Te casaras en dos días!-
-¡No puedes obligarme!-
-¡¿Quieres ver cómo puedo?!- el señor Hwang trono los dedos y acto seguido los dos gorilas que habían llevado a Tiffany aparecieron -¡Llévenla a su recamara! ¡Nadie puede verla, ni hablar con ella a menos de que yo lo autorice!- ordeno el patriarca de la familia Hwang
-¡Demonios Jessica! ¡No creí que pesaras tanto!- se quejo Yuri. Llevaba a Jessica prácticamente cargada sobre su espalda, mientras intentaba subir las escaleras de su departamento
-¡Voy a olvidarte! ¡Voy a borrarte!- intentaba cantar Jessica pero el alcohol en su organismo no le permitía articular palabras entendibles
-Si claro. Jessica… ¿podrías estarte quieta?- le pidió Yuri, pero sabía que le estaba hablando a la nada. Solo le faltaban dos escalones para llegar a la puerta de su departamento, así que decidió dejar a Jessica sentada en las escaleras para poder abrir la puerta, pero más tardo ella en hacer eso que lo que Jessica sorprendentemente y pese a su estado, volvió a bajar los dieciocho escalones. Cuando Yuri se dio cuenta corrió tras ella. Después de otros quince minutos pudo entrar en el departamento. Al hacerlo había tirado una maseta que tenía a un lado de la puerta, debía recogerla. Entonces dejo a Jessica sobre el sofá y fue a la entrada para levantar la tierra.
-¡No puedo creer que me hagas esto!- dijo Yuri mientras estaba en cuclillas –Primero te largas sin decir nada ¿Sabes lo preocupada que estaba por ti? ¡y luego me llaman a las tres de la mañana para que vaya a recogerte a un bar en donde te estabas cayendo de borracha! ¡Eso sin contar que tuve que pagar los daños que causaste! ¡Me debes un…!- cuando Yuri miro de nuevo al sofá Jessica ya no estaba. Miro a todos lados buscándola y la encontró de pie, junto a su reserva de vinos, con una botella en la boca, bebiendo como si fuera agua -¡Jessica ya deja eso!- grito Yuri arrebatándole la botella. Jessica tambaleándose trato de recuperarla, pero estuvo a punto de caerse, así que Yuri la tomo en brazos y la llevo a la cama donde la arrojo como a un costal de papas. La vio removerse sobre la cama y suspiro -¿Qué voy a hacer contigo?-
-D…e…et- escucho que algo dijo Jessica, pero no le entendió
-¿Qué?- pregunto Yuri mientras le quitaba los zapatos
-¿Dónde… esta?- ahora si le entendió
-¿Dónde está quien? ¿Tiffany?- cuando Yuri dijo esas palabras, Jessica comenzó a llorar
-¿Por qué vuelve si ya la había perdido? –
-Jess…-
-Era mi vida… ella era todo para mí. Le entregue mi corazón… pero lo único que hizo fue romperlo ¡La odio!- las lagrimas se hicieron más intensas –Pero… la amo. Cada maldita fibra de mi ser ama a esa chica. Desde el primer beso que nos dimos supe que no podría besar otros labios que no fueran los de ella, quise darle todo… pero no fue suficiente, nada fue suficiente. Y ahora la voy a perder- Jessica se dejo caer sobre la cama y abrazo la almohada para seguir llorando. Yuri se sentó a un lado de ella, le aparto unos mechones de cabellos de la cara para poder verla mejor –Y aun así soy capaz de dejar que me vuelva a lastimar con tal de probar sus labios de nuevo. Ella tiene mi corazón, le pertenece y puede hacer lo que quiera con el.-
-Jessica aun puedes…-
-No-
-No seas necia. No tiene caso que sufras así, ella te ama- Jessica se enderezo un poco, parecía que iba a hablar, pero en su lugar vomito sobre los pies de Yuri. Esa iba a ser una larga madrugada
-Señorita ya le dije que no puede entrar-
-¡Y yo ya te dije que soy amiga de Tiffany! –le grito Taeyeon a uno de los nuevos guardias de la mansión. Tenía más de media hora tratando de entrar para hablar con Tiffany. Después de que se despidieran en el parque, no había podido localizarla. No contestaba su celular, no respondía sus correos. Había llamado a su casa, pero no la habían comunicado y ahora no la dejaban entrar. Algo estaba mal y Taeyeon lo sabía, en primera porque la boda seguía en pie y además por alguna razón el número de guardias en la mansión Hwang había incrementado notablemente. Aquello parecía una prisión y eso era lo que más preocupaba a Taeyeon. Que en verdad lo fuera.
-Si no se marcha me obligara a…-
-¡¿A qué?!- volvió a retar al guardia, esté no respondió. Taeyeon ya estaba enfadada, así que trato de correr para entrar, pero sus intentos fueron en vano. El gorila, la sujeto por un brazo y entre forcejeos, aventó a Taeyeon de vuelta a la calle. Eso enfureció mucho más a la pequeña que de inmediato se puso de pie y se lanzo de nuevo contra el guardia.
-¡Suéltala!- grito Sulli que iba llegando en su auto. El guardia soltó a la pequeña, pero ella tarto de volver a golpearlo -¡Cálmate Tae!- le grito Sulli poniéndose entre ella y el guardia
-¡Esta bestia no me deja entrar!-
-ya le dije que tiene prohibido el paso- se defendió el sujeto acomodándose el traje
-¡Bestia!- grito Tae sacándole la lengua
-¡Ya Tae! Ven conmigo - Sulli tomo a Taeyeon de la mano y la llevo hacía su coche
-¡¿Qué demonios está pasando?!- le pregunto Taeyeon a Sulli negándose a entrar en el vehículo -¿Dónde está Tiffany?-
-Escucha. Papá la encerró en su habitación. Va a obligarla a casarse mañana-
-¡¿Qué?! ¡Tenemos que…!-
-Tranquilízate-
-¡Qué me tranquilice! ¡¿Cómo me voy a tranquilizar?!-
-Escúchame- le pidió Sulli sujetándola de los hombros. Taeyeon tenía que levantar un poco la cara para poder ver a Sulli ya que la hermana de Tiffany era muy alta -¿Quieres ayudar a Fany?-
-¡Claro que quiero ayudarla! ¡Eso es lo que he estado…!-
-Entonces ve a buscar a esa chica-
-¿Có… cómo?- Taeyeon no se esperaba eso
-Dile lo que está pasando, dile que tiene que venir por Tiffany. Solo ella puede ayudarla-
Yuri se encontraba en la florería, no de muy buen humor tenía que admitir. Había pasado una terrible noche. Casi no había dormido, y su habitación olía a vomito y alcohol. Además tenía que hacer todo el trabajo ella sola ya que Jessica se encontraba inconsciente en su recamara. Suspiro cansada mientras arreglaba un ramo de flores, cuando escucho la campanilla de la puerta sonar. Un cliente, y uno algo extraño, pero adorable. Era una pequeña y hermosa joven que le dio una mirada amenazante.
-Buenas tardes ¿Puedo ayudarle en al…?-
-¡Tienes que dejar a Jessica! – le exigió la joven plantándose frente a ella. Aquello sorprendió mucho a Yuri
-¿Cómo dices?-
-¡Que te alejes de Jessica!- Yuri creía haber visto antes a aquella chica, pero no estaba segura. Hasta que la reconoció
-¡Eres la amiga de Tiffany!- grito Yuri comenzando a entender
-Jessica no te ama. Ella ama a Tiffany-
-Eso ya lo sé- al escuchar aquellas palabras la pequeña chica abrió mucho los ojos
-¿Y aun sabiéndolo estas con ella?- Yuri sonrió
-Creo que estas malinterpretando las cosas. Yo no estoy con Jessica de esa forma. Ella es mi prima-
-¡¿Tu prima?!- la expresión de aquella chica no tuvo precio
-Sí, mi prima hermana-
-¿Eso significa…?-
-Qué tu amiga es la única dueña del corazón de Jessica- Taeyeon y Yuri intercambiaron sonrisas, pero de pronto Taeyeon bajo la mirada y sus mejillas se sonrojaron
-Perdonadme-
-No te preocupes. No pasa nada- le dijo Yuri quitándole importancia –Mejor dime ¿Por qué no fue Tiffany quien vino a exigirme que me alejara de Jessica?-
-¡Cierto! ¡Tiffany!- Taeyeon levanto la cara. Yuri noto su preocupación de inmediato -¡Necesito hablar con Jessica! ¿Sabes donde esta?-
-Lo sé. Pero primero, dime qué está pasando ¿Por qué no vino Tiffany?-
-No puede…-
-No te diré donde esta Jessica hasta asegurarme de que Tiffany no le causara as daño- Taeyeon negó con un movimiento de cabeza
-¡No hay tiempo! ¡Necesito hablar con Jessica! ¡Ella tiene que saber…!-
-¿Qué?-
-¡Van a obligar a Tiffany a casarse! ¡Su padre la tiene encerrada e incomunicada…!-
-Espera, espera ¿Cómo que la van a obligar? ¿Ella no quiere casarse?-
-¡Claro que no! ¡Tiffany iba a cancelar la boda! ¡Por eso vinimos ayer! ¡Para decírselo a Jessica!-
-¿Entonces si la quiere?-
-¡La ama! ¡Si no está con ella se muere!- cuando Yuri escucho a Taeyeon se lleno de felicidad y comenzó a gritar y saltar por la emoción, tanto que al final abrazo a la pequeña chica que acababa de conocer
-¡Eso es maravilloso!- grito la morena apretando un poco más a Taeyeon
-Lo sé. Pero hay que hablar con Jess…-
-Ven- Yuri tomo la mano de Taeyeon y la llevo a la parte trasera de la tienda. El departamento de Yuri estaba sobre la florería y era allí donde estaba Jessica. No le dio tiempo a Taeyeon de poder hacer ninguna pregunta cuando ya estaba dentro de la casa.
-¡Jessica!- grito la morena entrando a su habitación, pero la encontró vacía. Se dirigió al baño, quizá Jessica estaba allí, pero también lo encontró vacio. Entonces fue a la recamara en donde Jessica se estaba quedando, pero el resultado fue el mismo. Jessica no estaba en la casa. Taeyeon no se había movido de la sala cuando Yuri volvió a aparecer. –No está- le dijo a la bajita –Espera. Voy a llamarla- Yuri tomo su celular y marco el número de Jessica, pero no contesto. –No responde-
-¿Tienes idea de a donde pudo ir?- pregunto Taeyeon. Yuri lo pensó por un momento
-¡Sí!- respondió con una sonrisa -¡Vamos!-
Estaba cansada, molesta y adolorida en medio de mi recamara. De rodillas, tratando de recuperar el aliento. Desde que mi padre me encerró, no he hecho otra cosa más que gritar, destruir algunos de mis muebles y exigir que me dejen salir de aquí. Pero hasta ahora todo ha sido en vano. Mi mano esta lastimada, me corte cuando rompí el espejo. Al principio sangraba mucho, pero ahora solo esta manchada de sangre seca. Eso tampoco les importo.
Me siento completamente atrapada, pero sé que tengo que encontrar la forma de salir de aquí e ir con Jessica. Necesito estar con ella, necesito ver su sonrisa, esa sonrisa que solo está reservada para mí. No quiero casarme.
Pensar en ello. En la impotencia que tengo al tomar decisiones respecto mi propia vida, hace que las lágrimas vuelvan a inundar mis ojos. Aprieto los puños y golpeo el suelo con fuerza. La herida en mi mano se vuelve a abrir y a sangrar, pero no me importa. La habitación es un desastre, parece el escenario de una guerra. Nada está en su lugar, hay muebles destrozados y vidrios por todo el piso. Miro a mí alrededor y solo encuentro destrucción y desastre, justo lo que será mi vida si me caso con Nichkun como quiere mi padre. El hermoso rostro de Jessica aparece en mi mente y encuentro la fuerza para seguir intentando. No me voy a casar. Tengo que salir de aquí.
Vuelvo a ponerme de pie y camino hacia la puerta, pero cuando estoy a punto de tomar la perilla, esta se abre. Doy rápidamente unos pasos hacia atrás para alejarme. Mi padre entra con las manos dentro de los bolsillos y con una expresión dura en el rostro, sigue molesto. Se detiene a observar el lugar y luego fija su mirada sobre mí.
-Veo que te estás divirtiendo- ¿Acaso eso fue una broma? me pregunto en silencio -¿Ya te viste en un espejo?-se que se refiere a mi apariencia. Claro que no me he visto en el espejo, lo rompí, pero se que debo de dar la impresión de estar loca. Mi ropa esta manchada y desarreglada, mi cabello enmarañado y desordenado, mis ojos rojos e hinchados de tanto llorar y de no dormir. –Así no es como debería de lucir una novia en la víspera de su boda-no quiero hablar con él así que no respondo. Empieza a caminar por la habitación.
-No me voy a casar- le dijo al final. Él se detiene y toma una de las fotos que esta sobre mi escritorio, en ella estoy con Jessica.
-Esperaba que para este momento ya hubieras cambiado de opinión- me dice con tranquilidad
-¡No tengo porque cambiar de opinión! ¡No importa que me tengas encerrada! ¡No me importa que me obligues a ser parte de esta farsa! ¡El día de mañana mi respuesta será la misma! ¡No voy a casarme!- grito tan fuerte que me lastimo la garganta. Mi padre camina asía mi con la Foto en la mano
-Mi pequeña. Mañana vas a caminar al altar con una sonrisa, y cuando el ministro te pregunte si aceptas casarte con Nichkun, le dirás que sí…-
-Yo no…- con un movimiento brusco me toma del rostro apretando mis cachetes con fuerza
-¡Lo haras!- grita. Me suelto de su agarre con facilidad
-¡No! Papá, por favor, no puedes obligarme-
-Si de verdad te importa esa basura, vas a casarte mañana- aquella amenaza me dejo sin palabras y el mieod me paralizo de pronto
-¿De qué…?-
-Digo que si de verdad te importa la chica, vas a hacer todo lo que yo te diga- no podía creerlo, no quería creerlo.
-¿Qué le hiciste?-
-Aun nada. Pero si sigues dando problemas puedo hacerle muchas cosas- no pudo reaccionar ante aquello –Eso pensé que dirías- él, se acerco a mí y me levanto el rostro con ternura para mirarme a los ojos –Todo lo que hago es por tu bien mi niña. Entiende que solo lo hago porque te amo y no quiero que te pase nada malo- me da un beso en la frente y se marcha, no sin antes entregarme la foto de Jessica.
