jueves, 31 de mayo de 2012

Simplemente (3)

El estar peleada con mi Lune, me pone muy mal y no puedo pensar claro, después de mucho haber llorado, recibí una llamada de Alice.

-          Marina debes venir—me dijo Alice al contestar el teléfono—Lune está aquí, se encuentra muy mal.
-          Ahora voy para allá—respondí y Salí de mi departamento.

Conduje como pude y lo más rápido que pude, llegue al departamento de Alice y subí directo y toque la puerta, Alice abrió más rápido y me dejo pasar.

-          Ven pasa, ella está por acá—me dijo y me guio hasta su habitación y la vi tirada sobre la cama.
-          ¿Qué paso? ¿Cómo llego aquí?—interrogue a Alice cuando la pude ver como estaba.
-          Buena pregunta, cuando llegue ella estaba en la puerta con una botella de tequila y decía muchas incoherencias—me explico—dijo que porque le habías hecho mucho daño.
-          ¡ay! Mi pequeña Lune, porque tuviste que malinterpretar lo que viste—dije en un susurro.
-          Dime  ¿Qué paso? ¿Por qué se emborracho?—me cuestiono Alice, pues era amiga mía y de ella, y no le gustaba cuando una de nosotras sufríamos.
Le explique lo que paso, y de como ella malinterpreto las muestras de cariño que tuve con Ceci y que ella no me quiso dejar que le explicara.
-          Bueno, pero que no has escuchado el dicho “cría fama y échate a dormir”—me dijo Alice tratando de ser más seria—entonces ya sabes que ella sabe como ha sido tu pasado, principalmente desde que estas con Ximena.

-          Si lo sé, pero tú sabes bien que desde que la conocí, he cambiado—le trate de explicar y casi me puse a llorar.

Después de eso, Alice me dejo quedarme un rato, pero sabía que no debía quedarme hasta que despertara, porque no quería alterarla. Cuando estuve lo suficientemente cerca, pude notar que llevaba una esclava colgada en su cadena que yo le regale cuando acepto ser mi novia.

-          Oye Alice, ¿ya traía la cadena cuando llego aquí?—le pregunte a Alice consternada.
-          Si, ¿Por qué me preguntas?—me respondió, pues no entendía le preguntaba yo eso.
-          Hace casi dos años fui a una fiesta, en la que me sentía la peor persona del mundo—le trate de explicar.

“Fue entonces que me puse muy borracha y Salí de la fiesta, me fui a un bar que estaba cerca y continúe tomando por un largo rato, hasta que vi a una hermosa mujer sentada en la barra y con una copa de vino en la mano y me acerque a donde ella se encontraba, sin embargo quería que ella me hablara.”
-          Jamás volví a ese bar, y jamás volví a ver aquella mujer—le dije a Alice y quise llorar—lo único que deje fue la esclava que le daría a mi hija cuando cumpliera tres años.

-          ¡Ay Marina! Cada cosa que te pasa, entonces tu ya conocías a Lune—me cuestiono Alice pues trataba de entenderme.
-          No lo sé, solo recuerdo que estuve con una mujer y que al día siguiente buscaba la esclava y ya no la tenía—le dije con un nudo en la garganta.
-          Bueno será mejor que le guarde la esclava en su bolsillo, porque si despierta y la ve y te ve como te pones, tendrás que explicarle—me dijo mientras le desabrochaba su cadena y sacar la esclava.
-          Tienes razón creo que no sería buena idea, además no sabría que decirle—respondí dando un fuerte suspiro que me hizo sentir bien, pues se deshizo el nudo en la garganta que sentía.

Después me despedí de Alice y me fui a mi departamento, ahí me puse a llorar como niña pequeña, pues no sabía qué hacer con lo que había sucedido.


Hoy estoy muy triste porque la mujer que más amo, me ha roto el corazón. Jamás había pensado amar a alguien como amo a Marina, sin embargo no puedo creer que a pesar de que me juro amor y me perjuro que no tenía nada con nadie, ayer tuve la mala suerte de verla abrazando a Ceci y además la beso. Hoy siento la resaca de la borrachera que jamás pude pensar que me metería por alguna mujer, y menos aquella mujer que me hipnotizo con su mirada y me enamoro, ahora me está haciendo sufrir. Hasta que escucho sonar el timbre.

-       ¡Marina! ¿Qué haces aquí?—dije sorprendida al verla parada en la entrada.

-       Vine para que hablemos—dijo muy decidida y trato de entrar.

