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domingo, 27 de diciembre de 2015
Los amantes de Teurel
El 13 de abril de 1609, el notario del pueblo de Teruel, encontró en el archivo municipal unos escritos que denominó “de letra antigua” y que contenían la referencia de una vieja historia de amor.
Esta antigua acta notariada en 1555, narraba los hechos trágicos que sucedieron mucho tiempo atrás (año de1217) entre Jessica Jung y Hwang Tiffany.
En Teruel vivía una joven llamado Jessica, de algunos 22 años de edad. Que se enamoró perdidamente de Tiffany Hwang, hija única del acaudalado señor Hwang.
Ellas se amaban mucho, así que Jessica le propuso matrimonio, pero Tiffany le comentó que sin el consentimiento de sus padres jamás lo haría.
Entonces Tiffany platicó a su padre de las intenciones de su amada, pero el señor Hwang dijo que aunque su intención era buena, le hacían falta más recursos económicos para la dote matrimonial.
Otro día Tiffany le platicó a Jessica lo que opinaba su padre y ella comentó molesta que el señor Hwang la menospreciaba sólo por el dinero, pero que si Tiffany esperaba cinco años, ella juntaría suficientes recursos para pedirla en matrimonio.
Prometieron esperar ese tiempo, así que Jessica no quiso esperar más y se enlistó en la milicia para ir a combatir a los invasores que amenazaban la paz de aquel lugar.
Pasado el tiempo acordado, Jessica logro ganar cien mil sueldos, suficiente para opacar los 30 mil sueldos que su pretendido suegro daría en dote a Tiffany cuando se casara.
Desgraciadamente su novia se vio acosada por su padre para que ya se comprometiera con alguien, en vista que Jessica no daba señales de vida.
Sin embargo, Tiffany se excusaba diciendo que debía seguir virgen hasta que cumpliera los 20 años, porque era bien sabido que la mujer no podía casarse hasta que no fuera capaz de regir su casa.
Lamentablemente pasaron más de los cinco años del pacto acordado y al amonestarla nuevamente el señor Hwang, finalmente Tiffany consintió buscar marido.
Pasaron los meses y ante la ausencia de Jessica, con todo el pesar del mundo Tiffany se casó con otro.
Un día llegó Jessica cargada de amor y oro a Teruel, en busca de su prometida. Pero con tristeza se enteró de su cruel desdicha, así que, cobijada por las sombras de la noche, decidió acudir secretamente hasta la recámara de Tiffany.
Se acercó a su lado y le dijo: “bésame, porque me muero...” Tiffany se sobresaltó y comentó que no podía ofender a Dios y a su marido, que buscara otra mujer ya que lo suyo no podía ser. Jessica imploró de nuevo un beso y ella dijo tajante: “no quiero”. Y en ese momento Jessica cayó muerta.
Tiffany se asustó terriblemente y le habló a su marido, para enseguida contarle lo sucedido.
Para que no pensaran que el marido la había matado por celos, decidieron llevarla sigilosamente hasta las puertas de la casa de su padre. A la mañana siguiente la descubrieron y hubo un grande pesar en la familia Jung.
Decidieron enterrarla en la iglesia de San Pedro y hasta allá fue Tiffany, muy triste por su acción y por todo lo que Jessica hiciera por su amor.
Cuando entró al sepelio fue directo al féretro, se sentó al lado y descubriendo la mortaja del rostro de Jessica, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón destrozado, le dio un beso.
En ese instante cayó muerta sobre el pecho de quien fuera su amada y así permaneció un buen tiempo, hasta que los parientes de la finada la descubrieron. Luego que se enteraron de la desgracia, pues el marido contó lo sucedido en la recámara y entonces, las familias decidieron enterrarlas juntas. Uniéndolas para toda la eternidad.
Regalo de navidad
Eran las tres de la mañana cuando Jessica llego a casa. La mesa
estaba elegantemente colocada y decorada para la ocasión. Las copas y
las velas estaban sin utilizarse y la comida sobre los platos se
encontraba fría e intacta. Las luces de la casa estaban apagadas y todo
estaba en completo silencio. Jessica camino con cuidado para no hacer
ruido, y fue hacia su habitación. Entre abrió la puerta y en medio de la
oscuridad asomo la cabeza para encontrar a Tiffany dormida, no quería
despertarla, así que decidió ir a dormir al sofá.
Un choro de agua helada cayó sobre su cara en medio de su sueño provocando que estuviera a punto de ahogarse. Se levanto sobresaltada, intentando ponerse alerta para cualquier cosa que estuviera pasando, miro a todos lados tratando de entender lo que ocurría y calmar su agitado corazón. Pero lo único que encontró, fue a Tiffany parada frente a ella, cruzada de brazos, con un vaso en la mano y extremadamente molesta. Al verla así, Jessica trago saliva con dificultad
-Feliz navidad- fue lo primero que se le ocurrió decir a la joven empresaria, pero al instante supo que había sido un gran error. Los ojos de Tiffany se llenaron de fuego y sin esperárselo le lanzo el vaso que tenía en la mano con coraje. Si no es porque Jessica alcanzo a reaccionar, se abría estrellado contra cara.
-¡Eso es lo que piensas decir Jessica Jung!- grito Tiffany
-Tiffany yo…-
-¡Cállate! ¡No quiero escuchar de nuevo tus excusas! ¡Estoy harta!-
-Tiffany déjame explicarte…-
-¡No! ¡Siempre es lo mismo contigo! ¡Estoy cansada!-
-Amor, fue solo una cena- Jessica tenía que aprender a cerrar la boca o a decir cosas más inteligentes. Ya que en cuanto dijo aquellas palabras, el rostro de Tiffany se torno de un color tan rojo como un tomate. Nunca antes la vio tan enojada. Los dientes le rechinaban por la fuerza con la que los estaba apretando para contenerse y no matar a Jessica. Pero aun así, su furia debía de ser liberada con algo. Tiffany tomo el cojín más cercano y se lo arrojo a Jessica quien esta vez no hizo nada por esquivarlo
-¡No es solo una cena! ¡Son todas las cenas! ¡Todos los momentos en los que tenías que haber estado junto a mí y no lo hiciste! ¡Todas esas noches en las que te esperaba como una idiota y nunca llegaste!- Jessica no supo que decir, pero al ver las lagrimas en los ojos de Tiffany se le rompió el corazón –Esta cena era importante, es navidad- siguió hablando Tiffany un poco más calmada –La planeamos desde hace semanas. Prometiste que estarías aquí, tu… lo prometiste- la chica se encogió de hombros y se abrazo ella misma. Al verla, Jessica trato de acercarse pero Tiffany levanto la vista y volvió a mirarla con molesta.
