sábado, 28 de marzo de 2015

Perspectivas SNSD 2da Temporada (Capitulo 11)


Tiffany:

Cuando llegamos Seo y yo a su casa, sabía que en el momento en que le pidiera permiso a su madre para que viajara conmigo, ella preguntaría cosas sobre los motivos de que la haya invitado o de que porque ella y no Tae, eran preguntas, que podrían ser incomodas, pero a las cuales tenía una respuesta. Sin embargo su madre pregunto a Seo, y pues ella no le gustaba mentir, entonces le respondió como sabía que le respondería, y lo único que sorprendió a ella y a mí fue su reacción.
MdS: acaso es eso cierto?-dice su madre y la menor solo asintió-¿será que por tu culpa Tae termino con Tiffany?-le vuelve a preguntar su madre y esa pregunta ni yo me la esperaba en lo absoluto-
Seo:-con cara de estupefacción se le queda viendo a su madre, negándolo rotundamente-claro que no madre, ¿Cómo se te ocurre?-responde y noto que se sonroja como tomate-
Fany: no, ella no tuvo nada que ver-intervine en su conversación, pues ella no tenía la culpa-simplemente ya estábamos mal, y pues al final ella se había enamorado de Jessica.
MdS: ¡Oh! ¿Que ella no fue su novia antes?-musita confundida la madre de la menor y ella y yo asentimos-
Seo: si Omma ella fue su novia antes de que debutáramos, pero si recuerdas lo que paso después del accidente, pues…-no termino de hablar porque sabía a lo que se refería que paso después-
MdS: y tú lo sabes?-se dirige a mí, mirándome de la misma manera que lo hace Seo, resulta que si son madre e hija, se parecen más de lo que uno podría imaginarse-
Fany: si lo sé, ella me lo dijo el día que Tae termino conmigo-respondí siendo lo más sincera posible con la madre de Seo-yo lo único que le puedo decir, es que lo que menos quiero es hacerle daño, así que, así como le dije a Seo que tenga paciencia conmigo, así le pido a usted-siseo-
MdS: hija yo confió en ti, y también en que Seo sabe lo que hace-musita con una sola sonrisa de confianza-solo ti pido una cosa-sisea-
Fany: lo que quiera-murmuro ante lo que me dice-
MdS: bueno, dos cosas: la primera que cuides de Seo, no solo en el viaje, sino también en todo lo demás, si sabes a lo que me refiero-musita la madre de Seo y veo que la menor se pone muy nerviosa-y segunda que si quieres dime Omma, bueno solo si quieres, claro-sonríe con esa mirada de comprensión y de cariño-
Fany: no se preocupe…-pauso un momento tomando un respiro-Omma que cuidare de Seo mucho
Seo: por cierto Omma salimos hoy en la noche-le dice la menor a “nuestra Omma”-
MdS: Hoy?-sisea-
Seo: bueno, el vuelo de Tiffany sale en la noche, y pues si me dabas permiso, pues igual saldría en ese vuelo-responde y me mira a mi tomándome de la mano-espero no te enojes con ella
MdS: no, claro que no, pero entonces coman y después las llevo hasta el aeropuerto-dice mientras se pone de pie y se va a la cocina-así que lávense las manos
Las dos asentimos y veo que Seo se ríe un poco, mientras las dos nos fuimos a lavar las manos, y estuvimos jugueteando un rato, ya que era muy divertido hacerlo, más que nada porque era con Seo, con quien jugaba.
Cuando estuvimos listas, o más bien cuando la madre de Seo nos llamó la atención a las dos, causando que nos riéramos las dos; cuando nos sentamos a comer, la madre de Seo nos sirvió muy bien de comer, que después de mucho tiempo no había tenido la suerte de probar; con la maleta ya hecha nos fuimos al aeropuerto, bueno, más bien nos llevaron hasta el aeropuerto, simplemente esperamos a que el vuelo fuera anunciado, y una vez que fue anunciado, las dos abordamos el vuelo rumbo a Roma.

Taeyeon:

El día más esperado para mí, es que saldría a Nueva York para un desfile de modas donde saldría Jimmi Chou y Alexander McQueen además de otros diseñadores que no conocía, pero lo mejor de todo es que iría acompañada a ese desfile de Jessica, lo cual me agradaba más de lo que podría admitir a cualquiera. Había pedido boletos de primera clase, porque no me gusta estar tan cerca de la gente, por lo menos cuando viajo. Sin embargo me toco la mala suerte.
