-
Marina debes venir—me dijo Alice al
contestar el teléfono—Lune está aquí, se encuentra muy mal.
-
Ahora voy para allá—respondí y Salí de
mi departamento.Conduje como pude y lo más rápido que pude, llegue al departamento de Alice y subí directo y toque la puerta, Alice abrió más rápido y me dejo pasar.
-
Ven pasa, ella está por acá—me dijo y me
guio hasta su habitación y la vi tirada sobre la cama.
-
¿Qué paso? ¿Cómo llego
aquí?—interrogue a Alice cuando la pude ver como estaba.- Buena pregunta, cuando llegue ella estaba en la puerta con una botella de tequila y decía muchas incoherencias—me explico—dijo que porque le habías hecho mucho daño.
- ¡ay! Mi pequeña Lune, porque tuviste que malinterpretar lo que viste—dije en un susurro.
- Dime ¿Qué paso? ¿Por qué se emborracho?—me cuestiono Alice, pues era amiga mía y de ella, y no le gustaba cuando una de nosotras sufríamos.
Le explique lo que paso, y de como ella malinterpreto las muestras de cariño que tuve con Ceci y que ella no me quiso dejar que le explicara.
- Bueno, pero que no has escuchado el dicho “cría fama y échate a dormir”—me dijo Alice tratando de ser más seria—entonces ya sabes que ella sabe como ha sido tu pasado, principalmente desde que estas con Ximena.
-
Si lo sé, pero tú sabes bien que desde
que la conocí, he cambiado—le trate de explicar y casi me puse a llorar.
Después de eso, Alice me dejo quedarme un rato, pero sabía que no debía quedarme hasta que despertara, porque no quería alterarla. Cuando estuve lo suficientemente cerca, pude notar que llevaba una esclava colgada en su cadena que yo le regale cuando acepto ser mi novia.
-
Oye Alice, ¿ya traía la cadena cuando
llego aquí?—le pregunte a Alice consternada.
-
Si, ¿Por qué me preguntas?—me
respondió, pues no entendía le preguntaba yo eso.- Hace casi dos años fui a una fiesta, en la que me sentía la peor persona del mundo—le trate de explicar.
“Fue entonces que me puse muy borracha
y Salí de la fiesta, me fui a un bar que estaba cerca y continúe tomando por un
largo rato, hasta que vi a una hermosa mujer sentada en la barra y con una copa
de vino en la mano y me acerque a donde ella se encontraba, sin embargo quería
que ella me hablara.”
-
Jamás volví a ese bar, y jamás volví a
ver aquella mujer—le dije a Alice y quise llorar—lo único que deje fue la
esclava que le daría a mi hija cuando cumpliera tres años.
-
¡Ay Marina! Cada cosa que te pasa, entonces
tu ya conocías a Lune—me cuestiono Alice pues trataba de entenderme.
-
No lo sé, solo recuerdo que estuve con
una mujer y que al día siguiente buscaba la esclava y ya no la tenía—le dije
con un nudo en la garganta.- Bueno será mejor que le guarde la esclava en su bolsillo, porque si despierta y la ve y te ve como te pones, tendrás que explicarle—me dijo mientras le desabrochaba su cadena y sacar la esclava.
- Tienes razón creo que no sería buena idea, además no sabría que decirle—respondí dando un fuerte suspiro que me hizo sentir bien, pues se deshizo el nudo en la garganta que sentía.
Después
me despedí de Alice y me fui a mi departamento, ahí me puse a llorar como niña
pequeña, pues no sabía qué hacer con lo que había sucedido.
Hoy
estoy muy triste porque la mujer que más amo, me ha roto el corazón. Jamás había
pensado amar a alguien como amo a Marina, sin embargo no puedo creer que a
pesar de que me juro amor y me perjuro que no tenía nada con nadie, ayer tuve
la mala suerte de verla abrazando a Ceci y además la beso. Hoy siento la resaca
de la borrachera que jamás pude pensar que me metería por alguna mujer, y menos
aquella mujer que me hipnotizo con su mirada y me enamoro, ahora me está
haciendo sufrir. Hasta que escucho sonar el timbre.
- ¡Marina!
¿Qué haces aquí?—dije sorprendida al verla parada en la entrada.
- Vine
para que hablemos—dijo muy decidida y trato de entrar.
Yo se lo impedí – ¿para qué? ¿Si lo nuestro ya
quedo muy claro? ¿No?—dije muy enojada.
