Tiffany:
Cuando
llegamos Seo y yo a su casa, sabía que en el momento en que le pidiera permiso
a su madre para que viajara conmigo, ella preguntaría cosas sobre los motivos
de que la haya invitado o de que porque ella y no Tae, eran preguntas, que
podrían ser incomodas, pero a las cuales tenía una respuesta. Sin embargo su
madre pregunto a Seo, y pues ella no le gustaba mentir, entonces le respondió
como sabía que le respondería, y lo único que sorprendió a ella y a mí fue su
reacción.
MdS:
acaso es eso cierto?-dice su madre y la menor solo asintió-¿será que por tu culpa
Tae termino con Tiffany?-le vuelve a preguntar su madre y esa pregunta ni yo me
la esperaba en lo absoluto-
Seo:-con cara
de estupefacción se le queda viendo a su madre, negándolo rotundamente-claro
que no madre, ¿Cómo se te ocurre?-responde y noto que se sonroja como tomate-
Fany: no,
ella no tuvo nada que ver-intervine en su conversación, pues ella no tenía la
culpa-simplemente ya estábamos mal, y pues al final ella se había enamorado de
Jessica.
MdS: ¡Oh!
¿Que ella no fue su novia antes?-musita confundida la madre de la menor y ella
y yo asentimos-
Seo: si
Omma ella fue su novia antes de que debutáramos, pero si recuerdas lo que paso
después del accidente, pues…-no termino de hablar porque sabía a lo que se
refería que paso después-
MdS:
y tú lo sabes?-se dirige a mí, mirándome de la misma manera que lo hace Seo,
resulta que si son madre e hija, se parecen más de lo que uno podría
imaginarse-
Fany:
si lo sé, ella me lo dijo el día que Tae termino conmigo-respondí siendo lo más
sincera posible con la madre de Seo-yo lo único que le puedo decir, es que lo
que menos quiero es hacerle daño, así que, así como le dije a Seo que tenga
paciencia conmigo, así le pido a usted-siseo-
MdS:
hija yo confió en ti, y también en que Seo sabe lo que hace-musita con una sola
sonrisa de confianza-solo ti pido una cosa-sisea-
Fany:
lo que quiera-murmuro ante lo que me dice-
MdS:
bueno, dos cosas: la primera que cuides de Seo, no solo en el viaje, sino
también en todo lo demás, si sabes a lo que me refiero-musita la madre de Seo y
veo que la menor se pone muy nerviosa-y segunda que si quieres dime Omma, bueno
solo si quieres, claro-sonríe con esa mirada de comprensión y de cariño-
Fany:
no se preocupe…-pauso un momento tomando un respiro-Omma que cuidare de Seo
mucho
Seo:
por cierto Omma salimos hoy en la noche-le dice la menor a “nuestra Omma”-
MdS:
Hoy?-sisea-
Seo:
bueno, el vuelo de Tiffany sale en la noche, y pues si me dabas permiso, pues
igual saldría en ese vuelo-responde y me mira a mi tomándome de la mano-espero
no te enojes con ella
MdS:
no, claro que no, pero entonces coman y después las llevo hasta el
aeropuerto-dice mientras se pone de pie y se va a la cocina-así que lávense las
manos
Las
dos asentimos y veo que Seo se ríe un poco, mientras las dos nos fuimos a lavar
las manos, y estuvimos jugueteando un rato, ya que era muy divertido hacerlo,
más que nada porque era con Seo, con quien jugaba.
Cuando
estuvimos listas, o más bien cuando la madre de Seo nos llamó la atención a las
dos, causando que nos riéramos las dos; cuando nos sentamos a comer, la madre
de Seo nos sirvió muy bien de comer, que después de mucho tiempo no había
tenido la suerte de probar; con la maleta ya hecha nos fuimos al aeropuerto,
bueno, más bien nos llevaron hasta el aeropuerto, simplemente esperamos a que
el vuelo fuera anunciado, y una vez que fue anunciado, las dos abordamos el
vuelo rumbo a Roma.
Taeyeon:
El
día más esperado para mí, es que saldría a Nueva York para un desfile de modas
donde saldría Jimmi Chou y Alexander McQueen además de otros diseñadores que no
conocía, pero lo mejor de todo es que iría acompañada a ese desfile de Jessica,
lo cual me agradaba más de lo que podría admitir a cualquiera. Había pedido
boletos de primera clase, porque no me gusta estar tan cerca de la gente, por
lo menos cuando viajo. Sin embargo me toco la mala suerte.