-Déjame explicarte- volvió a pedir Jessica
-Me sé de memoria tus explicaciones. Siempre es tu trabajo. Nunca tienes tiempo para nada que no sea trabajo-
-¡Eso no es verdad!-
-¡¿Entonces hay alguien más?!-
-¿Qué…?-
-Si no es por el trabajo, quiere decir que estás viendo a alguien más- la voz de Tiffany estaba a punto de quebrarse
-¿De qué demonios hablas Tiffany?- el espacio entre las dos desapareció cuando Jessica por fin se lanzo a abrazarla –No hay nadie más. Tú lo eres todo para mí- Jessica tomo el rostro de Tiffany entre sus manos para mirarla directo a los ojos –Mi corazón es solo tuyo- estaba a punto de besarla, pero Tiffany volvió a apartarse –Fany…-
-Lo sé. Sé que no hay nadie más. Pero me duele cada que te llamo y no respondes o me responde tu secretaria. Ya no puedo seguir esperándote Jessica-
-Tiffany ¿Acaso ya no me amas?-
-¡No estamos poniendo en duda mi amor sino el tuyo!- grito Tiffany volviendo a perder la compostura
-¡Yo te amo!- hubo un largo silencio –Fue una cena Tiffany. Tenía trabajo-
-No es la primera vez que lo haces Jessica y temo que no será la última… No es solo la cena. Es el compromiso, si no puedo contar contigo en cosas como esta ¿Quién me asegura que el día en que de verdad te necesite vas a estar allí? ¿Cómo se que vas a contestar mi llamada?-
-Te prometo…-
-No prometas nada. No tiene caso. Te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, pero no puedo seguir esperándote-
-¿De qué…?- Tiffany se acerco a ella y toco su mejilla
-Me voy- aquellas palabras congelaron a Jessica. Todo su cuerpo se petrifico, su cerebro no fue capaz de reaccionar. La embriago un miedo inmenso que le detuvo el corazón y le ajito la respiración. No fue sino hasta que Tiffany se dio la vuelta para marcharse que los brazos y las piernas de Jessica pudieron moverse. De inmediato se lanzo sobre Tiffany para abrazarla por la espalda y evitar que diera un paso más, atrapándola entre sus brazos para que no se marchara.
-No te vayas- le susurro en la nuca hundiendo su cara entre su cabello
-Jess…-
-Por favor Tiffany no me dejes. Tú eres mi vida…-
-Jessica…- Tiffany trato de hablar, pero ella no se lo permitió
-Sin ti no tengo nada. No me queda nada. Ni siquiera un corazón porque tú lo tienes. Mi corazón te pertenece, él solo funciona y sirve a un propósito, solo sigue latiendo para poder amarte- Jessica apretó un poco más el abrazo, como lo haría un niño pequeño al apretar fuertemente aquello que más quiere, desea y teme perder. Las palabras de Jessica siempre hacían sentir algo muy cálido en el interior de Tiffany. Amaba la forma en la que se expresaba y lo tierna que podía llegar a ser. Con esas palabras la había enamorado, con esos detalles le robo el corazón, aunque fueran pocos.
Pero ese era el problema. Con el paso del tiempo Jessica la fue dejando de lado para ocuparse del trabajo. Era muy apasionada y era una parte de ella que a Tiffany le encantaba. Pero las cosas habían empeorado cuando logro conseguir el puesto más alto en la empresa. Trabajo muy duro para lograrlo, de eso Tiffany no tenía duda. Jessica estaba feliz, pero se sumergió tanto en el trabajo que había ocasiones en que se olvidaba de todo y Tiffany tenía miedo de que al final también se olvidara de ella. Con cada cena cancelada, con cada cita donde la dejaba plantada, con cada noche sola en la cama donde la esperaba hasta que el sueño la vencía, su miedo aumentaba. Tenía mucho miedo de sufrir más.
Tiffany tomo los brazos de Jessica y los aparto de ella, aunque le doliera tenía que hacerlo. Pero al instante Jessica se dejo caer de rodillas frente a ella.
-¿Qué estás haciendo?- pregunto Tiffany sorprendida trato de poner de pie a Jessica
-Pidiéndote que no me dejes. Suplicándote que te quedes a mí lado- ya que Jessica no se ponían en pie Tiffany también se puso de rodillas
-Jessica yo…-
-Por favor Tiffany. Dame una oportunidad. Déjame demostrarte que puedes contar conmigo. Sé que tienes dudas y yo soy la única culpable de ello. Pero puedo demostrarte que esta relación tiene futuro. Te amo. Yo… te amo- los ojos de Jessica estaban llenos de lagrimas y desesperación. Trataba de mantener la compostura, pero su cuerpo no hacía más que temblar. Tiffany no pudo soportar verla así. Tan frágil, tan indefensa, tan vulnerable. Termino estrechándola contra sus brazos, llevándola contra su pecho para que se calmara.
-Una oportunidad Jessica- le dijo Tiffany minutos después cuando las dos estuvieron más tranquilas –La cena de año nuevo. Demuéstrame que puedes estar aquí antes de las doce. No voy a volver a esperarte. Si no llegas… ya no me encontraras- sentencio Tiffany
Jessica se encontraba en su oficina recordando esas últimas palabras mientras jugueteaba con una pequeña caja entre sus manos, cuando Taeyeon, su asistente entro sin llamar.
-¿Todo listo Jessica?- le pregunto Taeyeon dejándola algo confundida –Los contratos ¿Los firmaste?-
-¿Qué? ¡Ha sí! Ya están- Taeyeon tomo varias carpetas del escritorio de Jessica. Y luego miro el reloj en la pared
-Ya son las seis- le dijo
-Lo sé-
-Jessica, esta vez por favor…-
-No te preocupes Tae. Ya lo sé-
-No quiero verte sufrir Jessica. Ni tampoco a la señorita Tiffany. Ella es una buena personas- Jessica solo pudo sonreír ante el comentario de quien más que asistente, era su amiga. Ese día era el treinta y uno de Diciembre, la noche en la que tenía que demostrar que podía cumplir sus promesas
-Confía en mí- le pidió poniéndose de pie y yendo hacia ella –Eso no pasara- trato de tranquilizarla –Ahora vamos a esa fiesta-
-Pero...-
-Solo serán un par de horas. Sabes que tengo que hacer acto de presencia. Me iré a las ocho, con tiempo de sobra para llegar a casa.
Esa misma noche, en la empresa donde Jessica y Taeyeon trabajaban, se estaba llevando a cabo una fiesta para despedir el año. La mayoría de los empleados estaban invitados, y Jessica al ser una alta ejecutiva estaba obligada a asistir. Los minutos pasaron y cuando se dio cuenta solo faltaban quince minutos para las nueve.
-¡¿Qué haces aquí?!- le grito Taeyeon al encontrarla entre el mar de personas
-Ya me voy- pero justo en ese momento, Lee Soo Man, el presidente de la compañía se acerco a ellas y comenzó una plática que le robo otros treinta minutos a la joven. Si no es porque Taeyeon la ayudo a escabullirse hubiera perdido más tiempo.
9:30, marcaba el reloj mientras caminaba hacia el elevador. Aun hay tiempo, se repetía la chica mentalmente para calmar su nerviosismo. Las puertas del ascensor iban a cerrarse cuando escucho el grito de alguien que corría por el pasillo.
-¡Esperen! ¡Detengan el elevador por favor!- gritaba el hombre. La puerta estuvo a punto de cerrarse, pero Jessica la detuvo para que aquel desesperado entrara. –Muchas gracias- dijo el hombre algo agitado
-No te preocupes Minho-
-¡Jessica!- dijo el joven sorprendido al ver a su acompañante -¿Qué haces aquí? ¿No deberías de estar en…?-
-¡¿Cómo es que todo el mundo lo sabe?!- pregunto Jessica sonriendo
-Kristal- respondió Minho devolviéndole el gesto. Kristal era la hermana menor de Jessica, y Minho era su esposo. Aun cuando el joven no era de una posición económica elevada como ellas, tenía un buen patrimonio y trabajaba muy duro para poder darle todo a Kristal. Era un buen tipo y por ello los padres de Jessica no vieron ningún problema en que su hija menor contrajera matrimonio con él. Jessica era testigo del esfuerzo que día a día, Minho hacía en la empresa y estaba segura de que muy pronto podría subir a un mejor puesto. Aun con todo el trabajo que tenía, Minho nunca descuidaba a Kristal. Siempre que ella lo necesitaba, él estaba a su lado. Jessica lo admiraba y quería ser como él, por Tiffany.