Yo se lo impedí – ¿para qué? ¿Si lo nuestro ya quedo muy claro? ¿No?—dije muy enojada.

-       ¡por favor amor! Dame la oportunidad de explicarte—dijo suplicándome.

-       ¡claro que no! y vete de aquí—le dije tajante e intente cerrar la puerta.

-       ¡no! ¡hasta que me escuches!—dijo con decisión.

-       ¡pues quédate esperando!—dije con fastidio y siendo lo más dura que pude ser.

Cerré la puerta y me fui a mi recamara ahí me solté a llorar como una niña pequeña, porque yo deseaba con todo mi corazón lanzarme sobre ella y abrazarla y besarla con locura, pero también me sentía muy dolida porque aquella mujer que estaba allá afuera me había engañado; después de mucho llorar me fije en la hora y me di cuenta que ya eran más allá de las dos y media de la mañana, entonces me asome por la ventana y me di cuenta que ella estaba afuera sentada, y a pesar de que me dolía el engaño de ella, no iba a permitir que ella estuviera ahí afuera, así que baje y permití que entrara, le di una chamarra mía y una cobija para que durmiera en mi cama, yo por mi parte me dormiría  en el estudio.

A la mañana siguiente encontré una nota cerca de donde dormí:

               Querida princesa:

              Sé que ahora no me quieres escuchar,  puedo entenderte pues si estuviera en tu lugar creo que haría lo mismo, pero si tú estuvieras en mi lugar.
              Lamento todo el daño  que te pude causar; si tú deseas escucharme sabes dónde encontrarme, si ya no me quieres entonces ya no te buscare más.
                                                                                         
                                                          Marina.


Después de leer la nota me senté y volví a llorar desesperada porque quería estar con ella siempre, pero mi orgullo me dictaba que no debía, porque si la perdonaba ella podría volver a engañarme. Después de mucho pensar y volver a llorar por otra media hora me quede profundamente dormida con la nota de Marina en la mano.

Cuando desperté tome la decisión de ir a buscarla, para mi mala suerte la vi abrazada con otra muchacha que yo jamás había visto, pero yo ardía tanto en celos que me acerque y la enfrente.

-       ¡¿Qué HACES CON ESTA?!—dije muy enojada.

-       ¡Ah! Hola Lune ¿Qué haces aquí?—me respondió ella con cara de confusión.

-       ¡DIJE! ¿Qué QUE HACES CON ESTA?—dije con un enojo casi ira.

-       ¡Ah! Ella es una amiga, mira te presento a Jenny—dijo con tono ofuscado—es novia de mi hermano.

-       ¿Y A LAS NOVIAS DE TU HERMANO LAS BESAS Y ABRAZAS?—dije con mucha ira.

-       ¿Qué te pasa? Tu no me has querido escuchar y yo simplemente estoy con ella porque me está escuchando—dijo reaccionando a mis cuestionamientos.

-       Mejor me voy, no quiero ocasionarte más problemas—dijo la otra.

-       No te preocupes, deja hablo con ella—le dijo Marina.

-       ¡deja que se vaya! ¡ella no tiene porque escuchar nada de lo nuestro!—intervine con afán de que se fuera.

-       ¡no! A ella la saque de su casa y la traje acá, y es mi deber que la lleve de nuevo a su casa—dijo ella, y a mi desesperaba—espérame aquí ahora regreso.

-       ¡MIRA SI TE QUIERES QUEDAR CON ELLA QUEDATE CON ELLA! ¡QUE TE APROVECHE!—dije ya con la ira enceguecida.

Me fui del lugar pero me alcanzo tomándome de un brazo, y cuando trate de zafarme me voltee y me tomo de sorpresa y me beso; solo que este beso fue diferente, fue más apasionado y lleno de amor, pero con algo de enojo, cuando reaccione me separe y le propine tremenda cachetada.

-       ¡NUNCA EN TU MALDITA VIDA ME VUELVAS A TOCAR!—dije totalmente enfurecida y me fui directamente a mi casa.

Llegando a mi casa me solté a llorar como jamás había llorado en mi vida. Y me ponía más mal, cada vez que recordaba los momentos felices que tuve con ella. A la mañana siguiente me levante algo tarde y solo me desperté porque sonó el teléfono.

-       ¡¿alo?!...¡ay si se me había olvidado!...no te preocupes ahí estaré—colgué y me cambie, tenía que arreglarme, lo único malo era que tenía que convivir con Marina.

