viernes, 15 de mayo de 2015

Perspectivas SNSD 2da Temporada. Capitulo 15 (Parte III)


Hola mis lectores lo subo ahora porque no se si tenga tiempo mas tarde, esta es la ultima parte de este capitulo, es enteramente de Yuri y Yoona, osea YoonYul a full kkkk!!! bueno se que los hice esperar mucho para ver el final de este capitulo, pero lo hice para entretenerlos... 

disfrútenlo!!!!

si quieres leerlo....A darle!!!!


Capitulo 15 (parte III)

Yuri:

“Retrospectiva”
…Algún momento del dos mil diecinueve…

Estando a las afueras del MoMA, ya que me voy a encontrar con Hannah quien era amiga de un familiar de Jessica quien se encargaría de ayudarnos a sacar la licencia de matrimonio y nos casaría.
Han: Perdón por el retraso —se disculpó la mujer que hoy al parecer no se veía tan seria, quizás porque ya era casi el final del día y ya no tenía ganas de llevar la típica chaqueta que se había arrojado encima desde Harvard Law; hoy había cedido a la primaveral temperatura al recogerse las mangas de su camisa blanca hasta por debajo de sus codos, y, de alguna forma, se notaba que había tenido un día más rudo que sólo rudo—. El tráfico está espantoso —sacudió su cabeza, no logrando sincronizarse conmigo, pues, siempre que alguien llegaba a mí, en una reunión, me tenía que poner de pie—
Yuri: no te preocupes—sonreí, saludándola con un respetuoso apretón de manos que luego se convirtió en un beso un educado y distante en su mejilla izquierda—. Sé que el tráfico de las cuatro-cinco es muy caótico…. Espero que no hayas tenido que caminar tanto.
Han: no para nada; logre que me dejaran al frente—sonríe y ella se cruza de brazos cuando yo me pongo en marcha ella me sigue estando a mi lado—
Yuri: Qué bueno —sonrió de regreso, buscando su cartera para sacar la tarjeta que tenía, al reverso de la impresión de Les Demoiselles d’Avignon, donde decía que podía entrar desde una hora antes que se le abriera al público mortal; nada que trescientos sesenta dólares al año no pudieran hacer.
Han: ¿Cómo has estado? —murmuró un tanto extrañada al estarse dirigiendo directamente al acceso y no a la taquilla.
Yuri: Bien, bien… con bastante trabajo —sonreí, abriendo mi bolso para el de seguridad, ese que se encargaba de cerciorarse de que un lápiz labial no fuera el medio perfecto para robarse, precisamente, a Les Demoiselles d’Avignon del quinto piso—. ¿Y tú?
Han: Igual, con bastante trabajo… me he pasado toda la semana en la Corte —suspiró, imitando lo que yo había hecho pero con su portafolio, pues también un par de carpetas y bolígrafos podían ser el medio perfecto para robarse, bajo otras circunstancias, una de las pinturas que a mí me llegaron a gustar,y sí me gustaban; el Rothko del sesenta y nueve que era pintura y tinta sobre papel, y que era tan delicado que era por eso que no lo tenían en exhibición para todos los mortales—. No sé por qué te imaginé más como del MET —comentó, que pareció que fue un simple vómito cerebral.
Yuri: Mmm… —tambalee mi cabeza—. Me gusta la parte egipcia y la griega y la romana… creo que, en realidad, sólo usé las escaleras para ver la exhibición de Michael Kors del dos mil catorce creo que el MET es otro tipo de arte. ¿A ti te gusta lo que hay en el MET?
Han:Comparto el gusto por la parte egipcia, y creo que sólo fui después de ver la película en la que Pierce Brosnan se roba una pintura…
Yuri: El Saint-Georges majeur au crépuscule de Monet —sonreí.
Han: Supongo, no sé el nombre —resopló.
Yuri: Adivino, no lo encontraste.
Han: ¿Cómo sabes?