Ven:
lo siento tuvimos que cambiarle sus boletos-decía la señorita tras el
mostrador-
Tae:
yo pague por boletos de primera clase-gruñí mirándola con desdén-
Ven:
si lo sabemos, que le parece sí le hacemos un reembolso y además le ofrecemos
millas de viajero frecuente-musita nerviosa ante mi posible respuesta-
Tae:-iba
a responderle de manera muy dura, sin embargo Sica me apretó un poco la mano y
recupere un poco la cordura-está bien, creo que no queda de otra-sisee de
manera pesada y acepte lo que la señorita de la taquilla me dijo-
Cuando
fuimos a la sala de espera, tuvimos nuestros privilegios de primera clase, lo
cual no era demasiado malo. Una vez que nos llamaron para abordar el avión, nos
tocó en la zona de turistas y a Sica le toco el asiento 11A y a mi el 16F, así
que no nos tocó precisamente juntas.
Jessica:
Me
causo un poco de gracia el berrinche que ella hizo cuando le dijeron que no nos
tocaría en primera clase, aunque lo único malo era que no nos tocó juntas, pero
bueno eso era soportable, por solo unas cuantas horas. Una vez que despego el
avión, las sobrecargos estuvieron atendiendo a los pasajeros. Cuando estaba a
punto de acomodarme en mi asiento, escuche como un niño comienza a llorar y hacia
berrinche porque no le habían dado el yogurt que él quería, haciendo que lo
tirara, cuando voltee a ver, desee que ese niño no estuviera tan cerca de Tae,
y no porque le había dañado una de sus faldas favoritas, sino porque sentía
lastima por ese niño que no sabía lo que había hecho. Veo como la señora regaña
al niño y una sobrecargo le da una servilleta para que se limpiara.
Tae:
no se preocupe, y por favor tráigale al pequeño lo que quiera yo lo pago-le
dice esto a la sobrecargo y con una sonrisa esta asintió, mientras Tae se puso
de pie y fue al baño de primera clase, ya que tenía derecho a usarlo-
Cuando
entro al baño, yo me pare de mi asiento y la seguí hasta ahí y toque la puerta.
Tae:
¿Quién?-pregunta desde adentro-
Sica:
soy yo, ¿puedo pasar?-le respondo mientras miro hacia la sobrecargo que me
observaba-
Tae:-abre
la puerta y entro mientras la veo con su falda toda manchada y también la suéter-como
estas amor?-musita mientras me planta un beso en los labios-
Sica:
bien amor, ¿Cómo estás tú?-le digo, pues sabía que bien no estaba-
Tae:
estoy mejor que Suéter-sisea mirando su suéter que era uno de los que se compró
hace unas semanas, era un Suéter de Cachemira grey melange-mi suéter murió
Sica:
si al igual que tu falda-le respondo y me mira y luego ríe leve-
Tae:
si, pero sobreviviré-sisea mientras se quita la falda que era una Carolina
Herrera y se coloca una falda Burberry de encaje blanco y en patrón de
flores sobre fondo negro-
Sica:
bueno, mejor siéntate en mi lugar-le respondo mientras le ayudo a subir el
cierre a falda-
Tae:
está bien amor, no pasa nada-murmura mientras me observa en lo que le subía el
cierre-
Sica:
si, pero no quiero que tengas un colapso nervioso, porque sé que tienes ganas
de asesinar a ese niño-musito riéndome un poco-
Tae:
porque el asesino mi falda favorita-susurra mientras hace un leve puchero que
me causo gracia y yo me acerque a ella para plantarle un beso que estaba
destinado para caer en su totalidad en los labios, pero, al no ser
correspondido, pero si entregado, aterrizo en la comisura de sus labios-está
bien me sentare en tu lugar.
Sica:
si no te preocupes, mejor vamos, porque pensaran que algo está pasando-musito
riéndome un poco y salgo antes que ella del baño-
Tae:
está bien vamos-responde y me da una nalgada y ríe, cuando regresamos a
nuestros asientos ella seguía riendo-
Antes
de sentarme en mi lugar, le susurre que era una Byun y a ella le causo más
gracia, sentándose en el lugar con una sonrisa.
Taeyeon:
Después
del accidente que tuve con aquel engendro del mal que mato mi falda favorita y
a sugerencia de Sica, cambie de lugar quedando en el lugar que estaba junto a
la ventanilla, mientras seguía con una sonrisa después de lo que me dijo Sica,
le hable a la sobre cargo para que me trajera un whisky en las rocas, y quien
estaba a mi lado, alguien que parecía un militar o algo así que estaba
dispuesto a ignorar.