Mi padre tenía a Jessica, y si no hacia lo que quería, le haría daño, incluso podía desaparecerla para siempre. Tenía que salvarla. No podía permitir que nada le pasara por culpa mía, no a ella. Mis manos estaban atadas, no tenía salida y ahí, en mi habitación lo único que me quedaba eran las lágrimas que no dejaban de inundar mis ojos.
Taeyeon y Yuri estaban sentadas en la barra del bar favorito de Jessica. La habían buscado por todos lados durante toda la tarde, pero no dieron con ella. Mientras Taeyeon bebía una cerveza, Yuri seguía marcando el teléfono de Jessica sin obtener respuesta.
-¡¿En dónde demonios estas?!- dijo molesta la morena botando el celular
-¿Qué hacemos?- le pregunto Taeyeon
-No lo sé-
-Tiffany se casa mañana-
-Lo sé- Yuri se llevo las manos a la cabeza
-Jessica tiene que impedir esa boda-
-¡Lo tengo!- grito Yuri poniéndose de pie –Tengo un plan-
Sulli se encontraba en la entrada al salón en donde se llevaría a cabo la ceremonia, junto a sus padres, recibiendo a los invitados. Estaba muy nerviosa y desesperada, aunque no lo demostraba. No había tenido noticias de Taeyeon desde el día anterior y la boda iba a comenzar en media hora. Tiffany estaba en una habitación preparándose para entrar a la iglesia. Tampoco había visto a Hechul, su hermano, pero eso no le extrañaba ya que él era el encargado de organizar el banquete para la fiesta después de la boda. De pronto sintió unos golpecitos en la espalda, se giro y encontró a Taeyeon junto con otra chica.
-¡Aquí estas!- le dijo Sulli tomándola de la mano para alejarse unos metros y poder hablar sin que fueran escuchadas -¿En donde habías estado? ¿Dónde está Jessica?- pregunto Sulli
-Cálmate. Necesitamos tu ayuda-
-¿Mi ayuda?-
-Vamos a sacar a Tiffany- le dijo la otra chica que acompañaba a Taeyeon y a la que Sulli nunca antes había visto
-Pero necesitamos una distracción. Y esa distracción eres tú- le dijo Taeyeon sonriendo
Solo faltaban quince minutos para que la ceremonia diera inicio y las chicas estaban a punto de jugarse el todo por el todo. Solo tenían una oportunidad, pero si fallaban, Tiffany terminaría casándose con Nichkun. Así que se pusieron manos a la obra.
La habitación en donde estaba Tiffany era custodiada por dos hombres altos y corpulentos, a ellos eran a los que tenían que quitar. Sulli caminaba junto con Yuri a la habitación, cuando de pronto fingió un desmayo.
-¡Sulli! ¡¿Sulli qué te pasa?!- grito Yuri como una loca para llamar la atención de los dos guardias -¡Ayúdenme!- uno de ellos se acerco a las chicas, pero el otro sujeto no abandono su puesto
-¿Qué sucede?- pregunto el hombre
-¡No lo sé! ¡Creo que le dio un ataque! ¡Necesita ayuda!- Yuri estaba histérica, pero aun así el otro guardia no se movió, por los gritos alguien más estaría pronto ahí. Solo tenían un par de minutos. Entonces Sulli fingió ahogarse y ante aquello el guardia no supo qué hacer, así que llamo a su compañero
-¡Ayúdame!- le grito, y por fin se movió de la puerta. Yuri le hizo la señal a Taeyeon para entrar corriendo en la habitación.
Tiffany estaba sola en la pequeña habitación, mirándose en el espejo con tristeza, cuando escucho la puerta abrirse
-¡Tiffany!- era Taeyeon, corrió a ella y la abraso. Pero fue un abraso corto, Taeyeon tenía que actuar rápido
-¿Qué pasa?- pregunto Tiffany
-¡No hay tiempo!- Taeyeon tomo una toalla y con ella amarro la perilla de la puerta para que no se pudiera abrir
-¿Tae qué está pasando? Escuche que alguien grito el nombre de Sulli- Taeyeon también coloco una silla para atrancar la puerta, corrió a la ventana para comprobar que podía abrirse y luego regreso por Tiffany
-Tenemos que irnos- le dijo –Te vamos a sacar de aquí-
-¿Qué?-
-Ven- Taeyeon la tomo de la mano y la dirigió a la ventana, para salir por ahí, pero Tiffany se detuvo de golpe
-No puedo irme- le dijo a Taeyeon
Afuera ya se había reunido un grupo considerable de personas. Mirones más que nada. Entre ellos estaba Nichkun y el padre de Tiffany
-¿Qué sucede?- pregunto Nichkun
-Se desmallo- le respondió el guardia. Sulli no podía continuar fingiendo, así que comenzó a abrir los ojos lentamente
-Está despertando- dijo el guardia con alegría. Todos estaban aliviados, pero el padre de Tiffany no se trago aquel cuento, sobre todo cuando vio la puerta sin guarias
-¿Y Tiffany?- les pregunto a los guardias
-Está dentro- le aseguro uno de ellos. El señor Hwang intento abrir la puerta, pero esta no se abrió. Entonces miro furioso a los guardias
-¡Ábranla!- les ordeno
Taeyeon escucho como intentaba abrir la puerta
-Hay que irnos- dijo, volviendo a jalar a Tiffany, pero esta no se movió
-Tae no puedo-
-¿De qué hablas? ¿Qué…?-
-Mi padre tiene a Jessica. Si no me caso la va a matar-
-¡¿Qué?!- los guardias estaban golpeando la puerta. En cualquier momento estarían ahí -¡Eso no es verdad!- un nuevo golpe –Tenemos que irnos Tiffany. No hay tiempo-
Cuando lograron tirar la puerta, el primero en entrar fue el señor Hwang. Su furia se incremento al encontrar la habitación vacía. Apretó con fuerza los puños hasta que sus nudillos se pusieron blancos
-Señor…-
-¡Encuéntrenla!- grito a los guardias y de inmediato se fueron
-¿Qué está pasando?- pregunto Nichkun a sus espaldas -¿Dónde está Tiffany?- el señor Hwang no respondió y también se marcho
Taeyeon y Tiffany avanzaba con precaución, les faltaba muy poco para llegar a la salida. Allí las estaba esperando Yuri en su auto, lista para largarse cuando llegaran. Solo tenían que atravesar el corredor y estarían fuera. Estaban detrás de un muro tratando de ocultarse. Taeyeon se asomo para ver que el pasillo estuviera libre
-No hay nadie- le dijo a Tiffany para que avanzaran. Pero justo a la mitad fueron descubiertas por los guardias
-¡Ahí están!- grito uno de ellos
-¡Corre!- le dijo Tae a Tiffany tomándola de la mano. El plan había fallado. Tendría que recurrir al plan B. Tiffany creía que Taeyeon estaba corriendo sin sentido, pero no sabía que junto con Yuri, se había pasado la noche entera estudiando los planos del edificio y conocía todas las posibles salidas. Las dos chicas corrieron, pero otros dos sujetos les salieron al paso. Entonces Taeyeon tomo un camino que no ubicaba entonces al doblar en una esquina se encontraron con tres pasillos y no sabían cual tomar.
-Tae- trato de presionarla Tiffany por que los guardias les pisaban los talones
-Por aquí- dijo Tae sin estar segura y continuo corriendo hasta que se toparon con una puerta, sin pensarlo dos veces, la abrieron y se encontraron la bodega de alimentos del edificio -¡Demonios!- Taeyeon estaba desorientada y sabía que el camino se terminaba ahí, no podía regresar -¡Escóndete!- le ordeno a Tiffany y volvió al corredor dejándola sola. Atoro la puerta con lo primero que encontró, una escoba, como si aquello fuera a impedir que entraran, pero aun así lo hizo. Espero a que llegaran los guardias.
Tiffany estaba agitada y asustada, sabía que no había salida, pero no quería aceptar su destino. Sabía que estaba sola, o eso pensaba. De pronto sintió a alguien detrás de ella. No le dio tiempo de reaccionar ya que, la sujeto de la cara colocando un trapo húmedo sobre su boca y nariz para evitar que pudiera gritar. Segundos después perdió el conocimiento.
Cuando los guardias llegaron, no lo hicieron solos. Nichkun y el padre de Tiffany estaban con ellos. Además de Sulli y Yuri, las habían atrapado, así que aunque hubieran llegado a la salida, no habrían podido escapar.
-Buen intento niña, pero no fue suficiente- le dijo el señor Hwang a unos pasos de ella –Mas tarde me encargara de contarle a tus padres lo que has hecho. Ahora quítate- Taeyeon no se movió, pero el señor Hwang la empujo con "delicadeza". Retiro la escoba que atoraba la puerta y que Tae había colocado con desesperación y la abrió.
Todos entraron y buscaron a Tiffany, pero no la encontraron. Las tres chicas se miraron sorprendidas y sin poder entender que había pasado. Buscaron a la chica por todos lados, pero no apareció. Obviamente la boda termino cancelándose enfureciendo no solo al señor Hwang, sino también a Nichkun quien en ese momento era el hazmerreir de todos. Se convirtió en el novia que dejaron plantado en el altar.
-¿Qué paso?- le pregunto Taeyeon a Yuri aun sin poder explicar lo que había sucedido. Pero Yuri tampoco lo sabía, estuvo a punto de hablar cuando le llego un mensaje de texto.
Tiffany comenzó a despertar al escuchar el ruido de las olas rompiendo contra las rocas. Poco a poco abrió los ojos tratando de enfocar la vista. Sentía un ligero dolor en la cabeza, pero no sabía por qué. Acomodo su cuerpo sobre la suave cama y las tersas sabanas que cubrían su cuerpo. Con el sonido de las olas fuera de la ventana lo único que deseaba era seguir durmiendo. El sonido de las olas siempre la relajaba. Olas ¿Por qué había olas? Se pregunto la chica y de pronto recordó lo que hacía antes de perder el conocimiento. Se enderezo de golpe sobre la cama.
Estaba en una habitación muy grande y lujosa. Miro su cuerpo y se dio cuenta con miedo, de que no tenía puesto su vestido de novia. En su lugar llevaba un short y una playera de tirantes ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Cómo había llegado ahí? ¿En dónde estaba? ¿Quién la había llevado?
-Tengo que admitir- escucho su voz, pero no estaba segura. Quizá la había imaginado como tantas otras veces, podía ser que solo fuera producto de su imaginación –Que siempre me ha gustado mucho verte dormir- Tiffany busco el lugar de donde provenía aquella voz. Y la encontró. Estaba frente a ella, sentada en un pequeño sillón frete a la cama, era Jessica que la estaba observando. Al verla, el corazón le dio un vuelco y sintió que algo en su interior se le fue a los pies.
-Jessica- susurro Tiffany aun sin poder creer que fuera real. La chica frente a ella se puso de pie y camino asía ella. Tiffany la observo recorrer la habitación con calma y en silencio.
-Hola Tiffany- saludo la chica con una sonrisa en los labios, al pie de la cama –Espero que no te importe tener que pasar tu luna de miel siendo mi prisionera-
-Yo… ¿Cómo…?- Tiffany se miro de nuevo el cuerpo
-Ha, eso. Bueno, tuve que quitarte ese horrible vestido y te puso algo mas…- Jessica miro el cuerpo de Tiffany con una sonrisa –Cómodo- Tiffany se ruborizo, las dos intercambiaron miradas –Te extrañe- le dijo Jessica. Ante aquello los ojos de Tiffany se llenaron de lágrimas
-Perdóname- le pido bajando la mirada. Jessica tomo asiento en la cama –Todo esto es mi culpa- acepto entre sollozos
-Tienes razón- le dijo Jessica sorprendiendo a Tiffany –Tú eres la culpable. Es por ti que yo no volveré a enamorarme nunca- aquellas palabras le dolieron mucho a Tiffany, pero no podía decir nada, sabía perfectamente lo mucho que había dañado a Jessica. Si ahora la despreciaba lo tenía bien merecido. Agacho de nuevo la cabeza, no podía verla a los ojos. Entonces sintió las suaves yemas de los dedos de Jessica rosar los suyos, parecía como si poco a poco fueran pidiendo permiso para entrelazarse con los de ella. Tiffany levanto el rostro y se encontró con una sonrisa llena de amor. Sus dedos terminaron entrelazados –No volveré a amas Tiffany- le dijo Jessica –Porque mi corazón es incapaz de amar a alguien que no seas tú- con la otra mano, Jessica limpio una lagrima que corría por la mejilla de Tiffany
-Creí que mi padre te había hecho algo-
-Lo intento. Pero tu hermano llego a tiempo para impedirlo-
-¿Hechul?- Tiffany se sorprendió
-Te quiere muchísimo ¿Sabes? Él me ayudo a robarme a la novia-
-Creí que Taeyeon…-
-Tu amiga tiene una forma muy escandalosa de hacer las cosas. Pero gracias a ella tuve una muy buena distracción- Jessica volvió a sonreír –Perdóname por abandonarte Tiffany-
-No tienes que disculparte. Fui yo quien te dio la espalda. Deje que mis miedos… -Tiffany no podía hablar más ya que Jessica se lanzo sobre ella para besarla. Volver a sentir esa sensación fue la gloria para ambas. Poco a poco se recostaron sobre la cama
-Hablas mucho- le susurro Jessica antes de volver a besarla. Después de una buena ronda de besos y caricias las dos se quedaron recostadas y abrazadas
-¿Qué va a pasar ahora?- le pregunto Tiffany
-No estoy segura. Quizá sea difícil, tal vez lleguen momentos en los que tengas miedo, en los que quieras tirar la toalla, pero yo voy a estar ahí Tiffany y nunca voy a irme, eso te lo prometo. Incluso, dentro de muchos años, cuando estemos muertas, a donde sea que tú vallas yo iré- Tiffany sonrió
-No creo que a ti te dejen entrar al cielo-
-¿Por qué no? Puedo darle mordida a san Pedro. Quiero ver que intente separarme de ti- las dos se soltaron a reír en medio de aquella paz
-Te amo Jessica-
-Te amo Tiffany- volvieron a besarse.
Iban a disfrutar aquel momento. Sabían que tenían mucho por enfrentar, un camino muy duro por recorrer. Pero también sabían que no estaban solas, tenían amigos que las apoyaban, y lo más importante, ahora se tenían la una a la otra y no necesitaban nada más. Ahora eran libres y podían amarse sin miedo, sin esperar la aprobación de otros, sin tener que preguntarse si hacían lo correcto. Lo único que importaba en ese momento era el amor que se tenían.
2. Basta de mentiras.
Tiffany se miraba al espejo sin sentimiento alguno. Tenía puesto el
vestido de novia más hermoso que jamás hubiera visto, pero no se sentía
ella misma llevándolo. De hecho, hacía tiempo que había dejado de sentir
emoción por nada. No sabía que pensar o sentir al verse allí ya que en
su mente solo había espacio para una sola idea. Estaba cometiendo un
gran error, su corazón se lo gritaba, pero su mente le impedía
aceptarlo.