-¿Tú qué haces aquí? ¿No deberías de estar con mi hermana?-
-Estaba con ella. Solo vine a revisar unas fallas que reporto el sistema. Pero ahora voy de nuevo para allá-
-¿Cómo esta?-
-Bien. Descansando, algo impaciente y nerviosa. El bebe no se decide a salir- Kristal estaba embarazada de su primer hijo y todos estaban a la espera de que el nuevo miembro de la familia llegara. De pronto el elevador se detuvo y las luces se apagaron.
-¿Qué paso?- pregunto Jessica nerviosa. Lo que menos necesitaba en ese momento era una historia trágica y poco creíble de como se había quedado atrapada en un elevador. Antes de que Minho pudiera responder, las luces regresaron y el elevador siguió su marcha.
-Fallas en el sistema- agrego Minho
Los dos llegaron al estacionamiento del edificio y caminaron parar dirigirse a sus respectivos autos
-Bueno, nos vemos mañana- le dijo Minho con amabilidad
-Saluda a Kristal de mi parte-
-Claro. Lo hare…- el teléfono de Minho comenzó a sonar y de inmediato respondió –Ya voy para allá Kris…- Jessica ya se había alejado unos pasos, cuando detuvo su andar al escuchar a su cuñado -¡¿Cómo que en el hospital?!- grito Minho llamando la atención de Jessica -¡¿Estás segura?!-
-¿Qué sucede?- quiso saber Jessica, pero Minho no le hizo caso. Su rostro había palidecido y sus ojos reflejaban preocupación
-¡Ok voy para allá!-Minho colgó y miro desesperado a todos lados sin saber qué hacer
-Minho ¿Qué sucede?- volvió a preguntar Jessica sujetando a su cuñado por los hombros para que centrara su atención en ella
-Kristal… el bebe… hospital- dijo el joven atropelladamente, pero Jessica no entendió muy bien
-¿Qué quieres decir?-
-¡Kristal está en el hospital! ¡El bebe ya viene!-Jessica se quedo congelada por un momento ante la noticia -¡Tengo que ir al hospital!-
-¡Te llevo!- ofreció Jessica –Estas demasiado nervioso para manejar-
-Pero…-
-Anda. Sube, no hay tiempo que perder- el chico termino aceptando sin poner mucha resistencia, la verdad era que no podía pensar en manejar en ese momento -¿A qué hospital la llevaron?-
El hospital donde estaba Kristal, quedaba a media hora de camino en auto. El reloj en la muñeca de Jessica marcaba las 10:15 cuando llegaron al hospital. Minho bajo del auto de Jessica y entro corriendo hasta la recepción. Estaba actuando como un loco cuando Jessica llego a su lado. Fue ella quien un poco más tranquila le explico a la enfermera lo que querían. Los hicieron esperar otros veinte minutos.
Eran las 10:45 cuando por fin entraron a la habitación donde Kristal estaba sobre una cama, con varios cables conectados a su enorme barriga y un suero conectado a su brazo. En cuanto Minho entro fue hacia ella, se sentó en la cama junto a Kristal, la tomo de la mano y la beso.
-Estoy bien Minho- le dijo Kristal con una sonrisa en los labios. Luego se dio cuenta de la presencia de Jessica -¿Qué haces tú aquí?-
-Traje a Minho para evitar que se matara en el camino- respondió Jessica restándole importancia
-¡Tendrías que estar con Tiffany!-
-Aun tengo tiempo. Además, estas a punto de dar a luz a mi primer sobrino y…-
-Y nada. Este debe y yo no vamos a ir a ningún lado. Pero si no te das prisa la que puede irse y para siempre es Tiffany… Gracias por traer a Minho, pero tienes que irte ahora- le ordeno Kristal
-¿Estás segura que…?-
-Sí, sí. No importa, en cuanto nazca te avisamos- la joven Jung hizo una expresión de dolor y apretó fuertemente la mano de su marido. Al parecer había tenido una contracción -¡Ahora vete de aquí!- grito Kristal no porque lo quisiera, sino por el dolor que estaba experimentando.
Jessica se fue sin decir nada, algo desconcertada por el dolor que había visto sentir a Kristal. Eso de tener hijos parecía que dolía mucho. Pero de pronto le vino a la mente una hermosa bebe de Tiffany y ella, un pequeño pedazo de cielo que fuera igual a su amada y no pudo evitar sonreír. Cuando Jessica miro su reloj eran las 11:00 pm y un pequeño pánico se apodero de ella.
-Cálmate. Aun hay tiempo- se dijo al momento de arrancar el auto. Comenzó a manejar por las calles de la ciudad sin ningún problema, hasta que de la nada sintió una sacudida violenta que le hizo perder el control del auto. Derrapo unos metros y luego se detuvo bruscamente al chocar con el muro de contención. El impacto no había sido demasiado fuerte, pero fue suficiente para activar la bolsa de aire. Jessica bajo del vehículo con las palpitaciones del corazón a mil por hora. Primero comprobó que no tuviera ninguna herida en el cuerpo, luego reviso su auto. Una de las llantas traseras se había ponchado lo que había provocado que perdiera el control. La chica golpeo con fuerza la llanta para liberar un poco de su frustración, el reloj en su muñeca marcaba las 11:10pm. Después del pequeño accidente Jessica trato de llamar a alguien para que fuera por ella y el auto, pero se dio cuenta de que no tenía su celular, lo había dejado olvidado en la oficina. Así que camino por cinco minutos hasta que tomo un taxi. Eran las 11:15pm y Jessica estaba realmente nerviosa y desesperada, sentía que los minutos se le estaban escapando entre los dedos.
Pero ya iba en camino, estaba a unos minutos de llegar a casa y ver por fin a Tiffany. Después de algunos problemas, por fin cumpliría su promesa. Trato de relajarse en el asiento del taxi cerrando los ojos. Al hacerlo comenzó a sentirse mareada. Abrió los ojos de golpe y el mareo desapareció. Quizá, pensó Jessica, era una consecuencia del choque. Eran las 11:25 cuanto el taxi se detuvo al final de una fila interminable de autos.
-¿Qué sucede?- pregunto Jessica
-Embotellamiento- respondió el hombre sin emoción alguna, sin saber que cada segundo que pasaba su última oportunidad se esfumaba sin que ella fuera realmente capaz de detenerla
-Pues tome otra ruta- le dijo Jessica desesperada
-Señorita, todas las calles están así por esta zona. Es por el evento de fin de año que está en el centro. No podemos hacer más que esperar-
-¡¿Esperar?! ¡Pero…!- Jessica miro por la ventana. Aquel hombre estaba diciendo la verdad. No había hacia donde moverse, la ciudad estaba hecha un manicomio por la llegada del año nuevo. Miro el reloj en su muñeca y el pánico la invadió había perdido ya diez minutos más. Le entrego un par de billetes al conductor y bajo del taxi.
Trato de ubicarse 11:35, estaba por lo menos a quince cuadras de su departamento. Si quería llegar a tiempo tenía que correr. Jessica tenía un buen cuerpo, pero no era muy atlética, además seguía algo mareada pero tenía que intentarlo. Empezó una carrera contra el tiempo. Después de varias cuadras sintió como si sus pulmones fueran a estallar, estaba cansada, pero no se detuvo. Tomo un atajo por un callejón algo desolado para acortar el camino. Aunque había recorrido varias cuadras, sentía que en realidad no había avanzado, sentía que los minutos pasaban demasiado deprisa y a ella el tiempo se le estaba terminando.
Iba a salir de aquel callejón, cuando una persona se puso delante de ella impidiéndole el paso, Jessica disminuyó su marcha hasta detenerse por completo.
La mesa estaba otra vez puesta. Los cubiertos, servilletas y velas metódicamente colocadas para darle un aspecto elegante. A Jessica le encantaban las cosas elegantes. Tiffany había preparado todo sin mucho ánimo, con miedo, tratando de no pensar en la posibilidad de que como tantas otras veces, Jessica no se apareciera. No quería emocionarse demasiado, no quería volar muy alto porque si Jessica no llegaba, esta vez la caída la podía matar. No quería tener esperanza, porque sería insoportable verla perdida.
