Hola mis lectores lo subo ahora porque no se si tenga tiempo mas tarde, esta es la ultima parte de este capitulo, es enteramente de Yuri y Yoona, osea YoonYul a full kkkk!!! bueno se que los hice esperar mucho para ver el final de este capitulo, pero lo hice para entretenerlos...
disfrútenlo!!!!
si quieres leerlo....A darle!!!!
Capitulo 15 (parte III)
Yuri:
“Retrospectiva”
…Algún
momento del dos mil diecinueve…
Estando a las afueras del MoMA, ya que me
voy a encontrar con Hannah quien era amiga de un familiar de Jessica quien se
encargaría de ayudarnos a sacar la licencia de matrimonio y nos casaría.
Han: Perdón por el retraso —se disculpó
la mujer que hoy al parecer no se veía tan seria, quizás porque ya era casi el final
del día y ya no tenía ganas de llevar la típica chaqueta que se había arrojado
encima desde Harvard Law; hoy había cedido a la primaveral temperatura al
recogerse las mangas de su camisa blanca hasta por debajo de sus codos, y, de
alguna forma, se notaba que había tenido un día más rudo que sólo rudo—. El
tráfico está espantoso —sacudió su cabeza, no logrando sincronizarse conmigo,
pues, siempre que alguien llegaba a mí, en una reunión, me tenía que poner de
pie—
Yuri: no te preocupes—sonreí, saludándola
con un respetuoso apretón de manos que luego se convirtió en un beso un educado
y distante en su mejilla izquierda—. Sé que el tráfico de las cuatro-cinco es
muy caótico…. Espero que no hayas tenido que caminar tanto.
Han: no para nada; logre que me dejaran
al frente—sonríe y ella se cruza de brazos cuando yo me pongo en marcha ella me
sigue estando a mi lado—
Yuri: Qué bueno —sonrió de regreso,
buscando su cartera para sacar la tarjeta que tenía, al reverso de la impresión
de Les Demoiselles d’Avignon, donde decía que podía entrar desde una
hora antes que se le abriera al público mortal; nada que trescientos sesenta
dólares al año no pudieran hacer.
Han: ¿Cómo has estado? —murmuró un tanto
extrañada al estarse dirigiendo directamente al acceso y no a la taquilla.
Yuri: Bien, bien… con bastante trabajo
—sonreí, abriendo mi bolso para el de seguridad, ese que se encargaba de
cerciorarse de que un lápiz labial no fuera el medio perfecto para robarse,
precisamente, a Les Demoiselles d’Avignon del quinto piso—. ¿Y tú?
Han: Igual, con bastante trabajo… me he
pasado toda la semana en la Corte —suspiró, imitando lo que yo había hecho pero
con su portafolio, pues también un par de carpetas y bolígrafos podían ser el
medio perfecto para robarse, bajo otras circunstancias, una de las pinturas que
a mí me llegaron a gustar,y sí me gustaban; el Rothko del sesenta y
nueve que era pintura y tinta sobre papel, y que era tan delicado que era por
eso que no lo tenían en exhibición para todos los mortales—. No sé por qué te
imaginé más como del MET —comentó, que pareció que fue un simple vómito
cerebral.
Yuri: Mmm… —tambalee mi cabeza—. Me
gusta la parte egipcia y la griega y la romana… creo que, en realidad, sólo usé
las escaleras para ver la exhibición de Michael Kors del dos mil catorce creo
que el MET es otro tipo de arte. ¿A ti te gusta lo que hay en el MET?
Han:Comparto el
gusto por la parte egipcia, y creo que sólo fui después de ver la película en
la que Pierce Brosnan se roba una pintura…
Yuri:
El Saint-Georges majeur au
crépuscule de Monet —sonreí.
Han: Supongo,
no sé el nombre —resopló.
Yuri:
Adivino, no lo encontraste.
Han: ¿Cómo
sabes?
Yuri: Porque
esa pintura no la administra el MET —resople—, no me acuerdo si es el museo de
Cardiff o el Bridgestone en Tokyo quien lo administra.