- ¡por
favor amor! Dame la oportunidad de explicarte—dijo suplicándome.
- ¡claro
que no! y vete de aquí—le dije tajante e intente cerrar la puerta.
- ¡no!
¡hasta que me escuches!—dijo con decisión.
- ¡pues
quédate esperando!—dije con fastidio y siendo lo más dura que pude ser.
Cerré
la puerta y me fui a mi recamara ahí me solté a llorar como una niña pequeña,
porque yo deseaba con todo mi corazón lanzarme sobre ella y abrazarla y besarla
con locura, pero también me sentía muy dolida porque aquella mujer que estaba
allá afuera me había engañado; después de mucho llorar me fije en la hora y me
di cuenta que ya eran más allá de las dos y media de la mañana, entonces me
asome por la ventana y me di cuenta que ella estaba afuera sentada, y a pesar
de que me dolía el engaño de ella, no iba a permitir que ella estuviera ahí
afuera, así que baje y permití que entrara, le di una chamarra mía y una cobija
para que durmiera en mi cama, yo por mi parte me dormiría en el estudio.
A
la mañana siguiente encontré una nota cerca de donde dormí:
Querida princesa:
Sé que ahora no me quieres escuchar,
puedo entenderte pues si estuviera en tu lugar creo que haría lo
mismo, pero si tú estuvieras en mi lugar.
Lamento todo el daño que te pude
causar; si tú deseas escucharme sabes dónde encontrarme, si ya no me
quieres entonces ya no te buscare más.
Marina.
|
Después
de leer la nota me senté y volví a llorar desesperada porque quería estar con
ella siempre, pero mi orgullo me dictaba que no debía, porque si la perdonaba
ella podría volver a engañarme. Después de mucho pensar y volver a llorar por
otra media hora me quede profundamente dormida con la nota de Marina en la
mano.
Cuando
desperté tome la decisión de ir a buscarla, para mi mala suerte la vi abrazada
con otra muchacha que yo jamás había visto, pero yo ardía tanto en celos que me
acerque y la enfrente.
-
¡¿Qué HACES CON ESTA?!—dije muy
enojada.
-
¡Ah! Hola Lune ¿Qué haces aquí?—me
respondió ella con cara de confusión.
-
¡DIJE! ¿Qué QUE HACES CON ESTA?—dije
con un enojo casi ira.
-
¡Ah! Ella es una amiga, mira te
presento a Jenny—dijo con tono ofuscado—es novia de mi hermano.
-
¿Y A LAS NOVIAS DE TU HERMANO LAS
BESAS Y ABRAZAS?—dije con mucha ira.
-
¿Qué te pasa? Tu no me has querido
escuchar y yo simplemente estoy con ella porque me está escuchando—dijo
reaccionando a mis cuestionamientos.
-
Mejor me voy, no quiero ocasionarte más
problemas—dijo la otra.
-
No te preocupes, deja hablo con
ella—le dijo Marina.
-
¡deja que se vaya! ¡ella no tiene
porque escuchar nada de lo nuestro!—intervine con afán de que se fuera.
-
¡no! A ella la saque de su casa y la
traje acá, y es mi deber que la lleve de nuevo a su casa—dijo ella, y a mi
desesperaba—espérame aquí ahora regreso.
-
¡MIRA SI TE QUIERES QUEDAR CON ELLA QUEDATE
CON ELLA! ¡QUE TE APROVECHE!—dije ya con la ira enceguecida.
Me
fui del lugar pero me alcanzo tomándome de un brazo, y cuando trate de zafarme
me voltee y me tomo de sorpresa y me beso; solo que este beso fue diferente,
fue más apasionado y lleno de amor, pero con algo de enojo, cuando reaccione me
separe y le propine tremenda cachetada.
-
¡NUNCA EN TU MALDITA VIDA ME VUELVAS A
TOCAR!—dije totalmente enfurecida y me fui directamente a mi casa.
Llegando
a mi casa me solté a llorar como jamás había llorado en mi vida. Y me ponía más
mal, cada vez que recordaba los momentos felices que tuve con ella. A la mañana
siguiente me levante algo tarde y solo me desperté porque sonó el teléfono.
-
¡¿alo?!...¡ay si se me había
olvidado!...no te preocupes ahí estaré—colgué y me cambie, tenía que
arreglarme, lo único malo era que tenía que convivir con Marina.
Salí
y me dirigí al estudio de fotos, donde me encontré, como preveía a Marina,
realice la sesión de fotos como se debía, al terminar la sesión, pedí hablar
con Alice.