Ven: lo siento tuvimos que cambiarle sus boletos-decía la señorita tras el mostrador-
Tae: yo pague por boletos de primera clase-gruñí mirándola con desdén-
Ven: si lo sabemos, que le parece sí le hacemos un reembolso y además le ofrecemos millas de viajero frecuente-musita nerviosa ante mi posible respuesta-
Tae:-iba a responderle de manera muy dura, sin embargo Sica me apretó un poco la mano y recupere un poco la cordura-está bien, creo que no queda de otra-sisee de manera pesada y acepte lo que la señorita de la taquilla me dijo-
Cuando fuimos a la sala de espera, tuvimos nuestros privilegios de primera clase, lo cual no era demasiado malo. Una vez que nos llamaron para abordar el avión, nos tocó en la zona de turistas y a Sica le toco el asiento 11A y a mi el 16F, así que no nos tocó precisamente juntas.

Jessica:

Me causo un poco de gracia el berrinche que ella hizo cuando le dijeron que no nos tocaría en primera clase, aunque lo único malo era que no nos tocó juntas, pero bueno eso era soportable, por solo unas cuantas horas. Una vez que despego el avión, las sobrecargos estuvieron atendiendo a los pasajeros. Cuando estaba a punto de acomodarme en mi asiento, escuche como un niño comienza a llorar y hacia berrinche porque no le habían dado el yogurt que él quería, haciendo que lo tirara, cuando voltee a ver, desee que ese niño no estuviera tan cerca de Tae, y no porque le había dañado una de sus faldas favoritas, sino porque sentía lastima por ese niño que no sabía lo que había hecho. Veo como la señora regaña al niño y una sobrecargo le da una servilleta para que se limpiara.
Tae: no se preocupe, y por favor tráigale al pequeño lo que quiera yo lo pago-le dice esto a la sobrecargo y con una sonrisa esta asintió, mientras Tae se puso de pie y fue al baño de primera clase, ya que tenía derecho a usarlo-
Cuando entro al baño, yo me pare de mi asiento y la seguí hasta ahí y toque la puerta.
Tae: ¿Quién?-pregunta desde adentro-
Sica: soy yo, ¿puedo pasar?-le respondo mientras miro hacia la sobrecargo que me observaba-
Tae:-abre la puerta y entro mientras la veo con su falda toda manchada y también la suéter-como estas amor?-musita mientras me planta un beso en los labios-
Sica: bien amor, ¿Cómo estás tú?-le digo, pues sabía que bien no estaba-
Tae: estoy mejor que Suéter-sisea mirando su suéter que era uno de los que se compró hace unas semanas, era un Suéter de Cachemira grey melange-mi suéter murió
Sica: si al igual que tu falda-le respondo y me mira y luego ríe leve-
Tae: si, pero sobreviviré-sisea mientras se quita la falda que era una Carolina Herrera y se coloca una falda Burberry de encaje blanco y en patrón de flores  sobre fondo negro-
Sica: bueno, mejor siéntate en mi lugar-le respondo mientras le ayudo a subir el cierre a falda-
Tae: está bien amor, no pasa nada-murmura mientras me observa en lo que le subía el cierre-
Sica: si, pero no quiero que tengas un colapso nervioso, porque sé que tienes ganas de asesinar a ese niño-musito riéndome un poco-
Tae: porque el asesino mi falda favorita-susurra mientras hace un leve puchero que me causo gracia y yo me acerque a ella para plantarle un beso que estaba destinado para caer en su totalidad en los labios, pero, al no ser correspondido, pero si entregado, aterrizo en la comisura de sus labios-está bien me sentare en tu lugar.
Sica: si no te preocupes, mejor vamos, porque pensaran que algo está pasando-musito riéndome un poco y salgo antes que ella del baño-
Tae: está bien vamos-responde y me da una nalgada y ríe, cuando regresamos a nuestros asientos ella seguía riendo-
Antes de sentarme en mi lugar, le susurre que era una Byun y a ella le causo más gracia, sentándose en el lugar con una sonrisa.

Taeyeon:

Después del accidente que tuve con aquel engendro del mal que mato mi falda favorita y a sugerencia de Sica, cambie de lugar quedando en el lugar que estaba junto a la ventanilla, mientras seguía con una sonrisa después de lo que me dijo Sica, le hable a la sobre cargo para que me trajera un whisky en las rocas, y quien estaba a mi lado, alguien que parecía un militar o algo así que estaba dispuesto a ignorar.