Salí y me dirigí al estudio de fotos, donde me encontré, como preveía a Marina, realice la sesión de fotos como se debía, al terminar la sesión, pedí hablar con Alice.

-       Hola Lune ¿Qué se te ofrece?—me dijo muy cortésmente.

-       Quería pedirte un favor—dije de la manera más cortes y concisa posible.

-       ¿Qué es?—me respondió.

-       Bueno sabes bien que mi sueño ha sido modelar tu ropa, pero también me gustaría mucho irme a modelar la ropa de Carolina Herrera, fue de hecho por ella que me metí al modelaje—le conté a Alice

-       Y ¿te gustaría irte?—dijo ella muy suspicaz

-        La verdad sí, pero sin antes haber cumplido con mi compromiso que tengo contigo.

-       Bueno, si me dejas ayudarte tal vez te puedas ir, solo dime porque ¿es por Marina?—me pregunto.

-       No, bueno si y no pero eso no importa ya—le dije con un tono de tristeza en mi voz.

-       Dime ¿Qué paso?—me cuestiono.

Entonces le conté primero sobre lo que vi hace algunas semanas con Ceci, después le conté lo que paso antier y ayer y como me pelee con ella y como la encontré con aquella mujer.

-       Entonces ¿nunca le diste la oportunidad de explicarte?—me pregunto al terminar mi relato.

-       La verdad no, es que soy muy orgullosa y cuando me siento herida, pues no veo claro—dije excusándome.

-       Pues si quieres que te ayude, será mejor que hables con Marina—me dijo—pero depende de ti si te reconciliar con ella, es tu decisión, pero te doy un mes para que arregles tus asuntos con ella mientras yo veré como te consigo que te puedas ir a Francia a trabajar en Carolina Herrera.

-       Muchas gracias Alice y veré si puedo hacerlo—dije muy agradecida.

-       Mira seria de muy buena ayuda que te tragues tu orgullo, porque así no solucionaras nada—me dijo muy seria.

-       Muchas gracias, lo tomare en cuenta—respondí y me salí.

Después de haber hablado con Alice, me fui a la casa y me puse a pensar en las palabras que ella me dijo y después de mucho pensar me dio mucha hambre, como no tenía nada me fui a un restaurante que quedaba cerca de mi casa, para mi desgracia o para mi fortuna me encontré con Marina.

-       Hola Lune ¿Cómo estás?—me dijo muy sonriente.

-       Hola Marina ¿no estás enojada?—dije muy extrañada por su actitud.

-       No ¿Por qué?—dijo con la misma actitud.

-       Pues por lo de ayer, la cachetada y por todo—respondí yo muy apenada.

-       No, eso es cosa del pasado—me respondió sonriente—pero por favor siéntate.

-       Muchas gracias—dije mientras me sentaba--¿Qué haces aquí?

-       Bueno vine a comer—me dijo mientras veía la carta.

-       Sí, pero ¿no me estarás siguiéndome?—pregunte muy perspicazmente.

-       No—dijo riéndose—pero más bien ¿tú eres la que me sigue?

-       No, claro que no—respondí algo apenada.

-       Bueno ¿quieres comer algo? Yo invito—dijo sin apartar la mirada de la carta, pero sonriendo por lo bajo.

-       Si, muchas gracias, pero yo pago—dije mientras tomaba la carta.

Después de mucho platicar y comer le propuse ir por un helado, ella acepto y ahí fue cuando aproveche para pedirle perdón por lo ocurrido y por la cachetada, en fin por todo lo que yo había hecho y dicho.

Ella al final acepto, solo que lo único que no le dije, fue que tenía planes de irme a Francia.

A las pocas semanas de haberme reconciliado con Marina, Alice me llamo a su oficina.

-        Hola Lune buen día ¿Cómo te ha ido con Marina?—me pregunto.

-       Pues ya voy mejor, cada día voy mejor en la relación y confió en ella, como jamás había confiado en nadie—le respondí.

-       Bueno te preguntaras porque te hice venir hoy más temprano de lo habitual-me cuestiono.

-       La verdad si—le respondí.

-       Bueno eso es porque después de varias llamadas y de algunos viajes conseguí lo que tu tanto anhelaste—respondió.

-       ¿en serio? ¡¡QUE FELICIDAD!! Pero…—dije sin poder decir más

-       ¿Pero qué?—me pregunto expectante, pero yo no pude responder— ¡Aaah!   Es por Marina.