Tae:
gracias-le agradecí a la sobrecargo y mire que le entrego un trago igual a
quien estaba a mi lado-
Mil:
vaya, tan joven y toma algo fuerte-musita el extraño y volteo a mirarlo un
poco-
Tae:
si, es que estoy acostumbrada a tomar fuerte-respondo con una sonrisa cortes-
Mil:
bueno, eso es algo que es raro de ver en alguien tan joven-sisea mientras se
toma su trago-eres muy joven, pareces estudiante de preparatoria
Tae:-reí
ante su comentario-no, claro que no, tengo 21 años.-respondo aun riendo-
Mil:
pues sí que eres Joven, por cierto mi nombre es Kang Tae Yong soy de seguridad
del Primer Ministro-dice el militar que
ahora sabia, tanto su nombre como su profesión, entonces me imagine que
por culpa del primer ministro, me habían quitado mis lugares de primera clase-
Tae:
Woah! Eso debe ser muy importante-susurre mostrando un poco de interés, por lo
menos por mi voz, porque en realidad estaba muy molesta-
KTY:
pues es importante, y que hay de ti?-ahora me pregunta sobre mí-
Tae:
pues soy cantante-respondí sincera-
KTY:
vaya, sabes, pensé que eras modelo-sisea y veo que esta algo nervioso-
Tae:
Modelo? Enserio parezco modelo?-susurre confundida-
KTY:
bueno, no me malentiendas, es que eres muy bonita y pensé que serias una modelo
de alguna famosa marca de ropa o algo así-musita rápidamente mientras lleva su
bebida a sus labios-
Tae:
bueno, no es que tenga algo contra las modelos profesionales, tampoco las
menosprecio, incluso las valoro mucho, porque también soy modelo-respondí con
una sonrisa asintiendo mientras seguía tomando de mi whisky-
KTY:
ves, no me equivoque, si tenía razón al pensar que eras modelo-dice riendo un
poco y pues a mí me causaba gracia-
Tae:
si, pero, yo soy cantante, ser modelo es mi segunda profesión, aunque no es
tanto-le respondía y le hable a la sobrecargo para que me trajera otro trago-
KTY:
Oh! Eso es interesante, ahora que te veo, te me haces conocida de algún lado-sisea
mientras noto como escudriña para recordar en donde me había visto-
Tae:
bueno, quizás sería…-le iba a decir cuando me interrumpió-
KTY:
¡Oh! Eres Taeyeon de ese grupo, ¿Cómo se llama? Ah! Si, So Nyeo Shi Dae-respondió
con un tono de conmoción al darse cuenta quien era yo-
Tae:
jajaja si esa soy yo, eres fan del grupo o algo así?-ahora la curiosa era yo,
pero solo por eso, en realidad no quería hablar mucho de mí-
KTY:
no exactamente, en realidad mi hermana le gusta mucho su música-responde cuando
llego la sobrecargo con mi trago, él le pidió algo de comer-entonces eres
cantante y modelo y ¿Qué te llevo a dedicarte a eso? ¿No es muy difícil o
pesado?
Tae:
amo lo que hago, me gusta la música, me gusta cantar, y no lo veo como algo
difícil ni pesado, porque estoy haciendo lo que amo-y porque estoy con quien
amo, pero bueno eso no lo dije, sin embargo al pensarlo, me saco una sonrisa
amplia y genuina-es difícil encontrar a alguien que diga lo que yo estoy
diciendo.
KTY:
eso es muy cierto, ni si quiera yo puedo decir eso, es una suerte que tu hagas
lo que amas-noto cierta sinceridad en su voz-pero, ¿Cuál es la parte más
difícil de lo que haces?