Amaba a Jessica, la amaba como nunca había amado a nadie y como estaba segura nunca podría volver a amar. Los momentos que pasaba con ella eran los más felices de su vida, pero su ausencia le destrozaba el corazón una, tras otra, tras otra vez.
Todo estaba preparado, incluyendo la maleta que descansaba a un lado de la puerta. No quería mirarla, no quería pensar que estaba ahí. Pero con el paso de los minutos su atención comenzaba a dirigirse hacia aquella maleta. Tiffany volvió la mirada al reloj de la pared frente a ella y al darse cuenta de la hora las manos comenzaron a sudarle y la angustia apareció en su pecho. Eran las 11:50 pm y no había señales de Jessica. Si no llegaba antes de la última campanada del reloj, se marcharía. Todo estaba preparado, menos su corazón.
Jessica se dio cuenta de que no estaban solas, de la oscuridad comenzaron a surgir mas sombras, siete por lo menos.
-Valla, valla- dijo la joven frente a ella con una sonrisa maliciosa –Miren que tenemos aquí. Nuestra cita de las doce a llegado- ¿Las doce? El pánico se apodero de Jessica que instintivamente miro su muñeca 11:50, aun tenía tiempo, aun podía llegar, tenía que hacerlo.
-No tengo tiempo para…- Jessica intento pasar a la chica, pero esta se lo impidió empujándola hacia atrás. Las sombras que las rodeaban se fueron acercando cada vez mas entre murmullos y risas.
-Nadie te ha dicho que puedes irte- le dijo la chica con molestia. Jessica no era tonta, entendía perfectamente lo que estaba pasando, pero ella no tenía tiempo de perder.
-¡No tengo nada! ¿De acuerdo? ¡No tengo dinero! ¡No traigo mi celular! ¡Y no tengo tiempo!- la joven empresaria trato de salir corriendo, pero al instante otras tres jóvenes se lanzaron sobre ella. Jessica se resistió, pero nada podía hacer contras todas. Derribo a una, pero un puñetazo en el estomago la hizo caer de rodillas para luego recibir un golpe en la cara, que mas que dolerle, la hizo enfurecer. Sus captoras la tenían sometida. La joven, que pensó Jessica era la líder se acerco con paso lento y despreocupado.
-Ya te dije que no puedes irte- le dijo inclinándose frente a ella -¿Por qué la gente siempre quiere hacer esto de la forma difícil?- un par de risas se escucharon en medio del callejón
-No tengo dinero- volvió a decir Jessica
-Está bien, será por las malas. Revísenla- las jóvenes que mantenían a Jessica inmovilizada se dispusieron a obedecer. Entonces Jessica vio la oportunidad para escapar. Comenzó la pelea y esta vez Jessica iba a ganar. De pronto había adquirido una fuerza que no sabía que tenía. Las demás chicas que permanecían en la oscuridad entraron a la pelea, pero no pudieron hacer mucho.
-¡Esperen!- alguien grito en medio del alboroto -¡Déjenla!- alguien quería ayudarla y Jessica quería localizar a esa persona -¡Hyuna no!- grito aquella persona justo antes de que Jessica sintiera una punzada de dolor en un costado. La líder había sacado una pequeña navaja y de la clavo a Jessica.
-¡Vámonos!- grito Hyuna y todas se fueron corriendo. Jessica se apoyo con una rodilla en el suelo, llevándose la mano al costado donde la herida comenzaba a sangrar
-¡Jessica! ¡¿Estás bien?!- la joven que la había tratado de ayudar se acerco a ella preocupada. Cuando se acerco lo suficiente Jessica la reconoció
-¿Hyoyeon?- la chica sonrió. Hyoyeon era la mejor amiga de Jessica en la universidad, pero hacía años que no sabía nada de ella y ahora entendía porque -¿Qué estas…?-
-Perdona. No me di cuenta de que eras tú hasta que empezaste a lanzar patadas-
-¿Qué te paso?-
-Bueno, digamos que no he tenido mucha suert… ¡Por dios! ¡Estas herida!- grito Hyoyeon al ver la sangre en la ropa de Jessica -¡Hay que llevarte al hospital!-
-No, espera. Estoy bien. Es solo un rozón-
-Pero…-
-Estoy bien. Tengo que irme. Pero Hyo, escucha. Pasado mañana búscame en las empresas Choi. Yo te voy a ayudar-
-¿Estás segura de que…?-
-Sí, ´sí. No te preocupes, estoy bien. Haz lo que te digo-
-De acuerdo- Jessica sonrió y continúo con su camino. Trato de olvidarse de la herida en su costado y continúo corriendo.
-¡Tiffany!- Jessica entro gritando al departamento -¡Tiffany ya estoy en casa!- busco a su novia por todos lados, pero Tiffany no estaba. Miro la mesa colocada perfectamente, pero intacta. Miro el reloj y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Eran las 12:20. Tiffany se había marchado. Volvió a decepcionarla y se marcho como lo había prometido, Tiffany cumplía sus promesas.
Derrotada apago las luces del departamento y se sentó en el sofá de la sala con una infinita tristeza en el corazón. La había perdido, había perdido al amor de su vida y ahora no lo quedaba nada. Comenzó a sentirse más mareada que antes, pero no sabía si era por el choque o por la pérdida de sangre. Se llevo la mano a la herida, estaba húmeda y cuando vio sus dedos estos estaban rojos y empapados. Dejo caer la mano a un lado de ella y sonrió con tristeza. La herida había sido mucho más grave de lo que pensó. Hyoyeon había tenido razón, debería de haber ido al hospital.
-Eso ya no importa- susurro Jessica antes de cerrar los ojos. Un par de minutos después escucho que la puerta se abrió y aun con los ojos cerrados se percato de que prendieron las luces.
-¿Jessica?- al escuchar aquella voz abrió los ojos y se puso de pie de golpe. El corazón le exploto de alegría cuando vio a Tiffany parada en la puerta
-Tiffany…- susurro Jessica con miedo de que solo se tratara de un producto de su imaginación
-Minho me llamo. Tu hermana ya dio a luz- Tiffany camino hacia ella –Luego me llamaron de la estación de policía para reportar que encontraron tu auto destrozado a medio camino- el rostro de Tiffany estaba lleno de preocupación
-No estaba destrozado- respondió Jessica con una enorme sonrisa. Tiffany noto la pálida piel de Jessica y el golpe que tenía en la mejilla, luego vio la sangre en su mano y en su ropa.
-¡Por dios Jessica estas herida!- pero aquello no parecía importarle a la joven empresaria -¡¿Por qué no fuiste al hospital?!-
-Tenía que llegar a tiempo- hablo Jessica justo antes de desplomarse. Tiffany la sostuvo en sus brazos para evitar que se golpeara en el suelo
-¡Pero no acosta de tu propia vida! ¡Tonta!-
-Si no llegaba, mi vida no tendría… importancia- dijo la chica con una voz débil. Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Tiffany –No llores- le pidió Jessica tocando su mejilla y manchándola se sangre –Perdóname… no pude llegar-
-¡Hay que llamar a una ambulancia!- grito Tiffany al ver toda la sangre de Jessica. Trato de ponerse en pie, pero Jessica no la dejo.
-Espera- con mucho esfuerzo Jessica saco de su abrigo la pequeña caja con la que había estado jugando en su oficina y se la entrego a Tiffany
-¿Qué…?- Tiffany la tomo sorprendida. La abrió y encontró un anillo de compromiso dentro. Sin palabras volvió la mirada al rostro pálido de Jessica que seguía sonriendo –Jess…-
-Cásate conmigo Tiffany- fueron las últimas palabras de Jessica antes de cerrar los ojos y perder el conocimiento.