-
Hola Lune ¿Qué se te ofrece?—me dijo
muy cortésmente.
-
Quería pedirte un favor—dije de la
manera más cortes y concisa posible.
-
¿Qué es?—me respondió.
-
Bueno sabes bien que mi sueño ha sido
modelar tu ropa, pero también me gustaría mucho irme a modelar la ropa de
Carolina Herrera, fue de hecho por ella que me metí al modelaje—le conté a
Alice
-
Y ¿te gustaría irte?—dijo ella muy
suspicaz
-
La verdad sí, pero sin antes haber cumplido
con mi compromiso que tengo contigo.
-
Bueno, si me dejas ayudarte tal vez te
puedas ir, solo dime porque ¿es por Marina?—me pregunto.
-
No, bueno si y no pero eso no importa
ya—le dije con un tono de tristeza en mi voz.
-
Dime ¿Qué paso?—me cuestiono.
Entonces
le conté primero sobre lo que vi hace algunas semanas con Ceci, después le
conté lo que paso antier y ayer y como me pelee con ella y como la encontré con
aquella mujer.
-
Entonces ¿nunca le diste la
oportunidad de explicarte?—me pregunto al terminar mi relato.
-
La verdad no, es que soy muy orgullosa
y cuando me siento herida, pues no veo claro—dije excusándome.
-
Pues si quieres que te ayude, será mejor
que hables con Marina—me dijo—pero depende de ti si te reconciliar con ella, es
tu decisión, pero te doy un mes para que arregles tus asuntos con ella mientras
yo veré como te consigo que te puedas ir a Francia a trabajar en Carolina
Herrera.
-
Muchas gracias Alice y veré si puedo
hacerlo—dije muy agradecida.
-
Mira seria de muy buena ayuda que te
tragues tu orgullo, porque así no solucionaras nada—me dijo muy seria.
-
Muchas gracias, lo tomare en
cuenta—respondí y me salí.
Después
de haber hablado con Alice, me fui a la casa y me puse a pensar en las palabras
que ella me dijo y después de mucho pensar me dio mucha hambre, como no tenía
nada me fui a un restaurante que quedaba cerca de mi casa, para mi desgracia o
para mi fortuna me encontré con Marina.
-
Hola Lune ¿Cómo estás?—me dijo muy
sonriente.
-
Hola Marina ¿no estás enojada?—dije
muy extrañada por su actitud.
-
No ¿Por qué?—dijo con la misma
actitud.
-
Pues por lo de ayer, la cachetada y
por todo—respondí yo muy apenada.
-
No, eso es cosa del pasado—me
respondió sonriente—pero por favor siéntate.
-
Muchas gracias—dije mientras me
sentaba--¿Qué haces aquí?
-
Bueno vine a comer—me dijo mientras
veía la carta.
-
Sí, pero ¿no me estarás
siguiéndome?—pregunte muy perspicazmente.
-
No—dijo riéndose—pero más bien ¿tú
eres la que me sigue?
-
No, claro que no—respondí algo apenada.
-
Bueno ¿quieres comer algo? Yo invito—dijo
sin apartar la mirada de la carta, pero sonriendo por lo bajo.
-
Si, muchas gracias, pero yo pago—dije
mientras tomaba la carta.
Después
de mucho platicar y comer le propuse ir por un helado, ella acepto y ahí fue
cuando aproveche para pedirle perdón por lo ocurrido y por la cachetada, en fin
por todo lo que yo había hecho y dicho.
Ella
al final acepto, solo que lo único que no le dije, fue que tenía planes de irme
a Francia.
A
las pocas semanas de haberme reconciliado con Marina, Alice me llamo a su
oficina.
-
Hola Lune buen día ¿Cómo te ha ido con Marina?—me
pregunto.
-
Pues ya voy mejor, cada día voy mejor
en la relación y confió en ella, como jamás había confiado en nadie—le
respondí.
-
Bueno te preguntaras porque te hice
venir hoy más temprano de lo habitual-me cuestiono.
-
La verdad si—le respondí.
-
Bueno eso es porque después de varias
llamadas y de algunos viajes conseguí lo que tu tanto anhelaste—respondió.
-
¿en serio? ¡¡QUE FELICIDAD!!
Pero…—dije sin poder decir más
-
¿Pero qué?—me pregunto expectante, pero
yo no pude responder— ¡Aaah! Es por Marina.
