domingo, 27 de diciembre de 2015

Los amantes de Teurel

 

El 13 de abril de 1609, el notario del pueblo de Teruel, encontró en el archivo municipal unos escritos que denominó “de letra antigua” y que contenían la referencia de una vieja historia de amor.
Esta antigua acta notariada en 1555, narraba los hechos trágicos que sucedieron mucho tiempo atrás (año de1217) entre Jessica Jung y Hwang Tiffany.
En Teruel vivía una joven llamado Jessica, de algunos 22 años de edad. Que se enamoró perdidamente de Tiffany Hwang, hija única del acaudalado señor Hwang.
Ellas se amaban mucho, así que Jessica le propuso matrimonio, pero Tiffany le comentó que sin el consentimiento de sus padres jamás lo haría.
Entonces Tiffany platicó a su padre de las intenciones de su amada, pero el señor Hwang dijo que aunque su intención era buena, le hacían falta más recursos económicos para la dote matrimonial.
Otro día Tiffany le platicó a Jessica lo que opinaba su padre y ella comentó molesta que el señor Hwang la menospreciaba sólo por el dinero, pero que si Tiffany esperaba cinco años, ella juntaría suficientes recursos para pedirla en matrimonio.
Prometieron esperar ese tiempo, así que Jessica no quiso esperar más y se enlistó en la milicia para ir a combatir a los invasores que amenazaban la paz de aquel lugar.
Pasado el tiempo acordado, Jessica logro ganar cien mil sueldos, suficiente para opacar los 30 mil sueldos que su pretendido suegro daría en dote a Tiffany cuando se casara.
Desgraciadamente su novia se vio acosada por su padre para que ya se comprometiera con alguien, en vista que Jessica no daba señales de vida.
Sin embargo, Tiffany se excusaba diciendo que debía seguir virgen hasta que cumpliera los 20 años, porque era bien sabido que la mujer no podía casarse hasta que no fuera capaz de regir su casa.
Lamentablemente pasaron más de los cinco años del pacto acordado y al amonestarla nuevamente el señor Hwang, finalmente Tiffany consintió buscar marido.
Pasaron los meses y ante la ausencia de Jessica, con todo el pesar del mundo Tiffany se casó con otro.
Un día llegó Jessica cargada de amor y oro a Teruel, en busca de su prometida. Pero con tristeza se enteró de su cruel desdicha, así que, cobijada por las sombras de la noche, decidió acudir secretamente hasta la recámara de Tiffany.
Se acercó a su lado y le dijo: “bésame, porque me muero...” Tiffany se sobresaltó y comentó que no podía ofender a Dios y a su marido, que buscara otra mujer ya que lo suyo no podía ser. Jessica imploró de nuevo un beso y ella dijo tajante: “no quiero”. Y en ese momento Jessica cayó muerta.
Tiffany se asustó terriblemente y le habló a su marido, para enseguida contarle lo sucedido.
Para que no pensaran que el marido la había matado por celos, decidieron llevarla sigilosamente hasta las puertas de la casa de su padre. A la mañana siguiente la descubrieron y hubo un grande pesar en la familia Jung.
Decidieron enterrarla en la iglesia de San Pedro y hasta allá fue Tiffany, muy triste por su acción y por todo lo que Jessica hiciera por su amor.
Cuando entró al sepelio fue directo al féretro, se sentó al lado y descubriendo la mortaja del rostro de Jessica, con los ojos llenos de lágrimas y el corazón destrozado, le dio un beso.
En ese instante cayó muerta sobre el pecho de quien fuera su amada y así permaneció un buen tiempo, hasta que los parientes de la finada la descubrieron. Luego que se enteraron de la desgracia, pues el marido contó lo sucedido en la recámara y entonces, las familias decidieron enterrarlas juntas. Uniéndolas para toda la eternidad.

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