Han: Con
razón —sacudió su cabeza, sintiéndose completamente engañada, pero, hey,
Hollywood es otro mundo—. ¿Fanática de Monet?
Yuri: Mmm…
—tambalee nuevamente mi cabeza—. No me molestó nunca, pero, entre Renoir, Degas
y Monet… me quedo con Monet.
Han: Creí que
Degas no era Impresionista.
Yuri: No le
gustaba el término —reí—, pero eso no lo hizo menos Impresionista que Monet o
que Sisley… era demasiado exquisito —dije sarcásticamente, dibujando un gesto
gráfico del epíteto con mis dedos.
Han: Todos
ellos eran exquisitos —sacudió su cabeza—, si no eran narcisistas eran
egocéntricos, o tenían delirios de grandeza.
Yuri: Eso no
es exclusivo de ellos —reí, deteniéndome frente al ascensor y presionando el
botón que tenía la flecha hacia arriba—. Voy a tomar el riesgo de asumir que no
eres una fanática del arte.
Han: No le
veo lo grandioso a Picasso —se encogió entre hombros—. O a van Gogh.
Yuri: Yo
tampoco… ni a Frida Kahlo, ni a Pollock, ni a Warhol, ni a Munch, ni a
Rembrandt, ni a Dalí, ni a Goya, ni a Botticelli, ni a Botero… —meencogíentre
hombros.
Han:
Entonces, si no le ves lo grandioso a ninguno de los “grandiosos”, ¿qué hacemos
en el MoMA?
Yuri: Me
gusta Rothko, aquí tienen dos o tres obras en exhibición —sonreí—. En realidad,
creo que mi pintor favorito es Kandinsky, pero él está en el Guggenheim… al
menos la serie que me gusta.
Han: ¿Y qué
hacemos en el MoMA cuando deberíamos estar en el Guggenheim? —rio.
Yuri: Vengo a
hacer mi tarea —sonreí de nuevo, ofreciéndole el paso para que entrara primero
al ascensor—. Espero que eso no te moleste.
Han: No, para
nada —sacudió su cabeza, pues, de igual forma, estar fuera de la oficina al
igual que a mí le gustaba, más si le estaban pagando por salir de ella—. ¿Qué
clase de tarea tienes?
Yuri: A Yoona
le gusta Monet —sonreí, estando con su mirada fija en el contador de pisos del
ascensor, pues quería llegar al quinto piso para entrar a la sala número nueve,
en donde se encontraba aquella larga pintura que tanto le gustaba a mi
prometida—. A veces, cuando sufre de algún estancamiento creativo, viene aquí
para… no sé, supongo que para inspirarse o para relajarse—se encogió entre
hombros—. Cuando sale de aquí ya tiene nuevas ideas, y buenas ideas debo decir.
Han:
Entonces, ¿vienes a inspirarte?
Yuri:No
—sacudí mi cabeza, sonriendo por haber llegado, al fin, al quinto piso—. Vengo
a hacer research de
fotografía mental—guiñemi ojo—. No me gusta buscar este tipo de cosas en
internet, siento que siempre les falta algo. ¿Qué tal te fue ayer con Yoona?
Han: ¿No te
comentó nada? —preguntó un tanto extrañada.
Yuri: Dijo y
cito: “nada que no se hablara sobre un whisky” —me encogíentre hombros.
Han: Estás
nerviosa, ¿verdad? —resopló.
Yuri: Sí, y
sé que se me nota… que respiro nerviosismo —asentí, reacomodándome mi bolso
Prada Saffiano rojo al hombro.
Han: ¿Por qué
estás nerviosa?
Yuri: No sé,
no puedo explicar la razón, sólo sé que estoy nerviosa —mee encogí entre
hombros al mismo tiempo que me cruzaba de brazos—. No sé si es porque creo que,
fatalista y catastróficamente, pienso que Yoona puede ser víctima de un par
de cold feet, o que no nos
den la licencia, o que no sé… —suspire, aflojándomeel cuello.