Yuri: Porque esa pintura no la administra el MET —resople—, no me acuerdo si es el museo de Cardiff o el Bridgestone en Tokyo quien lo administra.
Han: Con razón —sacudió su cabeza, sintiéndose completamente engañada, pero, hey, Hollywood es otro mundo—. ¿Fanática de Monet?
Yuri: Mmm… —tambalee nuevamente mi cabeza—. No me molestó nunca, pero, entre Renoir, Degas y Monet… me quedo con Monet.
Han: Creí que Degas no era Impresionista.
Yuri: No le gustaba el término —reí—, pero eso no lo hizo menos Impresionista que Monet o que Sisley… era demasiado exquisito —dije sarcásticamente, dibujando un gesto gráfico del epíteto con mis dedos.
Han: Todos ellos eran exquisitos —sacudió su cabeza—, si no eran narcisistas eran egocéntricos, o tenían delirios de grandeza.
Yuri: Eso no es exclusivo de ellos —reí, deteniéndome frente al ascensor y presionando el botón que tenía la flecha hacia arriba—. Voy a tomar el riesgo de asumir que no eres una fanática del arte.
Han: No le veo lo grandioso a Picasso —se encogió entre hombros—. O a van Gogh.
Yuri: Yo tampoco… ni a Frida Kahlo, ni a Pollock, ni a Warhol, ni a Munch, ni a Rembrandt, ni a Dalí, ni a Goya, ni a Botticelli, ni a Botero… —meencogíentre hombros.
Han: Entonces, si no le ves lo grandioso a ninguno de los “grandiosos”, ¿qué hacemos en el MoMA?
Yuri: Me gusta Rothko, aquí tienen dos o tres obras en exhibición —sonreí—. En realidad, creo que mi pintor favorito es Kandinsky, pero él está en el Guggenheim… al menos la serie que me gusta.
Han: ¿Y qué hacemos en el MoMA cuando deberíamos estar en el Guggenheim? —rio.
Yuri: Vengo a hacer mi tarea —sonreí de nuevo, ofreciéndole el paso para que entrara primero al ascensor—. Espero que eso no te moleste.
Han: No, para nada —sacudió su cabeza, pues, de igual forma, estar fuera de la oficina al igual que a mí le gustaba, más si le estaban pagando por salir de ella—. ¿Qué clase de tarea tienes?
Yuri: A Yoona le gusta Monet —sonreí, estando con su mirada fija en el contador de pisos del ascensor, pues quería llegar al quinto piso para entrar a la sala número nueve, en donde se encontraba aquella larga pintura que tanto le gustaba a mi prometida—. A veces, cuando sufre de algún estancamiento creativo, viene aquí para… no sé, supongo que para inspirarse o para relajarse—se encogió entre hombros—. Cuando sale de aquí ya tiene nuevas ideas, y buenas ideas debo decir.
Han: Entonces, ¿vienes a inspirarte?
Yuri:No —sacudí mi cabeza, sonriendo por haber llegado, al fin, al quinto piso—. Vengo a hacer research de fotografía mental—guiñemi ojo—. No me gusta buscar este tipo de cosas en internet, siento que siempre les falta algo. ¿Qué tal te fue ayer con Yoona?
Han: ¿No te comentó nada? —preguntó un tanto extrañada.
Yuri: Dijo y cito: “nada que no se hablara sobre un whisky” —me encogíentre hombros.
Han: Estás nerviosa, ¿verdad? —resopló.
Yuri: Sí, y sé que se me nota… que respiro nerviosismo —asentí, reacomodándome mi bolso Prada Saffiano rojo al hombro.
Han: ¿Por qué estás nerviosa?
Yuri: No sé, no puedo explicar la razón, sólo sé que estoy nerviosa —mee encogí entre hombros al mismo tiempo que me cruzaba de brazos—. No sé si es porque creo que, fatalista y catastróficamente, pienso que Yoona puede ser víctima de un par de cold feet, o que no nos den la licencia, o que no sé… —suspire, aflojándomeel cuello.