Tae: gracias-le agradecí a la sobrecargo y mire que le entrego un trago igual a quien estaba a mi lado-
Mil: vaya, tan joven y toma algo fuerte-musita el extraño y volteo a mirarlo un poco-
Tae: si, es que estoy acostumbrada a tomar fuerte-respondo con una sonrisa cortes-
Mil: bueno, eso es algo que es raro de ver en alguien tan joven-sisea mientras se toma su trago-eres muy joven, pareces estudiante de preparatoria
Tae:-reí ante su comentario-no, claro que no, tengo 21 años.-respondo aun riendo-
Mil: pues sí que eres Joven, por cierto mi nombre es Kang Tae Yong soy de seguridad del Primer Ministro-dice el militar que  ahora sabia, tanto su nombre como su profesión, entonces me imagine que por culpa del primer ministro, me habían quitado mis lugares de primera clase-
Tae: Woah! Eso debe ser muy importante-susurre mostrando un poco de interés, por lo menos por mi voz, porque en realidad estaba muy molesta-
KTY: pues es importante, y que hay de ti?-ahora me pregunta sobre mí-
Tae: pues soy cantante-respondí sincera-
KTY: vaya, sabes, pensé que eras modelo-sisea y veo que esta algo nervioso-
Tae: Modelo? Enserio parezco modelo?-susurre confundida-
KTY: bueno, no me malentiendas, es que eres muy bonita y pensé que serias una modelo de alguna famosa marca de ropa o algo así-musita rápidamente mientras lleva su bebida a sus labios-
Tae: bueno, no es que tenga algo contra las modelos profesionales, tampoco las menosprecio, incluso las valoro mucho, porque también soy modelo-respondí con una sonrisa asintiendo mientras seguía tomando de mi whisky-
KTY: ves, no me equivoque, si tenía razón al pensar que eras modelo-dice riendo un poco y pues a mí me causaba gracia-
Tae: si, pero, yo soy cantante, ser modelo es mi segunda profesión, aunque no es tanto-le respondía y le hable a la sobrecargo para que me trajera otro trago-
KTY: Oh! Eso es interesante, ahora que te veo, te me haces conocida de algún lado-sisea mientras noto como escudriña para recordar en donde me había visto-
Tae: bueno, quizás sería…-le iba a decir cuando me interrumpió-
KTY: ¡Oh! Eres Taeyeon de ese grupo, ¿Cómo se llama? Ah! Si, So Nyeo Shi Dae-respondió con un tono de conmoción al darse cuenta quien era yo-
Tae: jajaja si esa soy yo, eres fan del grupo o algo así?-ahora la curiosa era yo, pero solo por eso, en realidad no quería hablar mucho de mí-
KTY: no exactamente, en realidad mi hermana le gusta mucho su música-responde cuando llego la sobrecargo con mi trago, él le pidió algo de comer-entonces eres cantante y modelo y ¿Qué te llevo a dedicarte a eso? ¿No es muy difícil o pesado?
Tae: amo lo que hago, me gusta la música, me gusta cantar, y no lo veo como algo difícil ni pesado, porque estoy haciendo lo que amo-y porque estoy con quien amo, pero bueno eso no lo dije, sin embargo al pensarlo, me saco una sonrisa amplia y genuina-es difícil encontrar a alguien que diga lo que yo estoy diciendo.
KTY: eso es muy cierto, ni si quiera yo puedo decir eso, es una suerte que tu hagas lo que amas-noto cierta sinceridad en su voz-pero, ¿Cuál es la parte más difícil de lo que haces?