-Te vez hermosa- escucho que le dijo Jessica a sus espaldas y el corazón le dio un gran vuelco. Con brusquedad y llena de esperanza se giro para buscarla, pero su cara de decepción se hizo más que visible cuando no la encontró. Solo lo había imaginado, Jessica no estaba ahí, era Taeyeon quien le hablaba. Su mejor amiga le había acompañado a la boutique para probarse su vestido de novia.
-En verdad se ve hermosa señorita- le dijo la vendedora con una sonrisa muy bien ensayada. Tiffany volvió a mirarse al espejo sin mucho entusiasmo.
-Esta vez no puedes ponerle peros Fanyha- le dijo Taeyeon, pero Tiffany no se veía para nada convencida
-No lo sé- dijo Tiffany tratando de encontrar algún defecto en aquel vestido –Hay algo que no me convence- al escucharla, Taeyeon suspiro cansada. Aquella escena se había repetido una infinidad de veces en los últimos meses. Desde el día en que les avisaron que le vestido para la boda estaba terminado, iban a la boutique, Tiffany se probaba el vestido y encontraba algún detalle que no le gustaba. Tanto Taeyeon como la vendedora esperaban esa respuesta de ella.
-¿Podría darnos un minuto?- le pidió Taeyeon a la vendedora. La chica asintió y salió de la habitación dejándolas solas
-Sé lo que vas a decir- dijo de inmediato Tiffany –Pero de verdad hay algo que no me gusta-
-¿Qué?- pregunto Taeyeon
-No lo sé-
-¡Exacto! ¡Ya no sabes que inventar! Primero fue el velo, luego el encaje. Con adornos, sin adornos, el largo, el tul. Demasiado brillo, muy poco brillo, etcétera, etcétera. Hemos venido una y otra vez solo para que rechaces un vestido que desde el principio era perfecto- Tiffany se encogió de hombros -¿Por qué no solo admites que quieres casarte?- Tiffany iba a hablar pero Taeyeon no se lo permitió -¡No te atrevas a negarlo Tiffany Hwang! Una chica que quiere casarse, no deja la elección de su vestido de novia a solo un par de días de su boda. Una chica que quiere casarse se ve emocionada, alegre y llena de vida. No parece como si un camión la hubiera arrollado un camino varias veces, no tiene una cara de dolor todo el tiempo, ni parece como si no hubiera dormido en días. Alguien que quiere casarse…- Taeyeon hizo una pausa para buscar las palabras exactas que quería decirle a Tiffany –No piensa en una chica y llora todas las noches por ella- Tiffany no respondió. No tenía caso negarlo. Taeyeon la conocía demasiado bien -¿No vas a negarlo?-
-¿Para qué?- dijo Tiffany con tristeza –No puedo convencerte de lo contrario-
-¿Entonces estamos de acuerdo?-
-¿En qué?- Teyeon analizo a su amiga unos segundos
-En que tienes que cancelar la boda-
-Yo no he dicho eso-
-¡Tiffany…!-
-No Taeyeon. No voy a cancelar la boda-
-¡Pero tú no amas a Nichkhun!-
-Con el tiempo aprenderé a hacerlo-
-¡Si no lo has hecho en este tiempo nunca lo harás!-
-Pues tendré que hacerlo-
-¡No puedes seguir adelante con esto!-
-¡¿Por qué?!-
-¡Porque tú amas a Jessica!- al escuchar a Taeyeon pronunciar el nombre de Jessica ocasiono que todos los sentimientos que Tiffany había tratando de sepultar surgieran como una ola gigantesca. Durante todos estos meses, no había hablado sobre ella con nadie y al no escuchar su nombre más que en su había ocasiones en que llegaba a pensar que solo había sido un producto de su imaginación. Pero en ese momento se volvió real, junto con todo el dolor que sentía –Al principio me contaba creerlo. No podía entenderlo, pero ahora sé que de verdad la amas, estás loca por ella… perdóname Tiffany-
-¿Por qué te disculpas?- pregunto Tiffany sorprendida
-Yo… te juzgue. Fui la primera persona en juzgarte por lo que tenías con ella. En horrorizarse, fui la primera en creer que estabas loca… nunca me detuve a pensar en ti, en lo que sentías, en lo difícil que debió de ser… se supone que soy tu amiga, pero no te apoye-
-No tienes que pedir perdón- le dijo Tiffany con una pequeña sonrisa –Entiendo que te comportaras así, ni siquiera yo lo entendía. De todos modos, eso ya no importa-
-Fany no debes casarte- insistió Taeyeon
-Tengo que hacerlo-
-Pero no quieres hacerlo- volvieron a guardar silencio unos minutos – Nichkhun es un buen chico. No merece que le hagas esto-
-No le estoy haciendo nada-
-No lo quieres, eso es hacerle mucho-
-Aprenderé a quererlo-
-¡¿Y si no lo haces?! ¡Ese matrimonio va a ser un infierno para los dos!-
-Existe el divorcio-
-¡Por dios Tiffany! ¡Escucha lo que dices! ¡Aun no te casas y ya estas pensando en el divorcio!-
-¡¿Qué quieres que haga Tae?!-
-Aun estas a tiempo de tomar la decisión correcta. No es tarde para elegir a Jessica-
-Te equivocas- dijo Tiffany con tristeza –Ya es demasiado tarde. Le rompí el corazón, la abandone para casarme con otro y eso no me lo perdonara nunca-
-Pero…-
-Ahora todo es diferente, la perdí, ya no me queda nada más que arrancarla de mi memoria-
-¿La amas?- pregunto Taeyeon y Tiffany sonrió
-Como nunca he amado a nadie-
-Entonces ¿Por qué sigues con esta farsa?-
-Es lo que todos esperan de mí-
-No sea necia, entiende. Lo que esperamos de ti, es que seas feliz no importa haciendo que o con quien, solo que seas feliz-
-¡¿Te puedes imaginar lo que dirían mis padres si les digo que estoy enamorada de una chica?! ¡Se mueren Tae! Mi padre, él… no. Jamás podría hacerle algo así-
-¡¿Entonces prefieres vivir así?! ¿Qué hay de Jessica? Si en verdad la amas tanto deberías de pensar en ella- Taeyeon tomo a Tiffany de las manos –Por favor Tiiffany. Quiero verte feliz de nuevo y tu felicidad es ella- aquellas palabras llegaron al fondo del corazón de Tiffany y liberaron un poco de la presión que había sentido. Ahora había alguien que la apoyaba
-¿Qué hago?- pregunto Tiffany como un niño perdido. Anquen poco, aquella pregunta emocionó a Tae, al menos ahora estaba considerando alguna opción
-Búscala-
-Ya lo intente, pero ella no quiere verme-
-¿Cuándo…?-
-Hace unos meses- acepto Tiffany. Aquella declaración sorprendió a su amiga.
-¿Qué te dijo?-
-Nada-
-¿Cómo?-
-Fui a su departamento, pero se mudo, dejo su trabajo y no le dijo a nadie a donde iba. Desapareció, se fue… no quiere volver a verme- las lagrimas comenzaron a recorrer el rostro de la chica. Todo lo que había estado guardando durante seis meses ahora lo dejaba salir, estaba a solo dos días de unir su vida a la de un hombre que no amaba, solo para tratar de olvidar al amor de su vida. Tae trato de consolarla.
-Tiffany. Necesito que me digas si estas dispuesta a todo para recuperarla-
-¿Qué?- pregunto Tiffany sin entender las palabras de su amiga
-Necesito estar segura de que esto es lo que quieres, que de verdad es ella lo que más quieres y deseas en el mundo-
-¿De qué estás hablando? No entiendo-
-Solo di…-
-¿Qué es lo que quieres escuchar?- pregunto Tiffany enojada -¡Que la quiero! ¡Que me estoy volviendo loca sin verla, sin escuchar su voz!- Tiffany guardo silencio unos segundos y trato de volver a calmarse –Quiero verla, abrazarla, poder ver sus ojos. Ese café en sus ojos que me quita el aliento. Quiero tomar su mano y decirle que jamás la soltare, sin importar lo que pase, sin importar quién nos rechace. Porque como ella me dijo, nos tendremos una a la otra para enfrentarlo. Quiero decirle que fui una completa imbécil. Quiero poder oler su aroma de nuevo y sentir su piel. Poder besarla y hacerla mí…-
-Ok, ok- la interrumpió Taeyeon algo incomoda –No tienes porque ser tan especifica. Ya entendí- Tiffany sonrió ante el rostro sonrojado de su amiga –Tengo que acostumbrarme a este tipo de conversaciones- las dos chicas comenzaron a reír, pero de pronto Tiffany volvió a su semblante triste.
-Si solo supiera donde esta- dijo
-¿Si fuera así cancelarias la boda?- pregunto Tae
-Sin dudarlo- ante aquella respuesta Taeyeon sonrió
-Pues estas de suerte-
-¿De qué hablas?-
-Yo sé donde esta Jessica- declaro Taeyeon sorprendiendo a Tiffany
-¡¿Enserio?!-
-Sí-
-¿Cómo?-
-Yo también la busque. Solo que la investigue un poco más. Es una chica difícil de encontrar. Podemos ir ahora si quie…-
-¡Claro que quiero! ¡Vamos!- Tiffany sonrió como hacía mucho que no lo hacía, con esa sonrisa que llegaba hasta sus ojos. Minutos después las dos chicas viajaban a toda velocidad por la ciudad en el carro de Tiffany. Taeyeon la dirigió a una florería. Estacionaron el carro a una distancia prudente desde donde podían ver la entrada al local, pero asegurándose que no fuera vistas.
-¿Es aquí?-pregunto Tiffany sin entenderlo
-Sí. Ha estado trabajando aquí desde hace unos meses, incluso antes de que la florería se abriera ¿Por qué te sorprende?-Tiffany dirigió su atención de nuevo a la florería.
-Esto no es del estilo de Jessica- las chicas bajaron del auto, pero no se alejaron de él. Decidieron esperar unos minutos, hasta que de pronto Jessica salió de la florería con unas masetas en las manos para acomodarlas en el mostrador de la calle.
En cuanto Tiffany vio a Jessica corrió para poder abrazarla, no podía esperar más para tenerla entre sus brazos. Estuvo a punto de gritar su nombre a un par de metros de ella
-¡Jessica!- Tiffany se detuvo de golpe. Ella no era quien había gritado, fue otra chica quien llego antes que ella y abrazo a Jessica con mucho entusiasmo. Al verlas, el corazón de Tiffany de detuvo igual que su andar. Aquella joven era muy atractiva y de inmediato se dio cuenta por la forma en que se abrazaban que tenían una relación especial. La chica sonreía y Jessica le correspondía. Se veía realmente feliz.
-¡Lo logre Jess! ¡Por fin es mío!- dijo la joven sujetando a Jessica de las manos
-Jessica- la llamo Taeyeon que había llegado junto con Tiffany, pero ella seguía sin moverse, sin poder reaccionar. Al escuchar su nombre, Jessica se giro para encontrarse con el rostro de las dos jóvenes y al instante su expresión se endureció.
-Tiffany…- susurro Jessica
-Ho… Hola- la saludo Tiffany con una pequeña sonrisa
-¿Qué haces aquí?-le pregunto Jessica con frialdad
-Yo…- Tiffany no sabía qué hacer o decir. Solo podía pensar en el abrazo que minutos atrás había presenciado
-¿Qué? ¿Viniste a invitarme a tu boda?- pregunto Jessica con sarcasmo
-No, yo no…- Tiffany se encogió de hombros –Solo quiero hablar contigo-
-Ya es muy tarde para…-
-Por favor- suplico Tiffany
-No tenemos nada de qué hablar- dijo Jessica molesta
-¡Claro que sí!
-¡Vete! ¡Ya no me busques!- grito Jessica perdiendo el control –No quiero volver a verte ¡Aléjate de mí!-
-Jess- la chica que estaba a un lado de Jessica la llamo tratando de calmarla, tenía una expresión de angustia en el rostro que Tiffany no supo interpretar. Jessica no la miro, pero la tomo de la mano y entrelazo sus dedos. Tiffany no pudo evitar ver aquel pequeño detalle y sentir que su mundo se venía abajo. Pero Jessica tenía la mirada clavada en ella. Cuando sus ojos se encontraron, se dio cuenta del odio con el que Jessica la miraba. Eso era algo que no podía soportar, así que decidió dar un paso para acercarse a ella, pero Jessica se alejo.
-¡¿Por qué quieres seguir atormentándome?!- volvió a gritar Jessica -¡¿Por qué vuelves?!- Tiffany no dijo nada, no podía pensar ante aquel comportamiento de Jessica -¡No quiero ser parte de tu circo! Si tienes dudas no es problema mío ¡Déjame en paz! ¡Déjame vivir tranquila!
-Jess…- tarto de decir Tiffany, pero Jessica siguió hablando
-¡Te olvide! ¡Te borre! ¡Vete y no regreses! ¡Lo que tengas que decir no me interesa!- aquellas palabras calaron en lo profundo de Tiffany. Los ojos se le llenaron de lágrimas y comenzó a temblar
-Perdóname- fue lo único que pudo decir con un nudo en la garganta antes de irse corriendo. Taeyeon no entendía lo que había pasado pero fue tras Tiffany
Jessica las vio marcharse apretando los puños para contener las ganas de ir tras de ella. Entro en la tienda azotando la puerta furiosa
-¡¿Por qué quieres volver?!- gritaba en voz alta –Sabes que podría caer de nuevo. Crees que puedo perdonarte- seguía hablando mientras movía los brazos con exasperación y caminaba de un lado a otro dentro de la florería
-Jessica-
-¡Cree que puede golpearme, arrojarme al suelo, dejarme allí y ahora pretender que todo sea como antes!-
-¡Jessica!- la chica la tomo del rostro y la miro a los ojos –Cálmate-
-No puedo Yuri ¿Cómo se atrevió a venir…?-
-Date cuenta Jessica. Vino, vino a buscarte ¿No era eso lo que querías?- Jessica o dijo nada -¿Por qué actuaste así?-
-Ya es tarde. Quería que me buscara, pero no a dos días de su boda-
-Jessica…-
-No Yuri. No me quedan fuerzas, mi corazón ya no puede repararse... Me negó, negó lo que sentía por mí y decidió casarse con otro ¿Cómo puedo perdonarla?-
-Pero vino a buscarte-
-¡Me negó Yuri! ¡Me hizo sentir un monstruo!-
-La situación que estaba viviendo era difícil para ella Jessica. Entiéndela-
-¡La entendí durante dos malditos años! ¡¿Ella cuando me entendió?!-
-¿Entonces estas bien con que se valla? ¿Dejaste de amarla? ¿Ya la superaste?- pregunto Yuri
-Si- respondió Jessica con molestia. Yuri la observo por unos minutos y luego sonrió
-No te creo nada-
-¡Por dios Yuri! ¡No entiendes! Todos dicen aceptar a las personas como yo, pero la verdad es que no lo hace. Nadie entiende.