Tae:
bueno, lo único más difícil de lo que hago son los entrenamientos de baile, no
son duro, aunque si pesados, pero lo bueno es que nos apoyamos entre
todas-sisee esbozando una leve sonrisa-
KTY:
eso está bien, aunque supongo que deben tener problemas, al ser muchas
chicas-musita y noto cierto nerviosismo en su voz-es que bueno, nosotros en el
ejército a pesar que tenemos cierta hermandad, no faltan los problemas-se
apresuró a decir mientras recibía su platillo-
Tae:-me
hizo recordar los problemas que tuvimos, principalmente desde el cambio de
habitaciones, y las nuevas reglas que implemente, sin embargo no iba a hablar
de ello-pues sí, nunca faltan los problemas, como dijiste somos muchas mujeres,
y pues que si tomaste mi blusa favorita o cosas así-me reí, pues al principio
así nos pasó, hasta que Soyeon puso orden-
KTY:
si me lo imagine, pero que tal los chicos, deben de acercase a ti muy
seguido-musito con una sonrisa que era extraño, sin embargo no le tome mucha
importancia-
Tae:
la verdad no mucho, aunque no estoy interesada en chicos ahora, me quitan mucho
tiempo y tampoco es que sea lo primordial para mí, porque tampoco tendría tiempo
para estar con el-respondí con cierta simpleza, pues no le daba mucha
importancia al asunto-
KTY:
tienes razón, en eso ambos coincidimos, a mí me gustaría tener novia, pero el
tiempo que tengo es muy poco-sisea y luego suspira-luego las chicas no entienden
mucho sobre mi trabajo
Tae:
esa es la cuestión, que muchos no entienden sobre mi trabajo, es algo que lo
hace aún más difícil y pues tampoco puedo obligarlos a entender-vaya este tipo
sí que tenía problemas-
KTY:
cierto, pero hay veces que cuando quieres mucho a alguien tratas de que
funcione-musita tranquilamente y solo yo pude sonreír-
Tae:
si, pero también debe existir un límite, y digo dos cosas: una, hay veces que
cuando la pareja no entiende, es porque ella no está preparada o porque
simplemente no está interesada en lo que hacemos, y dos y lo más importante es
que debemos tener dignidad, cuando alguien no está dispuesto a si quiera
entender lo que nosotros hacemos, entonces no debemos tomarnos la molestia de
insistir, porque si no, lo único que conseguimos es hacernos daño a nosotros
mismos-resople y luego de ello termine mi último trago y cuando le iba a hablar
a la sobrecargo, esta llego con unos papeles-esto que es-le pregunte a la
señorita-
SC:
es para su reembolso y su regalo de millas frecuentes-responde complacida
sonriendo cortésmente, como parte del propio protocolo de atención a clientes
que le imponían-
Atendiendo
completamente dichos papeles, me la pase llenándolos en el vuelo, ya habíamos
pasado sobre el círculo polar ártico que era la vía más corta para ir a Nueva
York, así que solo que una vez que termine de llenarlos se los entregue a la
sobrecargo y me acomode en mi asiento, cerré mis ojos para descansar unas horas
en lo que llegamos a Nueva York.
Yuri:
Nosotras
coincidimos en el aeropuerto con Tae y Jessica, sin embargo ellas irían a Nueva
York, y Yoona y yo iríamos a Paris, era un regalo que quería hacerle a ella
previo a nuestro aniversario; ya se es un poco tonto, porque ella había
terminado conmigo y ahora ya habíamos regresado, lo cual significaría que
nuestro aniversario seria en cuarenta y seis semanas, pero este aniversario lo
tomaba como más una reconciliación, que como otra cosa. Y también como un
regalo adelantado de su cumpleaños, aunque aún falte como cinco meses para
ello, digamos que me quiero lucir con ella. Cuando ellas se subieron a su
avión, nosotras aun nos quedamos esperando una hora más para abordar el avión,
había procurado comprar los boletos en primera clase y los compre para que ella
y yo pudiésemos estar más tiempo juntas y con cierta cercanía, y que no hubiera
nadie más cerca que evitara el contacto entre nosotras. El vuelo estuvo lleno
de turbulencia, así que Yoona no soltó mi mano, ya que le tenía cierto miedo a
volar.
Yoona:
Aigoo! En verdad ya no podemos volver?-susurro a mi oído con cierto dejo de
miedo en su voz-
Yuri:
no amor, además no te preocupes, estás conmigo-trate de calmarla acariciando el
dorso de su mano-
Yoona:
si, gracias amor, pero dime ¿Por qué vamos a Paris? ¿No pudimos quedarnos en Seúl?-pregunta
mientras sentía como se aferraba más a mi mano-
Yuri:
si pudimos, pero quería hacer algo así solo contigo y sin nadie que nos pueda
interrumpir-susurre en su oído dando un suave suspiro cerca de este-
Yoona:-reacciono
sintiendo que su piel se erizaba y cerró los ojos-Yuri sabes que todo lo que me
haces me gusta mucho-musito esbozando una sonrisa-
Yuri:
no lo sabía, pero es bueno saberlo-sisee riéndome un poco sin apartarme de
ella-
Yoona:
baboo-me dice dándome un leve puñetazo
en el hombro causando que me riera más-vas a ver me las pagaras.