Han: Por lo de la licencia no te preocupes —sonrió—. Estoy segura de que se las van a dar…
Yuri: ¿Y si no?
Han: No te preocupes —resopló—, iremos el lunes a primera hora a sacar esa licencia, y te prometo que saldrás de allí con la licencia en las manos —decía Hannah, pero notó que eso no era suficiente—. Lo más que pueden hacer es ponerse estúpidos a la hora de hacer su trabajo, cosa que nunca hacen… pero para eso estaré yo, y, si yo no lo puedo solucionar en el momento, nada que Romeo no pueda solucionar con una llamada telefónica —dijo reconfortantemente—. Si es por cold feet, sinceramente lo dudo; ha firmado cuanto papel me has dicho que le ponga enfrente.
Yuri: Los nervios son mis peores enemigos —me encogí entre hombros, siendo consciente de que era cierto, mis nervios siempre son mis peores enemigos—
Han: Te pregunté si no habías hablado con ella sobre nuestra reunión ayer por eso —me dijo—, lo que hablamos probablemente te tranquilizaría.
Yuri:Intento no pensar en eso —sonreía ya más repuesta—. Pero no sé si es normal.
Han: ¿Pensar que te van a dejar plantada? —resopló, y yo simplemente asentí—. Creo que ese pensamiento, junto con el de que no sabes si te va a quedar el vestido, es muy normal.
Yuri: El vestido es lo que menos me preocupa —rio—, si ese día no me cierra, cosa que dudo demasiado, tengo un plan B.
Han: Novia no-convencional —murmuró—. Pero, de todas formas, la situación no es tan convencional.
Yuri: si pero ¿Tú te mataste de hambre para que tu vestido de novia te quedara?—le pregunte con una ceja hacia arriba y la voltee a ver a los ojos con cierta burla y un cierto dejo cinismo.
Han: Yo… —entrecerró sus ojos, arrastrando el sujeto de la oración al no saber cómo era que yo sabía que era casada—. Me casé en el Ayuntamiento, un miércoles, entre dos casos para los que tenía que estar en la Corte; me casé a la una y cuarto, y, para la una y media, yo ya era la Señora Kurts.
Yuri:¿Hambreaste o no? —levantó más su ceja derecha.
Han: No tenía ni vestido, claro que no me suicidé del hambre.
Yuri: Yo tampoco me estoy matando del hambre —sonreí—, no tengo tiempo para hacer eso —dije, y me volvíhacia mi izquierda para entrar a la sala número nueve, directamente a encontrarse con aquellos doce metros de longitud, casi trece en realidad.
Han: ¿De qué color es tu vestido?
Yuri: Negro.
Han: ¿Por qué negro?
Yuri: Nunca le vi la gracia al vestido blanco —me encogí entre hombros—, y el negro me parece más elegante, más pulcro, más fino —suspire, sentándome en la banca del centro y, colocando su bolso sobre el suelo, cruce mi pierna derecha sobre la izquierda—. Además, no soy pura, ni virgen, ni me estoy casando por la iglesia… ni me lo tomo muy en serio ni me lo tomo tan a la ligera —sonrió.
Han: Para no tomártelo tan en serio —dijo, sentándose a su lado derecho y colocando su portafolio sobre su regazo para sacar unos documentos—, lo haces parecer realmente serio.
Yuri: Me tomo muy en serio a Yoona, no al circo que revolotea alrededor de una boda; no le veo el punto a invitar a gente que ni siquiera conozco. Además, a pesar de que la espera me está matando porque me hace entrar en modo fatalista, hay algo inexplicable sobre la anticipación de ese día… y sé que, si no tengo la cosa esa —dije, refiriéndome a ese ceremony-like-procedure—, probablemente nunca le diga cosas que en ese momento son básicamente obligatorias; para algunas cosas funciono mejor bajo presión.