-       Si, es por ella—le respondí.

-       Y ¿Por qué no le dices?—dijo ella muy a la ligera.

-       No puedo, porque no se lo dije, cuando debí haberlo hecho—dije con un poco de tristeza en mi tono de voz.

-       Entonces díselo, tienes poco tiempo—me dijo seria.

-       Pero ¿Por qué?—pregunte curiosa.

-       Pues porque me dieron poco tiempo para qué te vayas—me respondió—tienes mes y medio, a lo mucho dos meses.

-       Lo bueno que tengo casi todo, mi pasaporte y como no requieren de visa me será más fácil—respondí con un tono de satisfacción.

-       Pero te hace falta un permiso de trabajo—me contesto y me hizo caer del cielo a la tierra de un golpe, pero como no conteste continuo—no te preocupes, yo ya hice una cita en la embajada y aquí—decía mientras tomaba una carpeta—esta todos los papeles que ocupas para ir a la cita.

-        Muchas gracias—respondí al tomar la carpeta—deberás te lo agradezco mucho.

-       Solo te pido una cosa—me pidió, casi suplicando.

-       Dime, pide lo que quieras—le respondí.

-       Dile a Marina la verdad, ella te ama de verdad y no se merece que sufra, haci como tú no mereces sufrir—me dijo severamente pero de manera suplicante

-       Está bien lo hare, tienes mucha razón—respondí esbozando una sonrisa—y nuevamente muchas gracias por todo.

-        No me lo agradezcas ahora, hazlo cuando seas rica y famosa—dijo mientras nos reíamos.

-       No lo olvidare—dije sonriente e iba a salir de la oficina, pero me quede--Sabes una cosa Alice—le dije al regresarme.

-       Dime Lune—me contesto ella.

-       Creo haber conocido en el pasado a Marina—le dije.

-       Haber como esta eso, no entiendo—me respondió con mucha incertidumbre.

-       Bueno si, hace dos años en un bar conocí a una, mujer que lo único que obtuve fue esta esclava—le dije y se la mostré.

-       Pues vaya que sorpresa, si dices que se parece y porque le haz hallado el parecido, pero no yo creo que se esa muchacha que tu conociste—dice Alice y creo que le doy la razón, yo tampoco creo que ella sea la muchacha que conocí.

Saliendo de la oficina me dirigí a un parque que se encontraba muy cerca del estudio, fue cuando recibí un mensaje de Alice.

                         Lune hoy no habrá sesiones fotos; haci que tomate el día libre para que puedas arreglar lo que necesitas para tu viaje, también tomate el tiempo para hablar con Marina sobre lo que hablamos.
                         Saludos TQM
                                        Alice.
 
Después de leer el mensaje, mejor me fui a mi casa; al llegar sonó el teléfono, pero yo sabía quién era, al levantar la bocina.
-       Hola preciosa—dije al levantar la bocina.
-       Hola princesa ¿Cómo estás?—pregunto ella.
-       Mal preciosa—dije con un tono claro de tristeza.
-       Y eso ¿Por qué?—pregunto preocupada.
-       Pues porque no te tengo a mi lado—dije sonriendo
-       ¡ay! Ya me había preocupado mucho—respondió ya con más calma—pero eso se puede solucionar ahora mismo—colgó.
En eso sonó el timbre de mi casa. Al abrir me encontré con la sorpresa de que era Marina, ella se lanza sobre de mí y me besa con mucho cariño y a la vez con mucha pasión, el beso subió de tono y la temperatura también, pero tenía que hablar con ella, así que tuve que agarrar fuerzas de donde podía, y con algo de cordura para poder hablar seriamente.
-       Necesito hablar contigo—dije suspirando y tomando aire.
-       No mejor ahora no—respondió y me trataba de besar.
-       No, es enserio necesito hablar contigo, es muy importante—le dije tomando mucho aire y tomando de mi la poca cordura de la que era capaz.
-       Bueno está bien—me dijo ella ya un poco desairada por córtale la pasión.
-       Mira hace algunas semanas, cuando tu y yo estábamos peleadas, quise separarme de ti, irme lejos y entonces hable con Alice y le dije que si me podía ayudar mandándome a Francia.
 “A una de las casas de moda más importantes ella me prometió que me ayudaría con ello y después de casi mes y medio me dio la noticia que consiguió lo que le había pedido y me aviso precisamente hoy. Tengo mes y medio para preparar todo e irme”

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