Tae: bueno, lo único más difícil de lo que hago son los entrenamientos de baile, no son duro, aunque si pesados, pero lo bueno es que nos apoyamos entre todas-sisee esbozando una leve sonrisa-
KTY: eso está bien, aunque supongo que deben tener problemas, al ser muchas chicas-musita y noto cierto nerviosismo en su voz-es que bueno, nosotros en el ejército a pesar que tenemos cierta hermandad, no faltan los problemas-se apresuró a decir mientras recibía su platillo-
Tae:-me hizo recordar los problemas que tuvimos, principalmente desde el cambio de habitaciones, y las nuevas reglas que implemente, sin embargo no iba a hablar de ello-pues sí, nunca faltan los problemas, como dijiste somos muchas mujeres, y pues que si tomaste mi blusa favorita o cosas así-me reí, pues al principio así nos pasó, hasta que Soyeon puso orden-
KTY: si me lo imagine, pero que tal los chicos, deben de acercase a ti muy seguido-musito con una sonrisa que era extraño, sin embargo no le tome mucha importancia-
Tae: la verdad no mucho, aunque no estoy interesada en chicos ahora, me quitan mucho tiempo y tampoco es que sea lo primordial para mí, porque tampoco tendría tiempo para estar con el-respondí con cierta simpleza, pues no le daba mucha importancia al asunto-
KTY: tienes razón, en eso ambos coincidimos, a mí me gustaría tener novia, pero el tiempo que tengo es muy poco-sisea y luego suspira-luego las chicas no entienden mucho sobre mi trabajo
Tae: esa es la cuestión, que muchos no entienden sobre mi trabajo, es algo que lo hace aún más difícil y pues tampoco puedo obligarlos a entender-vaya este tipo sí que tenía problemas-
KTY: cierto, pero hay veces que cuando quieres mucho a alguien tratas de que funcione-musita tranquilamente y solo yo pude sonreír-
Tae: si, pero también debe existir un límite, y digo dos cosas: una, hay veces que cuando la pareja no entiende, es porque ella no está preparada o porque simplemente no está interesada en lo que hacemos, y dos y lo más importante es que debemos tener dignidad, cuando alguien no está dispuesto a si quiera entender lo que nosotros hacemos, entonces no debemos tomarnos la molestia de insistir, porque si no, lo único que conseguimos es hacernos daño a nosotros mismos-resople y luego de ello termine mi último trago y cuando le iba a hablar a la sobrecargo, esta llego con unos papeles-esto que es-le pregunte a la señorita-
SC: es para su reembolso y su regalo de millas frecuentes-responde complacida sonriendo cortésmente, como parte del propio protocolo de atención a clientes que le imponían-
Atendiendo completamente dichos papeles, me la pase llenándolos en el vuelo, ya habíamos pasado sobre el círculo polar ártico que era la vía más corta para ir a Nueva York, así que solo que una vez que termine de llenarlos se los entregue a la sobrecargo y me acomode en mi asiento, cerré mis ojos para descansar unas horas en lo que llegamos a Nueva York.

Yuri:

Nosotras coincidimos en el aeropuerto con Tae y Jessica, sin embargo ellas irían a Nueva York, y Yoona y yo iríamos a Paris, era un regalo que quería hacerle a ella previo a nuestro aniversario; ya se es un poco tonto, porque ella había terminado conmigo y ahora ya habíamos regresado, lo cual significaría que nuestro aniversario seria en cuarenta y seis semanas, pero este aniversario lo tomaba como más una reconciliación, que como otra cosa. Y también como un regalo adelantado de su cumpleaños, aunque aún falte como cinco meses para ello, digamos que me quiero lucir con ella. Cuando ellas se subieron a su avión, nosotras aun nos quedamos esperando una hora más para abordar el avión, había procurado comprar los boletos en primera clase y los compre para que ella y yo pudiésemos estar más tiempo juntas y con cierta cercanía, y que no hubiera nadie más cerca que evitara el contacto entre nosotras. El vuelo estuvo lleno de turbulencia, así que Yoona no soltó mi mano, ya que le tenía cierto miedo a volar.
Yoona: Aigoo! En verdad ya no podemos volver?-susurro a mi oído con cierto dejo de miedo en su voz-
Yuri: no amor, además no te preocupes, estás conmigo-trate de calmarla acariciando el dorso de su mano-
Yoona: si, gracias amor, pero dime ¿Por qué vamos a Paris? ¿No pudimos quedarnos en Seúl?-pregunta mientras sentía como se aferraba más a mi mano-
Yuri: si pudimos, pero quería hacer algo así solo contigo y sin nadie que nos pueda interrumpir-susurre en su oído dando un suave suspiro cerca de este-
Yoona:-reacciono sintiendo que su piel se erizaba y cerró los ojos-Yuri sabes que todo lo que me haces me gusta mucho-musito esbozando una sonrisa-
Yuri: no lo sabía, pero es bueno saberlo-sisee riéndome un poco sin apartarme de ella-
Yoona: baboo-me  dice dándome un leve puñetazo en el hombro causando que me riera más-vas a ver me las pagaras.