Yuri:
Uy! Eso no sonó bien, pero ¿por lo menos me gustara?-ladee la cabeza con signos
de interés en mi rostro-
Yoona:
solo te diré que no querrás salir de la cama de la habitación-susurra en mi
oído y me da un beso pausado y lento “malditamente
lento” en el lóbulo de mi oído causando que se me erizara la piel-
Yuri:
eso me agrada más-le guiño el ojo sonriendo socarronamente-
El
vuelo fue algo más largo de lo pensado, porque era un vuelo con escala, y en la
siguiente ciudad donde tuvo su parada hubo un retraso, así que Yoona y yo nos
quedamos dormidas, pues era un vuelo de quince horas que se había convertido en
un vuelo de 18 horas. Yo me acomode en el asiento, de tal manera que Yoona
busco estar más cerca de mí, y yo simplemente la abrace, acorrucándola en mi
pecho, quedando bajo un sueño suave y difuso, que disfrutaba, a pesar de estar
en un avión, pero lo hacía por la cercanía que tenía con Yoona.
Cuando
llegamos a Paris, rente un auto, por unos días y este lo conduciría ya que
conocía Paris y quería mostrársela a Yoona. Llegamos al hotel y pedí la llave
de la habitación, lo fascinante de estar en otro país era que no era necesario
tener que fingir, aunque como tengo algunos buenos amigos dentro del gobierno,
cobre un par de favores a nombre de mi padre, así que ni Yoona ni yo veníamos
con nuestros verdaderos nombres, lo cual era lo mejor de todo, falsas
identidades para poder salir libres. Porque aunque dudo mucho que esta gente
nos conozca a nosotras, ya sea como grupo o de manera individual, es mejor no
arriesgarse.
Yoona:
perlita me encanta este hotel ¿Cómo sabias de esto? ¿Cómo conoces Paris?-me
pregunta mientras la llevaba por el pasillo del quinto piso del hotel
Yuri:
la respuesta es simple, vine en más de una ocasión con mis padres con era muy
joven, mucho más joven de cuando era trainee-respondí y me detuve en la
habitación 504-
Antes
de entrar a nuestra habitación, me acerque a ella y me aproxime más a sus
labios y para plantarle un beso, uno suave, lento y desesperante beso, que
sabía bien de sobra que la desesperaría y desearía que esto acabara, sin
embargo lo guie sobre un páramo de pasión y deseo que era tan bien conocido por
las dos, es solo que yo conocía muy bien los límites de ella, y sabia hasta qué
punto ella perdería la cordura y la razón, y terminaríamos en la cama antes si
quiera de darme tiempo de pensar mi siguiente movimiento. Le abrazaba por la
cintura el cuello sosteniendo la respiración unos solos segundos, cuando siento
como ella me arrebata la llave de la habitación y abrió la puerta, para luego
entre más besos y caricias me adentro a la habitación guiándome hasta la cama
de esta.
Yuri:
amor creo que de verdad te afecto la ciudad del amor-musite entre risas al
notarla como me desvestía, con cierta desesperación-
Yoona:
eso te pasa por estarme provocando-responde mientras le desviste y besa cada
parte de piel desnuda que encuentra una vez que se deshace de una prenda de
ropa-
Yuri:
¿Provocarte? ¿Yo? Eso te gustaría-murmure mientras veo como me termina de
desvestir besando mi ingle derecha y luego mi ingle izquierda-
Yoona:
si, tú me provocaste y ahora pagaras las consecuencias-dice y se levanta para
besarme apasionadamente y recostarme en la cama sintiendo las suaves sabanas de
seda en mi espalda-
Estando
sobre la cama, Yoona se dedicaba a besarme y acariciarme, de manera que me hacía
estremecer a cada roce de piel con piel, era como un choque eléctrico, se
sentía tan bien que no podía negar lo mucho que disfrutaba de las caricias que
recibía de parte de mi Yoona.
Yoona:
Yuri
me había provocado hasta el punto de querer hacerle el amor en ese momento, y
la verdad no podía resistirme a esa idea, con mis manos recorría su piel
desnuda, sintiendo como esta se erizaba ante mi contacto, besaba su cuello y
con mis manos bajaba por el contorno de su cuerpo acariciándola suavemente por
la cintura, bajando hasta la cadera.