Han: Por lo
de la licencia no te preocupes —sonrió—. Estoy segura de que se las van a dar…
Yuri: ¿Y si
no?
Han: No te
preocupes —resopló—, iremos el lunes a primera hora a sacar esa licencia, y te
prometo que saldrás de allí con la licencia en las manos —decía Hannah, pero
notó que eso no era suficiente—. Lo más que pueden hacer es ponerse estúpidos a
la hora de hacer su trabajo, cosa que nunca hacen… pero para eso estaré yo, y,
si yo no lo puedo solucionar en el momento, nada que Romeo no pueda solucionar
con una llamada telefónica —dijo reconfortantemente—. Si es por cold feet, sinceramente lo dudo; ha
firmado cuanto papel me has dicho que le ponga enfrente.
Yuri: Los
nervios son mis peores enemigos —me encogí entre hombros, siendo consciente de
que era cierto, mis nervios siempre son mis peores enemigos—
Han: Te pregunté si no habías hablado
con ella sobre nuestra reunión ayer por eso —me dijo—, lo que hablamos
probablemente te tranquilizaría.
Yuri:Intento no pensar en eso —sonreía
ya más repuesta—. Pero no sé si es normal.
Han: ¿Pensar que te van a dejar
plantada? —resopló, y yo simplemente asentí—. Creo que ese pensamiento, junto
con el de que no sabes si te va a quedar el vestido, es muy normal.
Yuri: El vestido es lo que menos me
preocupa —rio—, si ese día no me cierra, cosa que dudo demasiado, tengo un plan
B.
Han: Novia no-convencional —murmuró—.
Pero, de todas formas, la situación no es tan convencional.
Yuri: si pero ¿Tú te mataste de hambre
para que tu vestido de novia te quedara?—le pregunte con una ceja hacia arriba
y la voltee a ver a los ojos con cierta burla y un cierto dejo cinismo.
Han: Yo… —entrecerró sus ojos, arrastrando el sujeto
de la oración al no saber cómo era que yo sabía que era casada—. Me casé en el
Ayuntamiento, un miércoles, entre dos casos para los que tenía que estar en la
Corte; me casé a la una y cuarto, y, para la una y media, yo ya era la Señora
Kurts.
Yuri:¿Hambreaste o no? —levantó más su
ceja derecha.
Han: No tenía
ni vestido, claro que no me suicidé del hambre.
Yuri: Yo
tampoco me estoy matando del hambre —sonreí—, no tengo tiempo para hacer eso
—dije, y me volvíhacia mi izquierda para entrar a la sala número nueve,
directamente a encontrarse con aquellos doce metros de longitud, casi trece en
realidad.
Han: ¿De qué
color es tu vestido?
Yuri: Negro.
Han: ¿Por qué
negro?
Yuri: Nunca
le vi la gracia al vestido blanco —me encogí entre hombros—, y el negro me
parece más elegante, más pulcro, más fino —suspire, sentándome en la banca del
centro y, colocando su bolso sobre el suelo, cruce mi pierna derecha sobre la
izquierda—. Además, no soy pura, ni virgen, ni me estoy casando por la iglesia…
ni me lo tomo muy en serio ni me lo tomo tan a la ligera —sonrió.
Han: Para no
tomártelo tan en serio —dijo, sentándose a su lado derecho y colocando su
portafolio sobre su regazo para sacar unos documentos—, lo haces parecer
realmente serio.
Yuri: Me tomo
muy en serio a Yoona, no al circo que revolotea alrededor de una boda; no le
veo el punto a invitar a gente que ni siquiera conozco. Además, a pesar de que
la espera me está matando porque me hace entrar en modo fatalista, hay algo inexplicable
sobre la anticipación de ese día…
y sé que, si no tengo la cosa esa —dije, refiriéndome a ese ceremony-like-procedure—,
probablemente nunca le diga cosas que en ese momento son básicamente
obligatorias; para algunas cosas funciono mejor bajo presión.
Han: Primera
boda que oficiaré en la que no tendré que encargarme hasta de PageSix —rio.