Yuri: Uy! Eso no sonó bien, pero ¿por lo menos me gustara?-ladee la cabeza con signos de interés en mi rostro-
Yoona: solo te diré que no querrás salir de la cama de la habitación-susurra en mi oído y me da un beso pausado y lento “malditamente lento” en el lóbulo de mi oído causando que se me erizara la piel-
Yuri: eso me agrada más-le guiño el ojo sonriendo socarronamente-
El vuelo fue algo más largo de lo pensado, porque era un vuelo con escala, y en la siguiente ciudad donde tuvo su parada hubo un retraso, así que Yoona y yo nos quedamos dormidas, pues era un vuelo de quince horas que se había convertido en un vuelo de 18 horas. Yo me acomode en el asiento, de tal manera que Yoona busco estar más cerca de mí, y yo simplemente la abrace, acorrucándola en mi pecho, quedando bajo un sueño suave y difuso, que disfrutaba, a pesar de estar en un avión, pero lo hacía por la cercanía que tenía con Yoona.
Cuando llegamos a Paris, rente un auto, por unos días y este lo conduciría ya que conocía Paris y quería mostrársela a Yoona. Llegamos al hotel y pedí la llave de la habitación, lo fascinante de estar en otro país era que no era necesario tener que fingir, aunque como tengo algunos buenos amigos dentro del gobierno, cobre un par de favores a nombre de mi padre, así que ni Yoona ni yo veníamos con nuestros verdaderos nombres, lo cual era lo mejor de todo, falsas identidades para poder salir libres. Porque aunque dudo mucho que esta gente nos conozca a nosotras, ya sea como grupo o de manera individual, es mejor no arriesgarse.
Yoona: perlita me encanta este hotel ¿Cómo sabias de esto? ¿Cómo conoces Paris?-me pregunta mientras la llevaba por el pasillo del quinto piso del hotel
Yuri: la respuesta es simple, vine en más de una ocasión con mis padres con era muy joven, mucho más joven de cuando era trainee-respondí y me detuve en la habitación 504-
Antes de entrar a nuestra habitación, me acerque a ella y me aproxime más a sus labios y para plantarle un beso, uno suave, lento y desesperante beso, que sabía bien de sobra que la desesperaría y desearía que esto acabara, sin embargo lo guie sobre un páramo de pasión y deseo que era tan bien conocido por las dos, es solo que yo conocía muy bien los límites de ella, y sabia hasta qué punto ella perdería la cordura y la razón, y terminaríamos en la cama antes si quiera de darme tiempo de pensar mi siguiente movimiento. Le abrazaba por la cintura el cuello sosteniendo la respiración unos solos segundos, cuando siento como ella me arrebata la llave de la habitación y abrió la puerta, para luego entre más besos y caricias me adentro a la habitación guiándome hasta la cama de esta.
Yuri: amor creo que de verdad te afecto la ciudad del amor-musite entre risas al notarla como me desvestía, con cierta desesperación-
Yoona: eso te pasa por estarme provocando-responde mientras le desviste y besa cada parte de piel desnuda que encuentra una vez que se deshace de una prenda de ropa-
Yuri: ¿Provocarte? ¿Yo? Eso te gustaría-murmure mientras veo como me termina de desvestir besando mi ingle derecha y luego mi ingle izquierda-
Yoona: si, tú me provocaste y ahora pagaras las consecuencias-dice y se levanta para besarme apasionadamente y recostarme en la cama sintiendo las suaves sabanas de seda en mi espalda-
Estando sobre la cama, Yoona se dedicaba a besarme y acariciarme, de manera que me hacía estremecer a cada roce de piel con piel, era como un choque eléctrico, se sentía tan bien que no podía negar lo mucho que disfrutaba de las caricias que recibía de parte de mi Yoona.

Yoona:

Yuri me había provocado hasta el punto de querer hacerle el amor en ese momento, y la verdad no podía resistirme a esa idea, con mis manos recorría su piel desnuda, sintiendo como esta se erizaba ante mi contacto, besaba su cuello y con mis manos bajaba por el contorno de su cuerpo acariciándola suavemente por la cintura, bajando hasta la cadera.