Yoona:
mi morena sabes que eres mía-murmuro mientras deposito un beso sobre cada seno,
de manera proporciona-
Yuri:
Tutta, mia donna-masculla en italiano sorprendiéndome un poco-
Yoona:
parlare in italiano-musito mientras sigo besando sus pechos, de manera que ella
cierra los ojos y siente-
Yuri:
más o menos no mucho en realidad-murmura en un suspiro leve que sabía que era de
placer-
Yuri no era coloquialmente sensible de por ahí, ni
de por acá, el cuello era una zona casi muerta, pero, en cuanto me olvido de
que Harry Winston podía pagar unos cuantos salarios más y mordisqueaba su
lóbulo, o cualquier parte de su oreja, entonces sí enloquecía su sensibilidad,
que con el mordisco era que soltaba aquella sexual exhalación que tanto le
gustaba a la castaña.
Mordisqueó un poco sus hombros, besó sus
clavículas, e inhaló la desvanecida insolencia de donde la había trazado por la
tarde. Y, ni modo, cuando ya llegó a la indiscutible parte de su pecho, tuvo
que soltarse de ella para poder seguir haciendo de las suyas sobre aquella
superficie enrojecida. Y, con cara de «Oh my God! Boobies!», tomó
ambos senos en sus manos para repartir un beso en este y un beso en aquel por
igual.
Noto como Yuri se elevó mínimamente con ayuda de sus codos, porque era momento
de ver, de ver, y de ver más. De ver especialmente ese segundo en el que yo
abría mis labios para atrapar su dilatado pezón, pues, cuando lo soltara, ya
estaría a medias erigir y su areola a medias encoger.
Sabía que le gustaba ver cómo envolvía su pezón,
cómo lo succionaba lentamente para liberarlo rápidamente, o viceversa, cómo lo
provocaba con la punta de su lengua, cómo lo mordisqueaba y tiraba de él, o,
simplemente, cómo paseaba su labio inferior por el borde inferior de su pezón.
A mi me gustaba todo eso, y me gusta ver y saber que Yuri me veía, asumo que
era el voyerista gusto por el voyerismo ajeno, y me gustaba sentir cómo Yuri no
tenía control sobre la rigidez y la erección de lo que ahora soplaba con
tibieza para luego soplar con frialdad, el cual era el momento decisivo para
que Yuri echara su cabeza hacia atrás pero sin dejarse reposar sobre la cama.
Ya el rojo se había esparcido más por su pecho,
llegando a sus hombros y a una quinta parte de sus antebrazos, y al yacimiento
de sus senos, y, de haber sido ella la víctima por tanto tiempo, ya el rojo
habría invadido sus pezones también, pero los de Yuri no cedían con esa
facilidad, o quizás era por la carencia de transparente palidez.
Abusando de las proporciones, le mostré cómo era
que yo sí podía ahogarme entre lo que tenía entre las manos, y, dando besos a
ese pequeñito lunar que pervertía a hasta a las mentes más fuertes y más
asexuales, logró anestesiar la resistencia desde ambos extremos; desde el juego
y desde la naturaleza. Además, era la movida perfecta para seguir el camino
hacia abajo.
Fue como si me leyera la mente, porque, en cuanto
deje su pecho para mordisquear en venganza, Yuri se aferró a aquello que yo no
quería dejar, pero, lastimosamente, ella no podía partirse en dos para residir
en ambos lugares, y no tuve que decírselo, ni que pedírselo, sólo fue algo
de “teamwork”.
Yuri se aferró con ligereza de sus senos, de esa
forma que parecía que en realidad se sostenía con un suave apretujón estático y
que entre su pulgar y su índice era que quedaba aquel erecto pezón a la espera
de mi regreso, o quizás de un autoabuso al azar.
Mordisqueó y mordió aquí y acá, todavía con el
sabor de Beck, porque se le hacía irresistible eso de no tirar de su piel con
sus dientes, en especial porque sabía que le gustaba, porque no le hacía
cosquillas de risa sino de esas que sólo en ese momento se podían sentir.
Quizás era la cadencia, quizás era la inflexión, quizás era la vehemencia, o
quizás era la gradación.
No le devolvió el lengüetazo mortal, aquel que
recorría su vientre hasta su ombligo, pero, en equivalente venganza, se desvió
por la fosa ilíaca izquierda con el reverso de su lengua para luego lamer de
regreso hasta el punto inicial y besarla con la sobriedad que no se refería a
la cantidad de alcohol sino a la pausada y ligera lentitud, y repitió el
lengüetazo hacía abajo y hacia arriba, y el beso, y de abajo hacia arriba, y
otro beso, y así, y así, y así, hasta que, poco a poco, fue acercándose a su
entrepierna.
Mordisqueó con labios adjuntos aquella región
escondida de su muslo y ocasionó una inhalación entre dientes que luego se
transformaría en dientes aprisionando labio inferior para la exhalación, una
cabeza que caía para confesarse con el techo, y una contracción entrañal que
había sido demasiado evidente.