Yuri: Las
ventajas de no llevar la vida de los ricos y los famosos —resople, estando
totalmente enfocada en la pintura que no entendía por qué a Yoona le gustaba
tanto—. En fin… ¿qué me tienes? —sacudími cabeza, y recibí un sobre de manila
común y corriente.
Han: Sólo es
para que revises que todo esté bien escrito… otra vez —sonrió.
Yuri:
¿Pediste una reunión para que revisara algo que podía revisar en una pantalla?
—resople, sacando el documento del interior del sobre.
Han: En
realidad, era para preguntarte un par de cosas —dijo, materializando su
teléfono para abrir alguna aplicación para tomar nota.
Yuri: Lo que
necesites —murmure, revisando que mi nombre estuviera bien escrito, y que el de
Yoona también, y que todo estuviera bien escrito.
Han: ¿Cómo
definirías a Yoona? —le preguntó, y pareció como si el tiempo de Emma se
hubiese detenido.
Yuri: ¿Cómo
definiría a Yoona? —susurre retóricamente con su mirada al vacío—. Yoona es… es
el ritmo de “Lonely Boy” pero con la actitud de “The Walker”, y que me hace
querer explotar en “It’s Not Unusual” de Tom Jones y salir haciendo el Carlton
desde mi casa hasta el trabajo —dije, y mevolví hacia Hannah—. Yoona es como
esa primera cucharada de crème brûlée; suave y dulce contra la lengua, y, al
mismo tiempo, es crujiente con una nota de sabor-amargo-salado-interesante… es
como esa cucharada que abre esa puerta que es imposible cerrar: una vez lo
pruebas, no hay modo de saciarte, no hay ni siquiera un riesgo de aburrimiento,
de empacho, de rutina, de monotonía. No es una dieta, es un antojo imparable.
Es suave como la cachemira, es como ese stiletto que simplemente te queda
perfecto; ni flojo, ni apretado, no te molesta, no es ni alto ni bajo, es
ligero pero fuerte y rígido y sigue siendo hermoso, ya no es sólo un accesorio,
sino es parte de tu actitud y de tu personalidad, probablemente de tu carácter
también. Es dulce, simpática y carismática como la vainilla…
Han: Pero eso
lo sabes desde la conoces —opinó, yo asentí—, pero, ¿por qué te gustó? ¿Qué la
hizo resaltar?
Yuri: No lo
sé —fruncímis labios—, todavía no tengo respuesta para eso.
Han: pero se
conocen desde hace doce años—volvió a decir, yo volví a asentir—
Yuri: en
realidad son trece años, pero ese no es el punto, sigue siendo un completo
misterio para mí—respondí con una sonrisa volviendo a ver esa pintura que tenía
frente a mí—. Y me gusta que sea así, porque más quiero saber de ella.
Han: ¿Por qué no
lo piensas y se lo dices ese día? —sonrió, y yo solo ensanche la mirada, pues
esa era una presión con la que no contaba, y era presión precisamente porque no
sabía con exactitud, yo sólo sabía que así era y, hasta la fecha, no me había
molestado tanto no saber—. No tienes que decir todos los porqués, sólo tres o
cuatro… o los que quieras, los que consideres pertinentes y aptas para el
público presente.
Yuri: Está bien, lo pensaré —asentí—,
pero no prometo nada.
Han: No es obligación, pero, como
dijiste que es la ocasión perfecta como para decir cosas que probablemente no
le dirías si no fuera por el empujón…
Yuri: Sí, sí —suspire—, lo pensaré
—dije, y me volví hacia el documento.
Han: Bien, si no puedes hacerlo no hay
problema. —Emma sólo asintió—. Ahora, me gustaría saber qué cosas son las que
tienden a molestarte de Yoona.
Yuri: Tengo demasiados años de no saber
cómo se siente eso…
Han ¿No hace algo que te moleste?
Yuri: No.
Han: Me cuesta creer eso —resopló algo
divertida y con una sonrisa de oreja a oreja.