-Entonces ¿En qué consiste?- preguntó Yuri. Jessica reflexiono un momento tratando de entender a lo que se refería Yuri. Cuando lo supo, sonrió
-En realidad somos gente normal y corriente- dijo por fin –Solo que no permanecemos mucho tiempo en un mismo lugar y que todo el mundo nos odia-
-Suena difícil-
-Es difícil-
-Claro. Pero tu corriste con un poco de suerte, tus padres te apoyaron desde el principio y tuviste amigos a tu lado que también te ayudaron-
-Supongo que sí-
-Pero existen otros que no tienen la misma fortuna, para ellos debe de ser el doble de difícil- Dijo Yuri haciendo que Jessica se pusiera a pensar –Sobre todo si tu familia es una de las más importantes de toda la ciudad y todo el mundo critica cada uno de tus movimientos. Toda esa precio debe de ser un peso extra sobre tus hombros. Sobre todo si estamos hablando de cierta chica rica y mimada que un día se encontró con el amor de su vida y puso su mundo de cabeza-
-Yuri, para…-
-Yo solo digo. Ahora ayúdame a llevar esas cosas a la bodega, si insiste en olvidar a esa chica, que sinceramente dudo que lo logres, puedo ayudarte poniéndote a trabajar mucho. Pero- Yuri hizo una pausa un poco larga, al final sonrió –Eres una necia y una muy mala mentirosa, solo tú creer que engañas a alguien- Yuri se detuvo a un lado de Jessica –Si yo fuera tu, recuperaría al amor de mi vida, sin importarme nada-
Tiffany había estacionado el auto a un lado de un pequeño parque y ahora estaba llorando sobre las rodillas de Taeyeon que intentaba consolarla.
-¿Qué vas a hacer Fany?-
-Cancelar la boda. Que yo destruyera mi vida no me da el derecho a destruírsela a Nichk- dijo Tiffany con determinación. En ese momento dos hombres que Tiffany reconoció como los guaruras de su padre llegaron junto a ellas
-Señorita. Su señor padre quiere verla de inmediato- le dijo uno de los sujetos
-¿Podría darnos un momento?- pregunto Tae molesta por la presencia de aquellos sujetos
-Está bien Tae- dijo Tiffany limpiándose el rostro –Es hora de enfrentarme con ellos. Ya Basta de mentiras. Esto es lo que debí de hacer desde hace mucho. Se lo debo a Jessica- Tiffany se despidió de Taeyeon con una triste sonrisa y se marcho con aquellos dos sujetos.
-Te vez hermosa- escucho que le dijo Jessica a sus espaldas y el corazón le dio un gran vuelco. Con brusquedad y llena de esperanza se giro para buscarla, pero su cara de decepción se hizo más que visible cuando no la encontró. Solo lo había imaginado, Jessica no estaba ahí, era Taeyeon quien le hablaba. Su mejor amiga le había acompañado a la boutique para probarse su vestido de novia.
-En verdad se ve hermosa señorita- le dijo la vendedora con una sonrisa muy bien ensayada. Tiffany volvió a mirarse al espejo sin mucho entusiasmo.
-Esta vez no puedes ponerle peros Fanyha- le dijo Taeyeon, pero Tiffany no se veía para nada convencida
-No lo sé- dijo Tiffany tratando de encontrar algún defecto en aquel vestido –Hay algo que no me convence- al escucharla, Taeyeon suspiro cansada. Aquella escena se había repetido una infinidad de veces en los últimos meses. Desde el día en que les avisaron que le vestido para la boda estaba terminado, iban a la boutique, Tiffany se probaba el vestido y encontraba algún detalle que no le gustaba. Tanto Taeyeon como la vendedora esperaban esa respuesta de ella.
-¿Podría darnos un minuto?- le pidió Taeyeon a la vendedora. La chica asintió y salió de la habitación dejándolas solas
-Sé lo que vas a decir- dijo de inmediato Tiffany –Pero de verdad hay algo que no me gusta-
-¿Qué?- pregunto Taeyeon
-No lo sé-
-¡Exacto! ¡Ya no sabes que inventar! Primero fue el velo, luego el encaje. Con adornos, sin adornos, el largo, el tul. Demasiado brillo, muy poco brillo, etcétera, etcétera. Hemos venido una y otra vez solo para que rechaces un vestido que desde el principio era perfecto- Tiffany se encogió de hombros -¿Por qué no solo admites que quieres casarte?- Tiffany iba a hablar pero Taeyeon no se lo permitió -¡No te atrevas a negarlo Tiffany Hwang! Una chica que quiere casarse, no deja la elección de su vestido de novia a solo un par de días de su boda. Una chica que quiere casarse se ve emocionada, alegre y llena de vida. No parece como si un camión la hubiera arrollado un camino varias veces, no tiene una cara de dolor todo el tiempo, ni parece como si no hubiera dormido en días. Alguien que quiere casarse…- Taeyeon hizo una pausa para buscar las palabras exactas que quería decirle a Tiffany –No piensa en una chica y llora todas las noches por ella- Tiffany no respondió. No tenía caso negarlo. Taeyeon la conocía demasiado bien -¿No vas a negarlo?-
-¿Para qué?- dijo Tiffany con tristeza –No puedo convencerte de lo contrario-
-¿Entonces estamos de acuerdo?-
-¿En qué?- Teyeon analizo a su amiga unos segundos
-En que tienes que cancelar la boda-
-Yo no he dicho eso-
-¡Tiffany…!-
-No Taeyeon. No voy a cancelar la boda-
-¡Pero tú no amas a Nichkhun!-
-Con el tiempo aprenderé a hacerlo-
-¡Si no lo has hecho en este tiempo nunca lo harás!-
-Pues tendré que hacerlo-
-¡No puedes seguir adelante con esto!-
-¡¿Por qué?!-
-¡Porque tú amas a Jessica!- al escuchar a Taeyeon pronunciar el nombre de Jessica ocasiono que todos los sentimientos que Tiffany había tratando de sepultar surgieran como una ola gigantesca. Durante todos estos meses, no había hablado sobre ella con nadie y al no escuchar su nombre más que en su había ocasiones en que llegaba a pensar que solo había sido un producto de su imaginación. Pero en ese momento se volvió real, junto con todo el dolor que sentía –Al principio me contaba creerlo. No podía entenderlo, pero ahora sé que de verdad la amas, estás loca por ella… perdóname Tiffany-
-¿Por qué te disculpas?- pregunto Tiffany sorprendida
-Yo… te juzgue. Fui la primera persona en juzgarte por lo que tenías con ella. En horrorizarse, fui la primera en creer que estabas loca… nunca me detuve a pensar en ti, en lo que sentías, en lo difícil que debió de ser… se supone que soy tu amiga, pero no te apoye-
-No tienes que pedir perdón- le dijo Tiffany con una pequeña sonrisa –Entiendo que te comportaras así, ni siquiera yo lo entendía. De todos modos, eso ya no importa-
-Fany no debes casarte- insistió Taeyeon
-Tengo que hacerlo-
-Pero no quieres hacerlo- volvieron a guardar silencio unos minutos – Nichkhun es un buen chico. No merece que le hagas esto-
-No le estoy haciendo nada-
-No lo quieres, eso es hacerle mucho-
-Aprenderé a quererlo-
-¡¿Y si no lo haces?! ¡Ese matrimonio va a ser un infierno para los dos!-
-Existe el divorcio-
-¡Por dios Tiffany! ¡Escucha lo que dices! ¡Aun no te casas y ya estas pensando en el divorcio!-
-¡¿Qué quieres que haga Tae?!-
-Aun estas a tiempo de tomar la decisión correcta. No es tarde para elegir a Jessica-
-Te equivocas- dijo Tiffany con tristeza –Ya es demasiado tarde. Le rompí el corazón, la abandone para casarme con otro y eso no me lo perdonara nunca-
-Pero…-
-Ahora todo es diferente, la perdí, ya no me queda nada más que arrancarla de mi memoria-
-¿La amas?- pregunto Taeyeon y Tiffany sonrió
-Como nunca he amado a nadie-
-Entonces ¿Por qué sigues con esta farsa?-
-Es lo que todos esperan de mí-
-No sea necia, entiende. Lo que esperamos de ti, es que seas feliz no importa haciendo que o con quien, solo que seas feliz-
-¡¿Te puedes imaginar lo que dirían mis padres si les digo que estoy enamorada de una chica?! ¡Se mueren Tae! Mi padre, él… no. Jamás podría hacerle algo así-
-¡¿Entonces prefieres vivir así?! ¿Qué hay de Jessica? Si en verdad la amas tanto deberías de pensar en ella- Taeyeon tomo a Tiffany de las manos –Por favor Tiiffany. Quiero verte feliz de nuevo y tu felicidad es ella- aquellas palabras llegaron al fondo del corazón de Tiffany y liberaron un poco de la presión que había sentido. Ahora había alguien que la apoyaba
-¿Qué hago?- pregunto Tiffany como un niño perdido. Anquen poco, aquella pregunta emocionó a Tae, al menos ahora estaba considerando alguna opción
-Búscala-
-Ya lo intente, pero ella no quiere verme-
-¿Cuándo…?-
-Hace unos meses- acepto Tiffany. Aquella declaración sorprendió a su amiga.
-¿Qué te dijo?-
-Nada-
-¿Cómo?-
-Fui a su departamento, pero se mudo, dejo su trabajo y no le dijo a nadie a donde iba. Desapareció, se fue… no quiere volver a verme- las lagrimas comenzaron a recorrer el rostro de la chica. Todo lo que había estado guardando durante seis meses ahora lo dejaba salir, estaba a solo dos días de unir su vida a la de un hombre que no amaba, solo para tratar de olvidar al amor de su vida. Tae trato de consolarla.
-Tiffany. Necesito que me digas si estas dispuesta a todo para recuperarla-
-¿Qué?- pregunto Tiffany sin entender las palabras de su amiga
-Necesito estar segura de que esto es lo que quieres, que de verdad es ella lo que más quieres y deseas en el mundo-
-¿De qué estás hablando? No entiendo-
-Solo di…-
-¿Qué es lo que quieres escuchar?- pregunto Tiffany enojada -¡Que la quiero! ¡Que me estoy volviendo loca sin verla, sin escuchar su voz!- Tiffany guardo silencio unos segundos y trato de volver a calmarse –Quiero verla, abrazarla, poder ver sus ojos. Ese café en sus ojos que me quita el aliento. Quiero tomar su mano y decirle que jamás la soltare, sin importar lo que pase, sin importar quién nos rechace. Porque como ella me dijo, nos tendremos una a la otra para enfrentarlo. Quiero decirle que fui una completa imbécil. Quiero poder oler su aroma de nuevo y sentir su piel. Poder besarla y hacerla mí…-
-Ok, ok- la interrumpió Taeyeon algo incomoda –No tienes porque ser tan especifica. Ya entendí- Tiffany sonrió ante el rostro sonrojado de su amiga –Tengo que acostumbrarme a este tipo de conversaciones- las dos chicas comenzaron a reír, pero de pronto Tiffany volvió a su semblante triste.
-Si solo supiera donde esta- dijo
-¿Si fuera así cancelarias la boda?- pregunto Tae
-Sin dudarlo- ante aquella respuesta Taeyeon sonrió
-Pues estas de suerte-
-¿De qué hablas?-
-Yo sé donde esta Jessica- declaro Taeyeon sorprendiendo a Tiffany
-¡¿Enserio?!-
-Sí-
-¿Cómo?-
-Yo también la busque. Solo que la investigue un poco más. Es una chica difícil de encontrar. Podemos ir ahora si quie…-
-¡Claro que quiero! ¡Vamos!- Tiffany sonrió como hacía mucho que no lo hacía, con esa sonrisa que llegaba hasta sus ojos. Minutos después las dos chicas viajaban a toda velocidad por la ciudad en el carro de Tiffany. Taeyeon la dirigió a una florería. Estacionaron el carro a una distancia prudente desde donde podían ver la entrada al local, pero asegurándose que no fuera vistas.
-¿Es aquí?-pregunto Tiffany sin entenderlo
-Sí. Ha estado trabajando aquí desde hace unos meses, incluso antes de que la florería se abriera ¿Por qué te sorprende?-Tiffany dirigió su atención de nuevo a la florería.
-Esto no es del estilo de Jessica- las chicas bajaron del auto, pero no se alejaron de él. Decidieron esperar unos minutos, hasta que de pronto Jessica salió de la florería con unas masetas en las manos para acomodarlas en el mostrador de la calle.
En cuanto Tiffany vio a Jessica corrió para poder abrazarla, no podía esperar más para tenerla entre sus brazos. Estuvo a punto de gritar su nombre a un par de metros de ella
-¡Jessica!- Tiffany se detuvo de golpe. Ella no era quien había gritado, fue otra chica quien llego antes que ella y abrazo a Jessica con mucho entusiasmo. Al verlas, el corazón de Tiffany de detuvo igual que su andar. Aquella joven era muy atractiva y de inmediato se dio cuenta por la forma en que se abrazaban que tenían una relación especial. La chica sonreía y Jessica le correspondía. Se veía realmente feliz.
-¡Lo logre Jess! ¡Por fin es mío!- dijo la joven sujetando a Jessica de las manos
-Jessica- la llamo Taeyeon que había llegado junto con Tiffany, pero ella seguía sin moverse, sin poder reaccionar. Al escuchar su nombre, Jessica se giro para encontrarse con el rostro de las dos jóvenes y al instante su expresión se endureció.
-Tiffany…- susurro Jessica
-Ho… Hola- la saludo Tiffany con una pequeña sonrisa
-¿Qué haces aquí?-le pregunto Jessica con frialdad
-Yo…- Tiffany no sabía qué hacer o decir. Solo podía pensar en el abrazo que minutos atrás había presenciado
-¿Qué? ¿Viniste a invitarme a tu boda?- pregunto Jessica con sarcasmo
-No, yo no…- Tiffany se encogió de hombros –Solo quiero hablar contigo-
-Ya es muy tarde para…-
-Por favor- suplico Tiffany
-No tenemos nada de qué hablar- dijo Jessica molesta
-¡Claro que sí!