Han: Primera boda que oficiaré en la que no tendré que encargarme hasta de PageSix —rio.
Yuri: Las ventajas de no llevar la vida de los ricos y los famosos —resople, estando totalmente enfocada en la pintura que no entendía por qué a Yoona le gustaba tanto—. En fin… ¿qué me tienes? —sacudími cabeza, y recibí un sobre de manila común y corriente.
Han: Sólo es para que revises que todo esté bien escrito… otra vez —sonrió.
Yuri: ¿Pediste una reunión para que revisara algo que podía revisar en una pantalla? —resople, sacando el documento del interior del sobre.
Han: En realidad, era para preguntarte un par de cosas —dijo, materializando su teléfono para abrir alguna aplicación para tomar nota.
Yuri: Lo que necesites —murmure, revisando que mi nombre estuviera bien escrito, y que el de Yoona también, y que todo estuviera bien escrito.
Han: ¿Cómo definirías a Yoona? —le preguntó, y pareció como si el tiempo de Emma se hubiese detenido.
Yuri: ¿Cómo definiría a Yoona? —susurre retóricamente con su mirada al vacío—. Yoona es… es el ritmo de “Lonely Boy” pero con la actitud de “The Walker”, y que me hace querer explotar en “It’s Not Unusual” de Tom Jones y salir haciendo el Carlton desde mi casa hasta el trabajo —dije, y mevolví hacia Hannah—. Yoona es como esa primera cucharada de crème brûlée; suave y dulce contra la lengua, y, al mismo tiempo, es crujiente con una nota de sabor-amargo-salado-interesante… es como esa cucharada que abre esa puerta que es imposible cerrar: una vez lo pruebas, no hay modo de saciarte, no hay ni siquiera un riesgo de aburrimiento, de empacho, de rutina, de monotonía. No es una dieta, es un antojo imparable. Es suave como la cachemira, es como ese stiletto que simplemente te queda perfecto; ni flojo, ni apretado, no te molesta, no es ni alto ni bajo, es ligero pero fuerte y rígido y sigue siendo hermoso, ya no es sólo un accesorio, sino es parte de tu actitud y de tu personalidad, probablemente de tu carácter también. Es dulce, simpática y carismática como la vainilla…
Han: Pero eso lo sabes desde la conoces —opinó, yo asentí—, pero, ¿por qué te gustó? ¿Qué la hizo resaltar?
Yuri: No lo sé —fruncímis labios—, todavía no tengo respuesta para eso.
Han: pero se conocen desde hace doce años—volvió a decir, yo volví a asentir—
Yuri: en realidad son trece años, pero ese no es el punto, sigue siendo un completo misterio para mí—respondí con una sonrisa volviendo a ver esa pintura que tenía frente a mí—. Y me gusta que sea así, porque más quiero saber de ella.
Han: ¿Por qué no lo piensas y se lo dices ese día? —sonrió, y yo solo ensanche la mirada, pues esa era una presión con la que no contaba, y era presión precisamente porque no sabía con exactitud, yo sólo sabía que así era y, hasta la fecha, no me había molestado tanto no saber—. No tienes que decir todos los porqués, sólo tres o cuatro… o los que quieras, los que consideres pertinentes y aptas para el público presente.
Yuri: Está bien, lo pensaré —asentí—, pero no prometo nada.
Han: No es obligación, pero, como dijiste que es la ocasión perfecta como para decir cosas que probablemente no le dirías si no fuera por el empujón…
Yuri: Sí, sí —suspire—, lo pensaré —dije, y me volví hacia el documento.
Han: Bien, si no puedes hacerlo no hay problema. —Emma sólo asintió—. Ahora, me gustaría saber qué cosas son las que tienden a molestarte de Yoona.
Yuri: Tengo demasiados años de no saber cómo se siente eso…
Han ¿No hace algo que te moleste?
Yuri: No.