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Un choro de agua helada cayó sobre su cara en medio de su sueño provocando que estuviera a punto de ahogarse. Se levanto sobresaltada, intentando ponerse alerta para cualquier cosa que estuviera pasando, miro a todos lados tratando de entender lo que ocurría y calmar su agitado corazón. Pero lo único que encontró, fue a Tiffany parada frente a ella, cruzada de brazos, con un vaso en la mano y extremadamente molesta. Al verla así, Jessica trago saliva con dificultad
-Feliz navidad- fue lo primero que se le ocurrió decir a la joven empresaria, pero al instante supo que había sido un gran error. Los ojos de Tiffany se llenaron de fuego y sin esperárselo le lanzo el vaso que tenía en la mano con coraje. Si no es porque Jessica alcanzo a reaccionar, se abría estrellado contra cara.
-¡Eso es lo que piensas decir Jessica Jung!- grito Tiffany
-Tiffany yo…-
-¡Cállate! ¡No quiero escuchar de nuevo tus excusas! ¡Estoy harta!-
-Tiffany déjame explicarte…-
-¡No! ¡Siempre es lo mismo contigo! ¡Estoy cansada!-
-Amor, fue solo una cena- Jessica tenía que aprender a cerrar la boca o a decir cosas más inteligentes. Ya que en cuanto dijo aquellas palabras, el rostro de Tiffany se torno de un color tan rojo como un tomate. Nunca antes la vio tan enojada. Los dientes le rechinaban por la fuerza con la que los estaba apretando para contenerse y no matar a Jessica. Pero aun así, su furia debía de ser liberada con algo. Tiffany tomo el cojín más cercano y se lo arrojo a Jessica quien esta vez no hizo nada por esquivarlo
-¡No es solo una cena! ¡Son todas las cenas! ¡Todos los momentos en los que tenías que haber estado junto a mí y no lo hiciste! ¡Todas esas noches en las que te esperaba como una idiota y nunca llegaste!- Jessica no supo que decir, pero al ver las lagrimas en los ojos de Tiffany se le rompió el corazón –Esta cena era importante, es navidad- siguió hablando Tiffany un poco más calmada –La planeamos desde hace semanas. Prometiste que estarías aquí, tu… lo prometiste- la chica se encogió de hombros y se abrazo ella misma. Al verla, Jessica trato de acercarse pero Tiffany levanto la vista y volvió a mirarla con molesta.
-Déjame explicarte- volvió a pedir Jessica
-Me sé de memoria tus explicaciones. Siempre es tu trabajo. Nunca tienes tiempo para nada que no sea trabajo-
-¡Eso no es verdad!-
-¡¿Entonces hay alguien más?!-
-¿Qué…?-
-Si no es por el trabajo, quiere decir que estás viendo a alguien más- la voz de Tiffany estaba a punto de quebrarse
-¿De qué demonios hablas Tiffany?- el espacio entre las dos desapareció cuando Jessica por fin se lanzo a abrazarla –No hay nadie más. Tú lo eres todo para mí- Jessica tomo el rostro de Tiffany entre sus manos para mirarla directo a los ojos –Mi corazón es solo tuyo- estaba a punto de besarla, pero Tiffany volvió a apartarse –Fany…-
-Lo sé. Sé que no hay nadie más. Pero me duele cada que te llamo y no respondes o me responde tu secretaria. Ya no puedo seguir esperándote Jessica-
-Tiffany ¿Acaso ya no me amas?-
-¡No estamos poniendo en duda mi amor sino el tuyo!- grito Tiffany volviendo a perder la compostura
-¡Yo te amo!- hubo un largo silencio –Fue una cena Tiffany. Tenía trabajo-
-No es la primera vez que lo haces Jessica y temo que no será la última… No es solo la cena. Es el compromiso, si no puedo contar contigo en cosas como esta ¿Quién me asegura que el día en que de verdad te necesite vas a estar allí? ¿Cómo se que vas a contestar mi llamada?-
-Te prometo…-
-No prometas nada. No tiene caso. Te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, pero no puedo seguir esperándote-
-¿De qué…?- Tiffany se acerco a ella y toco su mejilla
-Me voy- aquellas palabras congelaron a Jessica. Todo su cuerpo se petrifico, su cerebro no fue capaz de reaccionar. La embriago un miedo inmenso que le detuvo el corazón y le ajito la respiración. No fue sino hasta que Tiffany se dio la vuelta para marcharse que los brazos y las piernas de Jessica pudieron moverse. De inmediato se lanzo sobre Tiffany para abrazarla por la espalda y evitar que diera un paso más, atrapándola entre sus brazos para que no se marchara.
-No te vayas- le susurro en la nuca hundiendo su cara entre su cabello
-Jess…-
-Por favor Tiffany no me dejes. Tú eres mi vida…-
-Jessica…- Tiffany trato de hablar, pero ella no se lo permitió
-Sin ti no tengo nada. No me queda nada. Ni siquiera un corazón porque tú lo tienes. Mi corazón te pertenece, él solo funciona y sirve a un propósito, solo sigue latiendo para poder amarte- Jessica apretó un poco más el abrazo, como lo haría un niño pequeño al apretar fuertemente aquello que más quiere, desea y teme perder. Las palabras de Jessica siempre hacían sentir algo muy cálido en el interior de Tiffany. Amaba la forma en la que se expresaba y lo tierna que podía llegar a ser. Con esas palabras la había enamorado, con esos detalles le robo el corazón, aunque fueran pocos.
Pero ese era el problema. Con el paso del tiempo Jessica la fue dejando de lado para ocuparse del trabajo. Era muy apasionada y era una parte de ella que a Tiffany le encantaba. Pero las cosas habían empeorado cuando logro conseguir el puesto más alto en la empresa. Trabajo muy duro para lograrlo, de eso Tiffany no tenía duda. Jessica estaba feliz, pero se sumergió tanto en el trabajo que había ocasiones en que se olvidaba de todo y Tiffany tenía miedo de que al final también se olvidara de ella. Con cada cena cancelada, con cada cita donde la dejaba plantada, con cada noche sola en la cama donde la esperaba hasta que el sueño la vencía, su miedo aumentaba. Tenía mucho miedo de sufrir más.
Tiffany tomo los brazos de Jessica y los aparto de ella, aunque le doliera tenía que hacerlo. Pero al instante Jessica se dejo caer de rodillas frente a ella.
-¿Qué estás haciendo?- pregunto Tiffany sorprendida trato de poner de pie a Jessica
-Pidiéndote que no me dejes. Suplicándote que te quedes a mí lado- ya que Jessica no se ponían en pie Tiffany también se puso de rodillas
-Jessica yo…-
-Por favor Tiffany. Dame una oportunidad. Déjame demostrarte que puedes contar conmigo. Sé que tienes dudas y yo soy la única culpable de ello. Pero puedo demostrarte que esta relación tiene futuro. Te amo. Yo… te amo- los ojos de Jessica estaban llenos de lagrimas y desesperación. Trataba de mantener la compostura, pero su cuerpo no hacía más que temblar. Tiffany no pudo soportar verla así. Tan frágil, tan indefensa, tan vulnerable. Termino estrechándola contra sus brazos, llevándola contra su pecho para que se calmara.
-Una oportunidad Jessica- le dijo Tiffany minutos después cuando las dos estuvieron más tranquilas –La cena de año nuevo. Demuéstrame que puedes estar aquí antes de las doce. No voy a volver a esperarte. Si no llegas… ya no me encontraras- sentencio Tiffany
Jessica se encontraba en su oficina recordando esas últimas palabras mientras jugueteaba con una pequeña caja entre sus manos, cuando Taeyeon, su asistente entro sin llamar.