Yuri irguió su cabeza para seguir viendo lo que
hacía, porque, dentro de todo, era una especie de preparación mental; tenía que
saber más o menos qué esperar de la impredecible era. La mire a los ojos, dibujando
una sonrisa que se vio más por el arco de sus cejas que por sus labios, pues
sus labios estaban escondidos a esa altura que Yuri no alcanzaba a ver porque
tenía la barrera de su monte de Venus, y, de repente, sólo la hice sentir cómo mi
labio inferior se adhería con humedad a la conclusión de sus labios mayores
para recorrerla hacia arriba con una delicada exhalación que apenas rozaría sus
hinchados labios menores y que terminaría en un beso en su clítoris, el cual se
transformaría en una suave succión.
Sabía un poco a ella por aquel orgásmico frote, pero,
en cuanto clave mi lengua en su vagina, porque se trataba de recorrerla desde
ahí hasta su clítoris, sintió el sabor de sólo Yuri, ese sabor que provocó un
“mmm” en mí, y en Yuri se liberó un “mmm” por igual, aunque este era por la
sensación.
Sabía que mi lengua iba cruel y lentamente de abajo
hacia arriba y de arriba hacia abajo, porque ella también podía torturarla
sanamente, y Yuri que sonreía desde el lugar que le pertenecía a la audiencia,
pues no había nada mejor que hacer contacto visual cuando llegaba a su clítoris
y concentrarse en su levantado trasero al fondo; porque a mí no me importaba si
era en uno, en dos, en tres, en cuatro, o en cuántas. Y había una razón
bastante clara por la cual no me había acostado sobre su abdomen, y era que,
con su brazo izquierdo, podía ejercer la fuerza necesaria, con ayuda de su peso
y de la gravedad, para que Yuri no se moviera ni un centímetro de la cadera
hacia abajo; casi como una epidural, y, además, podía ejercer cierta presión en
su vientre a la hora en la que decidiera penetrarla. Porque la iba a penetrar.
Yuri: Sabe bien, ¿verdad? —exhaló Yuri, sintiendo
como llevaba su mano derecha a mi cabello,
pues ya se había empezado a salir de aquella ajustada pero voluminosa coleta
alta, y lo empezó a recoger entre gestos que tenían intenciones de peinarla con
mimos.
Yoona: Mjm… —asintió, «what an Ego!», y
rio nasalmente, haciendo que la risa en sí fuera lo que aterrizara sobre el
ápice de sus labios mayores.
Yuri: Suck —acezó, cerrando sus ojos
para recibir esa solicitada succión, pero, al no recibirla en los siguientes
tres o cuatro segundos, los abrió de nuevo— Pretty please? —sonrió
dulce y encantadoramente.
«How the fuck am I supposed to say “no” to a
fucking “pretty please”?», reí de nueva cuenta, y, como pedido de forma tan
irresistible, atrape su clítoris entre mis labios para empezar a succionarlo
con el mismo encanto con el que se lo había pedido.
Yuri se hundió entre sus hombros, porque las
succiones le quitaban casi toda voluntad de permanecer erguida, y no podían
quitársela del todo porque sus ganas de ver tenían suficiente peso, pero, al
saber que ya no podía mantener sus ojos abiertos de forma continua, escuche
como respiró profundamente y dejó que su cabeza se rindiera hacia atrás para
escuchar la humedad con la que yo dejaba libre a su clítoris para secuestrarlo
de nuevo y de ipso facto. Síndrome de Estocolmo.
Sentía como su cadera se empezó a mover en el
inevitable vaivén, y, contrario a mis intenciones, de mantenerla quieta por
venganza, se vio abrazada completamente por la cadera y sólo por comodidad mia,
pues podía mecerse con la longitud y la curvatura de su elección.
Aunque, en realidad, creo que fue una movida
inteligente, la que tuve que iba en contra del estereotipo del vacío cerebral,
porque, como Yuri me había dicho en numerosas ocasiones de que ella “under
no circumstance was going to neither sit nor ride her face”,
dejó que el minúsculo y sexual vaivén se encargara de precisamente hacer lo
contrario a dicha declaración; no era tan evidente, y no ahogaba, y era
perfecto.
La abrace con ambos brazos, la sostenía pero no la
detenía, y dejaba que sus manos se posaran una en su cabeza y la otra sobre su
mano derecha; ya Yuri había caído completamente sobre la cama.