Han: Me cuesta creer eso —resopló algo divertida y con una sonrisa de oreja a oreja.
Yuri: Creo que las cosas que normalmente molestan son aquellas que van en contra de lo que uno piensa, hace, siente, etcétera —Me encogí entre hombros—. Y no siempre tengo la razón, ni hago las cosas siempre bien, ni tengo nombre para lo que realmente estoy sintiendo; yo también me equivoco y me confundo, y no todo lo que yo soy, y nace de mí, es lo correcto… no puedes decir que no te gusta el foie gras si no lo has probado —guiñemi ojo. 
Han: ¿De verdad no hay nada que te moleste? —preguntó realmente sorprendida.
Yuri: No son cosas que me molestan, son cosas que en cierta forma me divierten —dije, deslizando el documento dentro del sobre de manila para alcanzárselo a Hannah—, o que me desesperan, o que me ponen nerviosa… pero no necesariamente me enojan.
Han: ¿Qué cosas son esas? —sonrió—. No te preocupes por cómo van a sonar, porque no me interesa si suenan bien o suenan mal, es para, así como tú dices, decirles algo que tenga valor; para contextualizar más las cosas… ¿o quieres que les diga lo mismo que les digo a todos? —yo simplementesacudí mi cabeza y mevolvíhacia la pintura de Monet.
Yuri: ¿Necesitas que te dé una explicación de por qué me siento como me siento cuando hace esas cosas?
Han: Si quieres, no es obligatorio… de todas formas, todo lo que me digas se irá conmigo a la tumba.
Yuri: No me gusta que no desayune —respondió automáticamente—, antes no desayunaba porque prefería dormir a comer, ahora es porque prefiere darle de comer al Changuito que comer ella.
Han: El “Changuito” es el perro, ¿verdad? —solo asentí, y pesquemi teléfono del interior de mi bolso para mostrarle una fotografía del mencionado—. Sí, Yoona también mencionó algo sobre él… pero creí que se llamaba diferente.
Yuri: Oficialmente se llama “Darth Vader”… pero es un nombre demasiado largo, y ahorita tiene más cara de ser un Changuito que un mini Darth Vader —resople, mostrándole una fotografía de Yoona, acostada a media cocina por estar jugando con el diminuto can.
Han: ¿Qué raza es?
Yuri: French Bulldog —reí, sacudiendo su cabeza.
Han: Intuyo que no te gusta la raza…
Yuri: No me disgusta, es sólo que siempre tuve perros relativamente grandes; un Dálmata, un Gran Danés, un Doberman Pinscher, un Weimaraner… es primer perro miniatura que tengo, me está costando acostumbrarme —sonreí—. Es simpático, tomaba del biberón como si iba a pasar de moda —rio.
Han: Asumo que no fuiste tú quien lo llevó a la casa…
Yuri: No, fue Yoona… y no me disgustó, simplemente me tomó desprevenida porque nunca lo habíamos discutido, en especial porque Yoona no es precisamente una persona de perros —me encogí entre hombros, dejándole mi iPhone a Hannah para que siguiera viendo las fotografías—. En fin, igual, cuando es mi día de darle de comer al Changuito, ella prefiere dormir y darse su tiempo en la ducha a desayunar… y siempre toma un taxi porque la pereza no la deja caminar un par de calles.
Han: Las calles son más largas que las avenidas —resopló Hannah, deteniéndose en una fotografía que ya no era de Darth Vader sino de una captura de pantalla mientras yo y Yoona hacíamos FaceTime con Judid, que era yo quien mordisqueaba suavemente la mejilla izquierda de Yoona mientras Judid se desplomaba en una evidente carcajada ante la falsa expresión de dolor de la castaña—. ¿Por qué toma el taxi? ¿No se van juntas al trabajo?