-¿Todo listo Jessica?- le pregunto Taeyeon dejándola algo confundida –Los contratos ¿Los firmaste?-
-¿Qué? ¡Ha sí! Ya están- Taeyeon tomo varias carpetas del escritorio de Jessica. Y luego miro el reloj en la pared
-Ya son las seis- le dijo
-Lo sé-
-Jessica, esta vez por favor…-
-No te preocupes Tae. Ya lo sé-
-No quiero verte sufrir Jessica. Ni tampoco a la señorita Tiffany. Ella es una buena personas- Jessica solo pudo sonreír ante el comentario de quien más que asistente, era su amiga. Ese día era el treinta y uno de Diciembre, la noche en la que tenía que demostrar que podía cumplir sus promesas
-Confía en mí- le pidió poniéndose de pie y yendo hacia ella –Eso no pasara- trato de tranquilizarla –Ahora vamos a esa fiesta-
-Pero...-
-Solo serán un par de horas. Sabes que tengo que hacer acto de presencia. Me iré a las ocho, con tiempo de sobra para llegar a casa.
Esa misma noche, en la empresa donde Jessica y Taeyeon trabajaban, se estaba llevando a cabo una fiesta para despedir el año. La mayoría de los empleados estaban invitados, y Jessica al ser una alta ejecutiva estaba obligada a asistir. Los minutos pasaron y cuando se dio cuenta solo faltaban quince minutos para las nueve.
-¡¿Qué haces aquí?!- le grito Taeyeon al encontrarla entre el mar de personas
-Ya me voy- pero justo en ese momento, Lee Soo Man, el presidente de la compañía se acerco a ellas y comenzó una plática que le robo otros treinta minutos a la joven. Si no es porque Taeyeon la ayudo a escabullirse hubiera perdido más tiempo.
9:30, marcaba el reloj mientras caminaba hacia el elevador. Aun hay tiempo, se repetía la chica mentalmente para calmar su nerviosismo. Las puertas del ascensor iban a cerrarse cuando escucho el grito de alguien que corría por el pasillo.
-¡Esperen! ¡Detengan el elevador por favor!- gritaba el hombre. La puerta estuvo a punto de cerrarse, pero Jessica la detuvo para que aquel desesperado entrara. –Muchas gracias- dijo el hombre algo agitado
-No te preocupes Minho-
-¡Jessica!- dijo el joven sorprendido al ver a su acompañante -¿Qué haces aquí? ¿No deberías de estar en…?-
-¡¿Cómo es que todo el mundo lo sabe?!- pregunto Jessica sonriendo
-Kristal- respondió Minho devolviéndole el gesto. Kristal era la hermana menor de Jessica, y Minho era su esposo. Aun cuando el joven no era de una posición económica elevada como ellas, tenía un buen patrimonio y trabajaba muy duro para poder darle todo a Kristal. Era un buen tipo y por ello los padres de Jessica no vieron ningún problema en que su hija menor contrajera matrimonio con él. Jessica era testigo del esfuerzo que día a día, Minho hacía en la empresa y estaba segura de que muy pronto podría subir a un mejor puesto. Aun con todo el trabajo que tenía, Minho nunca descuidaba a Kristal. Siempre que ella lo necesitaba, él estaba a su lado. Jessica lo admiraba y quería ser como él, por Tiffany.
-¿Tú qué haces aquí? ¿No deberías de estar con mi hermana?-
-Estaba con ella. Solo vine a revisar unas fallas que reporto el sistema. Pero ahora voy de nuevo para allá-
-¿Cómo esta?-
-Bien. Descansando, algo impaciente y nerviosa. El bebe no se decide a salir- Kristal estaba embarazada de su primer hijo y todos estaban a la espera de que el nuevo miembro de la familia llegara. De pronto el elevador se detuvo y las luces se apagaron.
-¿Qué paso?- pregunto Jessica nerviosa. Lo que menos necesitaba en ese momento era una historia trágica y poco creíble de como se había quedado atrapada en un elevador. Antes de que Minho pudiera responder, las luces regresaron y el elevador siguió su marcha.
-Fallas en el sistema- agrego Minho
Los dos llegaron al estacionamiento del edificio y caminaron parar dirigirse a sus respectivos autos
-Bueno, nos vemos mañana- le dijo Minho con amabilidad
-Saluda a Kristal de mi parte-
-Claro. Lo hare…- el teléfono de Minho comenzó a sonar y de inmediato respondió –Ya voy para allá Kris…- Jessica ya se había alejado unos pasos, cuando detuvo su andar al escuchar a su cuñado -¡¿Cómo que en el hospital?!- grito Minho llamando la atención de Jessica -¡¿Estás segura?!-
-¿Qué sucede?- quiso saber Jessica, pero Minho no le hizo caso. Su rostro había palidecido y sus ojos reflejaban preocupación
-¡Ok voy para allá!-Minho colgó y miro desesperado a todos lados sin saber qué hacer
-Minho ¿Qué sucede?- volvió a preguntar Jessica sujetando a su cuñado por los hombros para que centrara su atención en ella
-Kristal… el bebe… hospital- dijo el joven atropelladamente, pero Jessica no entendió muy bien
-¿Qué quieres decir?-
-¡Kristal está en el hospital! ¡El bebe ya viene!-Jessica se quedo congelada por un momento ante la noticia -¡Tengo que ir al hospital!-
-¡Te llevo!- ofreció Jessica –Estas demasiado nervioso para manejar-
-Pero…-
-Anda. Sube, no hay tiempo que perder- el chico termino aceptando sin poner mucha resistencia, la verdad era que no podía pensar en manejar en ese momento -¿A qué hospital la llevaron?-
El hospital donde estaba Kristal, quedaba a media hora de camino en auto. El reloj en la muñeca de Jessica marcaba las 10:15 cuando llegaron al hospital. Minho bajo del auto de Jessica y entro corriendo hasta la recepción. Estaba actuando como un loco cuando Jessica llego a su lado. Fue ella quien un poco más tranquila le explico a la enfermera lo que querían. Los hicieron esperar otros veinte minutos.
Eran las 10:45 cuando por fin entraron a la habitación donde Kristal estaba sobre una cama, con varios cables conectados a su enorme barriga y un suero conectado a su brazo. En cuanto Minho entro fue hacia ella, se sentó en la cama junto a Kristal, la tomo de la mano y la beso.
-Estoy bien Minho- le dijo Kristal con una sonrisa en los labios. Luego se dio cuenta de la presencia de Jessica -¿Qué haces tú aquí?-
-Traje a Minho para evitar que se matara en el camino- respondió Jessica restándole importancia
-¡Tendrías que estar con Tiffany!-
-Aun tengo tiempo. Además, estas a punto de dar a luz a mi primer sobrino y…-
-Y nada. Este debe y yo no vamos a ir a ningún lado. Pero si no te das prisa la que puede irse y para siempre es Tiffany… Gracias por traer a Minho, pero tienes que irte ahora- le ordeno Kristal
-¿Estás segura que…?-
-Sí, sí. No importa, en cuanto nazca te avisamos- la joven Jung hizo una expresión de dolor y apretó fuertemente la mano de su marido. Al parecer había tenido una contracción -¡Ahora vete de aquí!- grito Kristal no porque lo quisiera, sino por el dolor que estaba experimentando.
Jessica se fue sin decir nada, algo desconcertada por el dolor que había visto sentir a Kristal. Eso de tener hijos parecía que dolía mucho. Pero de pronto le vino a la mente una hermosa bebe de Tiffany y ella, un pequeño pedazo de cielo que fuera igual a su amada y no pudo evitar sonreír. Cuando Jessica miro su reloj eran las 11:00 pm y un pequeño pánico se apodero de ella.