Yuri: Creo que las cosas que normalmente
molestan son aquellas que van en contra de lo que uno piensa, hace, siente,
etcétera —Me encogí entre hombros—. Y no siempre tengo la razón, ni hago las
cosas siempre bien, ni tengo nombre para lo que realmente estoy sintiendo; yo
también me equivoco y me confundo, y no todo lo que yo soy, y nace de mí, es lo
correcto… no puedes decir que no te gusta el foie gras si no lo has probado
—guiñemi ojo.
Han: ¿De verdad no hay nada que te
moleste? —preguntó realmente sorprendida.
Yuri: No son cosas que me molestan, son
cosas que en cierta forma me divierten —dije, deslizando el documento dentro
del sobre de manila para alcanzárselo a Hannah—, o que me desesperan, o que me
ponen nerviosa… pero no necesariamente me enojan.
Han: ¿Qué cosas son esas? —sonrió—. No
te preocupes por cómo van a sonar, porque no me interesa si suenan bien o
suenan mal, es para, así como tú dices, decirles algo que tenga valor; para
contextualizar más las cosas… ¿o quieres que les diga lo mismo que les digo a
todos? —yo simplementesacudí mi cabeza y mevolvíhacia la pintura de Monet.
Yuri: ¿Necesitas que te dé una
explicación de por qué me siento como me siento cuando hace esas cosas?
Han: Si quieres, no es obligatorio… de
todas formas, todo lo que me digas se irá conmigo a la tumba.
Yuri: No me gusta que no desayune
—respondió automáticamente—, antes no desayunaba porque prefería dormir a
comer, ahora es porque prefiere darle de comer al Changuito que comer ella.
Han: El “Changuito” es el perro,
¿verdad? —solo asentí, y pesquemi teléfono del interior de mi bolso para
mostrarle una fotografía del mencionado—. Sí, Yoona también mencionó algo sobre
él… pero creí que se llamaba diferente.
Yuri: Oficialmente se llama “Darth
Vader”… pero es un nombre demasiado largo, y ahorita tiene más cara de ser un Changuito
que un mini Darth Vader —resople, mostrándole una fotografía de Yoona, acostada
a media cocina por estar jugando con el diminuto can.
Han: ¿Qué raza es?
Yuri: French Bulldog —reí, sacudiendo su
cabeza.
Han: Intuyo que no te gusta la raza…
Yuri: No me disgusta, es sólo que
siempre tuve perros relativamente grandes; un Dálmata, un Gran Danés, un
Doberman Pinscher, un Weimaraner… es primer perro miniatura que tengo, me está
costando acostumbrarme —sonreí—. Es simpático, tomaba del biberón como si iba a
pasar de moda —rio.
Han: Asumo que no fuiste tú quien lo
llevó a la casa…
Yuri: No, fue Yoona… y no me disgustó,
simplemente me tomó desprevenida porque nunca lo habíamos discutido, en
especial porque Yoona no es precisamente una persona de perros —me encogí entre
hombros, dejándole mi iPhone a Hannah para que siguiera viendo las
fotografías—. En fin, igual, cuando es mi día de darle de comer al Changuito,
ella prefiere dormir y darse su tiempo en la ducha a desayunar… y siempre toma
un taxi porque la pereza no la deja caminar un par de calles.
Han: Las calles son más largas que las
avenidas —resopló Hannah, deteniéndose en una fotografía que ya no era de Darth
Vader sino de una captura de pantalla mientras yo y Yoona hacíamos FaceTime con
Judid, que era yo quien mordisqueaba suavemente la mejilla izquierda de Yoona
mientras Judid se desplomaba en una evidente carcajada ante la falsa expresión
de dolor de la castaña—. ¿Por qué toma el taxi? ¿No se van juntas al trabajo?