Yuri: A veces sí, pero yo tengo cierta obsesión con eso de llegar al trabajo no más allá de las siete… a veces logro poner a dormir a mi obsesión y me voy con ella. Yoona respeta que me guste estar a la hora a la que ni el estudio está abierto, porque abrimos a las ocho, o antes a petición del cliente… y sabe que me gusta caminar mientras escucho música, por eso es que tampoco insiste en que la espere, o en irse conmigo, además, no es como que Yoona llega tarde, llega quince minutos después que yo, prácticamente ella sale de la ducha, me despido por quince minutos, y ya… pero sí me entra la desesperación cuando se tarda más de quince minutos, pienso que algo le ha pasado, o qué sé yo —resople—. Hace como dos meses, hubo un accidente en una de las calles que todo taxista suele tomar para ir de la casa al trabajo, y se pasó de la media hora, estaba a punto de llamar a la policía, en especial porque, por estupidez mía de ir corriendo, tomé el teléfono de Yoona creyendo que era el mío cuando el mío ya estaba en mi bolso —sacudí su cabeza—. Policía, bomberos, ¡todo! —Hannah rio nasalmente—. Antes el teléfono de Yoona era blanco y el mío negro, desde el nuevo modelo, y que a Yoona no le gusta el dorado, decidió usar uno del mismo color que el mío… después de ese incidente, porque realmente casi me arranco la cabeza, decidió llevarlo a que le cambiaran el color; ahora es negro con blanco.
Han: ¿Algo más que quisieras agregar?
Yuri: Tenemos definiciones distintas de lo que es una “cena romántica” —sacudímicabeza, y atrape un sorpresivo bostezo entre mi puño—. Para mí, una cena romántica es que una de las dos cocine, un par de copas de vino tinto o uno que otro Martini, conversación silenciosa… —«que eventualmente arranca ropa»—. Para ella, una cena romántica es comer un Kebab con una Dr. Pepper y una Mountain Dew para mí —rio.
Han: Tendrá su significado gracioso entre ustedes, supongo —resopló.
Yuri: No es tanto gracioso sino como… “cute”, creo. Ella dice que la verdadera cocina no está en Harry Cipriani, sino en las calles.
Han: Tú no eres fanática de la comida de la calle, ¿cierto?
Yuri: No soy una persona que va de food truck en food truck probando sabores y combinaciones nuevas —sacudí mi cabeza—, ésa es Yoona, y ella los filtra por mí; sabe qué me podría gustar y qué no… y, bueno, pocas veces comemos de un food truck, a Yoona le gusta cocinar y comer, y a mí solo comer —sonreí—. O ella cocina, o pedimos delivery… raras veces cocino yo.
Han: ¿No te gusta cocinar?
Yuri: Sí me gusta, pero no se me da tan bien como a ella… y creo que no me gusta mucho cocinar para ella porque tengo pánico de intoxicarla con algo que haya hecho mal —reí—, siempre que cocino voy a lo seguro, algo con lo que es imposible equivocarse.
Han: La cuidas bastante.
Yuri: Creo que evitarle una intoxicación no es tanto cuidarla a ella como cuidarme a mí misma —sonreí—; odio las visitas a los hospitales, y odiaría tener que dormir en uno, en especial si fuera porque es mi culpa que Yoona tenga suero intravenoso. Además, ella cocina demasiado rico.
Han: Supongo que el planteamiento del worst case scenario es tu mejor excusa —bromeó.
Yuri: No es una excusa, es una prevención —guiñe mi ojo—. ¿Necesitas saber algo más?
Han: ¿Consideras que Yoona es tu mejor amiga?
Yuri: No es sólo mi mejor amiga —sacudími cabeza—. Es mi compañera, mi cómplice en muchas cosas… —dije, e hice una pausa—. Sí, supongo que es mi mejor amiga, y más que eso.
Han: ¿Qué significan las manos de Yoona para ti?
Yuri: ¿Las manos? —reí, intentando contenerme una carcajada, y sacudí la cabeza para ahuyentar toda respuesta que tuviera que ver con sexo.