-Cálmate. Aun hay tiempo- se dijo al momento de arrancar el auto. Comenzó a manejar por las calles de la ciudad sin ningún problema, hasta que de la nada sintió una sacudida violenta que le hizo perder el control del auto. Derrapo unos metros y luego se detuvo bruscamente al chocar con el muro de contención. El impacto no había sido demasiado fuerte, pero fue suficiente para activar la bolsa de aire. Jessica bajo del vehículo con las palpitaciones del corazón a mil por hora. Primero comprobó que no tuviera ninguna herida en el cuerpo, luego reviso su auto. Una de las llantas traseras se había ponchado lo que había provocado que perdiera el control. La chica golpeo con fuerza la llanta para liberar un poco de su frustración, el reloj en su muñeca marcaba las 11:10pm. Después del pequeño accidente Jessica trato de llamar a alguien para que fuera por ella y el auto, pero se dio cuenta de que no tenía su celular, lo había dejado olvidado en la oficina. Así que camino por cinco minutos hasta que tomo un taxi. Eran las 11:15pm y Jessica estaba realmente nerviosa y desesperada, sentía que los minutos se le estaban escapando entre los dedos.
Pero ya iba en camino, estaba a unos minutos de llegar a casa y ver por fin a Tiffany. Después de algunos problemas, por fin cumpliría su promesa. Trato de relajarse en el asiento del taxi cerrando los ojos. Al hacerlo comenzó a sentirse mareada. Abrió los ojos de golpe y el mareo desapareció. Quizá, pensó Jessica, era una consecuencia del choque. Eran las 11:25 cuanto el taxi se detuvo al final de una fila interminable de autos.
-¿Qué sucede?- pregunto Jessica
-Embotellamiento- respondió el hombre sin emoción alguna, sin saber que cada segundo que pasaba su última oportunidad se esfumaba sin que ella fuera realmente capaz de detenerla
-Pues tome otra ruta- le dijo Jessica desesperada
-Señorita, todas las calles están así por esta zona. Es por el evento de fin de año que está en el centro. No podemos hacer más que esperar-
-¡¿Esperar?! ¡Pero…!- Jessica miro por la ventana. Aquel hombre estaba diciendo la verdad. No había hacia donde moverse, la ciudad estaba hecha un manicomio por la llegada del año nuevo. Miro el reloj en su muñeca y el pánico la invadió había perdido ya diez minutos más. Le entrego un par de billetes al conductor y bajo del taxi.
Trato de ubicarse 11:35, estaba por lo menos a quince cuadras de su departamento. Si quería llegar a tiempo tenía que correr. Jessica tenía un buen cuerpo, pero no era muy atlética, además seguía algo mareada pero tenía que intentarlo. Empezó una carrera contra el tiempo. Después de varias cuadras sintió como si sus pulmones fueran a estallar, estaba cansada, pero no se detuvo. Tomo un atajo por un callejón algo desolado para acortar el camino. Aunque había recorrido varias cuadras, sentía que en realidad no había avanzado, sentía que los minutos pasaban demasiado deprisa y a ella el tiempo se le estaba terminando.
Iba a salir de aquel callejón, cuando una persona se puso delante de ella impidiéndole el paso, Jessica disminuyó su marcha hasta detenerse por completo.
La mesa estaba otra vez puesta. Los cubiertos, servilletas y velas metódicamente colocadas para darle un aspecto elegante. A Jessica le encantaban las cosas elegantes. Tiffany había preparado todo sin mucho ánimo, con miedo, tratando de no pensar en la posibilidad de que como tantas otras veces, Jessica no se apareciera. No quería emocionarse demasiado, no quería volar muy alto porque si Jessica no llegaba, esta vez la caída la podía matar. No quería tener esperanza, porque sería insoportable verla perdida.
Amaba a Jessica, la amaba como nunca había amado a nadie y como estaba segura nunca podría volver a amar. Los momentos que pasaba con ella eran los más felices de su vida, pero su ausencia le destrozaba el corazón una, tras otra, tras otra vez.
Todo estaba preparado, incluyendo la maleta que descansaba a un lado de la puerta. No quería mirarla, no quería pensar que estaba ahí. Pero con el paso de los minutos su atención comenzaba a dirigirse hacia aquella maleta. Tiffany volvió la mirada al reloj de la pared frente a ella y al darse cuenta de la hora las manos comenzaron a sudarle y la angustia apareció en su pecho. Eran las 11:50 pm y no había señales de Jessica. Si no llegaba antes de la última campanada del reloj, se marcharía. Todo estaba preparado, menos su corazón.
Jessica se dio cuenta de que no estaban solas, de la oscuridad comenzaron a surgir mas sombras, siete por lo menos.
-Valla, valla- dijo la joven frente a ella con una sonrisa maliciosa –Miren que tenemos aquí. Nuestra cita de las doce a llegado- ¿Las doce? El pánico se apodero de Jessica que instintivamente miro su muñeca 11:50, aun tenía tiempo, aun podía llegar, tenía que hacerlo.
-No tengo tiempo para…- Jessica intento pasar a la chica, pero esta se lo impidió empujándola hacia atrás. Las sombras que las rodeaban se fueron acercando cada vez mas entre murmullos y risas.
-Nadie te ha dicho que puedes irte- le dijo la chica con molestia. Jessica no era tonta, entendía perfectamente lo que estaba pasando, pero ella no tenía tiempo de perder.
-¡No tengo nada! ¿De acuerdo? ¡No tengo dinero! ¡No traigo mi celular! ¡Y no tengo tiempo!- la joven empresaria trato de salir corriendo, pero al instante otras tres jóvenes se lanzaron sobre ella. Jessica se resistió, pero nada podía hacer contras todas. Derribo a una, pero un puñetazo en el estomago la hizo caer de rodillas para luego recibir un golpe en la cara, que mas que dolerle, la hizo enfurecer. Sus captoras la tenían sometida. La joven, que pensó Jessica era la líder se acerco con paso lento y despreocupado.
-Ya te dije que no puedes irte- le dijo inclinándose frente a ella -¿Por qué la gente siempre quiere hacer esto de la forma difícil?- un par de risas se escucharon en medio del callejón
-No tengo dinero- volvió a decir Jessica
-Está bien, será por las malas. Revísenla- las jóvenes que mantenían a Jessica inmovilizada se dispusieron a obedecer. Entonces Jessica vio la oportunidad para escapar. Comenzó la pelea y esta vez Jessica iba a ganar. De pronto había adquirido una fuerza que no sabía que tenía. Las demás chicas que permanecían en la oscuridad entraron a la pelea, pero no pudieron hacer mucho.
-¡Esperen!- alguien grito en medio del alboroto -¡Déjenla!- alguien quería ayudarla y Jessica quería localizar a esa persona -¡Hyuna no!- grito aquella persona justo antes de que Jessica sintiera una punzada de dolor en un costado. La líder había sacado una pequeña navaja y de la clavo a Jessica.