-¡Vete! ¡Ya no me busques!- grito Jessica perdiendo el control –No quiero volver a verte ¡Aléjate de mí!-
-Jess- la chica que estaba a un lado de Jessica la llamo tratando de calmarla, tenía una expresión de angustia en el rostro que Tiffany no supo interpretar. Jessica no la miro, pero la tomo de la mano y entrelazo sus dedos. Tiffany no pudo evitar ver aquel pequeño detalle y sentir que su mundo se venía abajo. Pero Jessica tenía la mirada clavada en ella. Cuando sus ojos se encontraron, se dio cuenta del odio con el que Jessica la miraba. Eso era algo que no podía soportar, así que decidió dar un paso para acercarse a ella, pero Jessica se alejo.
-¡¿Por qué quieres seguir atormentándome?!- volvió a gritar Jessica -¡¿Por qué vuelves?!- Tiffany no dijo nada, no podía pensar ante aquel comportamiento de Jessica -¡No quiero ser parte de tu circo! Si tienes dudas no es problema mío ¡Déjame en paz! ¡Déjame vivir tranquila!
-Jess…- tarto de decir Tiffany, pero Jessica siguió hablando
-¡Te olvide! ¡Te borre! ¡Vete y no regreses! ¡Lo que tengas que decir no me interesa!- aquellas palabras calaron en lo profundo de Tiffany. Los ojos se le llenaron de lágrimas y comenzó a temblar
-Perdóname- fue lo único que pudo decir con un nudo en la garganta antes de irse corriendo. Taeyeon no entendía lo que había pasado pero fue tras Tiffany
Jessica las vio marcharse apretando los puños para contener las ganas de ir tras de ella. Entro en la tienda azotando la puerta furiosa
-¡¿Por qué quieres volver?!- gritaba en voz alta –Sabes que podría caer de nuevo. Crees que puedo perdonarte- seguía hablando mientras movía los brazos con exasperación y caminaba de un lado a otro dentro de la florería
-Jessica-
-¡Cree que puede golpearme, arrojarme al suelo, dejarme allí y ahora pretender que todo sea como antes!-
-¡Jessica!- la chica la tomo del rostro y la miro a los ojos –Cálmate-
-No puedo Yuri ¿Cómo se atrevió a venir…?-
-Date cuenta Jessica. Vino, vino a buscarte ¿No era eso lo que querías?- Jessica o dijo nada -¿Por qué actuaste así?-
-Ya es tarde. Quería que me buscara, pero no a dos días de su boda-
-Jessica…-
-No Yuri. No me quedan fuerzas, mi corazón ya no puede repararse... Me negó, negó lo que sentía por mí y decidió casarse con otro ¿Cómo puedo perdonarla?-
-Pero vino a buscarte-
-¡Me negó Yuri! ¡Me hizo sentir un monstruo!-
-La situación que estaba viviendo era difícil para ella Jessica. Entiéndela-
-¡La entendí durante dos malditos años! ¡¿Ella cuando me entendió?!-
-¿Entonces estas bien con que se valla? ¿Dejaste de amarla? ¿Ya la superaste?- pregunto Yuri
-Si- respondió Jessica con molestia. Yuri la observo por unos minutos y luego sonrió
-No te creo nada-
-¡Por dios Yuri! ¡No entiendes! Todos dicen aceptar a las personas como yo, pero la verdad es que no lo hace. Nadie entiende.
-Entonces ¿En qué consiste?- preguntó Yuri. Jessica reflexiono un momento tratando de entender a lo que se refería Yuri. Cuando lo supo, sonrió
-En realidad somos gente normal y corriente- dijo por fin –Solo que no permanecemos mucho tiempo en un mismo lugar y que todo el mundo nos odia-
-Suena difícil-
-Es difícil-
-Claro. Pero tu corriste con un poco de suerte, tus padres te apoyaron desde el principio y tuviste amigos a tu lado que también te ayudaron-
-Supongo que sí-
-Pero existen otros que no tienen la misma fortuna, para ellos debe de ser el doble de difícil- Dijo Yuri haciendo que Jessica se pusiera a pensar –Sobre todo si tu familia es una de las más importantes de toda la ciudad y todo el mundo critica cada uno de tus movimientos. Toda esa precio debe de ser un peso extra sobre tus hombros. Sobre todo si estamos hablando de cierta chica rica y mimada que un día se encontró con el amor de su vida y puso su mundo de cabeza-
-Yuri, para…-
-Yo solo digo. Ahora ayúdame a llevar esas cosas a la bodega, si insiste en olvidar a esa chica, que sinceramente dudo que lo logres, puedo ayudarte poniéndote a trabajar mucho. Pero- Yuri hizo una pausa un poco larga, al final sonrió –Eres una necia y una muy mala mentirosa, solo tú creer que engañas a alguien- Yuri se detuvo a un lado de Jessica –Si yo fuera tu, recuperaría al amor de mi vida, sin importarme nada-
Tiffany había estacionado el auto a un lado de un pequeño parque y ahora estaba llorando sobre las rodillas de Taeyeon que intentaba consolarla.
-¿Qué vas a hacer Fany?-
-Cancelar la boda. Que yo destruyera mi vida no me da el derecho a destruírsela a Nichk- dijo Tiffany con determinación. En ese momento dos hombres que Tiffany reconoció como los guaruras de su padre llegaron junto a ellas
-Señorita. Su señor padre quiere verla de inmediato- le dijo uno de los sujetos
-¿Podría darnos un momento?- pregunto Tae molesta por la presencia de aquellos sujetos
-Está bien Tae- dijo Tiffany limpiándose el rostro –Es hora de enfrentarme con ellos. Ya Basta de mentiras. Esto es lo que debí de hacer desde hace mucho. Se lo debo a Jessica- Tiffany se despidió de Taeyeon con una triste sonrisa y se marcho con aquellos dos sujetos.
1. Era Ella
Las personas que estaban a mi alrededor en aquel salón llevaban mascaras
y antifaces que adornaban sus perfectos y elegantes vestidos y trajes.
Yo no encajaba en aquel lugar. Sobre todo por mi forma de vestir.
Zapatillas deportivas, unos vaqueros, playera blanca y sudadera, no son
precisamente el estilo que usaría para presentarme en una fiesta como
esa, pero no me importa. Entiendo perfectamente porque todos me ven como
a una cucaracha, pero me vale un cuerno que lo haga. No estoy aquí por
ellos, ni siquiera soy invitada a la fiesta. Me cole por la cocina, así
que lo que piensen o crean no me importa. Nunca me ha importado.
Si estoy aquí esta noche, es por ella y por la noticia de la que me he enterado esta tarde. Toda esta gente hipócrita no me importa. De hecho apenas si los noto, mi único objetivo esta noche es hablar con ella. Trato de buscarla en el mar de personas. Aun cuando todos están usando estos antifaces y esas porquerías, soy capaz de reconocerla.
Veo a sus padres y a sus hermanos en un extremo del salon. No puedo decir que los odio, pero tampoco me cae bien, sobre todo por la forma en la que se dirigen hacia mí. Me ven como un insecto al que hay que aniquilar antes de que pueda causar algún daño. Lo que ellos no sabe es que este insecto ya causo el daño que ellos tanto temían. Sé que ellos me detestan, pero lo que piensen tampoco me importa, lo único que realmente me interesa es lo que piense ella.
De pronto la veo, su sonrisa es inconfundible para mí. Está rodeada de amigos, se ve feliz y hermosa y eso hace que por un momento se me olvide el enojo que me trajo hasta aquí. La miro por unos segundos y el corazón se me llena de paz, luego aparece en la escena el idiota de Nichkhun. Su supuesto novio. La persona que más odio y detesto en todo el mundo. La persona más jodidamente suertuda de todo el puto mundo. La persona que Tiffany puede abrazar y besar en público. El solo verlo me hace querer arrancarle la cabeza. Lo cierto es que el jamás me ha hecho nada, de hecho soy yo la que ha destruido su pequeño mundo. Él cree que Tiffany se esta reservando para él, pero cientos de veces he querido gritarle en la cara que ella ha sido mía antes que de nadie. Cuando veo que pasa la mano por su cintura me hierve la sangre y quiero matarlo. Aprieto los puños para contener mi ira, pero no sirve de mucho. Estoy a punto de ir a romperle la cara, pero una enana se atraviesa en mi camino. Es Taeyeon, la mejor amiga de Tiffany.
-¿Qué haces aquí?- me pregunta la chica con una mezcla de sorpresa y miedo
-Vine a hablar con Tiffany- trato de pasarla de lado, pero ella me detuvo por el brazo
-Jessica por favor déjala en paz. Vete-
-¿Por qué?-
-Esta es una noche especial, solo… déjala-
-No- respondí soltándome bruscamente de su agarre –Primero tengo que hablar con ella- sin prestarle más atención a aquella enana. Con paso firme llegue hasta donde estaba Tiffany con sus amigos y comencé a reír al igual que ellos, segundos después todos me miraron con desprecio, pero la única que mirada que me dolió fue la de ella. Su rostro palideció y la sonrisa se borro por compelo de sus labios. Al igual que Taeyeon hace unos momentos, me mira con miedo. Tiffany jamás me había mirado así y por primera vez en mi vida me sentí un monstruo.
-¿Qué pasa? ¿Acaso no nos estamos riendo del estúpido peinado de Nichkhun?- preguntó con inocencia y me complace ver como el idiota se enfurece, pero sabe que no puede hacer nada contra mí.
-¿Qué haces aquí?- me pregunta con desdén
-He venido a ser parte del gran evento- respondo mirando a Tiffany que aun no es capaz de creer que yo esté allí, sigue pálida. Taeyeon llego a mi derecha y trata de detenerme, pero ya es muy tarde –Quería ser de las primeras en felicitarlos-
-¿Quién demonios te dejo entrar? No eres invitada-
-Me las arregle, idiota- lo reto, el pierde el control y camina hacia mí. Esto es lo que quiero, por fin tener una excusa para darle su merecido, para desquitar todo mi oído hacia él. Pero Tiffany se interpone entre nosotros y lo detiene para que no haga nada. Taeyeon es quien me detiene a mí
- Nichkhun por favor- le pido Tiffany
-¡Por dios Tiffany! ¡Es que no entiendo que maldita relación puedes tener tu con esta tipa!-
-¡Si Tiffany dile que relación tenemos!- la reto. Ella me mira suplicando que no siga, pero esta vez no voy a ceder
-Ella… es mi amiga- le dice a Nichkhun. Al escuchar esas palabras mi corazón se rompe
-Jessica por favor- me susurra Taeyeon pero yo la ignoro y de un empujón me la quito de encima
-¡¿De verdad soy eso?! ¡¿Soy tu amiga?!- le pregunto a Tiffany molesta. Ella me mira tratando de buscar una salida a todo, pero no tiene oportunidad. O aclaramos esto ahora o no podrá existir nada mañana. Sigo esperando una respuesta, pero ella solo mira a todos lados con nerviosismo, hasta que de pronto me toma de la muñeca y me arrastra con ella fuera del salón. Me dirige a un pasillo obscuro en donde al final hay una puerta enorme, la abre y las dos entramos a una habitación vacía. No hay luz más que la de la luna que entra por los grandes ventanales.
-¡¿Qué crees que estás haciendo?!- me pregunta en cuanto cierra la puerta
-¿De verdad soy solo tu amiga?- pregunto con tristeza, ella solo se encoje de hombros y baja la mirada. El silencio nos inunda por un momento
-Sabes que no, pero no puedo decirlo en frente de…-
-¡¿Por qué no?!- grito -¡Por dios Tiffany! ¡Déjate de estupideces y dime de una vez! ¡¿Qué demonios somos?!-
-Sabes lo que somos-
-¡¿Me quieres?!-
-Claro que si-
-¡¿Entonces por qué haces esto?! ¡¿Por qué te vas a casar?!-
-¡Tengo que hacerlo Jessica! ¡Lo sabes!- me grita con lagrimas en los ojos.
Recuerdo el día en que conocí a Tiffany. Yo trabajaba de repartidora en un servicio de paquetería de oficinas y aquel día, tenía que hacer una entrega en las empresas de su padre. Mientras esperaba en la recepción del edificio, una comitiva llena de hombres vestidos de traje llego. La verdad no era cosa que me importara, yo solo estaba esperando a que el tipo de la recepción firmara la entrega para largarme de allí. Pero detrás de todos esos hombres horribles caminaban dos chicas y un joven. Se veían muy guapos, pero la que más llamo mi atención fue Tiffany. Su belleza me deslumbro, pero al instante su actitud prepotente me dio asco. El recepcionista apareció con mi lista firmada y me fui de allí de inmediato.
Esa misma noche estaba en un bar cerca de mi casa, tomando un trago cuando alguien llego a sentarse junto a mí, primero no le tome importancia. Pero cuando me llamo, me di cuenta de que se trataba de ella. En ese momento no sabía cuál era su nombre o qué demonios estaba haciendo en aquel lugar una chica como ella. Pero al parecer solo quería hablar con alguien. Tarde poco en darme cuenta de que su apariencia y su actitud fría y reservada no eran en realidad su verdadera forma de ser. Esa noche hubo una redada en el bar. Ante aquel caos tome a la chica de la mano y la saque de allí. Después de esa noche nos hicimos amigas, después comprendí que sentía algo más por aquella chica que no dejaba de sonreír. Me costó tiempo, pero al final ella también acepto lo que sentía por mí. El problema era que ante las demás personas no podía hacerlo.
-¿Por qué? ¿Por qué te cuesta tanto aceptar lo que eres?-
-Jessica ya hablamos de esto. Sabes cuál es mi posición-
-¿Y piensas vivir así el resto de tu vida? ¡Ya no quiero esconderme Tiffany! ¡Quiero poder abrasarte frente a todos! ¡Quiero poder besarte frente a todos!-
-Yo… no puedo. Mis padres y mis hermanos, todos esperan esto de mí, no puedo simplemente…-
-¡No quiero seguir pareciendo un criminal Tiffany! ¡Es como si lo que hacemos y sentimos fuera malo! ¡No quiero seguir siendo el plato de segunda mesa!-
-¡No lo eres!- se apresuro a decir ella
-¿Qué no? ¡Claro que lo soy! ¡Por dios Tiffany! ¡Te vas a casar! ¡¿Qué seremos ahora?! ¡¿Seré tu amante ocasional?!-
-Jess…-
-¿Tienes idea del daño que me haces? ¿De lo mucho que sufro cada que te veo entre sus brazos? ¡Te quiero solo para mí! ¡Entiéndelo!- la adrenalina se estaba apoderando de mi cuerpo. En ese momento estaba luchando contra mi misma para no hacer una estupidez.