Han: Sí, las manos —sonrió Helena un tanto divertida, pues intuí que Yoona había tenido la misma reacción.
Yuri: Significan… no sé —susurre.
Han: ¿Qué son las manos de Yoona para ti?
Yuri: Son… —frunció mis labios—. Son… son… son un escape cuando me toma de la mano o cuando me abraza de alguna forma… son… son una extensión para cuando no me alcanza mi brazo para rascarme ese punto ciego en la espalda —resople—. Son las únicas manos de las que realmente puedo comer sin siquiera pensar si se las ha lavado o no, son las únicas manos que me gusta tomar y que me gusta besar, y que me gusta que me toquen la cara y que se entierren entre mi cabello… y que me aprieten —dije como si hubiese tenido la epifanía más grande de su vida—. Son las manos en las que más confío. Confío más en sus manos que en las mías, hasta para cuando se trata de mí —dijo con una enorme sonrisa, y notó la sonrisa de idealización que tenía Hannah en su rostro mientras tomaba nota de lo que decía.
Han: ¿algo más?—Susurro, terminando de anotar mi respuesta—
Yuri: No apto para todo el público—sacudí la cabeza y Hannah rio nasalmente—una pregunta ¿Vamos a tener algo así como un previo?
Han: solo cuando ya estemos encima de la fecha de la boda—sonrió—, y no te preocupes, es solo para que sepan más o menos cuando tienen que hablar y cuando no.
Yuri: ¿Judid te está sacando las primeras canas?
Han: Roberto es como mi papá, lo que sea por él y su familia… y por Yoona y Jessica y tútambién, porque sé que Roberto  las considera parte de su familia—dijo esto con una diminuta y minúscula sonrisa—. Y el hecho de que Roberto me asignara su boda… no sé, es un bonito respiro.

…Ocho años antes…

Los conciertos del Tour están por terminar y debo decir que a pesar de que han sido agotadores hasta el punto de que Tiffany se desmayó y Sunny le paso lo mismo, pero afortunadamente no paso durante uno de los conciertos sino en uno de los ensayos que teníamos. Todas estábamos preocupadas pero era más que nada porque estábamos tan agotadas que temíamos que alguna sufriera un desmayo durante un concierto y nos comenzamos a cuidar más entre nosotras mismas; buscamos alternativas para relajarnos, mi relajación venia cuando estaba con Yoona, tan solo en estar recostada con mi cabeza en sus piernas me causaba una relajación profunda que me dejaba con una sonrisa en mis labios.
Yoona: amor ¿Qué soñabas?-me susurra muy cerca de mi oído causando que se me erizara la piel-
Yuri: ¡Ah! Nada amor, solo era un pensamiento un poco extraño-balbuce un poco nerviosa y con mi mirada perdida en su cabello castaño-
Yoona: dime amor, sabes que puede contar conmigo-musita mientras me acaricia el cabello, sintiendo un suave masaje en mi cabello que solo cerraba los ojos-
Yuri: es que es me da un poco de vergüenza-ni siquiera había pensado en decírselo por vergüenza-
Yoona: pero amor, como es que te da vergüenza soy tu novia, no creo que sea demasiado malo-creo que era algo muy vergonzoso que no lo había considera decirle-
Yuri: está bien amor-resople y suspire un poco tratando de recordar sobre mi sueño-soñé…-me costaba un poco decir las cosas y más cosas como estas-soñé que tú y yo nos casábamos… bueno no soñé con la ceremonia ni nada, pero que te lo había pedido o algo así-respondí al fin con el mismo nerviosismo y me encontraba sonrojada que preferí sentarme para poder verla, aunque quería cerrar los ojos por la vergüenza-
Ella no dijo nada, por los siguientes minutos, que quizás fueron horas o días  de absoluto silencio por parte de ella, no sabía si se había quedado en shock, si el habla se le había esfumado de la impresión o simplemente estaba pensando las cosas bien y no quería hablar hasta que fuera pertinente

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