-¡Vámonos!- grito Hyuna y todas se fueron corriendo. Jessica se apoyo con una rodilla en el suelo, llevándose la mano al costado donde la herida comenzaba a sangrar
-¡Jessica! ¡¿Estás bien?!- la joven que la había tratado de ayudar se acerco a ella preocupada. Cuando se acerco lo suficiente Jessica la reconoció
-¿Hyoyeon?- la chica sonrió. Hyoyeon era la mejor amiga de Jessica en la universidad, pero hacía años que no sabía nada de ella y ahora entendía porque -¿Qué estas…?-
-Perdona. No me di cuenta de que eras tú hasta que empezaste a lanzar patadas-
-¿Qué te paso?-
-Bueno, digamos que no he tenido mucha suert… ¡Por dios! ¡Estas herida!- grito Hyoyeon al ver la sangre en la ropa de Jessica -¡Hay que llevarte al hospital!-
-No, espera. Estoy bien. Es solo un rozón-
-Pero…-
-Estoy bien. Tengo que irme. Pero Hyo, escucha. Pasado mañana búscame en las empresas Choi. Yo te voy a ayudar-
-¿Estás segura de que…?-
-Sí, ´sí. No te preocupes, estoy bien. Haz lo que te digo-
-De acuerdo- Jessica sonrió y continúo con su camino. Trato de olvidarse de la herida en su costado y continúo corriendo.
-¡Tiffany!- Jessica entro gritando al departamento -¡Tiffany ya estoy en casa!- busco a su novia por todos lados, pero Tiffany no estaba. Miro la mesa colocada perfectamente, pero intacta. Miro el reloj y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Eran las 12:20. Tiffany se había marchado. Volvió a decepcionarla y se marcho como lo había prometido, Tiffany cumplía sus promesas.
Derrotada apago las luces del departamento y se sentó en el sofá de la sala con una infinita tristeza en el corazón. La había perdido, había perdido al amor de su vida y ahora no lo quedaba nada. Comenzó a sentirse más mareada que antes, pero no sabía si era por el choque o por la pérdida de sangre. Se llevo la mano a la herida, estaba húmeda y cuando vio sus dedos estos estaban rojos y empapados. Dejo caer la mano a un lado de ella y sonrió con tristeza. La herida había sido mucho más grave de lo que pensó. Hyoyeon había tenido razón, debería de haber ido al hospital.
-Eso ya no importa- susurro Jessica antes de cerrar los ojos. Un par de minutos después escucho que la puerta se abrió y aun con los ojos cerrados se percato de que prendieron las luces.
-¿Jessica?- al escuchar aquella voz abrió los ojos y se puso de pie de golpe. El corazón le exploto de alegría cuando vio a Tiffany parada en la puerta
-Tiffany…- susurro Jessica con miedo de que solo se tratara de un producto de su imaginación
-Minho me llamo. Tu hermana ya dio a luz- Tiffany camino hacia ella –Luego me llamaron de la estación de policía para reportar que encontraron tu auto destrozado a medio camino- el rostro de Tiffany estaba lleno de preocupación
-No estaba destrozado- respondió Jessica con una enorme sonrisa. Tiffany noto la pálida piel de Jessica y el golpe que tenía en la mejilla, luego vio la sangre en su mano y en su ropa.
-¡Por dios Jessica estas herida!- pero aquello no parecía importarle a la joven empresaria -¡¿Por qué no fuiste al hospital?!-
-Tenía que llegar a tiempo- hablo Jessica justo antes de desplomarse. Tiffany la sostuvo en sus brazos para evitar que se golpeara en el suelo
-¡Pero no acosta de tu propia vida! ¡Tonta!-
-Si no llegaba, mi vida no tendría… importancia- dijo la chica con una voz débil. Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Tiffany –No llores- le pidió Jessica tocando su mejilla y manchándola se sangre –Perdóname… no pude llegar-
-¡Hay que llamar a una ambulancia!- grito Tiffany al ver toda la sangre de Jessica. Trato de ponerse en pie, pero Jessica no la dejo.
-Espera- con mucho esfuerzo Jessica saco de su abrigo la pequeña caja con la que había estado jugando en su oficina y se la entrego a Tiffany
-¿Qué…?- Tiffany la tomo sorprendida. La abrió y encontró un anillo de compromiso dentro. Sin palabras volvió la mirada al rostro pálido de Jessica que seguía sonriendo –Jess…-
-Cásate conmigo Tiffany- fueron las últimas palabras de Jessica antes de cerrar los ojos y perder el conocimiento.
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-¡Regalos! ¡Regalos! ¡Regalos!- gritaba la pequeña niña de tres años mientras brincaba sobre la cama. La persona a un lado de ella se movió comenzando a despertar. Adormilada asomo la cabeza por encima de las cobijas y vio a la alegre niña.
-¿Qué hora es?-
-¡Navidad! ¡Hoy es navidad!- grito la niña ignorando la pregunta y lanzándose sobre ella
-¿Y tu mamá?- le pregunto a la niña al verse sola en la cama
Bajo minutos después con la pequeña en brazos y al llegar a la sala encontró a Tiffany sentada bajo el árbol de navidad revisando los regalos
-Hola- saludo para llamar la atención de Tiffany, colocando a la pequeña en el piso. La niña de inmediato corrió a la pila de regalos
-Feliz navidad- le dijo Tiffany al verla
-Feliz navidad- respondió ella. En el rostro de Tiffany apareció una sonrisa que llego hasta sus ojos mientras la pequeña se lanzaba a sus brazos.
Jessica las observo fascinada. Era increíble lo mucho que la pequeña niña se parecía a su madre y no solo físicamente, sino en los gestos y en su forma de ser, incluso había heredado la misma sonrisa encantadora. Tiffany se puso de pie con la pequeña en brazos y fue hacia Jessica
-Ten. Este es para ti- le dijo la niña entregándole una pequeña caja
-De parte de las dos- agrego Tiffany. Jessica sonrió y abrió la cajita. Dentro, había un dije con la forma de dos mamas y un bebe. Era una representación de ellas, era su familia.
-¿Qué sucede?- pregunto Tiffany al ver que Jessica no decía nada
-¿No te gusto?- pregunto la pequeña pidiendo los brazos de Jessica. Tiffany se la paso.
-Mi más grande regalo de navidad son ustedes- Jessica envolvió a Tiffany y a la pequeña con sus brazos. Eran sus princesas a quienes amaba más que a su propia vida.
-¡Regalos! ¡Regalos! ¡Regalos!- gritaba la pequeña niña de tres años mientras brincaba sobre la cama. La persona a un lado de ella se movió comenzando a despertar. Adormilada asomo la cabeza por encima de las cobijas y vio a la alegre niña.
-¿Qué hora es?-
-¡Navidad! ¡Hoy es navidad!- grito la niña ignorando la pregunta y lanzándose sobre ella
-¿Y tu mamá?- le pregunto a la niña al verse sola en la cama
Bajo minutos después con la pequeña en brazos y al llegar a la sala encontró a Tiffany sentada bajo el árbol de navidad revisando los regalos
-Hola- saludo para llamar la atención de Tiffany, colocando a la pequeña en el piso. La niña de inmediato corrió a la pila de regalos
-Feliz navidad- le dijo Tiffany al verla
-Feliz navidad- respondió ella. En el rostro de Tiffany apareció una sonrisa que llego hasta sus ojos mientras la pequeña se lanzaba a sus brazos.
Jessica las observo fascinada. Era increíble lo mucho que la pequeña niña se parecía a su madre y no solo físicamente, sino en los gestos y en su forma de ser, incluso había heredado la misma sonrisa encantadora. Tiffany se puso de pie con la pequeña en brazos y fue hacia Jessica
-Ten. Este es para ti- le dijo la niña entregándole una pequeña caja
-De parte de las dos- agrego Tiffany. Jessica sonrió y abrió la cajita. Dentro, había un dije con la forma de dos mamas y un bebe. Era una representación de ellas, era su familia.
-¿Qué sucede?- pregunto Tiffany al ver que Jessica no decía nada
-¿No te gusto?- pregunto la pequeña pidiendo los brazos de Jessica. Tiffany se la paso.
-Mi más grande regalo de navidad son ustedes- Jessica envolvió a Tiffany y a la pequeña con sus brazos. Eran sus princesas a quienes amaba más que a su propia vida.
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