-
Si, es por ella—le respondí.
-
Y ¿Por qué no le dices?—dijo ella muy
a la ligera.
-
No puedo, porque no se lo dije, cuando
debí haberlo hecho—dije con un poco de tristeza en mi tono de voz.
-
Entonces díselo, tienes poco tiempo—me
dijo seria.
-
Pero ¿Por qué?—pregunte curiosa.
-
Pues porque me dieron poco tiempo para
qué te vayas—me respondió—tienes mes y medio, a lo mucho dos meses.
-
Lo bueno que tengo casi todo, mi
pasaporte y como no requieren de visa me será más fácil—respondí con un tono de
satisfacción.
-
Pero te hace falta un permiso de
trabajo—me contesto y me hizo caer del cielo a la tierra de un golpe, pero como
no conteste continuo—no te preocupes, yo ya hice una cita en la embajada y
aquí—decía mientras tomaba una carpeta—esta todos los papeles que ocupas para
ir a la cita.
-
Muchas gracias—respondí al tomar la
carpeta—deberás te lo agradezco mucho.
-
Solo te pido una cosa—me pidió, casi
suplicando.
-
Dime, pide lo que quieras—le respondí.
-
Dile a Marina la verdad, ella te ama
de verdad y no se merece que sufra, haci como tú no mereces sufrir—me dijo
severamente pero de manera suplicante
-
Está bien lo hare, tienes mucha
razón—respondí esbozando una sonrisa—y nuevamente muchas gracias por todo.
-
No me lo agradezcas ahora, hazlo cuando seas
rica y famosa—dijo mientras nos reíamos.
-
No lo olvidare—dije sonriente e iba a
salir de la oficina, pero me quede--Sabes una cosa Alice—le dije al regresarme.
-
Dime Lune—me contesto ella.
-
Creo haber conocido en el pasado a Marina—le
dije.
-
Haber como esta eso, no entiendo—me
respondió con mucha incertidumbre.
-
Bueno si, hace dos años en un bar
conocí a una, mujer que lo único que obtuve fue esta esclava—le dije y se la
mostré.
-
Pues vaya que sorpresa, si dices que
se parece y porque le haz hallado el parecido, pero no yo creo que se esa
muchacha que tu conociste—dice Alice y creo que le doy la razón, yo tampoco
creo que ella sea la muchacha que conocí.
Saliendo
de la oficina me dirigí a un parque que se encontraba muy cerca del estudio, fue
cuando recibí un mensaje de Alice.
Lune hoy no habrá sesiones fotos; haci
que tomate el día libre para que puedas arreglar lo que necesitas para tu
viaje, también tomate el tiempo para hablar con Marina sobre lo que
hablamos.
Saludos TQM
Alice.
|
Después
de leer el mensaje, mejor me fui a mi casa; al llegar sonó el teléfono, pero yo
sabía quién era, al levantar la bocina.
-
Hola preciosa—dije al levantar la
bocina.- Hola princesa ¿Cómo estás?—pregunto ella.
- Mal preciosa—dije con un tono claro de tristeza.
- Y eso ¿Por qué?—pregunto preocupada.
- Pues porque no te tengo a mi lado—dije sonriendo
- ¡ay! Ya me había preocupado mucho—respondió ya con más calma—pero eso se puede solucionar ahora mismo—colgó.
En eso sonó el timbre de mi casa. Al abrir me encontré con la sorpresa de que era Marina, ella se lanza sobre de mí y me besa con mucho cariño y a la vez con mucha pasión, el beso subió de tono y la temperatura también, pero tenía que hablar con ella, así que tuve que agarrar fuerzas de donde podía, y con algo de cordura para poder hablar seriamente.
- Necesito hablar contigo—dije suspirando y tomando aire.
- No mejor ahora no—respondió y me trataba de besar.
- No, es enserio necesito hablar contigo, es muy importante—le dije tomando mucho aire y tomando de mi la poca cordura de la que era capaz.
- Bueno está bien—me dijo ella ya un poco desairada por córtale la pasión.
- Mira hace algunas semanas, cuando tu y yo estábamos peleadas, quise separarme de ti, irme lejos y entonces hable con Alice y le dije que si me podía ayudar mandándome a Francia.
“A una de las casas de moda más importantes ella me prometió que me ayudaría con ello y después de casi mes y medio me dio la noticia que consiguió lo que le había pedido y me aviso precisamente hoy. Tengo mes y medio para preparar todo e irme”
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