Dejaba que Yuri se rozara contra su lengua o contra
sus labios tres veces y luego succionaba, o dejaba que se rozara contra sus
labios y luego lamía, o simplemente se dejaba rozar. Bueno, mientras Yuri no
supiera a consciencia lo que hacía, no habría ningún problema.
De repente succione para no soltar, succione su
clítoris y lo que pudo de sus labios menores, y estiró mis brazos para alcanzar
sus senos, lo cual sólo hizo que la posición de las piernas de Yuri se
compactara de cierta forma y en todo sentido.
Los pies de Yuri aterrizaron en mis hombros, sus
manos sobre las mías suponiendo que quería que le apretujara sus senos con la
fuerza que considerara mejor, y, como era esperado en ella, respiró lo más
profundo que pudo para mantener esa exacta cantidad de oxígeno para luego
liberarla en diez tortuosos segundos, en diez tortuosas succiones.
Y entonces sí. Salió el primer gemido real, el
primero que no había podido disimular y/o contenerse de ninguna forma, y, a
partir de ese insignificante gemido, era la de no poder parar de gemir, ni
siquiera a pesar de su adorada profunda respiración.
Lleve mi lengua a su vagina para recoger un poco
más de su lubricante, porque las consistencias no eran iguales y sabía que a Yuri
eso tan líquido podía terminar por jugarle en contra, y, cuando llegó de
regreso a su clítoris, fue que se dio cuenta de lo realmente hinchada que
estaba. Realmente estaba caliente, rígido, y que, en realidad, podía verse a
simple vista.
Rio a ras de él, y, sin pensarlo dos veces, cedió a
sus ganas de provocarlo con el filo de sus dientes.
Una carcajada nerviosa y casi orgásmica fue lo que
interrumpió los diez segundos de exhalación de Yuri, una carcajada que le decía
un “eso no se hace”, pero, como ella era rebelde, lo hizo de nuevo. Esta vez no
obtuve ninguna carcajada, sólo un gruñido agresivo y violento que, de la nada,
se transformó en ambas manos a mi cabeza para mantenerme adherida a su
entrepierna, pues, si anulaba la distancia, sólo quedarían sus labios o su lengua,
pero su vaivén se vio interrumpido porque tenía más consciencia que hacía unos
momentos. Pero creo que le salió el tiro por la culata.
Succione fuertemente, reciprocando el tono de su
gruñido, y, mientras su clítoris estaba entre mis labios, abusando de él con mi
lengua sin vergüenza y con descaro mientras la veía a los ojos.
Yuri sollozó. Sus pies cayeron a la cama y, de
manera impetuosa, sus caderas se elevaron de golpe, haciendo que su clítoris se
escapara de aquella perversa succión. Viendo aquello a corta distancia, la haló
con ambas manos para regresarla a la cama, pero, en el proceso, Yuri llevó sus
dedos a su clítoris para frotarlo rápidamente, así como si se estuviera sacando
hasta la última gota de orgasmo. Porque eso hacía.
Yoona: Oh my God! You
just came! —reí al ver que era imposible pasar por alto lo que secretaba Yuri en
ese momento, pero, inmediatamente, frunció su ceño—. You came —refunfuñó.
Yuri: es imposible no disfrutar lo que me acabas de
hacer-musita con una sonrisa y una exhalación de descanso que sabía a lo más
delicioso que ella podía hacer o decir-
Yoona: eso te pasa por haberme provocado de esa
manera-murmuro riendo recostándome a su lado mientras me acomodo en la cama
teniendo a Yuri a un lado la cubro con una sábana, pero no por completo-tener
sexo contigo es mejor que hacer ejercicio o que comer.
Yuri: si es mejor que comer, entonces mañana ya no
te llevo a cenar-rio nasalmente acomodándose en la cama-
Yoona: no, eso ni soñarlo, quiero probar la cocina
Francesa-musite haciendo pucheros, subiéndome sobre la mayor y recostándome
sobre ella-
Yuri: eso creí, así que mejor porque no dormimos un
rato y mañana más frescas nos vamos a dar una vuelta por Paris-dice mientras
acaricia mi cabello con cariño y cuidado-
Asentí y me acomode sobre ella cerrando mis ojos,
respirando el dulce aroma de Guerlain Boise Torride que le había regalado el
día de su cumpleaños, sabía que le gustaban las cosas así de suaves pero
también traviesas, pues tenía un toque de Pimienta roja que era un toque
travieso y divertido como lo era ella cuando se lo proponía. Cerré mis ojos,
entregándome completamente al cansancio y los brazos de esta mujer que me era sexy, amorosa y sumamente
hermosa.