-Jessica entiende que todo esto es muy difícil para mí. Trata de entenderme… tu sabias cual era mi situación desde el principio- ella intento acercarse a mí, pero mi cabeza ya era un desastre, así que me lance sobre ella la acorrale contra la pared tomándola de las manos y sujetándolas sobre su cabeza. Me acerque tanto a sus labios que fue una tortura no comérmela a besos.
-¡No sé porque te cruzaste en mi camino Tiffany Hwang!- susurre a centímetros de ella. Al verla en esa posición, lo único que quería era hacerla mía, como tantas otras veces. Había probado sus labios muchas veces, y recorrido todo su cuerpo durante horas, aun así aquel aroma era algo que jamás podría cansarme. Era el oxigeno que necesitaba para vivir.
-Fue el destino- me dijo –Aquella noche no esperaba encontrarte en el bar, ni siquiera sabía quién eras. Pero allí estabas. Esto que sentimos no es coincidencia.-
-¿Entonces por qué me haces esto? Estar contigo es como soñar despierta, yo no sé que me has hecho, pero mi cuerpo es como un polo opuesto al tuyo que se une por la pasión-
-Lo sé Jessica. Pero tengo que guardar en silencio todos mis sentimientos, es por tu bien-
-El silencio a veces tiene un precio Tiffany y yo estoy pagando tu silencio muy caro. Me estoy muriendo- solté sus manos y ella las bajo con calma. Mis ojos empezaban a humedecerse pero trate con todas mis fuerzas de contener las lágrimas
-Amarte me está prohibido- me dijo. Aquellas palabras fueron amargas y a la vez me sentí bien de que aceptara que me amaba –Esto es peligroso-
-No me importa lo que pase Tiffany, yo estaré contigo. Solo dilo, acepta lo que sientes, enfrenta todo lo que te da miedo-
-No puedo- giro el rostro para dejar de verme
-Jamás creí que yo viviría atada a los sentimientos de alguien más. Solo di la verdad ¡Acepta lo que eres!-
-Deja de presionarme ¡No puedo entiendes! ¡No puedo vivir sabiendo que he decepcionado a todas las personas que me quieren…!-
-¡¿Y a mí?! ¡A mi si puedes decepcionarme, tratarme como basura y romperme el corazón!- grite volviendo a perder el control
-Por supuesto que no. Eres la persona que menos quiero lastimar- Tiffany tomo mi rostro entre sus manos y ante su mirada la abrase con desesperación. No quería perderla, a pesar de todo, la amaba y la quería mi lado
-Por favor Tiffany. Yo se que cuesta, que duele y que es difícil. Pero estando juntas no importa lo que venga… yo iré contigo hasta el infierno si es necesario, solo di la verdad, aceptalo. Ven conmigo- no resistí mas y la bese con pasión. Cuando nos separamos nuestras respiraciones estaban agitadas. Unimos nuestras frentes -¿Por qué pensar que esto es prohibido? ¿Por qué jugar a amores clandestinos si el mundo se hizo por amor?-
Antes de que pudiera contestarme, tocaron a la puerta. Era Taeyeon, nos había encontrado y le pidió a Tiffany que se fueran porque Nichkhun la estaba buscando. Era hora de que empezara la función de circo por la que todos se habían reunido ahí. Tiffany se separo de mí, soltó mis manos sin decir nada y se dirigió a la puerta para salir.
-Esta es la última vez que te voy a rogar Fany. No te cases… por favor- pero Tiffany ni siquiera se giro para verme.
Quince minutos después estaba parada junto a la puerta de salida, con la mirada fija en el centro del salón. En donde estaba el idiota de Nichkhun junto con Tiffany. Él estaba de rodillas con un anillo en las manos pidiéndole a Tiffany que fuera su esposa y yo esperaba que ella dijera que no. Me miro con nerviosismo por un momento. Le pedí que no lo hiciera con la mirada y por un segundo creí que lo haría.
-¿Tiffany?- la llamo Nichkhun, ella lo miro y luego busco a su familia que sonreían como idiotas mientras yo estaba a punto de irme al infierno.
-Acepto- le dijo Tiffany y todo el lugar exploto en aplausos y gritos de felicidad. Es gritos que fueron mi tumba. No vi más a Tiffany por toda la gente que se acerco a ellos para felicitarlos. Había muerto, pero tenía algo de dignidad. Me puso la capucha de la sudadera, di media vuelta y me marche de ahí sin saber que sería de mi vida. De hecho no tenía vida alguna ya que mi vida era ella.
Si estoy aquí esta noche, es por ella y por la noticia de la que me he enterado esta tarde. Toda esta gente hipócrita no me importa. De hecho apenas si los noto, mi único objetivo esta noche es hablar con ella. Trato de buscarla en el mar de personas. Aun cuando todos están usando estos antifaces y esas porquerías, soy capaz de reconocerla.
Veo a sus padres y a sus hermanos en un extremo del salon. No puedo decir que los odio, pero tampoco me cae bien, sobre todo por la forma en la que se dirigen hacia mí. Me ven como un insecto al que hay que aniquilar antes de que pueda causar algún daño. Lo que ellos no sabe es que este insecto ya causo el daño que ellos tanto temían. Sé que ellos me detestan, pero lo que piensen tampoco me importa, lo único que realmente me interesa es lo que piense ella.
De pronto la veo, su sonrisa es inconfundible para mí. Está rodeada de amigos, se ve feliz y hermosa y eso hace que por un momento se me olvide el enojo que me trajo hasta aquí. La miro por unos segundos y el corazón se me llena de paz, luego aparece en la escena el idiota de Nichkhun. Su supuesto novio. La persona que más odio y detesto en todo el mundo. La persona más jodidamente suertuda de todo el puto mundo. La persona que Tiffany puede abrazar y besar en público. El solo verlo me hace querer arrancarle la cabeza. Lo cierto es que el jamás me ha hecho nada, de hecho soy yo la que ha destruido su pequeño mundo. Él cree que Tiffany se esta reservando para él, pero cientos de veces he querido gritarle en la cara que ella ha sido mía antes que de nadie. Cuando veo que pasa la mano por su cintura me hierve la sangre y quiero matarlo. Aprieto los puños para contener mi ira, pero no sirve de mucho. Estoy a punto de ir a romperle la cara, pero una enana se atraviesa en mi camino. Es Taeyeon, la mejor amiga de Tiffany.
-¿Qué haces aquí?- me pregunta la chica con una mezcla de sorpresa y miedo
-Vine a hablar con Tiffany- trato de pasarla de lado, pero ella me detuvo por el brazo
-Jessica por favor déjala en paz. Vete-
-¿Por qué?-
-Esta es una noche especial, solo… déjala-
-No- respondí soltándome bruscamente de su agarre –Primero tengo que hablar con ella- sin prestarle más atención a aquella enana. Con paso firme llegue hasta donde estaba Tiffany con sus amigos y comencé a reír al igual que ellos, segundos después todos me miraron con desprecio, pero la única que mirada que me dolió fue la de ella. Su rostro palideció y la sonrisa se borro por compelo de sus labios. Al igual que Taeyeon hace unos momentos, me mira con miedo. Tiffany jamás me había mirado así y por primera vez en mi vida me sentí un monstruo.
-¿Qué pasa? ¿Acaso no nos estamos riendo del estúpido peinado de Nichkhun?- preguntó con inocencia y me complace ver como el idiota se enfurece, pero sabe que no puede hacer nada contra mí.
-¿Qué haces aquí?- me pregunta con desdén
-He venido a ser parte del gran evento- respondo mirando a Tiffany que aun no es capaz de creer que yo esté allí, sigue pálida. Taeyeon llego a mi derecha y trata de detenerme, pero ya es muy tarde –Quería ser de las primeras en felicitarlos-
-¿Quién demonios te dejo entrar? No eres invitada-
-Me las arregle, idiota- lo reto, el pierde el control y camina hacia mí. Esto es lo que quiero, por fin tener una excusa para darle su merecido, para desquitar todo mi oído hacia él. Pero Tiffany se interpone entre nosotros y lo detiene para que no haga nada. Taeyeon es quien me detiene a mí
- Nichkhun por favor- le pido Tiffany
-¡Por dios Tiffany! ¡Es que no entiendo que maldita relación puedes tener tu con esta tipa!-
-¡Si Tiffany dile que relación tenemos!- la reto. Ella me mira suplicando que no siga, pero esta vez no voy a ceder
-Ella… es mi amiga- le dice a Nichkhun. Al escuchar esas palabras mi corazón se rompe
-Jessica por favor- me susurra Taeyeon pero yo la ignoro y de un empujón me la quito de encima
-¡¿De verdad soy eso?! ¡¿Soy tu amiga?!- le pregunto a Tiffany molesta. Ella me mira tratando de buscar una salida a todo, pero no tiene oportunidad. O aclaramos esto ahora o no podrá existir nada mañana. Sigo esperando una respuesta, pero ella solo mira a todos lados con nerviosismo, hasta que de pronto me toma de la muñeca y me arrastra con ella fuera del salón. Me dirige a un pasillo obscuro en donde al final hay una puerta enorme, la abre y las dos entramos a una habitación vacía. No hay luz más que la de la luna que entra por los grandes ventanales.
-¡¿Qué crees que estás haciendo?!- me pregunta en cuanto cierra la puerta
-¿De verdad soy solo tu amiga?- pregunto con tristeza, ella solo se encoje de hombros y baja la mirada. El silencio nos inunda por un momento
-Sabes que no, pero no puedo decirlo en frente de…-
-¡¿Por qué no?!- grito -¡Por dios Tiffany! ¡Déjate de estupideces y dime de una vez! ¡¿Qué demonios somos?!-
-Sabes lo que somos-
-¡¿Me quieres?!-
-Claro que si-
-¡¿Entonces por qué haces esto?! ¡¿Por qué te vas a casar?!-
-¡Tengo que hacerlo Jessica! ¡Lo sabes!- me grita con lagrimas en los ojos.
Recuerdo el día en que conocí a Tiffany. Yo trabajaba de repartidora en un servicio de paquetería de oficinas y aquel día, tenía que hacer una entrega en las empresas de su padre. Mientras esperaba en la recepción del edificio, una comitiva llena de hombres vestidos de traje llego. La verdad no era cosa que me importara, yo solo estaba esperando a que el tipo de la recepción firmara la entrega para largarme de allí. Pero detrás de todos esos hombres horribles caminaban dos chicas y un joven. Se veían muy guapos, pero la que más llamo mi atención fue Tiffany. Su belleza me deslumbro, pero al instante su actitud prepotente me dio asco. El recepcionista apareció con mi lista firmada y me fui de allí de inmediato.
Esa misma noche estaba en un bar cerca de mi casa, tomando un trago cuando alguien llego a sentarse junto a mí, primero no le tome importancia. Pero cuando me llamo, me di cuenta de que se trataba de ella. En ese momento no sabía cuál era su nombre o qué demonios estaba haciendo en aquel lugar una chica como ella. Pero al parecer solo quería hablar con alguien. Tarde poco en darme cuenta de que su apariencia y su actitud fría y reservada no eran en realidad su verdadera forma de ser. Esa noche hubo una redada en el bar. Ante aquel caos tome a la chica de la mano y la saque de allí. Después de esa noche nos hicimos amigas, después comprendí que sentía algo más por aquella chica que no dejaba de sonreír. Me costó tiempo, pero al final ella también acepto lo que sentía por mí. El problema era que ante las demás personas no podía hacerlo.
-¿Por qué? ¿Por qué te cuesta tanto aceptar lo que eres?-
-Jessica ya hablamos de esto. Sabes cuál es mi posición-
-¿Y piensas vivir así el resto de tu vida? ¡Ya no quiero esconderme Tiffany! ¡Quiero poder abrasarte frente a todos! ¡Quiero poder besarte frente a todos!-
-Yo… no puedo. Mis padres y mis hermanos, todos esperan esto de mí, no puedo simplemente…-
-¡No quiero seguir pareciendo un criminal Tiffany! ¡Es como si lo que hacemos y sentimos fuera malo! ¡No quiero seguir siendo el plato de segunda mesa!-
-¡No lo eres!- se apresuro a decir ella
-¿Qué no? ¡Claro que lo soy! ¡Por dios Tiffany! ¡Te vas a casar! ¡¿Qué seremos ahora?! ¡¿Seré tu amante ocasional?!-
-Jess…-
-¿Tienes idea del daño que me haces? ¿De lo mucho que sufro cada que te veo entre sus brazos? ¡Te quiero solo para mí! ¡Entiéndelo!- la adrenalina se estaba apoderando de mi cuerpo. En ese momento estaba luchando contra mi misma para no hacer una estupidez.
-Jessica entiende que todo esto es muy difícil para mí. Trata de entenderme… tu sabias cual era mi situación desde el principio- ella intento acercarse a mí, pero mi cabeza ya era un desastre, así que me lance sobre ella la acorrale contra la pared tomándola de las manos y sujetándolas sobre su cabeza. Me acerque tanto a sus labios que fue una tortura no comérmela a besos.
-¡No sé porque te cruzaste en mi camino Tiffany Hwang!- susurre a centímetros de ella. Al verla en esa posición, lo único que quería era hacerla mía, como tantas otras veces. Había probado sus labios muchas veces, y recorrido todo su cuerpo durante horas, aun así aquel aroma era algo que jamás podría cansarme. Era el oxigeno que necesitaba para vivir.
-Fue el destino- me dijo –Aquella noche no esperaba encontrarte en el bar, ni siquiera sabía quién eras. Pero allí estabas. Esto que sentimos no es coincidencia.-
-¿Entonces por qué me haces esto? Estar contigo es como soñar despierta, yo no sé que me has hecho, pero mi cuerpo es como un polo opuesto al tuyo que se une por la pasión-
-Lo sé Jessica. Pero tengo que guardar en silencio todos mis sentimientos, es por tu bien-
-El silencio a veces tiene un precio Tiffany y yo estoy pagando tu silencio muy caro. Me estoy muriendo- solté sus manos y ella las bajo con calma. Mis ojos empezaban a humedecerse pero trate con todas mis fuerzas de contener las lágrimas
-Amarte me está prohibido- me dijo. Aquellas palabras fueron amargas y a la vez me sentí bien de que aceptara que me amaba –Esto es peligroso-
-No me importa lo que pase Tiffany, yo estaré contigo. Solo dilo, acepta lo que sientes, enfrenta todo lo que te da miedo-
-No puedo- giro el rostro para dejar de verme
-Jamás creí que yo viviría atada a los sentimientos de alguien más. Solo di la verdad ¡Acepta lo que eres!-
-Deja de presionarme ¡No puedo entiendes! ¡No puedo vivir sabiendo que he decepcionado a todas las personas que me quieren…!-
-¡¿Y a mí?! ¡A mi si puedes decepcionarme, tratarme como basura y romperme el corazón!- grite volviendo a perder el control
-Por supuesto que no. Eres la persona que menos quiero lastimar- Tiffany tomo mi rostro entre sus manos y ante su mirada la abrase con desesperación. No quería perderla, a pesar de todo, la amaba y la quería mi lado
-Por favor Tiffany. Yo se que cuesta, que duele y que es difícil. Pero estando juntas no importa lo que venga… yo iré contigo hasta el infierno si es necesario, solo di la verdad, aceptalo. Ven conmigo- no resistí mas y la bese con pasión. Cuando nos separamos nuestras respiraciones estaban agitadas. Unimos nuestras frentes -¿Por qué pensar que esto es prohibido? ¿Por qué jugar a amores clandestinos si el mundo se hizo por amor?-
Antes de que pudiera contestarme, tocaron a la puerta. Era Taeyeon, nos había encontrado y le pidió a Tiffany que se fueran porque Nichkhun la estaba buscando. Era hora de que empezara la función de circo por la que todos se habían reunido ahí. Tiffany se separo de mí, soltó mis manos sin decir nada y se dirigió a la puerta para salir.