Yoona: mi morena sabes que eres mía-murmuro mientras deposito un beso sobre cada seno, de manera proporciona-
Yuri: Tutta, mia donna-masculla en italiano sorprendiéndome un poco-
Yoona: parlare in italiano-musito mientras sigo besando sus pechos, de manera que ella cierra los ojos y siente-
Yuri: más o menos no mucho en realidad-murmura en un suspiro leve que sabía que era de placer-
Yuri no era coloquialmente sensible de por ahí, ni de por acá, el cuello era una zona casi muerta, pero, en cuanto me olvido de que Harry Winston podía pagar unos cuantos salarios más y mordisqueaba su lóbulo, o cualquier parte de su oreja, entonces sí enloquecía su sensibilidad, que con el mordisco era que soltaba aquella sexual exhalación que tanto le gustaba a la castaña.
Mordisqueó un poco sus hombros, besó sus clavículas, e inhaló la desvanecida insolencia de donde la había trazado por la tarde. Y, ni modo, cuando ya llegó a la indiscutible parte de su pecho, tuvo que soltarse de ella para poder seguir haciendo de las suyas sobre aquella superficie enrojecida. Y, con cara de «Oh my God! Boobies!», tomó ambos senos en sus manos para repartir un beso en este y un beso en aquel por igual.
                Noto como Yuri se elevó mínimamente con ayuda de sus codos, porque era momento de ver, de ver, y de ver más. De ver especialmente ese segundo en el que yo abría mis labios para atrapar su dilatado pezón, pues, cuando lo soltara, ya estaría a medias erigir y su areola a medias encoger.
Sabía que le gustaba ver cómo envolvía su pezón, cómo lo succionaba lentamente para liberarlo rápidamente, o viceversa, cómo lo provocaba con la punta de su lengua, cómo lo mordisqueaba y tiraba de él, o, simplemente, cómo paseaba su labio inferior por el borde inferior de su pezón. A mi me gustaba todo eso, y me gusta ver y saber que Yuri me veía, asumo que era el voyerista gusto por el voyerismo ajeno, y me gustaba sentir cómo Yuri no tenía control sobre la rigidez y la erección de lo que ahora soplaba con tibieza para luego soplar con frialdad, el cual era el momento decisivo para que Yuri echara su cabeza hacia atrás pero sin dejarse reposar sobre la cama.
Ya el rojo se había esparcido más por su pecho, llegando a sus hombros y a una quinta parte de sus antebrazos, y al yacimiento de sus senos, y, de haber sido ella la víctima por tanto tiempo, ya el rojo habría invadido sus pezones también, pero los de Yuri no cedían con esa facilidad, o quizás era por la carencia de transparente palidez.
Abusando de las proporciones, le mostré cómo era que yo sí podía ahogarme entre lo que tenía entre las manos, y, dando besos a ese pequeñito lunar que pervertía a hasta a las mentes más fuertes y más asexuales, logró anestesiar la resistencia desde ambos extremos; desde el juego y desde la naturaleza. Además, era la movida perfecta para seguir el camino hacia abajo.
Fue como si me leyera la mente, porque, en cuanto deje su pecho para mordisquear en venganza, Yuri se aferró a aquello que yo no quería dejar, pero, lastimosamente, ella no podía partirse en dos para residir en ambos lugares, y no tuve que decírselo, ni que pedírselo, sólo fue algo de “teamwork”.
Yuri se aferró con ligereza de sus senos, de esa forma que parecía que en realidad se sostenía con un suave apretujón estático y que entre su pulgar y su índice era que quedaba aquel erecto pezón a la espera de mi regreso, o quizás de un autoabuso al azar.
Mordisqueó y mordió aquí y acá, todavía con el sabor de Beck, porque se le hacía irresistible eso de no tirar de su piel con sus dientes, en especial porque sabía que le gustaba, porque no le hacía cosquillas de risa sino de esas que sólo en ese momento se podían sentir. Quizás era la cadencia, quizás era la inflexión, quizás era la vehemencia, o quizás era la gradación.
No le devolvió el lengüetazo mortal, aquel que recorría su vientre hasta su ombligo, pero, en equivalente venganza, se desvió por la fosa ilíaca izquierda con el reverso de su lengua para luego lamer de regreso hasta el punto inicial y besarla con la sobriedad que no se refería a la cantidad de alcohol sino a la pausada y ligera lentitud, y repitió el lengüetazo hacía abajo y hacia arriba, y el beso, y de abajo hacia arriba, y otro beso, y así, y así, y así, hasta que, poco a poco, fue acercándose a su entrepierna.
Mordisqueó con labios adjuntos aquella región escondida de su muslo y ocasionó una inhalación entre dientes que luego se transformaría en dientes aprisionando labio inferior para la exhalación, una cabeza que caía para confesarse con el techo, y una contracción entrañal que había sido demasiado evidente.