Yuri: A veces sí, pero yo tengo cierta
obsesión con eso de llegar al trabajo no más allá de las siete… a veces logro
poner a dormir a mi obsesión y me voy con ella. Yoona respeta que me guste
estar a la hora a la que ni el estudio está abierto, porque abrimos a las ocho,
o antes a petición del cliente… y sabe que me gusta caminar mientras escucho
música, por eso es que tampoco insiste en que la espere, o en irse conmigo,
además, no es como que Yoona llega tarde, llega quince minutos después que yo,
prácticamente ella sale de la ducha, me despido por quince minutos, y ya… pero
sí me entra la desesperación cuando se tarda más de quince minutos, pienso que
algo le ha pasado, o qué sé yo —resople—. Hace como dos meses, hubo un
accidente en una de las calles que todo taxista suele tomar para ir de la casa
al trabajo, y se pasó de la media hora, estaba a punto de llamar a la policía,
en especial porque, por estupidez mía de ir corriendo, tomé el teléfono de Yoona
creyendo que era el mío cuando el mío ya estaba en mi bolso —sacudí su cabeza—.
Policía, bomberos, ¡todo! —Hannah rio nasalmente—. Antes el teléfono de Yoona
era blanco y el mío negro, desde el nuevo modelo, y que a Yoona no le gusta el
dorado, decidió usar uno del mismo color que el mío… después de ese incidente,
porque realmente casi me arranco la cabeza, decidió llevarlo a que le cambiaran
el color; ahora es negro con blanco.
Han: ¿Algo más que quisieras agregar?
Yuri: Tenemos definiciones distintas de
lo que es una “cena romántica” —sacudímicabeza, y atrape un sorpresivo bostezo
entre mi puño—. Para mí, una cena romántica es que una de las dos cocine, un
par de copas de vino tinto o uno que otro Martini, conversación silenciosa…
—«que eventualmente arranca ropa»—. Para ella, una cena romántica es comer un
Kebab con una Dr. Pepper y una Mountain Dew para mí —rio.
Han: Tendrá su significado gracioso
entre ustedes, supongo —resopló.
Yuri: No es tanto gracioso sino
como… “cute”, creo. Ella dice que la verdadera cocina no está en Harry
Cipriani, sino en las calles.
Han: Tú no eres fanática de la comida de
la calle, ¿cierto?
Yuri: No soy una persona que va
de food truck en food truck probando sabores y
combinaciones nuevas —sacudí mi cabeza—, ésa es Yoona, y ella los filtra por
mí; sabe qué me podría gustar y qué no… y, bueno, pocas veces comemos de
un food truck, a Yoona le gusta cocinar y comer, y a mí solo comer —sonreí—.
O ella cocina, o pedimos delivery… raras veces cocino yo.
Han: ¿No te gusta cocinar?
Yuri: Sí me gusta, pero no se me da tan
bien como a ella… y creo que no me gusta mucho cocinar para ella porque tengo
pánico de intoxicarla con algo que haya hecho mal —reí—, siempre que cocino voy
a lo seguro, algo con lo que es imposible equivocarse.
Han: La cuidas bastante.
Yuri: Creo que evitarle una intoxicación
no es tanto cuidarla a ella como cuidarme a mí misma —sonreí—; odio las visitas
a los hospitales, y odiaría tener que dormir en uno, en especial si fuera
porque es mi culpa que Yoona tenga suero intravenoso. Además, ella cocina
demasiado rico.
Han: Supongo que el planteamiento
del worst case scenario es tu mejor excusa —bromeó.
Yuri: No es una excusa, es una
prevención —guiñe mi ojo—. ¿Necesitas saber algo más?
Han: ¿Consideras que Yoona es tu mejor
amiga?
Yuri: No es sólo mi mejor amiga
—sacudími cabeza—. Es mi compañera, mi cómplice en muchas cosas… —dije, e hice
una pausa—. Sí, supongo que es mi mejor amiga, y más que eso.
Han: ¿Qué significan las manos de Yoona
para ti?
Yuri: ¿Las manos? —reí, intentando
contenerme una carcajada, y sacudí la cabeza para ahuyentar toda respuesta que
tuviera que ver con sexo.
Han: Sí, las manos —sonrió Helena un
tanto divertida, pues intuí que Yoona había tenido la misma reacción.