-Esta es la última vez que te voy a rogar Fany. No te cases… por favor- pero Tiffany ni siquiera se giro para verme.
Quince minutos después estaba parada junto a la puerta de salida, con la mirada fija en el centro del salón. En donde estaba el idiota de Nichkhun junto con Tiffany. Él estaba de rodillas con un anillo en las manos pidiéndole a Tiffany que fuera su esposa y yo esperaba que ella dijera que no. Me miro con nerviosismo por un momento. Le pedí que no lo hiciera con la mirada y por un segundo creí que lo haría.
-¿Tiffany?- la llamo Nichkhun, ella lo miro y luego busco a su familia que sonreían como idiotas mientras yo estaba a punto de irme al infierno.
-Acepto- le dijo Tiffany y todo el lugar exploto en aplausos y gritos de felicidad. Es gritos que fueron mi tumba. No vi más a Tiffany por toda la gente que se acerco a ellos para felicitarlos. Había muerto, pero tenía algo de dignidad. Me puso la capucha de la sudadera, di media vuelta y me marche de ahí sin saber que sería de mi vida. De hecho no tenía vida alguna ya que mi vida era ella.
martes, 28 de julio de 2015
Hardly is Love. Capitulo 6
-Llega al escenario de su blog con algo nuevo y con una media sonrisa-Hola mis queridos lectores un capitulo mas de este fan...
-es abruptamente interrumpido por alguien mas-
Conciencia: Oye ¿Has visto mi copia de I Got A Boy version Jessica?
Msoneboy: mmm IGAB Jessica?-piensa un poco-si un chico vino por esa copia porque era suya.
Conciencia: como madres haces eso era mia-dice llorando-te odio...
Msoneboy: estamos a mano tu quemaste mi carta de hogwarts, asi que ojo por ojo...
Conciencia: no es justo-solloza y se para-me largo por sierto se borraron todas las canciones de SNSD en tu compu, bueno las borre porque necesitaba espacio para bajar Wild Romance-sale huyendo.
Aaaaahg cuando creo que me he vengado ella se supera a si misma, la detesto, lastima que no puedo hacer cambios-suspira y cierra los ojos-bueno a lo que vine, este el el capitulo mas largo hasta el momento veran un poco de Yaoi, no soy bueno en ello, lo acepto, pero no incluire nada de Lemon, este fanfic es cien por ciento libre de LEMON. Espero les guste vamos comenten que les pareciono sean malos conmigo...
Bueno si quieres leer...a darle a....
Capitulo 6:
Se encontraba Boram
llorando con Bomi en sus brazos inconsciente y se sentía morir en ese momento.
Una persona paso y las vio, noto la sangre que salía por las heridas y fue
entonces que llamo inmediatamente a la ambulancia la cual no tardo ni cinco
minutos en llegar, ya que era cuestión de vida o muerte que la llevaran al
hospital inmediatamente, los paramédicos se sirvieron de que las heridas
estaban en su espalda y la estabilizaron y la llevaron a la ambulancia donde
Boram se subió aunque tuvo que convencer a los paramédicos que la dejaran ir
con ellos.
Durante el trayecto tuvo dos paros cardirespiratorios, de los cuales salió gracias a los paramédicos, Boram estaba llorando, no quería perderla y solo le tomaba la mano; en ese momento de desesperación ella quería estar en su lugar, ser ella quien hubiera recibido los impactos de bala que ahora Bomi tenía en su cuerpo. Cuando llegaron al hospital la llevaron inmediatamente al quirófano para intervenirla de urgencia y hasta cierto le dejaron que entrara.
- Amor tienes que ser
fuerte ¡por favor!-dice Boram entre sollozos, ya que no quería perderla, y es
después de esto que suelta su mano.
Se quedo ahí parada
por unos segundos o quizás fueron varias horas, estaba tan en estado de shock,
que no era consciente del paso del tiempo, sentía que todo se desvanecía en ese
momento, todo su futuro se iba por un caño, solo fue consciente de ello hasta
que una enfermera le toco el hombro.
- Señorita su amiga
estará bien por favor vaya a sentarse y le mantendré informada-le susurra a
Boram quien la voltea a ver y asiente-por cierto mi nombre es Jiyeon.
- G-gracias-tartamudea
entre sollozos un poco y sonríe leve- .
Jiyeon la toma de su
mano y la acompaña a la cafetería, donde la deja por algunos minutos, pues
conforme a su promesa fue al quirófano a preguntar por el estado de salud de
Bomi.
- Doctora Ham ¿Cual
es el estado de salud de la paciente?
- La doctora volteo a
verla y estando muy seria, pues no se llevaban muy bien-estoy en eso, cuando
tenga algo mas te lo hare saber-responde secamente y sin ánimos de pelear.
-
Esta bien Doctora-respondió y salió del quirófano y no pudo evitar que sus ojos
se aguaran.
La doctora Ham o más
bien EunJung fue su novia y su prometida durante más de un año, tenían planes de boda, todo estaba casi
listo, solo era cositas pequeñas las que faltaban, pero que en un momento que Jiyeon
podría llamar *una debilidad*, es que le fue infiel a su prometida con una
compañera de trabajo de nombre Hyomin.
Llego otra vez donde Boram estaba, ella se seco las pocas lagrimas que habían bajado por su mejilla y la noto que estaba perdida en sus pensamientos, pero más que eso, Boram estaba orando por Bomi, era la primera vez desde que se había escapado de su casa en Busan que oraba “Dios por favor sálvala, es lo único que tengo, no me la quites“eso era lo que mentalmente decía con los ojos cerrados y sus manos en pos de suplica.
-se
acerca a ella con un vaso con café y se lo pone frente a ella-Toma te hará
bien-le dice sentándose con ella de frente.
-abre
los ojos y ve el café que en palabras de Bomi seria agua sucia, pero ella no
era remilgosa y asintió-gracias...
-
Jiyeon Park, pero puedes decirme Jiyeon-le responde a Boram esbozando una
sonrisa, de esas sonrisas tranquilizadoras que pocas personas tenían.
-
U-un gusto, Boram Jeon-responde con una leve sonrisa aunque no estaba de ánimos
para sonreír.
-
No te preocupes por tu amiga está en buenas manos-sisea-la doctora Ham es la
mejor cirujana que hay.
-No
quería pensar en nada mas-Yo solo quiero que se salve, amo-susurra Boram, más
que para sí misma que para Jiyeon, pero esta alcanzo a escuchar.
Boram no respondió
solo asintió no se sentía con ánimos de hablar con nadie, hasta que recordó que
debía avisarle a Naeun y por ende a V y a su hermano Ren. En ese momento le
llega otra enfermera con unos papeles y con un aviso de que tenía que reportar
a la policía que Bomi tenía heridas de bala, Boram solo asintió y firmo los
papeles de ingreso de Bomi.
V se encontraba en la cocina con Ren, cocinando para sí mismos y para sus hijos Mérida y Kenet, quienes estaban jugando en la otra habitación, estaban platicando amenamente sobre temas sin sentido y riendo un poco, hasta que así tan de repente como iniciaron esa platica, V se sintió angustiado y preocupado quedándose en silencio en unos segundos nada más.
- ¿V? ¿Qué
pasa?-pregunta Ren al notar que su esposo se había quedado callado y con la
mirada perdida.
- No sé, siento como
si algo malo le hubiera pasado a Bomi-le responde dejando lo que estaba
haciendo y quitándose el mandil que traía para cocinar.
- Que extraño, porque
yo sentí algo parecido por Boram, algo les sucede a esas dos.
-V asiente y le iba a
marcar a Boram, pero entro otra llamada-¿Alo?
- V soy Naeun ¿Sabes
algo de Boram o de Bomi?-pregunta al teléfono a V y mira a Ren y eso le
preocupa un poco más.
- No. ¿Se supone que
se quedaron de ver?
- Si, pero ya son más
de cinco de la tarde y no han llegado, le he marcado a su teléfono y no contesta-responde
preocupada y con un nudo en la garganta-siento que algo muy malo le paso a
Bomi.
- Bueno si algo
sabemos te avisamos, no te preocupes.
- Gracias V-dijo esto
último y colgó.
- ¿Quién era
amor?-pregunta Ren mirándolo que estaba muy preocupado.
- Era Naeun, no sabe
nada de Boram ni Bomi, vamos a la casa de Boram para saber que pasa.
Dice esto último y
siente como toma su mano y lo mira asentir; algo que amaba y adoraba de Ren era
que lo entendía y comprendía a tal nivel, que a veces las palabras salían
sobrando. Entre los dos vistieron y arroparon a Mérida y Kenet, ya que no
pensaban en dejarlos solos, a veces por esa razón Ren no iba a ayudarle en el
bar a V, después de arroparlos apropiadamente los subieron al auto de Ren un
Audi A5 de reciente modelo y que le gusto para sí mismo. Subió primero V y
después Ren al auto y se fueron directo a la casa de Boram, el único que bajo
en este caso fue el menor y lo primero que encontró fue un gran charco de
sangre a las afueras de la casa y eso lo asusto y preocupo una mujer paso por
el lugar en ese momento y la detuvo abruptamente.
- Disculpe pero me
puede decir ¿que paso aquí?-le pregunta preocupado y la mujer al mirar que
estaba demasiado preocupado y asintió.
- Si, le dispararon a
la mujer de esa casa-señalo la casa de Boram y V quería flaquear en ese momento
pero soporto la noticia-pero su amiga le salvo la vida.
- ¿Su amiga? Acaso
¿Era más alta que la muchacha y castaña?-pregunta para cerciorarse de las
cosas.
- Sí, creo
si-responde la mujer y luego mira para todos lados-creo se llama Bo-bo…
- ¿Bomi?
- Ándele, si así se
llamaba la chica, fue otra mujer que le disparo, yo vi todo desde mi casa-le
dice la mujer y señala su casa a dos casas de la de Boram.
- ¿No sabe a que
hospital la llevaron?
- Pues es más seguro
que lo levaran al que está a diez minutos de aquí-responde, señalando la
dirección en que se encontraba dicho hospital, y para suerte de ellos sabían
donde era-¿Es usted policía?
- No, pero muchas
gracias-hace una leve reverencia en agradecimiento y se aleja de la mujer,
subiéndose al auto de nueva cuenta.
Le dice a Ren que
vayan al hospital donde Boram estuvo hospitalizada hasta ya seis años por lo de
una cruda que tuvo y por razones de salud, ya que por diversas razones ella
solo tomaba y no comía, así que termino en el hospital con un gran problema de
desnutrición. Aunque lo que no sabían era que era el mismo hospital en el que
Boram casi pierde la vida si no hubiera sido por Bomi.
Llegaron al hospital
y preguntaron por Bomi o Boram, y solo le dijeron que Bomi estaba aun en el
quirófano en cirugía y nada más, entonces decidieron ir a la cafetería para
buscar algo para los niños que aun estaban en el auto y se toparon con Boram en
una de las mesas perdida y con Jiyeon como acompañante.
- ¡BORAM!-el primero
en acercarse a ella es V, a pesar de que Ren era su hermano o casi hermano V
era muy cercano a ella y más después de algo que sucedió en su pasado.
- ¡V!-lo escucha y se
para ir a abrazar a aquel chico y sollozar en sus brazos-Bomi…no quiero que
muera
- No morirá Boram,
ella es fuerte-dice esto Ren, acercándose a ellos y luego le acaricia su
mejilla-V iré a comprarles algo a los niños no tardo.
-V asiente y le da un
beso en sus labios en señal de que estaba bien que hiciera eso-Boram ¿que fue
lo que paso?
Jiyeon al ver que ya
tenía compañía, decidía que era momento de irse y no dijo nada, solo se fue así
nada mas, así como había llegado con ella. Se fue tranquila de ver que ahora la
que era desconocida y que ahora conocía su nombre y que se llamaba Boram tenía
compañía. Boram en todo el rato no hablo, solo hizo dos preguntas sobre quien
era la Doctora Ham y porque ella confiaba mucho en la Doctora; preguntas que le
respondió con lujo de detalles. Le conto que la Doctora Ham era en realidad su
ex prometida y que le había sido infiel y todos esos detalles que muy en su
interior de Jiyeon, sabía que a Boram no le importaban en lo más mínimo, solo
que estaba satisfecha de poder hablar del tema con alguien, aunque no le
prestara el mínimo de atención.
Boram le empezó a
contar a V lo que había pasado, solo que no con muchos detalles, no recordaba
mucho todo para ella fue muy confuso y mas pues solo lo último que recordaba
era que Bomi caía lentamente en sus brazos.
EunJung estaba en el
quirófano luchando por salvarle la vida a Bomi, a la recordaba, pues en una
ocasión hace cinco años cuando otra chica estaba justamente en la misma
plancha, solo que mucho mas bajita y morena y esta chica era quien le sostenía la
mano mientras la intervenía.
- Por fin pude
detener la hemorragia, y saque las tres balas, por favor guárdelas enfermera
Park para que se las entregue a la policía cuando venga-me dirijo a Hyomin de
manera muy cortes.
- Esta bien
doctora-toma el frasco que contiene las tres balas y se va.
Yo solo puedo ser con
ella, no mezclo el trabajo con problemas personales, aunque ella haya sido la
maldita zorra que se metió con Jiyeon, aun la detesto por eso, sabia la fama
que tenia ella, pero nunca me imagine que fuera capaz de meterse con mi ex
prometida y lo que menos me imagine era que ella terminara cayendo en sus
garras, por eso aun no la perdono, porque no me quiso lo suficiente.