Yuri irguió su cabeza para seguir viendo lo que hacía, porque, dentro de todo, era una especie de preparación mental; tenía que saber más o menos qué esperar de la impredecible era. La mire a los ojos, dibujando una sonrisa que se vio más por el arco de sus cejas que por sus labios, pues sus labios estaban escondidos a esa altura que Yuri no alcanzaba a ver porque tenía la barrera de su monte de Venus, y, de repente, sólo la hice sentir cómo mi labio inferior se adhería con humedad a la conclusión de sus labios mayores para recorrerla hacia arriba con una delicada exhalación que apenas rozaría sus hinchados labios menores y que terminaría en un beso en su clítoris, el cual se transformaría en una suave succión.
Sabía un poco a ella por aquel orgásmico frote, pero, en cuanto clave mi lengua en su vagina, porque se trataba de recorrerla desde ahí hasta su clítoris, sintió el sabor de sólo Yuri, ese sabor que provocó un “mmm” en mí, y en Yuri se liberó un “mmm” por igual, aunque este era por la sensación.
Sabía que mi lengua iba cruel y lentamente de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo, porque ella también podía torturarla sanamente, y Yuri que sonreía desde el lugar que le pertenecía a la audiencia, pues no había nada mejor que hacer contacto visual cuando llegaba a su clítoris y concentrarse en su levantado trasero al fondo; porque a mí no me importaba si era en uno, en dos, en tres, en cuatro, o en cuántas. Y había una razón bastante clara por la cual no me había acostado sobre su abdomen, y era que, con su brazo izquierdo, podía ejercer la fuerza necesaria, con ayuda de su peso y de la gravedad, para que Yuri no se moviera ni un centímetro de la cadera hacia abajo; casi como una epidural, y, además, podía ejercer cierta presión en su vientre a la hora en la que decidiera penetrarla. Porque la iba a penetrar.
Yuri: Sabe bien, ¿verdad? —exhaló Yuri, sintiendo como llevaba su mano derecha a  mi cabello, pues ya se había empezado a salir de aquella ajustada pero voluminosa coleta alta, y lo empezó a recoger entre gestos que tenían intenciones de peinarla con mimos.
Yoona: Mjm… —asintió, «what an Ego!», y rio nasalmente, haciendo que la risa en sí fuera lo que aterrizara sobre el ápice de sus labios mayores.
Yuri: Suck —acezó, cerrando sus ojos para recibir esa solicitada succión, pero, al no recibirla en los siguientes tres o cuatro segundos, los abrió de nuevo— Pretty please? —sonrió dulce y encantadoramente.
«How the fuck am I supposed to say “no” to a fucking “pretty please”?», reí de nueva cuenta, y, como pedido de forma tan irresistible, atrape su clítoris entre mis labios para empezar a succionarlo con el mismo encanto con el que se lo había pedido.
Yuri se hundió entre sus hombros, porque las succiones le quitaban casi toda voluntad de permanecer erguida, y no podían quitársela del todo porque sus ganas de ver tenían suficiente peso, pero, al saber que ya no podía mantener sus ojos abiertos de forma continua, escuche como respiró profundamente y dejó que su cabeza se rindiera hacia atrás para escuchar la humedad con la que yo dejaba libre a su clítoris para secuestrarlo de nuevo y de ipso facto. Síndrome de Estocolmo.
Sentía como su cadera se empezó a mover en el inevitable vaivén, y, contrario a mis intenciones, de mantenerla quieta por venganza, se vio abrazada completamente por la cadera y sólo por comodidad mia, pues podía mecerse con la longitud y la curvatura de su elección.
Aunque, en realidad, creo que fue una movida inteligente, la que tuve que iba en contra del estereotipo del vacío cerebral, porque, como Yuri me había dicho en numerosas ocasiones de que ella “under no circumstance was going to neither sit nor ride her face”, dejó que el minúsculo y sexual vaivén se encargara de precisamente hacer lo contrario a dicha declaración; no era tan evidente, y no ahogaba, y era perfecto.
La abrace con ambos brazos, la sostenía pero no la detenía, y dejaba que sus manos se posaran una en su cabeza y la otra sobre su mano derecha; ya Yuri había caído completamente sobre la cama.