Yuri: Significan… no sé —susurre.
Han: ¿Qué son las manos de Yoona para
ti?
Yuri: Son… —frunció mis labios—. Son…
son… son un escape cuando me toma de la mano o cuando me abraza de alguna
forma… son… son una extensión para cuando no me alcanza mi brazo para rascarme
ese punto ciego en la espalda —resople—. Son las únicas manos de las que
realmente puedo comer sin siquiera pensar si se las ha lavado o no, son las
únicas manos que me gusta tomar y que me gusta besar, y que me gusta que me
toquen la cara y que se entierren entre mi cabello… y que me aprieten —dije
como si hubiese tenido la epifanía más grande de su vida—. Son las manos en las
que más confío. Confío más en sus manos que en las mías, hasta para cuando se
trata de mí —dijo con una enorme sonrisa, y notó la sonrisa de idealización que
tenía Hannah en su rostro mientras tomaba nota de lo que decía.
Han: ¿algo más?—Susurro, terminando de
anotar mi respuesta—
Yuri: No apto para todo el público—sacudí
la cabeza y Hannah rio nasalmente—una pregunta ¿Vamos a tener algo así como un
previo?
Han: solo cuando ya estemos encima de la
fecha de la boda—sonrió—, y no te preocupes, es solo para que sepan más o menos
cuando tienen que hablar y cuando no.
Yuri: ¿Judid te está sacando las
primeras canas?
Han: Roberto es como mi papá, lo que sea
por él y su familia… y por Yoona y Jessica y tútambién, porque sé que
Roberto las considera parte de su
familia—dijo esto con una diminuta y minúscula sonrisa—. Y el hecho de que
Roberto me asignara su boda… no sé, es un bonito respiro.
…Ocho
años antes…
Los
conciertos del Tour están por terminar y debo decir que a pesar de que han sido
agotadores hasta el punto de que Tiffany se desmayó y Sunny le paso lo mismo,
pero afortunadamente no paso durante uno de los conciertos sino en uno de los
ensayos que teníamos. Todas estábamos preocupadas pero era más que nada porque
estábamos tan agotadas que temíamos que alguna sufriera un desmayo durante un
concierto y nos comenzamos a cuidar más entre nosotras mismas; buscamos
alternativas para relajarnos, mi relajación venia cuando estaba con Yoona, tan
solo en estar recostada con mi cabeza en sus piernas me causaba una relajación profunda
que me dejaba con una sonrisa en mis labios.
Yoona:
amor ¿Qué soñabas?-me susurra muy cerca de mi oído causando que se me erizara
la piel-
Yuri:
¡Ah! Nada amor, solo era un pensamiento un poco extraño-balbuce un poco
nerviosa y con mi mirada perdida en su cabello castaño-
Yoona:
dime amor, sabes que puede contar conmigo-musita mientras me acaricia el
cabello, sintiendo un suave masaje en mi cabello que solo cerraba los ojos-
Yuri:
es que es me da un poco de vergüenza-ni siquiera había pensado en decírselo por
vergüenza-
Yoona:
pero amor, como es que te da vergüenza soy tu novia, no creo que sea demasiado
malo-creo que era algo muy vergonzoso que no lo había considera decirle-
Yuri:
está bien amor-resople y suspire un poco tratando de recordar sobre mi sueño-soñé…-me
costaba un poco decir las cosas y más cosas como estas-soñé que tú y yo nos
casábamos… bueno no soñé con la ceremonia ni nada, pero que te lo había pedido
o algo así-respondí al fin con el mismo nerviosismo y me encontraba sonrojada
que preferí sentarme para poder verla, aunque quería cerrar los ojos por la
vergüenza-
Ella no dijo nada, por los siguientes minutos,
que quizás fueron horas o días de
absoluto silencio por parte de ella, no sabía si se había quedado en shock, si
el habla se le había esfumado de la impresión o simplemente estaba pensando las
cosas bien y no quería hablar hasta que fuera pertinente

No hay comentarios:
Publicar un comentario