V escuchaba
atentamente a Boram, cada palabra que salía de la boca de ella V la escuchaba,
aunque en el pasado y al principio no se llevaron muy bien, después se hicieron
grandes amigos incluso por un tiempo V dejo a Ren cuando se fue del país para
ir a buscar a Boram a donde sea que estuviese y convencerla de volver a Corea
para que estuviera con Bomi, para decirle de su estado.
Solo que al
encontrarla, también la encontró mal, no en el mismo sentido que Bomi, supo de
boca de Boram que había tenido unas cuantas aventuras y por unas cuantas
aventuras se refiere a que se acostó con más de 20 chicas en menos de dos
meses, eso lo enfado y molesto demasiado con Boram, pero termino comprendiendo
que lo hizo porque no quería caer en el vicio del alcohol.
- Boram veras que
Bomi sale de esta-dice V tomando su mano de manera gentil sonriéndole tan
pacíficamente a ella que Boram solo sonrío tímidamente.
-Iba a responde
cuando vio que se acercaba una doctora, la conocía de tiempo atrás aunque no
recordaba su nombre, pero se acerco a la mesa donde estaba-Doctora
¿Ham?-pregunta, porque quería cerciorarse de que fuese ella.
-La doctora
asiente-si esa soy yo, tú debes ser Boram, supuse que tú eras la que esperaría
noticias de ella.
- Si Doctora ¿Cómo
salió todo? ¿Cómo salió de la operación?
- Salió bien, pude
detener la hemorragia, no tiene daños severos aunque pudo tenerlos, una de las
balas paso muy cerca de la columna vertebral y la otra muy cerca del corazón,
pero aun así se salvo.
- Muchas gracias
doctora, ¿Puedo pasar a verla?
-niega leve la
doctora-no por ahora, esta en este momento en postoperatorio y después la
pasaran a cuidados intensivos quizás en dos horas y media puedan-generalizo,
pues también tomo en cuenta a V quien no había dicho nada, solo escuchaba
atento-pero solo una persona a la vez.
- Esta bien
doctora-hizo una leve reverencia y la doctora se retiro dejándolos solos.
- Ves, todo estará
bien-sisea-deja que vaya a ver a Ren y ahora vuelvo-musita y Boram solo asiente
con una sonrisa, ya estaba más tranquila.
Dejando sola a Boram
fue a buscar a su esposo quien estaba dándoles de comer a sus hijos, ya que no
habían podido darles de comer cuando estuvieron en casa; entro al auto y Ren
sin mirarlo sonríe de saberlo cerca de él.
- ¿Qué paso? ¿Alguna
noticia de Bomi?
- Si, ya salió del
quirófano y se encuentra en recuperación-responde mientras toma el teléfono de
Ren en su mano y marca el número de Naeun.
- ¡Vaya! Me alegro
por ello, supongo que Boram debe estar más tranquila-voltea a ver a su esposo,
pero se queda callado porque lo ve hablando por teléfono, le escucha decir el
nombre del hospital y lo que había pasado y que ya había salido y otras cosas
que no entendió bien y finalmente colgó- Naeun ¿Verdad?
- Si ella, le prometí
avisarle de cualquier cosa así que va a venir, gracias-sisea esto último
tomando su mano y depositando un suave beso sobre el dorso de su mano.
- Gracias ¿Por
qué?-pregunta curioso.
- Por no ponerte
celoso cuando estoy cerca de Boram-responde esbozando una leve sonrisa.
- ¡Ah! Por eso, no ya
no me pongo celoso, aunque hay veces que de solo pensar que la tuviste entre
tus brazos me pone…
-V pone un dedo en
sus labios para acallarlo de manera suave-tranquilo ya paso hace mucho ¿no
crees que deberías superarlo?
- Perdóname amor,
pero a veces este sentimiento me gana-susurra bajando su mirada y esto le causa
un pequeño suspiro de incomodidad.
- No tengo nada que
perdonarte, creo que estaría igual o peor que tu si hubiera sabido que tú te
metiste con Bomi, porque no lo hiciste ¿verdad?
- Tonto-besa los
labios de V y sonríe tiernamente-claro que no, como diablos se te ocurre, es mi
amiga y además las chicas no me van y lo sabes
- Mas te vale-le
rezonga con los ojos entre abiertos causando la risa de Ren y seguida de la
risa de Kenet y Mérida.
- Papi-sisea Mérida.
- ¿Si?-sisean a
unisonó y ambos se voltean a ver y ríen-¿Qué pasa Mérida?-pregunta V.
- ¿Qué le paso a Tía
Bomi? ¿Está enferma?-pregunta curiosa la pequeña Mérida y su hermano Kenet estaba igual.
- Si hija, está
enferma por eso estamos en el hospital-le responde V con una leve sonrisa
mirando a su pequeña.
- No me gustan los
hospitales-dice Kenet haciendo una mueca y un puchero causando una risa general.
-se miran un par de
segundos Ren y V, para luego sonreír-esperemos a Tía Naeun y después nos vamos
a casa ¿Les parece?-musita Ren a los pequeños quienes sonríen y asiente.
Se quedaron en el
auto esperando a ver cuando llegara Naeun al hospital, mientras estaban
jugueteando con los niños quienes les hacían preguntas a los dos causando que
estos se pusieran un poco nerviosos y se rieran por ello, la espera no fue para
nada aburrida pues los niños los mantenían ocupados. Fue hasta que Ren la miro
que entraba apresurada al hospital acompañada de dos personas una chica y un
chico.
- Ahora voy yo
quédate con los niños-le dice y le da un beso antes de que pudiera
contradecirlo y sale del auto dejando a V un poco aturdido dentro del auto, se
fue corriendo alcanzando a Naeun-¡Naeun! Espera.
- Ren dime ¿Qué ha
pasado con Bomi?-le pregunta una vez que Ren se detiene y quedan frente a
frente.
-Ren mira a los dos
acompañantes, pues no sabía quiénes eran y se sentía incomodo hablando con
ellos-podemos hacerlo a solas.
- No te preocupes, el
e Jonghyun y ella es Boram Park mi novia-dice esto teniendo la mano de su novia
Boram.
- ¿Boram? ¿Enserio
dijiste Boram?-pregunto consternado, mirando a la chica y esta sonríe
nerviosamente.
-asiente Naeun y
sujeta un poco fuerte su mano-si se llama Boram como mi cuñada, pero eso no es
lo que he venido a explicar, quiero saber del estado de salud de Bomi, de mi
hermana.
- Es mejor que
vayamos a la cafetería ahí todavía debe estar Boram-responde Ren un poco
consternado aun de saber que la novia de Naeun se llama igual que su hermana.
-llegan con su
hermana que estaba mirando para todos lados, dios sabrá a quien estaba buscaba-Boram
mira aquí esta Naeun y…
- Tu ¿Qué haces
aquí?-dice pero pensé que se refería a Naeun o a su novia pero no fueron
quienes respondieron.
- Perdón pero tenía
que saber que pasaba, quieras o no es mi esposa, pero no vengo a quitarte el
lugar que realmente te corresponde sino a ayudar, a ayudarte-responde Jonghyun
y es la hora que entiende Ren de quien se trata este chico.
- ¿Qué quieres decir?-pregunta
sin comprender las cosas que le decía
Jonghyun se sienta en
la silla de la mesa donde hace unos momentos se encontraba Boram y al ver esto,
Naeun junto con Boram Park y Ren
sentaron, fue entonces que Boram no tuvo de otra más que sentarse y
escuchar lo que Jonghyun diría.
El comenzó a hablar
sobre toda la historia que Bomi le había contado de ellas, de cómo se
conocieron, de cómo ella absurdamente se había emborrachado de aquella manera y
como Ren la iba a llevar a otro sitio, pero Bomi la llevo a su casa donde la
cuidaría, y donde descubrió que ella era su enamorada que había estado
enamorada de ella desde mucho antes de conocerse y que sus constantes
borracheras fueron a causa de su falta de valor para acercarse y decirle lo que
sentía. Cada palabra que salía de la boca de Jonghyun dejaba atónitos a todos
los presentes; a Ren y Naeun porque no sabían esa parte de la historia, a Boram
Park, pues, porque no sabía nada de la historia de su cuñada y su gemela de
nombre, y a Boram, de saber que Jonghyun estaba al corriente de todo.
- Ahora que sabes que
yo sé su historia ¿Me dejaras ayudarte?-pregunta una vez más a Boram quien
estaba consternada.
- ¿Qué es lo que
pretendes?-dice un poco insegura, pues no confiaba en el.
- Lo que pretendo es
mantener a tu madre-dice mirando a Naeun-lejos del hospital y para eso es que diré
que me fui de luna de miel con Bomi a alguna parte de las islas Hawaianas.
- ¿Por qué harías
eso?-sigue sin confiar en él.
- Porque sino ella vendrá
y lo primero que hará será sacarte del hospital y no dejarte entrar al hospital
hasta que Bomi salga.
- Pero…
- Boram-dice esto y
ambas voltean a verla y ella se ríe internamente-es mejor eso que otra cosa y
hay que sacarla lo más pronto posible de aquí
- Tiene razón
Jonghyun y Naeun, no confió en su madre además encontré algo sobre ella y Yuna.
- ¿Yuna? ¿Quién es Yuna?-pregunta
Naeun consternada pues no sabía mucho sobre el tema de la bebe que adoptaron
Bomi y Boram.
- Es la madre de
Anne-le responde Jonghyun a Naeun antes que Boram o el propio Ren.
-iban a preguntar
pero, supuso que Bomi le conto eso también-Oh bueno y ¿Qué tiene que ver mi
madre con esa chica?-pregunta Naeun y todos miran a Ren.
-Cuando iba a
responder recibió un mensaje de V-“Amor ya vámonos que Mérida tuvo uno de sus
ataques, ya se le paso, pero necesita su medicamento”-lo lee y se
angustia-bueno chicos después se los digo, tengo que irme me salió algo de
emergencia.
Los cuatro se
despiden de él y lo ven irse quedándose sentados en su lugar y el solamente
sale caminando muy rápido para ir al auto y subirse a él, V se encontraba en el
puesto de piloto y él se puso de copiloto colocando el cinturón, fue hasta
entonces que V arranco y se fueron del sitio para ir a su casa. El trayecto fue
bastante más rápido que cuando salieron de su casa, pero fue por la urgencia de
que Mérida tuvo uno de sus ataques asmáticos, que llegaron más rápido de lo
habitual.
Al llegar a la casa
Ren bajo a Mérida que se había quedado dormido sobre el regazo de su hermano
Kenet y la llevo dentro entre sus brazos, mientras Kenet bajo y espero a que su
padre V bajara para entrar con él a la casa.
Los dos entraron a
casa y Ren iba por una caja que tenía en su cuarto para regresar a la habitación
de Kenet y Mérida; le coloco una inyección y luego la arropo y le beso su
frente cariñosamente para luego ver como V besaba a Kenet de igual forma y
venia en su dirección y cuando llego donde estaba el también le dio un beso en
su frente deseándole dulces sueños y que durmiera bien.
Kenet como siempre
que su hermana tenía un ataque, se acostaba en su cama y la abrazaba de manera
muy protectora, era su única hermana y la quería mucho, por eso siempre la
cuidaba, fuera en casa o en el preescolar, siempre estaba ahí para ella.
Ren fue a buscar a V
y este estaba en la cocina tomando un poco de agua y llego por detrás y lo
abrazo por la cintura dejando un beso en su cuello, haciendo que su esposo
dejara ir un leve suspiro cerrando los ojos en el acto.
- ¿Qué paso con
Naeun?-pregunta y se voltea para verlo a los ojos y se abraza a el por el
cuello.
- Pues hoy conocí al
esposo de Bomi y a la novia de Naeun.
- ¿Novia? ¿Dijiste
novia? ¿Enserio?
- Si, y adivina
que-dice un poco emocionado.
- ¿Qué pasa?
- Se llama Boram-dice
esto con una sonrisa.
- ¿Boram? ¿Mi
Boram?-dice un poco consternado, confundido y quizás por la forma en que lo
dijo, celoso, causando que Ren dejara de sonreír y lo mirara serio-digo ¿Nuestra
Boram?-corrigió, pero el daño ya estaba hecho.
- No, se llama Boram
Park-responde un poco seco y lo suelta tomando sus manos para que lo soltara.
- Por dios, Ren ¿porque
te molestas conmigo?-dice esto acercándose a él, pero lo frena.
- ¿Tu Boram?
¿Enserio?-dice esto un poco serio y seco, mirándolo molesto.
- Perdón, se me salió-Responde
V apenado y baja la mirada.
- What ever-dice con
un poco con desdén y se va a la habitación.
-V lo sigue y lo
alcanza-sabes perfectamente que te amo solo a ti, y que haría todo por ti, lo
que sea así que no sé porque aun te dan celos.
- ¿Quieres saber por
qué?-pregunta Ren y su esposo asiente- está bien, te lo diré…
“Tengo celos, porque
cada vez que estas cerca de ella, no existe nadie más, me siento desplazado,
porque si ella te pide algo, no dudas en hacer lo que sea para hacerlo, porque cada
vez que te habla, noto que tienes hay un cierto brillo en tus ojos, y es algo
que también solo lo he visto en una persona y no sé porque pero eso, eso si me
da celos, más que cualquier otra cosa, siento que no solo me amas a mi sino también
a ella”
Escuchar aquello, no
lo había esperado, “¿podría que todo lo
que Ren había dicho fuera cierto?” pensó V en ese momento que las palabras
de su esposo retumbaban en su cabeza.
- Pero con quien decidí
hacer mi vida es contigo, a quien amo a ti tonto-dice V abrazando a su esposo
por su cintura y se acerca lentamente a sus labios, besándolos con pasión y
amor.
-aquel chico correspondió
a su beso abrazándolo por el cuello acortando la distancia entre ellos y
sintiendo aquellos labios mas propios que nunca-perdón por lo que dije es que a
veces los celos me rebasan-susurra Ren apenado con la mirada baja y con un
ligero sonrojo-
Aquellos dos esposos,
amigos, amantes y confidentes se abrazaron y se fueron a dormir a su habitación
uno abrazado del otro, sintiendo que todo lo demás no importaba, solo
importaban ellos do. V abrazo a su esposo por la espada en forma de cucharita,
escondiendo su rostro en su cuello, para respirar el aroma que su piel emanaba
y que tanto le gustaba sentir que invadiera su espacio. Se desearon buenas noches
los dos cerrando los ojos, Ren suspiro y cayó en un sueño profundo, mientras V
se quedo pensando en las palabras que retumbaron en su cabeza hasta que el
sueño lo venció y quedo profundamente dormido.
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