Dejaba que Yuri se rozara contra su lengua o contra sus labios tres veces y luego succionaba, o dejaba que se rozara contra sus labios y luego lamía, o simplemente se dejaba rozar. Bueno, mientras Yuri no supiera a consciencia lo que hacía, no habría ningún problema.
De repente succione para no soltar, succione su clítoris y lo que pudo de sus labios menores, y estiró mis brazos para alcanzar sus senos, lo cual sólo hizo que la posición de las piernas de Yuri se compactara de cierta forma y en todo sentido.
Los pies de Yuri aterrizaron en mis hombros, sus manos sobre las mías suponiendo que quería que le apretujara sus senos con la fuerza que considerara mejor, y, como era esperado en ella, respiró lo más profundo que pudo para mantener esa exacta cantidad de oxígeno para luego liberarla en diez tortuosos segundos, en diez tortuosas succiones.
Y entonces sí. Salió el primer gemido real, el primero que no había podido disimular y/o contenerse de ninguna forma, y, a partir de ese insignificante gemido, era la de no poder parar de gemir, ni siquiera a pesar de su adorada profunda respiración.
Lleve mi lengua a su vagina para recoger un poco más de su lubricante, porque las consistencias no eran iguales y sabía que a Yuri eso tan líquido podía terminar por jugarle en contra, y, cuando llegó de regreso a su clítoris, fue que se dio cuenta de lo realmente hinchada que estaba. Realmente estaba caliente, rígido, y que, en realidad, podía verse a simple vista.
Rio a ras de él, y, sin pensarlo dos veces, cedió a sus ganas de provocarlo con el filo de sus dientes.
Una carcajada nerviosa y casi orgásmica fue lo que interrumpió los diez segundos de exhalación de Yuri, una carcajada que le decía un “eso no se hace”, pero, como ella era rebelde, lo hizo de nuevo. Esta vez no obtuve ninguna carcajada, sólo un gruñido agresivo y violento que, de la nada, se transformó en ambas manos a mi cabeza para mantenerme adherida a su entrepierna, pues, si anulaba la distancia, sólo quedarían sus labios o su lengua, pero su vaivén se vio interrumpido porque tenía más consciencia que hacía unos momentos. Pero creo que le salió el tiro por la culata.
Succione fuertemente, reciprocando el tono de su gruñido, y, mientras su clítoris estaba entre mis labios, abusando de él con mi lengua sin vergüenza y con descaro mientras la veía a los ojos.
Yuri sollozó. Sus pies cayeron a la cama y, de manera impetuosa, sus caderas se elevaron de golpe, haciendo que su clítoris se escapara de aquella perversa succión. Viendo aquello a corta distancia, la haló con ambas manos para regresarla a la cama, pero, en el proceso, Yuri llevó sus dedos a su clítoris para frotarlo rápidamente, así como si se estuviera sacando hasta la última gota de orgasmo. Porque eso hacía.
Yoona: Oh my God! You just came! —reí al ver que era imposible pasar por alto lo que secretaba Yuri en ese momento, pero, inmediatamente, frunció su ceño—. You came —refunfuñó.
Yuri: es imposible no disfrutar lo que me acabas de hacer-musita con una sonrisa y una exhalación de descanso que sabía a lo más delicioso que ella podía hacer o decir-
Yoona: eso te pasa por haberme provocado de esa manera-murmuro riendo recostándome a su lado mientras me acomodo en la cama teniendo a Yuri a un lado la cubro con una sábana, pero no por completo-tener sexo contigo es mejor que hacer ejercicio o que comer.
Yuri: si es mejor que comer, entonces mañana ya no te llevo a cenar-rio nasalmente acomodándose en la cama-
Yoona: no, eso ni soñarlo, quiero probar la cocina Francesa-musite haciendo pucheros, subiéndome sobre la mayor y recostándome sobre ella-
Yuri: eso creí, así que mejor porque no dormimos un rato y mañana más frescas nos vamos a dar una vuelta por Paris-dice mientras acaricia mi cabello con cariño y cuidado-
Asentí y me acomode sobre ella cerrando mis ojos, respirando el dulce aroma de Guerlain Boise Torride que le había regalado el día de su cumpleaños, sabía que le gustaban las cosas así de suaves pero también traviesas, pues tenía un toque de Pimienta roja que era un toque travieso y divertido como lo era ella cuando se lo proponía. Cerré mis ojos, entregándome completamente al cansancio y los brazos de esta  mujer que me era sexy, amorosa y sumamente hermosa.

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